miércoles, 21 de diciembre de 2011

La bandera de Cuba a media asta como luto por un chacal

Mario J. Viera.  

Es bochornoso, es indignante, es oprobioso inclinar nuestra enseña nacional en honor de un miserable tirano. Lodo ha sido arrojado sobre nuestra enseña. El gobierno usurpador de los Castro ha decretado duelo oficial por la muerte del miserable Kim Jong il durante tres días y ha ordenado que mientras dure ese duelo, nuestra bandera esté a medio asta.
Si quieren expresar su duelo que lo hagan entre ellos, que se coloquen en las solapas un crespón negro, al fin y al cabo hay poca diferencia entre el “querido líder” norcoreano y los líderes del Partido Comunista de Cuba. Lo que indigna es que pretendan que en toda Cuba, que en el corazón de todos los cubanos, haya duelo por la muerte de un chacal.
Merecieran ser condenados por el mismo delito que ellos inventaron y recogieron en su Código Penal, denominado “Ultraje a los símbolos de la Patria”, “el que ultraje o con otros actos muestre desprecio a la bandera...”
Kim Jong il fue un tirano. Un hombre sin ningún escrúpulo para matar a sus opositores, para vivir en la abundancia y gastar recursos cuantiosos en el fortalecimiento del ejército mientras su pueblo sufría una terrible hambruna y por miles se contaban las muertes por el hambre. Merecía un poco más de respeto la bandera que enseñoreaba sobre los campos y la manigua mambisa, la bandera de Agramonte, de Máximo Gómez, de Maceo, de José Martí. Ellos, los usurpadores han ultrajado con un acto de indigno desprecio: inclinarla ante el cadáver del tirano de un país ajeno a nuestra cultura y a nuestras tradiciones.
Me pregunto si hace falta en nuestro amado país rescatar el honor del estandarte ultrajado purificándole con la sangre derramada en holocausto de los patriotas y de los tiranos...

martes, 20 de diciembre de 2011

¿Hay comunistas malos y comunistas buenos?

Mario J. Viera.

Todo parece indicar que para muchos políticos occidentales y muchísimo en los Estados Unidos hay dos tipos de comunistas, los buenos y los malos, dependiendo de cómo se miren las cosas, de cómo consideren sea lo más pragmático o lo más políticamente correcto.
Para los malos se reclaman cuantas medidas sean necesarias para aislarlos si por lo menos no puedan eliminarles. Y es cierto, hay comunistas malos y malísimos; malos son los Castro; malísimos son los de la dinastía Kim,  y entre malísimos, malos y buenos existe la categoría de regularmente malos como Chávez, Correa, Ortega y Morales.
¿Y los buenos? Ah, esos son los comunistas de China y de Viet Nam. Al menos de estos comunistas se hacen pocas críticas.

Encuentro de Richard Nixon con Mao Zedong en Beijing, 21 de febrero de 1972.
Contra el régimen comunista chino no existe ningún congresista que intente presentar proyectos de ley que condene las violaciones de derechos humanos en ese país; no hay uno solo de esos congresistas que ose proponer detener los intercambios culturales entre Estados Unidos y la China comunista; ninguno propone una ley que limite las visitas a ese país o se haga un recorte a las remesas que sus naturales residentes en Estados Unidos envíen a sus familiares en territorio chino. Ninguno, ni republicanos ni demócratas. Es que los comunistas chinos no son tan malos. Dejaron de ser malos desde 1971, cuando la administración del súper anticomunista Richard Nixon tendió una rama de olivo al régimen maoísta.
Pero Richard Nixon era republicano ¿Y qué? Convenía entonces amigarse con los comunistas chinos para incrementar los conflictos entre los chinos y los comunistas soviéticos; pragmático ¿verdad? Atrás quedaría en casi olvido la “revolución cultural” lanzada por Mao cinco años atrás, es que los comunistas chinos pueden ser nuestros amigos, solo que habría que limar algunas asperezas como la de esa isla de Taiwan que insistía en denominarse República de China.
Para resolver esa fricción solo habría que hacer una modificación en la política internacional. El 25 de octubre de 1971 la Asamblea General de la ONU aprobaba con 76 votos a favor, 35 en contra y 17 abstenciones la expulsión del representante de la República China de su escaño en el organismo internacional y se le daba ingreso a los comunistas chinos con derecho a formar parte del Consejo de Seguridad y al ejercicio del veto.
Nixon realizó una visita de una semana a la República Popular China, estrechó las manos con Mao Zedong y a su retorno declaró:
“Ésta fue una semana que cambió el mundo, tal como hemos dicho en el comunicado, no es tan importante como lo que haremos en los próximos años para construir un puente sobre 16.000 millas y 22 años de hostilidades que nos han dividido en el pasado. Y lo que hemos dicho hoy es que debemos construir ese puente”.
Y se construyó el puente con inversiones de capitales de Estados Unidos y de Europa, con el traslado de empresas americanas al territorio chino... es que los chinos son tan eficientes, no tienen sindicatos exigentes y se conforman con salarios que para un americano sería considerado como miserable. Lo que importa es que el mercado funcione, que se respete ese derecho súper sagrado de la propiedad privada, un elemental derecho humano; no importa si se pisotean otros derechos, lo que importa es que el capital funcione y obtenga réditos.
Luego ocurriría la matanza de la Plaza de Tian'anmen, el 4 de junio de 1989. En 2010, 21 años después de los hechos de Tian’anmen, Philip J. Crowley, secretario de las oficinas de asuntos públicos del departamento de Estado dio a conocer un comunicado en el que el gobierno de Barack Obama exigía "la liberación de aquellos que están detenidos (en China) por haber participado en protestas pacíficas” y reclamaba que se esclarecieran las muertes y desapariciones que se produjeron en Tian’anmen, asi como la protección de los derechos humanos de todos los ciudadanos. De ahí no pasó la denuncia. Es que hay comunistas y comunistas.
En 1977, Jinmy Carter asume la presidencia de Estados Unidos. El no se buscó problemas con los comunistas chinos sino que continuó la política de acercamiento iniciada por Nixon, el duro, es más, restableció las relaciones diplomáticas y comerciales con la China comunista trasladando su reconocimiento diplomático de Taiwán a China continental; todavía más, reafirmó el Comunicado de Shanghai que recogía la exigencia china de que solo hay una China y que Taiwán forma parte de la República Popular China. Bueno, según los republicanos Carter era un presidente demócrata y los demócratas son tan complacientes con los comunistas...
Pero hay otros comunistas mucho más buenos que los chinos, esos son los antiguos enemigos vietnamitas. Resulta que John McCain resaltó las buenas relaciones entre Estados Unidos y Viet Nam, las que juegan un importante papel para mantener la paz y la estabilidad en la región sub asiática.
En verdad apenas se menciona Viet Nam en los medios occidentales, como si no existiera. Lo más que se resalta sobre Viet Nam  es los intentos de reforma económica emprendidos por el presidente del gobierno vietnamita Nguyen Minh Triet y su Primer Ministro Nguyen Tan Dung.
Como el régimen vietnamita es de los considerados comunistas buenos, George W. Bush con el respaldo de la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice y de influyentes congresistas, y en contra del deseo de grupos de exiliados vietnamitas y defensores de los derechos humanos visitó Viet Nam y se reunió amigablemente con Triet. Por supuesto, como es costumbre de todos los gobiernos comunistas, con la excepción de los diabólicamente más malos, como es el caso de Corea del Norte, el gobierno vietnamita liberó a dos importantes opositores, un regalito de “buena voluntad” para Bush, el abogado Le Quoc Quan y el periodista Nguyen Vu Binh, este último condenado en 2002 a siete años de prisión acusado de espionaje por haber publicado en internet artículos sobre la violación de los derechos humanos en Viet Nam.
Siguiendo el modelo chino en 1986, el Sexto Congreso del Partido Comunista de Vietnam, planteó una serie de reformas económicas conocidas como “Renovación”, quizá sea este programa el antecedente para las “reformas económicas” aprobadas por el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (Valga la coincidencia) que los comunistas cubanos  denominan “actualización”.
En un informe del 2010, la Federación Internacional para los Derechos Humanos con sede en París indicó: "El opulento estilo de vida de muchos cuadros del Partido Comunista y de funcionarios de gobierno contrasta crudamente con la pobreza de la población común en Vietnam, donde 77 por ciento de la mano de obra es empleada en la agricultura y en la economía informal", Nada que hasta donde hay comunistas buenos se cuecen las mismas habas que donde existen los comunistas malos, como puede ser visto bajo el régimen castrista.
Los adoradores del fetiche del mercado insisten en decir que donde hay reformas económicas ya con eso basta, que la propiedad privada y el negocio privado de por sí garantizan el ejercicio de la democracia y el respeto de la libertad del ciudadano; y si la realidad de los hechos desmiente sus pretensiones, entonces se hacen de la vista gorda y se concentran en solo dos comunismos malos, Corea del Norte y Cuba.
Tal vez, si Raúl Castro, después que Tánatos cargue con Fidel Castro, se decide por iniciar reformas económicas más profundas que las que hasta ahora emprende, su comunismo deje de ser malo, aunque se mantenga el régimen de un solo partido y se persiga implacablemente a los opositores. Entonces ya no se seguirá hablando mal del castrismo, no se intentará limitar los viajes de cubanos a su país ni se tratará de poner obstáculos a sus remesas.
Digan lo que digan, piensen lo que piensen los amigos del mercado y de las reformas económicas, no existen comunistas buenos, los puede haber peores pero en definitiva, el comunismo es el enemigo de la libertad, es el violador por naturaleza y esencia de los derechos humanos. El comunismo sea el que sea, comunismo con mercado o comunismo con economía centralmente planificada es definitivamente cruel, asesino e intolerante. No hay comunismo bueno ni regular, el sistema comunista es malvado.

Correcto, hay que presentar cargos

Mario J. Viera


Henry Perales muestra el instrumento con que fuera agredido y la herida presente en su cráneo
Ante la escalada represiva del régimen, la oposición debe considerar nuevos métodos de resistencia. Un método adecuado es el de presentar cargos penales contra los agresores de la chusma gubernamental y de los oficiales de la seguridad del estado por los actos de violencia que esas turbas emplean en contra de los opositores.
Así lo ha comprendido Henry Perales, un opositor de 27 años de edad quien fuera atacado con un instrumento contundente por uno de los movilizados antisociales de las bandas de respuesta rápida durante una manifestación pacífica el pasado 2 de diciembre en la ciudad oriental de Palma Soriano, violentamente reprimida por fuerzas gubernamentales.
-Sí, lo voy a acusar. Quiero que se vea, que se haga justicia
Declaró Perales durante una conferencia de prensa celebrada en la sede de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) a la vez que mostraba las heridas en la cabeza que le produjera uno de los agresores con el empleo de una llave de apretar tuercas. En la instalación hospitalaria donde fuera asistido se le aplicaron nueve puntos de sutura.
Según EL NUEVO HERALD, Elizardo Sánchez, presidente de la CCDHRN, aseguró que se le prestaría todo el apoyo legal para presentar la demanda penal y agregó que el gobierno es "política y moralmente" responsable por el incidente.
Sánchez indicó además: “Estamos muy inquietos por el aumento de lo que se llama represión política 'de baja intensidad', consistente en detenciones por horas, días o semanas” y aseguró que se ha “confirmado absolutamente ─ hasta ayer 18 de diciembre ─  388 detenciones por motivos políticos, muchas de ellas con violencia”
-Cuando subí (al ómnibus) manifesté 'vivan los derechos humanos' ─ informó Perales ─ y el chófer tenía una llave (mecánica) en la mano, me golpeó, y cuando le dije asesino, me volvió a dar otro golpe”.
Es correcto que se presenten cargos formales contra los agresores, sean oficiales de la seguridad del estado, la policía o elementos de los bajos fondos que se emplean como esquiroles movilizados por el gobierno.
Efectivamente, la agresión física contra una persona está recogida como delito en el Código Penal cubano. El Artículo 274 establece: “El que cause lesiones corporales o dañe la salud a otro que aun cuando no ponen en peligro la vida de la víctima ni le dejan las secuelas señaladas en los artículos 272 y 273 requieren para su curación tratamiento médico incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas”.
Ante los actos de agresión la oposición no puede dejar de recurrir ante las autoridades para hacer la denuncia correspondiente. Si el funcionario ante el cual se presente la denuncia se negara a tramitarla o la retardara, contra el mismo se puede plantear una denuncia ante los tribunales por el delito de prevaricación contemplado en el Título de los Delitos contra la administración y la jurisdicción, Capítulo 1, Sección Sexta que tipifica el delito de prevaricación, especialmente el artículo 137 que establece que el “funcionario público que retarde maliciosamente la tramitación o resolución de un asunto de que conozca o deba conocer u omita injustificadamente el cumplimiento de un deber o de un acto que le venga impuesto por razón de su cargo o rehúse hacerlo, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas”, así como el artículo 139 que señala que el que, “faltando a los deberes de su cargo, deje maliciosamente de promover la persecución o sanción de un delincuente, o promueva la de una persona cuya inocencia le es conocida, incurre en sanción de privación de libertad de uno a tres años o multa de trescientas a mil cuotas”.
De lo que se trata es volver la propia ley penal del régimen contra sus funcionarios policiales y sus agentes.
Ciertamente, las leyes implantadas por el castrismo no están dirigidas a promover la seguridad ciudadana, sino la del propio régimen y elaboradas de tal modo que restringen la capacidad legal de los ciudadano para defender sus derechos ante las arbitrariedades oficiales.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Ha muerto Vaclav Havel

Gentes de todas las partes del mundo se preguntan, asombradas, de dónde han obtenido los ciudadanos de Checoslovaquia, dóciles, humillados, asépticos y aparentemente faltos de fe, esa asombrosa fuerza con la que consiguieron quitarse de encima el sistema totalitario de una manera digna y pacífica, y en pocas semanas. (Vaclav Havel)
Mario J. Viera

Guardia de honor junto a una foto del ex presidente checo Václav Havel, en Praga. (EFE)
Ya queda registrado en la historia su nombre, colocado junto a grandes figuras del pensamiento. Vaclav Havel fue un hombre que será recordado por todos aquellos que aman la libertad y el pensamiento libre. Havel no es hombre de un solo país pertenece a toda la humanidad. Rindamos honor a su figura; inclinemos nuestras frentes ante su tumba, porque era hombre que ardía como la antorcha de la verdad, la verdad que nos hace libre. Su luz no se extinguirá con su desaparición física.
La primera vaga referencia que tuve de Vaclav Havel la obtuve mientras leía una vana novela policiaca checoslovaca cuando me encontraba confinado en una celda de aislamiento del penal de Canaleta. Creo que el autor de aquella novelilla se llamaba Jiri Prochazka y el título de aquel librito era “Los zorros mudan el pelo”. El tema de la novela giraba en torno a acontecimientos producidos posteriormente a la Primavera de Praga, desde una visión oficialista. Los buenos eran los oficiales de la seguridad del estado, los malos, los disidentes checos y, el peor, un personaje al que el autor solo denominaba como el poeta o el escritor. Poco tiempo después, ya excarcelado, escuché hablar de Havel y comprendí que el poeta, el escritor maligno de “Los zorros mudan el pelo” era nada más y nada menos que Vaclav Havel, el hombre que se había ganado el odio de los comunistas polacos pro soviéticos.
Mi primer contacto con el pensamiento de Vaclav Havel, ocurrió en 1997. Había llegado a mis manos un libro con un sugerente título, “El poder de los sin poder”. Desde la primera página me captó aquella literatura sencilla, sin muchos adornos retóricos, directa y fuerte como los pensamientos y tesis que encerraba. Creció tras aquella primera lectura mi admiración por aquel hombre que había impulsado la Revolución de Terciopelo de Checoslovaquia y ocupado la presidencia de su país tras la caída del comunismo.
Como le denominara el diario argentino CLARIN, Vaclav Havel será siempre un referente de la lucha por la libertad; un hombre que nunca claudicó ante el poder ni ante la prisión. Su gran obra fue el Movimiento Carta 77. “Su acceso a la presidencia después de la 'Revolución de Terciopelo' en 1989 ─ como dijera Nicolas Sarkozy, en carta presidente checo, Vaclav Klaus ─ coronó una vida entera dedicada al combate contra el totalitarismo y en defensa de los valores que inspiraban sus acciones".
Su vida fue un constante combate por la dignidad humana,  por la vida en la verdad; nada pudieron los represores contra la gran voluntad libertaria de Havel, es que como sentenciara el primer ministro británico, David Cameron, “Durante años, el Comunismo intentó destruirle y extinguir su voz, pero a Havel, al dramaturgo y al disidente, no se le podía silenciar”.
Havel un gran amigo de los opositores cubanos, descansa ahora en paz, ya se había ganado el derecho a la muerte cuando vivió con dignidad y entereza. Su recuerdo permanecerá vinculado a la lucha cubana por la completa emancipación de la detestable tiranía castrista.    Un día, que no está muy lejano, los cubanos podrán decir lo que Havel dijera en referencia a la Revolución de Terciopelo: “Gentes de todas las partes del mundo se preguntan, asombradas, de dónde han obtenido los ciudadanos de Checoslovaquia, dóciles, humillados, asépticos y aparentemente faltos de fe, esa asombrosa fuerza con la que consiguieron quitarse de encima el sistema totalitario de una manera digna y pacífica, y en pocas semanas”. Es tanta la similitud.

Cuando Havel rompió con Castro

Álvaro Alba / martinoticias

Vaclav Havel fue el presidente checo que rompió con el régimen de Fidel Castro de una manera completa y definitiva. Lo hizo no más asumir el cargo de presidente de Checoslovaquia. Ni siquiera esperó a que se separaran las Repúblicas de Eslovaquia y Checa.
Havel asume el cargo de presidente de Checoslovaquia en diciembre de 1990 y ese mismo mes la cancillería checa anunciaba a la embajada cubana en Praga que se buscara otro país que representara sus intereses en Washington. Como fecha límite le dieron a las autoridades cubanas hasta el 31 de marzo de 1991 para que encontrara otro país que les representara.

En Enero de 1961, cuando rompieron relaciones diplomáticas La Habana y Washington, Suiza se encargó de los intereses de Estados Unidos en Cuba y Checoslovaquia de los cubanos en la capital estadounidense. Por 30 años representaron los checoslovacos los intereses del régimen de La Habana, hasta que llegó Vaclav “y mandó a parar”.

En marzo de 1990, Checoslovaquia fue uno de los países que patrocinaron la resolución de condena al régimen de La Habana presentada en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra por violar los derechos humanos.

Los representantes diplomáticos checos siempre han mantenido contacto con los opositores y disidentes cubanos. Jamás las puertas de la embajada de Praga en Cuba estuvieron cerradas para los opositores cubanos. Siempre fueron invitados estos a las recepciones y fiesta que se realizaban por las fechas nacionales.

En el verano caliente de 1990, cuando varias embajadas occidentales eran ocupadas por cubanos desesperados por salir del país, la sede diplomática de Praga no fue la excepción. Un grupo de cubanos pidió asilo en ella, para después abandonarla. En el discurso del 26 de julio de 1990, Fidel Castro se quejó del trato que los checos ofrecieron a los cubanos allí refugiados, debido a que consumieron “salchichas y cervezas”, lo que consideró “una fiesta”.

Durante tres años consecutivos, 1999, 2000 y 2001 la Republica Checa presentó ante la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra la resolución de condena a Cuba como un país donde se violaban las libertades fundamentales del hombre y los derechos humanos. En las tres ocasiones el gobierno de La Habana fue señalado por la mayoría de los miembros como violador.

La sede diplomática checa en Cuba, en la Avenida Kohly y 41 y 43 en Nuevo Vedado, fue objeto de un acto de hostigamiento organizado por las autoridades en abril del 2000, tras la resolución de Ginebra contra la violación de los derechos humanos en la isla. Según La Habana, unas 100 mil personas desfilaron frente a la embajada checa protestando por la autoría de la crítica hacia Cuba en la Comisión de Derechos Humanos.

No faltaron en la prensa cubana los ataques a Vaclav Havel, donde Pedro de la Hoz, un periodista de Granma, calificó al presidente checo en el 2000 de “intelectual mediocre”.

Y es que Havel, cuando dejó la presidencia checa en febrero del 2003, siguió vinculado con el proyecto de democracia hacia Cuba. Y lo hizo, según declaró, porque en esos días que abandonaba el Castillo de Praga, en Cuba detenía y condenaba a 75 opositores. Fue entonces que se lanza a la fundación, en septiembre de ese mismo 2003, el Comité Internacional por la Democracia en Cuba (ICDC), con sede en Praga.

Para el 2004,  se organizó en Praga la primera conferencia. En el ICDC logró unir Havel a ex mandatarios con experiencias en democracia, transiciones e interesados en una futura cuba democrática, como de España (José María Aznar), Costa Rica (Luis Alberto Monge), Uruguay (Luis Alberto Lacalle), Bulgaria (Filip Dmitrov), El Salvador (Armando Calderón Sol), Letonia (Mart Laar), Chile (Patricio Aylwin, Eduardo Frei), Nicaragua (Violeta Chamorro), Guatemala (Virginio Cerezo) y Hungría (Arpad Goncz).

El ICDC simposios, conferencias y plenarios sobre temas de derechos humanos, democracias y transiciones enfocados en Cuba en varias ciudades del mundo, como Berlín, Bruselas, Fort Lauderdale, Viena, Buenos Aires, Tallin, Ciudad México.

En septiembre del 2002 visitó Miami; era su última visita como jefe de Estado a los Estados Unidos y la primera a la Florida. En el discurso pronunciado en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), explicó por qué la elección del Estado sureño. “Soy yo quien ha elegido Florida y lo he hecho para saludar, desde aquí, a todos los cubanos, es decir, a los que viven aquí y también a los que tienen su casa en la isla”.

Nunca faltó su firma para denunciar los arrestos a opositores cubanos. Y entendía mejor que nadie las tácticas de hostigamiento y represión que se ven en Cuba. En mayo del 2006, escribió en la prensa internacional un artículo titulado “El discreto terror de Fidel Castro”, donde expuso la alevosía de los actos de repudio, que ocurren constantemente en La Habana y decía: “Nunca debemos olvidar a las víctimas aparentemente anónimas de los ‘actos de repudio’ de Castro”.

El disfraz de Raúl Castro

Pedro Roig. EL NUEVO HERALD

Raúl Castro está en proceso de fabricarse el disfraz de líder pragmático, orientado a un contradictorio desplazamiento doctrinal del dogma comunista, que los voceros del régimen califican como “actualización del socialismo”. Así buscan justificar las nuevas medidas económicas de claro significado capitalista, con el evidente propósito de mantener el control del gobierno.

Disfrazado de pragmático, el heredero del poder revolucionario trata de dar respuesta al desastre económico y al creciente descontento popular, estimulando la producción con medidas copiadas del manual del sistema de mercado libre. De esta forma, la gerontocracia militar marxista pretende sobrevivir en el poder, abrazada a conceptos empresariales de la odiada burguesía capitalista.

Hace más de medio siglo, Fidel Castro proclamó la naturaleza infalible del credo comunista. La historia demuestra que el “Comandante en jefe” y “Máximo líder de la revolución” se equivocó. De cara al desastre hay urgencia de disfrazar a Raúl, el perfecto estalinista, así como falsificar el dogma marxista sin necesidad de reconocer el fracaso de la doctrina infalible.

El pragmatismo tiene en John Dewey uno de sus más lúcidos filósofos, que sintetiza magistralmente las dos grandes corrientes culturales de los Estados Unidos: el puritanismo con su ética de trabajo y el espíritu pionero de la frontera, celosamente integrados en las garantías jurídicas a la libertad individual, el análisis de la experiencia práctica, la investigación científica y la voluntad regeneradora para rectificar errores. El pragmatismo define los resultados como factor esencial para determinar la validez de cualquier empeño humano.

Los resultados definen la utilidad del esfuerzo. En la filosofía de Dewey convive el dinamismo frenético por alcanzar el éxito con un generoso sentido de solidaridad social, asistida por una naturaleza libre que exige el cambio de ruta en caso de resultados negativos. Aquí descansa la esencia filosófica del pragmatismo. Disfraz que no le queda nada bien al pequeño Stalin del Caribe.

En 1961, Fidel Castro hizo el terrible anuncio de que la revolución era comunista. Cuba se transformó en un Estado policiaco y de inmediato se aplicó el catecismo de Carlos Marx que resume el comunismo en una frase: abolir la propiedad privada. Nadie podía ser dueño de nada. Las casas, fincas, comercios, industrias, autos, cuentas bancarias, absolutamente todo fue confiscado. Era la solución definitiva de la doctrina infalible contra la explotación burguesa.

La producción y el reparto de lo que generaba la economía quedaron en manos del Estado marxista. Lo que pasó después está a la vista. Una nación en ruinas, un pueblo engañado, una feroz represión y una juventud en rebeldía.

Este es el grave problema que enfrenta Raúl Castro. Hasta hoy el fiel cancerbero de la legitimidad ideológica de la revolución cubana. ¿Cómo explicar el cambio de rumbo sin traicionar el discurso de Fidel Castro? ¿Cómo explicar el retorno de la propiedad privada que es la esencia de la economía capitalista? Reconocer, medio siglo después, que se equivocaron implica la desaparición de su razón de ser. De que al final todo fue una mentira.

En el 2011, Raúl Castro ordenó varias medidas encaminadas a flexibilizar la rigidez dogmática, legalizando la propiedad de viviendas y vehículos. Esta “actualización del socialismo” es en realidad una contradicción ideológica que incluye créditos bancarios, permisos para establecer negocios por cuenta propia y la venta directa de productos agrícolas a los centros turísticos, excluyendo la participación del Estado. Estas tentativas de reformas parciales terminan naturalmente mal, atrapadas entre el dogma y la modernidad.

La magnitud del fracaso ideológico obligó a Raúl Castro a legalizar un incierto y controlado asomo capitalista, inducido por la necesidad de mejorar la producción sin verse obligado a reconocer que el “Máximo líder” jamás entendió la historia que explica como los dogmas “científicos” que desconocen el misterio de la fe colapsan en un momento de reflexión, nacido del valor irrenunciable de la libertad.

Todo indica que Fidel y Raúl Castro se niegan a aceptar el error. Que todo fue una farsa y que la revolución fracasó. Esto explica el disfraz de pragmatismo y el temor que los agobia. El régimen está en la fase final de represión y rebeldía. Raúl se abraza al poder pero de nada le servirá el disfraz. El entierro del comunismo en Cuba es una inevitable realidad de la historia.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Chávez, la Muerte y el Fin de la Pequeña Guerra Fría

Carlos Alberto Montaner. Firmas press.

Al pie de la tumba, se supone que la mayor parte de los seres humanos pasan balance de su vida, perdonan enemigos, se disculpan con las personas agraviadas y tratan de rectificar errores. Menos Hugo Chávez. Ni siquiera la grave enfermedad que lo aqueja, y probablemente lo liquide a corto o medio plazo, ha logrado modificar su comportamiento. Esta vez no es una metáfora: "genio y figura, hasta la sepultura".

En efecto: la gran crisis latinoamericana de 2012 ya asoma su cabeza. La desatará Hugo Chávez por sus peligrosos lazos con Irán, tanto en el terreno de la fabricación de armas nucleares como en la colaboración con los grupos terroristas islámicos. Si Chávez muere en los próximos meses, al margen del caos económico y social que les dejará a sus compatriotas, ése será su legado: un conflicto con Washington, con Israel, con los intereses de su propio pueblo y una innecesaria conmoción en toda América Latina.

El senador demócrata norteamericano Bob Menéndez y la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen ─ ambos figuras fundamentales en la supervisión de la política exterior de Washington ─, ya han pedido una investigación a fondo de las actividades belicistas del venezolano  como paso previo a la formulación de medidas que consigan conjurar ese grave riesgo. Con la seguridad norteamericana no se juega. Especialmente en año electoral. 

Irresponsablemente, Chávez ha puesto su cancillería, sus cuerpos de inteligencia y un segmento del estamento militar ─ donde no faltan narcogenerales ─ al servicio de Teherán y de los terroristas de Hizbolá. Esta colaboración ─ informa ABC desde Madrid ─ ha llegado al extremo de convertir a Caracas en la sede de una cumbre terrorista en la que también participó Hamás.  En ese oscuro trayecto, acompañado sin demasiado entusiasmo por Raúl Castro ("esas son cosas de Fidel", solía afirmar Raúl con cierta desesperación, según contaba el general Quevedo, el desertor cubano de mayor rango en los últimos tiempos), de diversas maneras arrastrará al conflicto a Ecuador, Bolivia y Nicaragua, sus alegres satélites en el sainete del Socialismo del siglo XXI.

¿Por qué Chávez actúa de una manera tan temeraria? Es la consecuencia de tres factores fatalmente trenzados. Primero, su carácter mesiánico. Cree que está predestinado para transformar el universo. Vive en un mundo mágico. No se va a morir de cáncer. Sus adversarios son una colección de idiotas. Estados Unidos y Europa se desplomarán. Él es invulnerable. Segundo, su disparatada visión de la realidad social y de la historia. Intelectualmente, es un pobre diablo formado, esencialmente, en las tonterías de Las venas abiertas de América Latina, panfleto del uruguayo Eduardo Galeano que suele prescribir a troche y moche. Tercero, su nefasto contacto con Fidel Castro, quien le transmitió su concepción estratégica y las tácticas de lucha contra el "imperialismo yanqui" aprendidas de la Unión Soviética durante la Guerra Fría.

Chávez, junto a Fidel, su padre putativo, están dispuestos a triunfar donde Moscú fracasó y traicionó a los revolucionarios del mundo entero. No hay nada nuevo en la alianza entre Chávez y la teocracia persa. En el 2001, Fidel Castro, de visita oficial en Teherán, advirtió, fiera y públicamente, que Cuba e Irán" pondrían de rodillas" a Estados Unidos. Chávez no ha hecho otra cosa que retomar esos planes y abrazarse a cualquier dictador (Gadafi, Mugabe, Lukashenko,  Assad, Ahmadineyad, da igual), como recomendaba el KGB cuando planeaba conquistar el planeta sin el menor vestigio de principios o de coherencia ideológica, siempre que el sátrapa coincidiera en el odio a Occidente, especialmente a Estados Unidos, y condenara la libertad económica.

¿Qué puede frenar este espasmo revolucionario? Naturalmente, la acción de los países responsables capaces de articular unas medidas de contención (entre los que no se cuentan, lamentablemente, los latinoamericanos), pero es probable que esta vez suceda lo que los españoles de la época del tardofranquismo llamaban "la solución biológica". Fidel está más muerto que vivo y dedica sus escasos momentos de lucidez a contemplar, melancólicamente, como su hermano Raúl desmantela lenta, pero progresivamente su fallido experimento político y social de medio siglo, mientras Chávez padece un gravísimo cáncer que ya se le ha esparcido por los huesos y por varias vísceras. Desaparecidos estos dos personajes, la pequeña guerra fría se extinguirá en poco tiempo. Por una vez, la naturaleza parece militar en el bando de la libertad.

La represión en Cuba y la demagogia Díaz-Balart-Rivera

Mario J. Viera

La oposición cubana está decidida a mostrar su repulsa al régimen de los Castro. Sin otras armas que no sean su voluntad de resistir y el coraje de sus hombres y mujeres se aprestan a desafiar a la represión. Indignados salen a las calles para exigir el retorno a la democracia. El régimen, en tanto, temeroso del contagio que esas manifestaciones puedan calar entre las masas populares no se inhibe de mostrar su rostro brutal y se lanza en furiosa represión. Hasta ahora se han cuidado de no matar, pero no escatiman golpes con porras y patadas. 
El 2 de diciembre, fecha ícono del poder totalitario cubano, en la ciudad de Palma Soriano de la antigua provincia de Oriente, la pretendida cuna de la revolución castrista, 46 opositores fueron violentamente reprimidos por efectivos de la Policía Nacional Revolucionaria en el curso de una manifestación pacífica de opositores que se llevaría a cabo bajo el lema "Zapata y Boitel Viven”.
Según el diario miamense EL NUEVO HERALD, que informa haber recibido fotos y vídeos de la represión policial enviadas a la redacción del periódico por Luis Enrique Ferrer García, representante en Estados Unidos del grupo opositor Unión Patriótica de Cuba, esa “fue una de las operaciones policiales contra los disidentes más duras y de mayor escala de los últimos años”.
Una de las fotos, de acuerdo con EL NUEVO HERALD, “muestra a Henry Perales con dos heridas en su cabeza afeitada que necesitaron nueve puntos de sutura. Otra muestra a Abraham Cabrera con una herida de un punto en la frente”.
En comunicación telefónica con EL NUEVO HERALD, Abraham Cabrera dijo: “Esa herida sangró mucho porque fue en un vaso [capilar], pero fue una patada en las costillas en el lado derecho la que me hizo caer al suelo... Todavía me duele”.
A golpes, los opositores fueron conducidos hasta uno de los ómnibus escolares que los Pastores por la Paz donan generosamente al régimen, conducido por un miembro del Ministerio del Interior. En el interior del ómnibus, Cabrera informó, de acuerdo con el diario, que el chofer del ómnibus, vestido de civil, los golpeó con una herramienta a él, a Henry Perales y a otros opositores una vez que entraron al ómnibus. Un oficial de la policía ordenó luego al chofer que dejara de golpear a los detenidos.

Otras fotos que posee EL NUEVO HERALD y que no fueran publicadas en su página digital, muestran a los opositores Misael Valdés Díaz y Alexis Yanch Oi con los ojos amoratados y a Emilio Dinza con una inflamación grande en la frente. Otros opositores, según el artículo del diario, reportaron tener moretones a causa de los golpes de la policía.
Estos actos de violenta represión no son cosas de ahora, nada nuevo hay bajo el sol de la tiranía. La diferencia actual es que los opositores cuentan con medios para difundir las imágenes a través de teléfonos celulares y el auxilio de la tecnología, debido en gran parte a la ayuda que reciben de la comunidad de exiliados cubanos que les facilita recargar los teléfonos móviles desde los Estados Unidos.
El primer acto represivo del gobierno en contra de los opositores es cesantearles en sus puestos de trabajo para privarles de los medios indispensables de subsistencia. Las condiciones económicas a que son sometidos son insoportables a la vez que sirven de ejemplo de advertencia a cualquiera que pretenda incorporarse a las filas de la resistencia. Un costo que no todos están dispuestos a pagar.
Los cubanos, sin ingresos independientes, están bajo total dependencia del gobierno, empleador universal. Gracias a las remesas que se reciben en Cuba procedentes, en lo fundamental de los Estados Unidos, los ciudadanos se van liberando de la humillante dependencia al Estado y adquiriendo paulatinamente la conciencia de que hay que hacer algo y de que se puede hacer. La independencia económica crea la independencia de pensamiento.
Recuerdo con satisfacción, durante el tiempo en que cumplía prisión en Cuba, la ayuda de 50 dólares mensuales que mi esposa recibía de parte de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional que preside Elizardo Sánchez Santa Cruz; sin esa ayuda le hubiera sido muy difícil viajar los 500 km que la separaban desde La Habana a la cárcel de Canaleta en Ciego de Avila. Esos $50.00 irían a las arcas del gobierno propietario de todos los comercios del país, pero nos ayudaban a resistir las penalidades en las que estábamos sumidos y mantener nuestra independencia frente al gobierno.
Alentadora también era para nosotros la visita que hacían a Cuba cubanos del exilio y en el intercambio de ideas entre ellos, venidos de un mundo de libertades, y nosotros encerrados en un país donde los derechos son conculcados a favor de una élite de poder. Ninguno de aquellos cubanos que llegaban desde el exilio se alojaban en hoteles, todos compartían las viviendas de sus familiares.
En contra de esa esperanza, se alzó el representante norteamericano Mario Díaz Balart con el apoyo entusiasta del también representante norteamericano David Rivera. Ninguno de los dos conoce la Cuba profunda. Ninguno de los dos ha conocido la miseria a la que están obligados a vivir los opositores en Cuba. Por oponerse frontal, furiosa, ideológicamente a las decisiones del gobierno de Barack Obama han intentado renovar la politiquera disposición de las restricciones de los viajes de cubanos residentes en Estados Unidos a Cuba y de sus remesas a la isla impuestas por el ex presidente George W. Bush.
Según Díaz-Balart, la flexibilización que otorgara Obama es una “de las más atroces concesiones unilaterales de la administración Obama con el régimen terrorista de Cuba”. Ignorancia supina del representante, descendiente de una familia cubana vinculada al antiguo régimen dictatorial de Fulgencio Batista. Su propuesta, movida por la obcecación de querer representar a un pueblo al que no conoce y al que no ha pedido su opinión, es el medio más adecuado a favor del régimen de los Castro, pues mantiene a los cubanos en la dependencia económica al régimen y le aporta material para su propaganda. ¿Acaso pretende aislar a la oposición, solo para satisfacer las obsoletas opiniones del exilio de canas y arrugas que se autotitula “histórico”, y de paso obtener sus votos?
Molesto porque se descartara su enmienda introducida en el proyecto de Appropriations, Díaz-Balart declaró en justificación de la enmienda: “Simplemente, no podía permanecer de brazos cruzados mientras las políticas de Obama canalizan millones de dólares norteamericanos hacia los opresores del pueblo cubano”, y agregó: “Este es un asunto de libertad, seguridad nacional y derechos humanos”.  Al mismo tiempo haciendo uso de la demagogia politiquera argumentó: “Espero que el pueblo estadounidense vea que el presidente Obama podría negar servicios esenciales a los estadounidenses, detener los cheques de nuestros ancianos y veteranos de guerra, antes que revertir un aspecto de su fracasada política hacia Cuba”.
Se olvida el congresista de que miles de dólares se enviaron a Polonia en apoyo del sindicato Solidaridad, dinero que a la vez que le permitía impulsar su programa a la organización anticomunista iba a parar a las arcas del gobierno pro soviético de Polonia. Solidaridad constituyó el instrumento idóneo que impulsara los cambios democráticos en ese país. Le ciega el odio que siente por Barack Obama, no por el amor que dice profesar hacia un país que conoce solo por vagas referencias familiares.
Como ha dicho DIARIO DE CUBA, en “la carrera por la retórica más encendida de la jornada”, el controversial congresista republicano David Rivera, lanza su denuesto sobre el presidente de los Estados Unidos acusándole de “reafirmar su lealtad a Fidel y Raúl Castro”, calificándole, además como “el principal cabildero” a favor del régimen de los Castro, olvidando quizá que Bush, su ídolo ideológico, inició el comercio con el castrismo para posibilitarle la compra de alimentos; alimentos que serían desviados para cubrir las necesidades del turismo extranjero y para nutrir las panzas de los jerarcas gubernamentales y de la alta oficialidad de las fuerzas armadas y del Ministerio del Interior. Negocio este que no parece ser, en la mentalidad de los dos congresistas norteamericanos “un asunto de libertad, seguridad nacional y derechos humanos”. Nada dice de los lobistas de las empresas agrícolas de Estados Unidos apoyados por los republicanos a favor del comercio con los Castro para el beneficio particular de esas empresas.
Ante esta posición de los anticastristas de cartón, a la oposición en Cuba solo le cabe decir: “Líbreme Dios de esos anticastristas que de los castristas me cuido yo”.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Un veterano cubano, 35 años después de la guerra en Angola

Iván García. Blog DESDE LA HABANA.
Raúl Castro de visita a Angola, 1975

En noviembre de 1975, cuando Angola proclamó su independencia de Portugal, Cuba comenzó a enviar tropas a la nación africana, abocada a una guerra civil que amenazaba desangrarla. Cinco meses después, en abril de 1976, los combatientes cubanos recibieron la visita del ministro de las fuerzas armadas, Raúl Castro. Le acompañaban varios altos cargos militares, entre ellos Rogelio Acevedo, acusado de corrupción y defenestrado a principios de 2010.
Han transcurrido 35 años. Todavía hoy, veteranos de la guerra angolana se mantienen fieles al gobierno de los Castro. Es el caso de Renato, 70 años, quien con orgullo dice seguir perteneciendo a una casta de revolucionarios que prefieren que la isla se hunda en el mar antes de regresar al capitalismo
Sí. Hay ancianos que pelearon en Angola que aún duermen con el cuchillo apretado entre los dientes. No se les ocurra hablarles de democracia. “¿Qué es eso? Quien desee el poder tiene que quitárnoslo a tiros”, responden.
Lo de ellos es cumplir órdenes. Sea un acto de repudio a las Damas de Blanco o a un “cabecilla contrarrevolucionario”. Allí están. Como parte de esa barricada con que cuenta la revolución ante posibles disturbios callejeros.
A los veteranos criollos, el síndrome del fusil también les ha pasado factura. Su válvula de escape es vivir del pasado. El mejor momento del día es cuando reunidos en el local de la asociación de combatientes, rememoran la etapa en que fueron jóvenes y curtidos soldados u oficiales.
Es su combustible emocional. Las marchas bajo 40 grados de temperatura por carreteras angolanas, evadiendo minas terrestres. O las escaramuzas con tropas de Jonas Savimbi y Holden Roberto, donde a morterazo limpio y con ráfagas cerradas de AK-47 exterminaban al enemigo.
Para estos abuelos, aquellas hazañas son sus días de gloria. A Renato ya no le acompaña el físico. Tiene más achaques que el Morro. A diario fuma casi dos cajetillas de cigarrillos y bebe más ron de lo debido. “Se va a morir así. Defendiendo la causa y odiando a los que no apoyen la revolución”, dice resignada Marta, su esposa desde hace cuarenta años.
Sus hijos respetan al intransigente padre y lo dejan hacer. “A otros les da por discutir de béisbol, hacer mandados, cuidar los nietos o regar las flores. A a mi papá lo que le gusta es participar en simulacros de bombardeos yanquis o hacer el paripé de una invasión. Y eso de que las ‘calles son de los revolucionarios’ se lo toma con demasiado celo”, señala  Ernesto, uno de sus cinco hijos.
En el barrio lo ven de muy distinta manera: loco, bufón, esperpento… La gente le dá cuerda. Cuando los domingos de la defensa intenta caminar erguido y marcial, vestido de miliciano y con un puñado de medallas colgadas en el pecho, los más jóvenes se burlan y en voz baja dicen: “Si los marines  ven a esta tropa, le cogen lástima”.
Estos veteranos de guerra también sufren los rigores de la escasez material y económica generosamente brindada por el ineficiente Estado. Sus casas suelen necesitar pintura y reparación para que no se venga abajo al paso de un ciclón.  Comen lo que sus hijos “resuelven” en sus puestos de trabajo. O con los dólares girados por parientes de Miami.
Lo peor es que no pueden contar con los buscavidas para que les vendan arroz, carne de res, leche en polvo o aceite vegetal. Por debajo de la mesa, sus mujeres e hijos son los que deben comprar en el mercado negro el suministro alimenticio que permita reforzar la dieta de estos activos ancianos.
Luego de almorzar, sin saber de dónde salieron los alimentos, el viejo Renato se marcha a charlar con sus ex compañeros de armas. Quizá ese día haya nuevas órdenes que cumplir. Lo mismo puede ser una pachanga callejera en apoyo a la revolución, un desfile en la plaza o un mitin contra ‘mercenarios pagados por el imperio’.
Cuando se acuesta, mientras su esposa lee la Biblia, Renato repasa su libro de cabecera, Días y noches, de Konstantin Simonov,  regalo de un coronel soviético que fue asesor militar en Cuba. “Vieja, tu verás que con Raúl la cosa va a mejorar. Hasta leche tendremos”, dice optimista. “Dios quiera que así sea”, responde su mujer. Y apaga la luz.

Y sin embargo... Los combatientes de Angola héroes o víctimas de la Revolución

Walter Clavel Torres. Sub-Director APLOPRESS.
Columna de tanques de Cuba en Cangamba, Angola

Santiago de Cuba, 14 de diciembre del 2011 – ( www.aplopress.com) El Gobierno cubano ha informado que los muertos producto de la guerra en Angola fueron 2,106, pero testimonios de personas que estuvieron allí durante esos años y por el número de cementerios que se establecieron solo para cubanos, la cifra real es mucho más alta. Incluso, la cifra que se da como total de 2,289 cubanos, entre ellos 204 civiles, que fallecieron en Angola, Etiopía y otros países a lo largo de 30 años, también está muy lejos de la realidad. Ya la historia se encargará de demostrarlo.
Sin embargo, algo que se debe destacar es que el régimen cubano no publicó el número total de fallecidos hasta que no se repatriaron los restos en el año 1989, declarando el  7 de diciembre Día de Luto Nacional y de  reafirmación del espíritu internacionalista. Pero lo más importante y notable de esa lista fue un nota que aparecía al final, donde se decía que en esa lista faltaban los nombres de seis personas, que se encontraban como desaparecidas, por tal motivo no se publicaban sus nombres. Este ardid sirvió para justificar la razón del por qué no aparecía el nombre de un familiar, amigo o algún conocido.
Lo peor de toda esta historia del pueblo cubano es que la tragedia no terminó con la guerra. Cada día las víctimas se vuelven más víctimas todavía. En este trabajo solo queremos reflejar la situación que viven algunos de aquellos que una vez fueron catalogados de héroes y hoy son puras víctimas de la llamada Revolución Cubana.

El señor Julio Castillo Gómez de 48 de edad cumplió misión en la República Popular de Angola entre los años 1985 y 1989. En la actualidad tiene seis hijos y su vivienda sita en Calle 4  # 9 e/ Gasómetro y Calle 3 Reparto: Mariana de la Torre, Santiago de Cuba, se encuentra en total deterioro como aparece en la foto. Sin embargo su gestión ante los organismos como la Asociación de Combatientes a la que pertenece, al Gobierno Municipal y Provincial de Poder Popular, el Partido Comunista Provincial, la Dirección de Vivienda Municipal y Provincial y ha escrito a Raúl y a Fidel Castro y hasta la fecha, no ha recibida respuesta alguna.

Este otro caso ilustra el abandono que sufren los ciudadanos, aun habiendo servido a los intereses del régimen. El ex capitán de las FAR (Mutilado) Miguel Fong Ramos de 60 años de edad, perdió una pierna en un accidente de trabajo, ha solicitado apoyo para arreglar su vivienda y elevado sus quejas a las distintas instancias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al Gobierno Municipal y Provincial del Poder Popular, al Partido, a la Vivienda Municipal y Provincial, al CLIFI y ha escrito a Raúl y a Fidel pero no ha recibido respuesta de ningún organismo del Estado, ni sus máximos representantes.  Las fotos ilustran la condición de su vivienda sita en calle 3  # 108 e/ Carretera del Morro y Calle 2, Reparto Mariana de la Torre, Santiago de Cuba. En la actualidad de encuentra viviendo solo.

El caso de Jorge Mustelier Martínez demuestra que la Revolución - como Saturno -  devora a sus propios hijos. Tal vez la razón que ilusionó a este hombre para para incorporarse al Ejército Rebelde fue la promesa de Fidel Castro de que todos los cubanos tenían derecho a una vivienda decorosa. No obstante haber participado en las operaciones militares contra alzados en el Escambray en la década de los 60 y como combatiente internacionalista en Angola durante los años 1975 y 1976, este hombre falleció a los 63 años de edad sin recibir apoyo para arreglar su vivienda, a pesar de que llevó sus quejas a la Asociación de Combatientes, a la que por supuesto pertenecía, a todas las instituciones del Poder Popular y hasta le escribió al propio Raúl y  Fidel Castro, de nadie recibió respuestas. En estos momentos su esposa se encuentra sola y desamparada en la vivienda ubicada en calle Indio # 9 e/ Calle 7 y Calle 4, Reparto Mariana de la Torre, Santiago de Cuba.

Juan Eliseo Colín, cumplió misión en Angola entre 1982 y 1984. Sin embargo, ahora no encuentra quien responda por la situación de su vivienda. Juan Eliseo ha solicitado apoyo a cuantas instituciones del Estado cree posible que se puedan sensibilizar con su caso y la situación de su vivienda sigue igual. Juzgue usted por las fotos o visite su vivienda en calle 4 # 57 e/ Gasómetro e Indio Reparto Mariana de la Torre Santiago de Cuba. Ante caos como este uno se pregunta, dónde está la tan cacareada justicia social y cuántos años más se necesitan para resolver el problema de la vivienda en Cuba.


Rafael Garzón Pachebá es otro de esos ciudadanos, que a sus 53 años no ve solución a su crónico problema de vivienda. Junto a 12 personas más vive en una cuartería en Calle 4 # 59 1/2 e/ Gasómetro e Indio, Reparto Mariana de la Torre, Santiago de Cuba. Ya no sabe a quién recurrir para encontrar solución a este endémico problema. Y dice que nadie ha tenido en cuenta sus sacrificios por la Revolución, incluidos los años 1975 y 1976 que estuvo en la guerra de Angola.


Pedro de Roma Meriño,  de 62 años de edad, cumplió misión internacionalista en Angola durant2 los años 1975 y 1976. El y su familia han solicitado apoyo para arreglar su vivienda y han elevado sus quejas a la Asociación de Combatientes a la que pertenece, al Gobierno Municipal y Provincial, al Comité Provincial de Partido, a la Dirección de Vivienda Municipal y Provincial y han escrito al Comité Central de Partido y al Consejo de Estado pero no han recibido respuesta de ninguno de esos organismos. Y su vivienda sita en calle 4 # 66 e/ Gasómetro e Indio Reparto Mariana de la Torre Santiago de Cuba, todos los días está en peores condiciones.

Alberto Hechavarria Gardino, vecino de  calle Indio # 20 e/ Calle 7 y Calle 4, Reparto Mariana de la Torre, Santiago de Cuba, convive con cinco personas más en esto que no se sabe si se le puede llamar vivienda. Hoy en día dice no saber si valió la pena el riesgo y sacrifico que pasó en Angola durante la guerra en la que participó durante los años 1985-1987. Tiene 46 años de edad y no ve futuro a sus problemas. El ha ido a buscar apoyo para arreglar su vivienda y ha dado sus quejas a la Asociación de Combatientes a la que pertenece, al Gobierno Municipal y Provincial, al Partido, a la Vivienda Municipal y Provincial y ha escrito a todo el mundo, dice, y todavía no le han dado ninguna respuesta.

Todas estas personas han agotado todas las gestiones ante los organismos estatales. En este momento forman parte de una Demanda Social Colectiva, que realiza el Municipio de Oposición en Santiago de Cuba. Queremos aclarar que esto fue un diagnóstico que se realizó en solo un barrio santiaguero. Como se puede apreciar en las direcciones son concurrentes. . Al concluir el levantamiento serian miles los casos a documentar. También el Centro de Estudios Estratégicos “José Ignacio García Hamilton”, Afiliado al Centro Global para la Democracia Proactiva abrirá una línea de investigación para determinar aquellos factores sensibles de la población donde las organizaciones de la sociedad civil deben enfocar su trabajo de representación social.