lunes, 18 de septiembre de 2017

Derrumbe de mentiras y obras

Miguel Rivadeneira (EL COMERCIO)


Los hechos, testimonios e informes oficiales de las actuales autoridades del gobierno confirman y demuestran cómo se impuso la abundante propaganda oficial y la mentira repetida con solvencia en el régimen anterior del mismo signo político, que cautivó a los ovejunos, muchos de los cuales se resisten a reconocer la realidad, pese a las pruebas, con la misma estrategia de repetir las falacias a ciegas.

En la investigación por las irregularidades detectadas en los procesos de contratación con Odebrecht, día a día salen cada vez más cosas, que involucran a los procesados, aunque algunos de ellos siguen negando lo indefendible, pese a las evidencias. La información que sale de las indagaciones revela que un testigo cercano declaró en la Fiscalía que el tío se comunicaba con su sobrino vicepresidente por mensajes encriptados, con una configuración para que los textos sean eliminados en 30 segundos, y que decía que era la misma persona. Se creó un sistema de mensajería entre el tío y sobrino vicepresidente.

Había dispuesto la eliminación de toda información, pero como no hay crimen perfecto, allí quedó. Se testimonia que el tío andaba con bolso de dinero y no se sabía su destino. Es decir, no se puede negar la relación en los negocios y se establece las serias presunciones de su vinculación, mientras el sobrino sigue negando con audacia. Esto deteriora aún más su imagen ya desgastada. Daría la impresión que estudiaron y se prepararon con premeditación y alevosía para cometer actos de corrupción. Según un miembro del frente contra la corrupción, parecen acciones delincuenciales. Mientras esto sucedía, el Presidente anterior metía las manos al fuego, le defendía e insultaba, perseguía y enjuiciaba a denunciantes.

Promocionaron con tanta propaganda grandiosas obras que con el tiempo, en el régimen del mismo signo político y ni siquiera de oposición, se demuestran como castillos de naipes. En el sector petrolero, con multimillonarias inversiones, el caso de la repotenciación de la refinería de Esmeraldas y en la refinería del Pacífico, que quedó con un terreno aplanado y un acueducto.

En el sector educativo, nuevas autoridades del sistema universitario (entre ellas ex funcionarios del correismo) confirman una realidad inocultable, de un proyecto emblemático. Yachay necesita ajustes de emergencia. Hay obras paralizadas desde hace dos años, subutilización de terrenos. Mal manejo y mala programación de un crédito chino. Problemas estructurales en construcciones. Nómina sobredimensionada: 746 servidores públicos y en la U hay 1.010 alumnos, 12 aulas y 4 laboratorios. Obras construidas sin las formalidades contractuales que la ley exige. Es decir, sin respaldo legal. Por todo esto se ha solicitado a la Contraloría una auditoría a la anterior administración.

Cosas del Ecuador de Correa: Universidad Yachay Tech


Elizabeth Benites Estupiñán (EL UNIVERSO)



Yachay, un plan de desarrollo no sustentable

Yachay Tech es una universidad creada por el Gobierno anterior, tiene como visión desarrollar un centro de investigación intensivo altamente disciplinario de transformación e innovación, combinándola con una educación de estructura académica internacional. Su misión se basaría en ofertas y servicios como asesoramiento y capacitación en proyectos tecnológicos e institucionales; investigaciones aplicadas o modificadas bajo técnicas innovadoras experimentales en áreas de producción agropecuaria, mecánica e industrial cuyo producto final sea de calidad y bajo costo accesible a la población. Fue inaugurada el 1 de abril de 2014, con estudiantes que cursaban el preuniversitario. Actualmente esta universidad cuenta con 900 estudiantes: 780 entre primer y quinto semestre y 120 alumnos llegarán a la institución por primera vez listos para cursar la nivelación general e ingresar a las áreas de física, biología, matemáticas, química, nanotecnología, ingeniería biomédica, mecánica, tecnologías de la información, petroquímica, ingeniería en polímeros y geología u otros. Yachay cuenta con 4.489 hectáreas, ubicada en Urcuquí, provincia de Imbabura, con presupuesto proveniente del Estado. ¿Por qué está cuestionada esta universidad? Denuncias de corrupción por parte del anterior rector, los latisueldos de sus directivos que solo pasan una semana cada tres meses, con viáticos escandalosos, contratación de “cazatalentos por más de un millón y medio de dólares, y lo más grave es que se manejan megaproyectos sin haber sido realizados previamente estudios de factibilidad. En todo proyecto existen tres etapas, que son la planificación con estudio de costo/actividad/tiempo, la programación y la ejecución. No se puede ir a buscar personal calificado ofertando grandes cantidades de dinero, si eso no está aprobado y financiado en el presupuesto de dicho proyecto. Actualmente de acuerdo a las políticas de austeridad del actual Gobierno, se ha decidido desvincular a las autoridades académicas que imparten cátedras irregulares para dar inicio a procesos de los concursos de méritos y oposición de docentes e investigadores permanentes.


Luego de 4 años de creación, a pesar de haber sido denunciada por corrupción por los exdirectivos de esta universidad, se podría dar un giro positivo, manifiesta el actual rector Castillo-Chávez. Pero cómo creer, si se comprobó que la Empresa Red-Tech Ecuador, que manejaría 3.000 millones de dólares para la producción de carros eléctricos, nunca existió. Entonces urge la necesidad de una intervención y auditoría por parte de las autoridades de control hacia la Universidad Yachay. Reclamar porque las universidades e institutos que sí hacían investigación y dieron resultados esperados, como fue el Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical, fueron destruidos por quien se encuentra actualmente fuera del país. Esto refleja que la Universidad Yachay, como otras instituciones públicas que han sido creadas en estos últimos tiempos, han tenido un plan de desarrollo no sustentable e injustificable. (O)

domingo, 3 de septiembre de 2017

Durante un verano de crisis, Trump se irrita con las críticas y los nuevos controles

Philip Rucker y Ashley Parker. The Washington Post

El Presidente Trump pasó los últimos días de agosto realizando debidamente su trabajo. Tendía a la recuperación masiva del huracán Harvey. Él golpeó el camino para vender su plan de recorte de impuestos. Y convocó a reuniones de política sobre el presupuesto federal y la amenaza nuclear de Corea del norte.

Detrás de las escenas durante un verano de crisis, sin embargo, Trump parece añorar los tiempos cuando la Oficina Oval era un animado centro de visitantes y chismes, que él presidía como empresario. Echa pestes de no conseguir de los medios el crédito que piensa se merece, o la lealtad que dice deber de los compañeros líderes republicanos. Se jacta sobre su Presidencia en términos superlativos, pero confidentes en privado se quejan acerca de sus repentinos estados de ánimo oscuros.

Y algunos de los amigos de Trump temen que el mal humorado Presidente esté en curso de una inevitable colisión con el jefe del gabinete de la Casa Blanca, John F. Kelly.

Trump se irrita con algunas de las medidas del general retirado de los Cuerpos de Marines para restringir el acceso a él desde, que asumió el trabajo hace casi un mes, dijeron varias personas cercanas al Presidente. Esas medidas van en contra del amor de Trump hacia la espontaneidad y la impetuosidad, lo que provocó algunos leales a Trump burlonamente denominen a Kelly como "la señora de la iglesia" (the Church lady) porque lo consideran estricta y moralmente superior.

"Él está teniendo un momento muy difícil", dijo del presidente un amigo que habló con Trump esta semana. “A él no le gusta el modo en que los medios le tratan. No le gusta como Kelly le trata. Él está atacando a personas muy próximas a él”.

Ayudantes dicen que Trump admira las credenciales de Kelly, respeta sus habilidades de liderazgo y gestión y le alaba a menudo, tanto en eventos públicos como en reuniones privadas. En un discurso sobre política fiscal el miércoles en Missouri, Trump destacó trabajo de Kelly para disminuir el número de los que cruzan ilegalmente la frontera cuando era secretario de seguridad nacional.

No obstante, personas próximas al presidente dijeron que está hirviendo de descontento sobre lo que considera una deslealtad personal del Director del Consejo de Economía Nacional Gary Cohn, quien criticó las respuestas de Trump sobre una mortal manifestación de supremacistas blancos en Charlottesville el 12 de agosto. También se ha incrementado su frustración con el Secretario de Estado Rex Tillerson que ha chocado con el Presidente en cuestiones como los niveles de las tropas en Afganistán, el bloqueo de Qatar y la política en Cuba.

Este retrato de Trump, entrando en lo que podría ser su mes más transcendental en el cargo, se basa en entrevistas a 15 altos funcionarios de la casa blanca, asesores y amigos del Presidente, muchos de los cuales hablaron a condición del anonimato para ser sincero.

En septiembre, Trump se enfrentará a los plazos para elevar el techo de la deuda federal y pasar de una cuenta del gasto posiblemente vinculada a su promesa de campaña para construir un muro a lo largo de la frontera México-Estados Unidos; hacer su primer gran impulso para las reducciones de impuestos; y revisar una recuperación de desastre potencialmente histórico en Texas y Luisiana.

Si los 75 minutos de actuación de Trump en la concentración del 22 de agosto sirvió como un testimonio público de su ira sobre el Congreso y los medios de comunicación, él tan bien está agitando privadamente sobre otras preocupaciones.
Trump arremetió contra George Gigicos, uno de sus funcionarios de campaña original, por lo que el Presidente consideraba poco favorables ángulos de cámara de televisión en el rally de Phoenix, que el Bloomberg News reportó primero. El presidente también estaba afligido por un reporte del New York Times que fue publicado unas horas antes del evento documentando la confusión entre él y el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell (R-KY.).

Trump estaba especialmente enojado por algo que conoció durante su parada temprano en el día, para una visita a la frontera en Yuma, Arizona, según dijeron varios de sus colaboradores.

Un grupo de agentes de la patrulla fronteriza que le habían endosado y convertidos en aliados de la campaña electoral inicialmente habían sido bloqueados por la administración de Trump para su asistencia. Aunque a los agentes finalmente se les permitió en el evento, el Presidente hizo que su descontento sobre el trato que se les diera fuera conocido por Kelly, dijeron conocedores del incidente. Dos de esas personas dijeron que Trump levantó su voz con su jefe de gabinete, quien había faltado tratando de restringir a amigos de tener acceso directo con él.

Esa noche en Phoenix, Trump intentó llamar a Kelly en el escenario. “¿Dónde está John?" preguntó. “¿Dónde está él? ¿Dónde está General Kelly? Lo saque de aquí. Él es grande. Él está haciendo un gran trabajo".

Kelly no se unió a su jefe delante de la muchedumbre.

"No es inusual para para los empleados oírle fanfarronear acerca de las cosas," dijo Barry Bennett, un ex asesor de la campaña. "Eso no significa que sea real. Había gente en el personal de campaña que dijo que despediría una docena de veces, pero nunca lo hizo. Se trataba de sólo de ladridos. Y algunas personas no saben la diferencia entre el ladrido y la mordida”.

Kelly tomó el trabajo con la meta expresa de implementar un orden estricto en un Ala Oeste que se había convertido en un tumulto de alboroto, luchas internas y perjudiciales filtraciones a los medios de comunicación.

Los amigos acostumbraban llamar a la Casa Blanca y conectarse directamente con Trump; ahora las llamadas se encauzan a través de Kelly y no siempre se hacen llegar al Presidente. Los amigos solían pasar por el Ala Oeste para matar el tiempo, vagando a la Oficina Oval para saludar; ahora ellos deben tener una cita oficial ─ y una razón clara ─ para la visita.

Los cambios han sido bien recibidos por altos funcionarios de la administración, que dicen que el tiempo del Presidente es demasiado valioso para ser desperdiciado con cháchara y paniaguados.

Pero Trump desafía a veces — y aún resiente ─ a la nueva estructura. Ha sido especialmente sensible a la forma que la rígida estructura de Kelly es presentada en los medios y se esfuerza para desengañar a la gente de la noción de que él está siendo dirigido. El presidente continúa llamando a amigos de negocios y asesores externos, incluyendo al ex estratega jefe Stephen K. Bannon, desde su teléfono personal cuando Kelly no está alrededor, dijeron personas con conocimientos de las llamadas.

“Donald Trump se resiste a ser manejado", dijo Roger Stone, un ex asesor de Trump y confidente desde hace mucho tiempo. “Nadie le dice a él a quien ver, a quien escuchar, qué leer, qué puede decir”. Stone añadió, “El General Kelly intenta tratar al presidente como a un hongo. Manteniéndole en la oscuridad y alimentándole con m.... no va a funcionar. Donald Trump es un espíritu libre”.

Kelly le ha dicho a colegas que no tiene la intención de controlar lo que Trump diga o tuitee. Aunque ha tratado de manejar la información que recibe el presidente. Kelly reconoce que hay límites en lo que pueda hacer, de acuerdo con funcionarios de la Casa Blanca.

“El presidente puede encender la televisión, el presidente puede llamar gente y el presidente puede leer los periódicos”, dijo un republicano cercano a la Casa Blanca quien añadió que la responsabilidad recae en Trump, no en su personal, para controlar sus impulsos.

Trump ha descartado algunas de las figuras más controvertidas de su administración este verano. Por ejemplo, el despido del Director de Comunicaciones Anthony Scaramucci después de tan solo 10 días ganándose el flamante ayudante el apodo de "el bombardero suicida" en el Ala Oeste por haber hecho caer con él al jefe del gabinete Reince Priebus y al secretario de prensa Sean Spicer. Trump se apartó también de Bannon, quien a menudo canalizó los instintos nacionalistas del Presidente.

Más cambios pueden estar en marcha bajo Kelly, quien continúa su revisión personal y se dice que está apuntando a ayudantes sin claras carpetas de responsabilidad.

Sobre Tillerson, Trump ha llegado a ver su elevado enfoque diplomático de los asuntos mundiales como "totalmente de la clase política (establishment)", en palabras de un asociado de Trump. Varias personas cercanas a Trump, dijeron que sería una sorpresa si Tillerson permanece en su puesto por más de un año que se cumple en enero. Ellos dejaron entrever que su salida puede venir mucho antes, con uno que la describió como "inminente”.

Y dicen algunos que han visto recientemente Tillerson el ex ejecutivo de ExxonMobil ─ no acostumbrado a tomar órdenes de un superior, ni mucho menos de uno tan caprichoso como Trump ─ también parece estar dispuesto a poner fin a su mandato en el Departamento de Estado. Él se ha quejado en privado a Kelly sobre las recientes controversias de Trump, dijeron dos personas familiarizadas con la relación de ellos.

Otros, sin embargo, advierten que Tillerson permanece completamente enredado en la administración. Luego de almorzar con el Presidente el lunes, Tillerson se sentó en la primera fila de la Conferencia de prensa conjunta de Trump con el Presidente de Finlandia y fue un miembro clave los debates del Gabinete que se centraron sobre el manejo del huracán Harvey.

La Secretaria de Prensa de la Casa Blanca Sarah Huckabee Sanders les dijo a los reporteros el miércoles que Trump confiaba “absolutamente” en Tillerson.

Tillerson ganó titulares durante el fin de semana cuando le preguntaron en "Fox News Sunday", si, en el contexto de Charlottesville, Trump habla de valores estadounidenses. "El Presidente habla por sí mismo", dijo Tillerson a Chris Wallace.

Muchos iniciados de Trump fueron horrorizados por la aparente denuncia del Presidente por el diplomático, pero varios funcionarios de la Casa Blanca dijeron que la frustración de Trump con Tillerson había sido sobre políticas específicas. La entrevista de Fox no incomodó a Trump, dijo un funcionario, a pesar de que el Presidente estaba molesto por el regaño que Cohn hiciera de él en el Financial Times.

Trump estaba especialmente molesto que Cohn fuera público con sus quejas sobre el manejo del Presidente de Charlottesville, incluso después de que Trump escuchó la salida de Cohn durante una reunión privada el 18 de agosto en Bedminster, Nueva Jersey.

El Presidente la semana pasada ha estado reservadamente molesto sobre Cohn, pero se ha resistido a despedirlo en parte porque ha sido la cara, junto con el Secretario del tesoro Steven Mnuchin, de la estrategia de reducción de impuestos de la administración.

Sin embargo, Trump tiene otras maneras de despreciar a Cohn. El asesor económico viajó con Trump el miércoles a Springfield, Missouri, para su discurso sobre la reforma fiscal, aun cuando el Presidente etiquetó a "los muchos distinguidos invitados" a la asistencia, no mencionó a Cohn. Después, Ivanka Trump, la hija del Presidente, escribió en Twitter un llamado por la reforma fiscal con una imagen de Trump al fondo flanqueado por ella y Mnuchin. Notablemente ausente estuvo Cohn, el co-arquitecto del plan.

Interrogada sobre los insultos percibidos, Sanders dijo a los reporteros a bordo del Air Force One en el vuelo a Washington que era "una táctica bastante estándar" de Trump de no mencionar a los miembros del personal en sus observaciones.

Presionada sobre el estado de la relación de Trump y de Cohn, Sanders dijo solamente que ambos hombres están comprometidos con la reforma de impuestos.

“Bien, mire”, dijo, “Gary está aquí. El Presidente está aquí”.


Robert Costa, Anne Gearan and Carol D. Leonnig contributed to this report. 

sábado, 2 de septiembre de 2017

Neonacionalismo

¿Es el independentismo un fenómeno propio de Catalunya, algo así como una planta endémica del país, o tiene algo en común con otras convulsiones políticas que se están produciendo simultáneamente en la mayoría de países occidentales? Pienso que la pregunta es pertinente y necesaria. Necesaria para no obsesionarnos y atemorizarnos en demasía, sin que este signifique banalizar las consecuencias de lo que está ocurriendo en Catalunya. LEER MAS 

miércoles, 30 de agosto de 2017

Katrina, Harvey y otras memorias

Mario J. Viera


“Cuando México nos manda gente, no nos mandan a los mejores. Nos mandan gente con un montón de problemas, y ellos nos traen esos problemas. Están trayendo drogas. Están trayendo crimen. Son violadores. Y asumo que algunos son buenas personas”. Así se expresó Donald Trump el 16 de junio de 2015 en su discurso para anunciar su candidatura a las primarias del Partido Republicano y muy recientemente, ya cuando el Huracán Harvey golpeaba a Texas, Trump volvió a referirse a México diciendo: "Con México siendo una de las naciones con más criminalidad en el mundo, tenemos que tener EL MURO. México lo pagará por medio de reembolso/otro". ¿Cuánto hay de verdad en los exabruptos críticos de Trump sobre México?
 
Escuadrón 201 Las Aguilas Aztecas
No voy a tratar de dilucidar si Trump posee pruebas contundentes que justifiquen, su afirmación de que “México manda gente a los Estados Unidos” y lo obvio, aunque lo que dice es que llegan a Estados Unidos muchos, muchísimos mejicanos “con un montón de problemas”, que traen drogas, que traen crimen, que son violadores, aunque quizá algunos no sean tan malos y problemáticos... Sin embargo, hay algo que Donald Trump y muchos en Estados Unidos desconocen, ¡Caramba, no podemos ser tan exigentes para pedir que lo sucedido hace 73 años sea recordado por Trump y por muchos en estados Unidos! Trump ni había nacido en aquel tiempo. Eran tiempos aquellos cuando Estados Unidos combatía en el Pacífico contra el imperio japonés. El 21 de julio de 1944, esa vez sí, México envió, mandó gente a Estados Unidos: un destacamento de 300 voluntarios mejicanos que se habían enrolado en las fuerzas aéreas mexicanas y se disponían a partir hacia Estados Unidos, recibiendo entrenamiento militar durante siete meses en varias bases militares de Estados Unidos. Treinta de aquellos voluntarios fueron finalmente seleccionados para formar una unidad especial aérea, que serviría de apoyo a la fuerza aérea de Estados Unidos en la guerra del Pacífico. El “Escuadrón aéreo 201 - Águilas Aztecas”. Este Escuadrón mejicano bajo el mando del Coronel Antonio Cárdenas Rodríguez, realizaría 1 966 horas de vuelo en misiones de combate, sirviendo en observaciones, bombardeos y ametrallamientos sobre posiciones japonesas en Filipinas y Formosa, poniendo fuera de combate a 30 mil soldados japoneses y destruyendo infraestructura, armas y convoyes de abastecimiento y refuerzo de las fuerzas niponas. Cinco de aquellos pilotos mejicanos (Capitán Pablo Rivas Martínez, Subteniente Guillermo García Ramos, Subteniente Mario López Portillo, Teniente P.A. Héctor Espinoza Galván y Subteniente P.A. Fausto Vega Santander) morirían en acción de combate. Fueron héroes, no trajeron a estas tierras ni drogas, ni crímenes, ninguno de ellos fue violador.

Hay otra fecha que Donald Trump y muchos en Estados Unidos no debieran olvidar, aunque aparentemente lo hacen. Fue el 29 de agosto de 2005, cuando la furia desatada de la naturaleza devastaba Nueva Orleans bajo los efectos del poderosos huracán de magnitud 5 Katrina dejando a su paso un saldo de 1.836 muertos, 705 personas desaparecidas, 151.000 millones de dólares en daños y 1 millón de casas dañadas... La ciudad sumergida bajo olas de 6 metros y el desplome de los sistemas de diques que resguardan a la ciudad. Grande era la desesperación de los damnificados que vagaban sin encontrar sitio de resguardo seguro. Había hambre y había contaminación en las turbias aguas... Llegaba la ayuda, llegaba tardía, pero se abría como esperanza... En todo aquel panorama de angustia dolor y espanto México abrió su corazón solidario... El 30 de agosto de 2005, el presidente de los Estados Unidos de México Vicente Fox envió sus condolencias al presidente George W. Bush, mediante una declaración abierta donde expresaba:

"En nombre del pueblo y el gobierno de México, le expreso mis más profundas y sinceras condolencias por los devastadores efectos del huracán Katrina [...] México y los Estados Unidos son países vecinos y amigos y en momentos difíciles, los buenos amigos siempre están presentes. Haremos todo lo que está en nuestras manos para ayudar en esta situación tan desafortunada [...] Cuenten con todo nuestro apoyo..."

Si, como asegurara recientemente en un artículo que firmara para el Washington Post el ex diplomático Stephen Kelly, “Nunca se sabe cuándo vamos a necesitar un vecino amigable y una comida caliente”. Fue entonces que México envió a su gente y la envió con generosa ayuda. Y como nos informa el periódico La Prensa Gráfica, un convoy militar de 45 vehículos (con aproximadamente dos centenares de militares, médicos y otros trabajadores sanitarios) entró en Texas proveniente de México cuando en la costa estaba ya el buque militar mexicano "Papaloapan" con siete vehículos anfibios, ocho unidades todoterreno, una ambulancia y dos helicópteros de salvamento. Además, México donaría 1 millón de dólares a través de la Cruz Roja Mexicana y una ayuda humanitaria de más de 200 toneladas de comida que fueron llevadas en 5 aviones de la Fuerza Aérea Mexicana. De acuerdo con La Prensa Gráfica, tras una operación de tres semanas, los equipos mexicanos habían servido 170,000 comidas, habían ayudado a distribuir 184,000 toneladas de ayuda y llevado a cabo medio millar de consultas médicas. Los marinos mexicanos también ayudaron a limpiar de ramas y escombros de la localidad costera de Biloxi, en Mississippi. El Departamento de Estado reconocería la gran ayuda prestada por México: “Apreciamos mucho que el pueblo y el gobierno mexicano vinieran a la ayuda de aquellos que más lo necesitan”.

El 23% de la población hispana en Nueva Orleans era de origen mexicano y esa gente que “nos envía México” se entró con entusiasmo a las labores de rescate y de reconstrucción de la ciudad; la mitad de ellos, según un estudio realizado, “estaban en situación irregular” es decir indocumentados.


Ahora el huracán Harvey ha golpeado dramáticamente a Texas y de nuevo México se ofrece para mandar a su gente, no a llevar drogas, no a cometer crímenes, no a hacer violaciones, sino a llevar ayuda a los que han perdido todo en Corpus Christi y Houston: “"Hemos ofrecido al Gobierno estadounidense toda la ayuda y colaboración que puedan brindar las distintas dependencias gubernamentales mexicanas para atender los impactos de este desastre natural, como deben hacerlo siempre los buenos vecinos en momentos de dificultad", declaró la Secretaría de Relaciones Exteriores de México. 

martes, 29 de agosto de 2017

El presidente ultrablanco

Guy Sorman. ABC

Cuando Donald Trump fue elegido presidente el pasado mes de noviembre, escribí inmediatamente en este periódico que asistíamos a la revancha del macho blanco. Por cierto, algunos lectores de ABC no aceptaron mi análisis, pero muchos cronistas estadounidenses acabaron por escribir lo mismo y el curso de los acontecimientos parece confirmar esta hipótesis.

Una categoría determinada de estadounidenses, los que se tomaban la revancha, nunca aceptó la victoria de Barack Obama ni las transformaciones que ha experimentado la sociedad estadounidense desde 1960. El feminismo, la diversidad étnica, la prioridad de las minorías en las universidades y los empleos públicos y el matrimonio homosexual han significado otras tantas muescas en la idea superior que el hombre blanco tenía de sí mismo, con una nostalgia por el tiempo en que era dueño y señor de su familia y su comunidad.

Esta resistencia a ser solo unos pocos entre el gran número de estadounidenses se remonta, evidentemente, a la época de la esclavitud y la negación de la emancipación de los negros, pero también de los asiáticos, que durante mucho tiempo tuvieron prohibida la entrada en el territorio de Estados Unidos. Desde hace unos cincuenta años, sin embargo, parecía que sociedades secretas como el Ku Klux Klan solo pertenecían al folclore sudista. Luego hubo el atentado de Oklahoma City, en 1995, cuando algunos supremacistas blancos hicieron saltar por los aires un edificio público para protestar contra lo que ellos consideraban un aumento de la intrusión del Estado en su vida privada, pero este atentado sangriento se achacó a algunos perturbados, anclados en una América del lejano Oeste.

Resulta que, el pasado sábado 12 de agosto, llegaron las manifestaciones y contramanifestaciones de Charlottesville, en Virginia, que provocaron refriegas y causaron víctimas. Y nos damos cuenta entonces de que los supremacistas blancos no han desaparecido y parece incluso que han recuperado su dinamismo gracias al reinado de Trump. De paso, señalaré que los manifestantes de Charlottesville blandían cruces gamadas y gritaban eslóganes antisemitas.

Recordemos que Trump, durante su campaña electoral, no dejó de exaltar los «valores» de la América blanca, sus cultos protestantes, su derecho a llevar armas y a defenderse contra las agresiones, incluidas las del Estado. Durante sus reuniones públicas también defendió la violencia y el ajuste de cuentas; muy pocas veces, por no decir nunca, se vio a un solo negro en sus mítines. El vocabulario de Trump, sus aires, su gusto por la injuria, todo eso pertenece al folclore de los supremacistas; ellos se encargan a menudo de su servicio de orden y han votado por él.

A estos hechos innegables se objeta que estos movimientos solo representan al 1 por ciento de la población de todo Estados Unidos, quizá menos. Es cierto, pero recordemos que Trump fue elegido gracias al apoyo de los estados en decadencia industrial, con márgenes electorales inferiores al 1 por ciento. En democracia, el activismo cuenta a veces más que el número.

Por tanto, no deben sorprendernos ni la violencia de Charlottesville ni la reticencia de Trump a condenar a los supremacistas: su reacción inmediata y espontánea, la que quedará en la memoria, ha sido la de equiparar a los racistas y los antirracistas. Esta igualdad en el tratamiento ha sorprendido a su propio entorno: los Republicanos más conservadores, como su ministro de Justicia, y su propia hija y asesora oficial, Ivanka Trump, han condenado sin reservas a los supremacistas. Muchos analistas han recordado en esta ocasión que, en total, los supremacistas han asesinado a más estadounidenses que todos los terroristas islámicos juntos. ¿Cómo interpretar la estrategia de Donald Trump en este asunto? ¿Se cree él mismo lo que dice? Lo que piensa un presidente es en realidad menos importante que su retórica.


Por tanto, se confirma que Donald Trump no es verdaderamente el presidente de todos los estadounidenses; y ni siquiera es el presidente, sino un candidato permanente en campaña electoral permanente. Su atención está fija en la reelección, algo que no oculta. Parece considerar que las tropas de asalto de los supremacistas podrán serle tan útiles dentro de tres años como lo fueron en el pasado. Pero me parece más probable que Trump no vuelva a ser elegido nunca, o que no termine su mandato, porque su propio partido le abandonará antes. A cada línea roja que cruza, como intentar privar a 30 millones de estadounidenses de su seguro de enfermedad, arriesgarse a una guerra inútil en Corea o apoyar a los supremacistas, vemos cómo se debilita el apoyo republicano. Estos días toda la prensa conservadora insta a Trump a denunciar el «nacionalismo blanco», algo que no hace, mientras que sigue dispuesto a agredir a los musulmanes y los mexicanos. Ahora bien, no se puede tener un presidente sin partido en un régimen político en el que el Parlamento cuenta tanto como la Presidencia; el Parlamento puede desembarazarse del presidente, pero no a la inversa. Cada día que pasa, Trump cava un poco más su propia tumba.

viernes, 25 de agosto de 2017

¡Despierten, ya están aquí!

Mario J. Viera

 “Levantaos, vámonos; mirad, está cerca el que me entrega”. (Marcos 14:42)




El Maestro está al tanto, conoce que la hora de las angustias está próxima, que todo ya está dispuesto para un fatal desenlace y se va con sus discípulos a un monte a meditar. Es bien entrada la noche y les pide a sus seguidores que se mantengan alertas, que no se dejen vencer por el sueño, y se aparta para poder meditar, y se angustia previendo lo que se avecina. Contempla a sus discípulos rendidos por el sueño, es que ¿ni siquiera una hora han podido mantenerse en vigilia?, pero él sigue alerta, meditando en alerta, adivinando lo que se mueve por las laderas del monte, del enemigo que se acerca... “Cómo, ¿todavía están dormidos? ¿No se percatan que el enemigo, siempre en acecho, ya está al alcance? ¿Cómo es posible que, en esta noche, en esta oscura noche, no comprendan que tienen que mantenerse alertas...?” Ya el Maestro escucha el sonar metálico de las armas del perseguidor, el ruido de sus pasos, los rumores de sus voces... ¡Ya llegan...! Decepcionado llega junto a sus discípulos y les grita: “¡Despierten, ya están aquí, y ustedes ni siquiera se han dado cuenta!”

Pensemos y extraigamos enseñanzas de esta anécdota. No podemos ser como los discípulos displicentes del relato que se quedan dormidos en una noche que pudiera ser decisiva. No podemos permitirnos ser sorprendidos en medio de la noche. Ya están aquí, y ganan fuerza, si nos dormimos y no estamos vigilantes, ahora, en este mismo momento, luego ya será tarde. Sabemos quién es el enemigo, sabemos que por años han estado aletargados carentes del necesario apoyo, del imprescindible estímulo’ pero siempre a la espera de cualquier oportunidad para hacer adelantar su prédica de odio e intolerancia. Ahí están, les vimos marchando con actitud marcial, con milicias propias, armadas con fusiles de asalto, por las calles de Charlottesville en Virginia. Hordas, todavía escuálidas, de neo nazis, de miembros del Ku Klux Klan, de los que se creen supremos por tener una piel descolorida, como anémica, de toda esa caterva de la extrema derecha que se propaga por todo el Sur profundo del Jim Crow.

¡Alerta, ya están aquí! Ya se levantan, ya se alían todos los fascistas; ya toman aliento de la retórica del populismo nacionalista reaccionario de un presidente inepto e irresponsable, opuesto a todo principio democrático. “Make America Great Again!”, hacer grande a los Estados Unidos, “Only White” como ordenaban las leyes de Jim Crow; “Land and blood” reclaman los nazis de ahora como antes lo hicieran los nazis iniciales, los de Adolfo Hitler, los de las terribles SS. Ya toda la piara racista se moviliza cuando Jason Kessler convoca a la concentración de Unite the Right a celebrarse en Charlottesville con el pretexto de impedir que se remueva de su pedestal la estatua ecuestre del jefe del Ejército esclavista del Sur entre 1861 y 1865. Y fueron al encuentro de lo más retrógrado, la flor y nata de la intolerancia racial, haciendo acto de presencia el ex líder del KKK que apoya fieramente a Donald Trump, David Duke y junto a él se encontraba el ultra nacionalista y supremacista blanco Richard B. Spencer que ve una conexión profunda entre la ultraderecha y los postulados de Donald Trump y considera que, como él mismo ha dicho, “El partido republicano es el partido de la gente blanca, quiera admitirlo o no. El 90% de sus votos viene de gente blanca, expresa nuestra cultura, Donald Trump dio el primer paso al reconocer esa identidad política”, y le acompañaba el mismo Jason Kessler, junto a otros de menor categoría como Christopher Charles Cantwell y James Alex Fields Junior el asesino del auto, el neo nazi que asesinó a Heather Heyer y atropelló a 19 otras personas que se oponían a las marchas de los supremacistas y neo nazis.


Escuchemos el llamado: “¡Despierten, ya están aquí!”

lunes, 21 de agosto de 2017

Organizaciones de Odio = Organizaciones terroristas

Mario J. Viera



Preguntémonos, si a organizaciones como Al-Qaeda y el Estado Islámico, la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos pudiera reconocerles el derecho de reunión, de asociación y de divulgación de sus opiniones, si organizaran sus grupos dentro de las fronteras de este país. ¿Constitucionalmente esos grupos tendrían derecho a ser reconocidos como organizaciones de la sociedad civil? ¿Se pudiera alegar que tienen derecho de asamblea, de reunión pacífica y libertad de expresión...? No hay que ser un especialista en Derecho Constitucional para dar una respuesta adecuada a estos cuestionamientos: De ninguna manera se les reconocerá el derecho de asociación y de divulgar sus programas o plataformas políticas, porque son organizaciones que promueven el odio, que promueven la violencia y son intolerantes y fanáticas. Son organizaciones calificadas de terroristas como en su momento lo fuera el Ejército Popular Boricua-Macheteros, para ellas no rigen los postulados de la Primera Enmienda, implícitamente están excluidas del amparo de la Primera Enmienda. Los ciudadanos de Estados Unidos tienen prohibido prestarles ayuda material a cualquier organización que el Departamento de Estado categorice como organización terrorista; en este caso no rigen para nada los postulados de la Primera Enmienda.


En Estados Unidos, todos tenemos derecho a expresar nuestras opiniones, las que sean, aunque sean grandes estupideces, sin embargo, Andrés Gascón Cuenca, pone ante nosotros una idea inquietante en torno a este asunto cuando afirma: “Aunque parezca que los estadounidenses tienen derecho a decir lo que quieran, cuando quieran y como quieran, esto no es completamente correcto. Este derecho ha estado (o está en la actualidad) limitado por cuestiones de “seguridad nacional, moralidad pública o seguridad personal” (E. Bleich) La libertad de expresión, de acuerdo a la jurisprudencia de Estados Unidos puede ser limitada por “peligro claro y presente” (clear and present Danger). Gascón Cuenca explica que “en la sentencia Abrams v. United States, el Tribunal Supremo confirma la condena al acusado, en la que se limita la libertad de expresión respecto de la publicación de dos folletos, en los que se llamaba al alzamiento de las clases trabajadoras en contra de los abusos del capitalismo y a favor de la Revolución rusa”.


Otra excepción de la Primera Enmienda se considera con respecto a las denominadas “fighting words”, es decir, según el autor que he citado, “son aquellas (expresiones) que mediante su utilización, infligen un daño o tienden a incitar a una inminente ruptura de la paz”. En este sentido, toda organización de carácter terrorista no cuenta con el amparo de la Primera Enmienda, ni para la libertad de expresar sus opiniones, ni para el derecho de asociación. Pero ¿Cuál es la característica distintiva para que una organización pueda ser considerada terrorista?

La Real Academia Española, define terrorismo con tres acepciones: (1) “Dominación por terror”; (2) “Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”; (3) “Actuación criminal de bandas organizadas que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos”. Walter Laqueur, quien ha devenido un autor de referencia para el tema del terrorismo, en su “Terrorismo: una reseña histórica” se pregunta ¿qué es el terrorismo? Y responde diciendo: “Existen más de cien definiciones (...) Ninguna de ellas es enteramente satisfactoria (...) No se encontrará nunca una definición que lo abarque todo por la simple razón de que no existe un solo tipo de terrorismo, sino que ha habido muchos tipos de terrorismo, los que han diferido grandemente en el tiempo y el espacio, en motivación y en sus manifestaciones y roles”. El Buró Federal de Investigaciones (FBI), por otra parte, define el terrorismo como “un uso ilegal de la fuerza o violencia contra las personas o la propiedad para intimidar o ejercer coerción sobre un gobierno, la población civil o cualquier otro segmento, en búsqueda de objetivos sociales o políticos”.


 El Código Penal Argentino calificaría como organización terrorista a aquella “cuyo propósito sea, mediante la comisión de delitos, aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o una organización internacional, a realizar un acto o abstenerse de hacerlo...”, y entre las características que ofrecía de las tales organizaciones terroristas está la de “tener un plan de acción destinado a la propagación del odio étnico, religioso o político”, y subrayo intencionalmente estas últimas expresiones, como característica clave de las organizaciones terroristas, junto a las manifestaciones de violencia contra las personas o la propiedad, ejercidas por bandas que actúan de modo irracional, imponiendo la coerción sobre el gobierno y la población civil para alcanzar sus demandas e imponer sus criterios ideológicos. De aquí que debemos considerar el odio irracional como el fundamento característico que iguala a todos los grupos u organizaciones terroristas. Las organizaciones de fondo islamita como Al-Qaeda y el Estado Islámico son organizaciones establecidas sobre los pilares del odio, son poderosos grupos de odio del terrorismo internacional.


De acuerdo con el Southern Poverty Law Center (SPLC) ─ organización que monitorea el estado de los derechos civiles y los crímenes de odio ─, los grupos de odio “son organizaciones de individuos cuyas creencias o prácticas atacan o difaman una clase de gente, típicamente por sus características inmutables, como la raza o la orientación sexual, pero a veces también por sus características mutables, como las creencias religiosas”: “propagación del odio étnico o religioso”.


Los grupos u organizaciones de odio incentivan los crímenes de odio, los que, como define Beatriz Vallet Gomar (Crímenes de odio. Crimipedia, 03/05/2016), un crimen de odio “es cualquier agresión contra una persona, un grupo de personas, o su propiedad, motivado por un prejuicio contra su raza, nacionalidad, etnicidad, orientación sexual, género, religión o discapacidad. Los motivos fundamentales por los que estos crímenes se diferencian de los ordinarios son los siguientes: (1) la víctima tiene un estatus simbólico, es decir, no se la ataca por quién es sino por lo que representa. Así, esta víctima podría ser intercambiable por cualquier otra que comparta las mismas características; (2) la intención de este tipo de violencia no es solamente herir a la víctima, sino transmitir a toda su comunidad el mensaje de que no son bienvenidos; (3) en estos crímenes suelen participar múltiples agresores”. El SPLC reporta que, en 2017, en Estados Unidos existen 197 grupos de estas características intransigentes en los que se incluyen organizaciones como el Ku Klux Klan, los grupos neonazis, entre los que se destacan por su agresividad los Skinhead, los ultranacionalistas blancos y los neo confederados, todos ellos definidos como supremacistas blancos afiliados políticamente con la derecha alternativa (léase “ultra derecha”), y los separatistas negros. Todos estos grupos en mayor o menor cuantía asumen posiciones de carácter terrorista; en esencia constituyen dentro de Estados Unidos una red interactuante de terrorismo doméstico. En opinión de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) los crímenes de odio incontrolados plantean para los gobiernos un serio reto a la seguridad, los que como actos individuales ascienden en espiral hasta convertirse en trastornos civiles, llegando, en las situaciones más extremas, a conducir a conflictos dentro y fuera de las fronteras nacionales. Aunque todos los crímenes de odio no son ejecutados por miembros de organizaciones o grupos específicos, estos grupos, no obstante, son motivadores para la ejecución de tales crímenes por individuos influidos por la propaganda que los grupos de odio impulsan, las “fighting words” o “hate speech” que pueden considerarse excluibles del derecho que se concibe por la Primera Enmienda, teniendo en cuenta que los llamados a la incitación de la violencia son considerados como delito por una gran cantidad de Estados occidentales.


En muchos países, las leyes criminalizan también la comunicación oral, escrita o simbólica que promueva o incite al odio basado en la discriminación. Por otra parte, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos reconoce la limitación del ejercicio de los derechos de asociación y de libertad de expresión en determinadas condiciones. El artículo 19.3 del Pacto Internacional establece que el derecho a la libertad de expresión “entraña deberes y responsabilidades especiales” y, por tanto, sujeto a ciertas restricciones para asegurar “el respeto a los derechos o a la reputación de los demás” y a la protección de “la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas”. En su artículo 20 expresa: “Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley”. En cuanto al ejercicio del derecho de asociación el Pacto Internacional reconoce que este derecho “sólo podrá estar sujeto a las restricciones previstas por la ley que sean necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional, de la seguridad pública o del orden público, o para proteger la salud o la moral públicas o los derechos y libertades de los demás”.


No obstante, la primera enmienda de la Constitución le prohíbe al Congreso dictar leyes que limiten la libertad de expresión, de prensa y del derecho de reunión pacífica, y bajo este criterio, los grupos extremistas de Estados Unidos se escudan para reclamar su derecho de existir y de propagar sus ideas de odio y de discriminación racial y de este modo, individuos detestables como el “Imperial Wizard” de los Leales Caballeros Blancos del Ku Klux Klan, Chris Barker, puede blasonar su odio y decirle a la periodista que le entrevista, Ilia Calderón: “Matamos 6 millones de judíos, 11 millones (de indocumentados) no son nada” y antes le expresara: “Me enoja haberte visto, y a todos los de tu tipo que veo cada día… Para mí eres mongoloide”. Esta bestia con figura humana y que reside en Yanceyville (Carolina del Norte), demostrando su incapacidad de razonar diría más tarde, hablando de los negros, “Dios los maldijo para que sean servidores y esclavos. Las personas de raza negra siguen siendo salvajes cuyo cerebro no se desarrolló” y refiriéndose a los homosexuales expresó: “El homosexualismo no es una condición natural. Los gays deben morir y por eso Dios se inventó el sida”.


Los grupos supremacistas, nazis, KKK y neo-confederados, sintiéndose alentados por la retórica ultranacionalista y xenofóbica de Donald Trump, decidieron mostrar sus fuerzas en un acto provocativo y racista en la ciudad de Charlottesville en Virginia, convocado a través de los medios sociales y que contó con la participación de entre 2 mil a 6 mil personas procedentes de diferentes partes de Estados Unidos, todas reunidas bajo la consigna de “Unite the Right”. Allí presente se encontraba el ex dirigente máximo del KKK, David Duke, un hombre que se ha caracterizado por su antisemitismo y por su proximidad con el nazismo. De este, el Presidente George H. W. Bush diría: “Cuando alguien asegura que el Holocausto nunca tuvo lugar, entonces no creo que esa persona merezca nunca un ápice de confianza pública. Cuando alguien recientemente ha endosado el nazismo, es inconcebible que ese alguien pueda razonablemente aspirar a liderar un papel dentro de una sociedad libre”. Ese mismo Duke, en la concentración de Charlottesville afirmaba: “Vamos a cumplir con las promesas del presidente Donald Trump y retomar el país”.


Armados con instrumentos contundentes, portando, además de los carteles racistas y de corte fascista, escudos y cascos de guerra, como una milicia fuertemente armada, los manifestantes de la ultraderecha, al grito de "Un pueblo, una nación, terminemos con la inmigración" invadieron el campus de la Universidad de Virginia y rodearon a un pequeño grupo de estudiantes que se oponían al supremacismo blanco, lanzándoles antorchas y agrediéndoles físicamente, tal como lo informaría en un comunicado la Presidenta de la Universidad Teresa Sullivan quien además expresaría: “Estoy profundamente entristecida y perturbada por el odioso comportamiento desplegado esta pasada noche en nuestro recinto por estos manifestantes. Condeno enérgicamente el asalto que han perpetrado, sin mediar provocación alguna, contra miembros de nuestra comunidad que intentaban mantener el orden”. Y David Duke y ese furioso partidario de Donald Trump y figura destacada de la ultra derecha Jack Posobiec, acusaron a los contra manifestantes como “terroristas domésticos”. Allí en el acto provocativo de los supremacistas blancos se encontraba el creador del título de Alt-right para referirse a la ultraderecha, Richard Spencer, quien ya antes, en el mes de mayo condujo una marcha con antorchas al estilo nazi en Charlottesville en rechazo del acuerdo del consejo municipal de esa ciudad de retirar la estatua ecuestre del general confederado Robert Edward Lee y partidario de lo que denomina una “limpieza étnica pacífica”. La provocación, el reto de los ultraderechistas, provoca la respuesta airada de los que se oponen al racismo y al fascismo y se desata la confrontación al calor de aquellos actos un joven, con su mente turbia de racismo y de propaganda nazi, James Alex Fields Jr. Sube a su auto y a toda velocidad lo lanza contra los contramanifestantes provocando la muerte de una joven, Heather Heyer y numerosos lesionados en un acto que el mismo Fiscal General del Gobierno de Trump, Jeff Sessions calificó como “terrorismo doméstico” pero que para Justin Moore, el Gran Dragón de los Leales Caballeros Blancos del Ku Klux Klan, era un motivo de alegría: “Me alegra que esa gente fueron golpeadas y me alegra que esa chica muriera. Eran un montón de comunistas protestando contra la libertad de expresión de alguien, por eso a mí no me importa que todos ellos sufrieran daños. Pienso que veremos más cosas como esta que está pasando en los eventos de blancos nacionalistas”.


El odio es el distintivo de la organización a la que representan Chris Barker, Justin Moore y David Duke, el Ku Klux Klan, la más antigua de las organizaciones de odio fundada en 1865. El odio es la marca distintiva de los grupos nazistas; el odio y la intolerancia son los rasgos representativos de toda la fauna de supremacistas blancos. Deben ser declaradas organizaciones terroristas tanto los grupos nazi como las asociaciones del Klan. Debemos exigir se dicten leyes que persigan a los instigadores del odio racial; debemos criticar firmemente el doble estándar de Donald Trump al igualar a los fascistas con los demócratas, a los racistas con los integracionistas y saludar las palabras proferidas por el senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham: "Yo, junto con muchos otros, no respaldamos esta equivalencia moral. Muchos republicanos lucharán contra la idea de que el Partido de Lincoln tiene una alfombra de bienvenida para los David Duke del mundo”, o las dichas por el senador republicano por Arizona Jeff Flake cuando declaró al respecto: "No podemos aceptar excusas sobre la supremacía blanca y los actos de terrorismo interno. Debemos condenar. Punto”.



Tal como se señala en el Censo Anual del SPLC, "La carrera de Trump electrizó a la derecha radical, que vio en él alguien que promovería la idea de que Estados Unidos es fundamentalmente el país del hombre blanco", y añade acerca del polémico asesor de Trump, ahora suprimido, y sus ideas racistas: "En Steve Bannon, estos extremistas creen que finalmente tienen un aliado con capacidad de influir al presidente". Pero como bien lo ha expresado el destacado atleta negro americano: “El odio siempre ha existido en América. ¡Sí, eso lo sabemos, pero Donald Trump lo ha vuelto a poner de moda! ¡Las estatuas ya no tiene nada que ver con nosotros!” 

miércoles, 14 de junio de 2017

El atroz asesinato de LEOMAR LANDER (17 años)

Héctor Silva Michelena



El crimen ocurrió en la Avenida Libertador, se desplomó con la noche. Cayó con el pecho rajado en canal, como si fuese una res que sale del matadero. No. No era una res y él no salía del matadero. Tenía 17 años y había nacido en Guarenas. Fue una granada disparada a quemarropa por alguno de los criminales que integran la Guardia Nacional. Lo llamaban “el guerrero” pues siempre estaba en las primeras filas de las manifestaciones opositoras. El joven fue retratado en varias ocasiones participando en las protestas en contra del gobierno. Neomar repetía:



“Yo solo tengo 17 años, yo no estoy estudiando ahorita porque yo sinceramente me voy del país por cuestión de mi futuro, pero yo realmente no me quiero ir de Venezuela, este es mi país, yo nací aquí y estoy luchando por él”, por la libertad. El fotógrafo Isaac Paniza retrató al joven en varias ocasiones y en la noche de este miércoles, se encargó de publicar las fotografías en su cuenta en Instagram. “Que Dios te tenga en su gloria, muchacho. Que la fotografía sirva para inmortalizar tu gallardía. Que Dios derrame bendiciones sobre nuestros jóvenes y les brinde sabiduría en gran manera”, comentó Paniza en una de las fotos que muestra la mirada sonriente de Neomar. Y fue inmortalizado por los lentes de los reporteros heroicos que documentan esta crueldad, este y todos los crímenes de lesa humanidad que sufrimos a diario.



Yorman Ortiz, amigo cercano de Neomar Lander, aseguró que no era guarimbero y mostró su carnet de estudiante luego de recibir la dolorosa noticia. "Yo soy estudiante, yo no soy ningún guarimbero como ellos nos califican. Soy estudiante de actuación y salgo por un mejor país", había expresado Ortiz en un video publicado por Caraota Digital. Con gran inteligencia, su amigo condenó las muertes de los ciudadanos venezolanos. Y sentenció: “Aquí las únicas neveras que están llenas son las neveras de la morgue. No puede ser justo que esta generación no pueda disfrutar de una Venezuela donde exista progreso y nuevas oportunidades; por eso salimos a marchar”. Alguien dijo de él: tú eres el motivo que enciende muchas velas.

Mauro Arellano, tío del joven, aseguró que él y su familia seguirán en las calles exigiendo un país mejor, aunque eso le traiga consecuencias, para que la muerte de su sobrino no sea en vano. Indignado, expresó: “Basta ya, hago un llamado a cara pelada para que si así lo quieren me busque el Sebin o me busque quién sea. Hoy lo mataron a él y mañana me irán a matar a mí también, pero no crean que voy a dejar de protestar porque voy a seguir luchando por que el país salga de donde está”. Pero el Mal estiró su lengua: Padrino López, cometiendo, “No quiero ver a un GNB cometiendo una atrocidad en la calle” (6 de julio). Un día después, el jefe de la matanza, el cruel comandante Benavides, GNB, decía que perseguiría a los opositores hasta debajo de las piedras. Fue felicitado por el sanguinario Diosdado Cabello. Y culpó a la “derecha”. ¿Es que no sabes otra cosa, capitán del odio?

Yo deposito en tu tumba esta ofrenda Neomar: ¡Asesinato! Puedo recordar el lejano valle, sus hediondos puentes de hierro. En una oscura nube de polvo, pálida. Por desgracia asesinado. Ella gritó: no podemos perder este recuerdo en ninguna parte. Cómo la gente se asoma al fondo de la calle. Recuerdo la oscuridad del barro. Ellos los gases, los disparos. Sueño con la mujer en su nube de polvo. ¡Asesinato! Rasgando mi corazón abierto. Me resulta difícil vivir en el mundo, escuchando ese grito, duro: aún no estoy acostumbrada a los dioses humanos. He visto a veces, y lo deploro, como ustedes los adoran. Desprecio imperceptible de un espíritu. Ver a un compatriota en su negocio represivo. Me aterra adivinar su muerte, endurecerse sobre su cara y sus rasgos. No soy lo suficientemente fuerte, cierro mis dientes, permanezco en silencio. ¡Asesinato! Es lo que grito.

Y ahora, la oración de lucha del poeta Osorio Canales: “Sí, habrá que tomar la espada y combatir. No importa si la sangre ya no alcanza para regar las flores y las arenas del mar que tanto amamos. Para enfrentar el parque militar y la sevicia, las armas que tenemos no van más allá de las palabras, si acaso una manera franca de mirar los ojos, un sueño de país que no se cumple, una sed de justicia que no se apaga, y el empeño de sembrar en el campo de batalla nuestros huesos. Nuestra esperanza y la canción de amor que siempre llevamos en el corazón”.

Recuerdo a Camus en La Peste. A lo largo de 70 días, los prisioneros de la peste debatían. Alguien llegó a imaginar que ellos eran todavía hombres libres. Que podían elegir. Pero no se daban cuenta de que, en estos días, la peste oliva encapotaba el cielo. Que ya no habría albedrío individual sino lucha unitiva, fraternal. Peor era el exilio. Si la muerte está en la calle, en el calabozo, oremos con Baudelaire: ¡Oh, Muerte! Vieja capitana ya es la hora. ¡Levemos ancla! Este país nos hastía, oh Muerte. ¡Zarpemos! Si el cielo y el mar están negros como la tinta, ¡nuestros corazones, que tú conoces, están llenos de rayos! ¡Danos tu veneno que él nos reconforta! Tanto nos quema su fuego el cerebro, que deseamos hundirnos en el fondo del abismo, Infierno o Cielo ¿qué importa? ¡Hasta el fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo!

Ya al visitar El Cercado, donde yacen tus huesos, Julius Fucik te dirá: “Amaba a la vida y por su belleza marché al campo de batalla. Hombres os he amado. Fui feliz cuando correspondíais a mi cariño y sufrí cuando no me comprendíais. Que me perdonen aquellos a quienes causé daños. Que me olviden aquellos a quienes procuré alegrías. Que la tristeza jamás se una a mi nombre. Es mi testamento para vosotros, padre, madre y hermanos míos. Agravio e injusticia sería colocar sobre mi tumba un ángel de la tristeza”.


Julius Fucik fue ejecutado en Praga por los nazis, en el verano de 1943. Su Reportaje al pie de la horca, sacado hoja por hoja de la cárcel, fue publicado en 1945. Luchaba contra el fascismo.