jueves, 10 de noviembre de 2022

Aparte del desagradable empleo del lenguaje inclusivo ¿qué ofrecen el CTDC y D Frente?

 

Mario J Viera

 


Apareció en Diario de Cuba, el 27 de octubre, la “maravillosa” iniciativa del Consejo de Transición Democrática de Cuba (CTDC) y la novísima organización civilista D Frente. ¿Qué proponen? La misma supuesta solución civilista a los problemas de Cuba, para lo cual “exigen al régimen” una representación plural en la farsa del absurdo, de unas “elecciones” municipales que deberán celebrarse el próximo 27 de noviembre. ¡Claro está! También exigen la liberación incondicional de las personas que han ejercido su derecho constitucional a manifestarse. ¿Quién, por supuesto, pueda oponerse a esta última demanda?  Claro está que realmente el derecho a manifestarse no está plenamente garantizado constitucionalmente, sino condicionado. Este supuesto derecho está recogido en el artículo 56 de la vigente constitución, pero “siempre que se ejerzan con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley”; porque, el “ejercicio de los derechos ─ artículo 45 ─ está limitado por los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes”; todo ello que admite muchas interpretaciones.

Exigir es el pedir imperiosamente algo a lo que se tiene derecho, algo que, para poder hacer, se requiere actuar de manera autoritaria. Solo quien tiene autoridad puede plantear exigencias; sin el ejercicio de la autoridad, o del poder político, las exigencias, planteadas a un régimen totalitario, son simples reclamos vacíos. ¡Qué manera más elegante del perder el tiempo!

Ambas organizaciones, que asumen la representación de una “sociedad civil” inexistente en Cuba, plantean, con esa manera de redacción tal del agrado de la izquierda bananera, su apoyo “a un grupo de ciudadanas y ciudadanos que se presentarán a las Asambleas de Nominación, que acaban de comenzar, con el propósito de ser electos como candidatas y candidatos a las próximas elecciones municipales”. Por supuesto, D Frente alega a los postulados de la gatopardista Constitución de 2019, en específico, su artículo 3, el cual establece: “En la República de Cuba la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado” y que este grupo civilista traduce del modo siguiente: “…somos nosotras y nosotros, las y los ciudadanos, el pueblo, quienes tenemos el poder fundamental para decidir nuestro destino. Y nos disponemos a ejercerlo. Juntos. De la ley a la ley, y pacíficamente". ¡Otra vez el sonsonete ese de la ley a la ley, cuando en todo el ordenamiento jurídico de la dictadura no existen resquicios para ejercer la democracia. No le han puesto atención al último enunciado de ese artículo 3, donde se plantea que, esa soberanía del pueblo se ejerce “en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes”.

¿Qué se gana con una supuesta nominación para candidatos a delegados del Poder Popular de una docena o de hasta una centena de disidentes? ¡Nada! Si alguno gana la nominación es poco probable que pueda ser electo para el cargo; y si alguno ganara el cargo, siempre puede ser revocado, para ello se dictó el artículo 196 de la Constitución que estipula: “El mandato de los delegados es revocable en todo momento. La ley determina la forma, las causas y los procedimientos para su revocación”.

Por su parte, el CTDC asegura que "Cuba tiene ya una historia de candidaturas independientes iniciada en el año 1988". ¿Historia? En 1989, el ingeniero agrónomo Roberto Bahamonde, activista del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba ─ que el documento del CTDC no menciona por su nombre ─ se presentó, con el apoyo de algunos vecinos, como candidato para el cargo de Delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular. El resultado fue su detención en la vía pública y pasar dos años preso. La historia, como tradición de candidaturas independientes la del año 2015, que el documento califica "una de las apuestas más visibles", donde participaron solo dos activistas de la disidencia, el abogado Hildebrando Chaviano y el informático Yuniel López, como precisa Diario de Cuba.

Tienen mucha razón cuando expresan: "La crisis de representación del gobierno y del partido comunista cubanos no puede ya enmascararse detrás de discursos oficiales que no representan las dinámicas de la sociedad real”. Sin embargo, yerran en principios esenciales para la resistencia frente al régimen cuando aseguran: “Hoy, la única representación genuina es la representación plural de la ciudadanía. Desde abajo, desde donde se construye la democracia”. Simplemente una violación del principio de nocolaboración.

D Frente propone cinco demandas, las de todos los días, las que suenan muy bien en los oídos, pero no en los oídos sordos del régimen. Ninguna de ella va dirigida hacia la confrontación, hacia una oposición antisistema, solo reformas. Para poder exigir cambios reales, no de simples reformas, se requiere contar con un poderoso apoyo popular, con miles de cubanos exigiendo desde las acciones de la resistencia noviolenta que se proponga derrocar la hegemonía política del PCC. Ahora, lo correcto no es aspirar a formar parte de alguna asamblea municipal del Poder Popular. Ahora es el momento de poner en práctica la táctica de no colaboración, la del boicot a a esas elecciones municipales. La consigna es abstencionismo general.

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