domingo, 19 de noviembre de 2017

ESCUPIR PARA ARRIBA

María José Ferreiro. Blog POLIS
Muchos que me leen me conocen personalmente, saben que divido mi tiempo entre Bogotá y Caracas por motivos de trabajo. Para el 2018, tendré que añadir un nuevo país: Perú. Me gusta viajar, pero sufro de aerofobia. Créanme que no es fácil dominar una fobia. Leo a mucha gente en Twitter, no hago lo mismo en Facebook o Instagram, ya que considero el mundo de las redes sociales como una burbuja adictiva, donde uno entra y sale por distintos motivos.
     Viví en primera persona gran parte de las protestas de este año, vi lo que sucedió en las calles, y vi lo que sucedió frente a mi casa cuando la GNB nos dispensó una “cordial” visita: ese día puse a prueba mi extenso repertorio de maldiciones y groserías. También vi a los guarimberos saboteando marchas, vi a la resistencia, la de verdad, enfrentando a la GNB, tragué una que otra dosis de “gas del bueno”, saqué fotos, hice denuncias, conversé con gente, me senté con chavistas para saber que pensaban. He escrito varias veces en mi cuenta de twitter que tengo amigos chavistas, y eso me ha ganado muchos insultos. De estos amigos cuento con una mano, y me sobran dedos los que aún apoyan a este régimen. En cada uno de esos días de protestas, había una pregunta que me repetía mentalmente: ¿cuánto más se podrá aguantar? No era sólo el cansancio, la parálisis de tantas actividades, lo más grave eran los asesinatos por los esbirros, los miles de heridos (algunos sin recuperarse todavía) los miles de detenidos juzgados sin justicia, el llanto, el dolor y desesperación de las familias, los asaltos a domicilios de madrugada, y una vez más: “haz esta cola, llegó el arroz, no hay pan.” Día, tras día, sin descanso. Jamás, nunca, se estuvo en la calle por o para la MUD, y aquí hago énfasis en el uso de las preposiciones, que algunos en su ligera e ignorante lectura pasan por alto: POR, PARA. Convocar, no es un para o por. De hecho, también leía a quienes le exigían a la MUD mayor conducción en las protestas. Hubo un momento en que ya ni los puntos de concentración se cumplían. Y llegó un momento en que la GNB ya no permitía concentrarse en ningún punto, la represión no lo permitía. Esos fueron los peores días. También vi con el desgaste de la gente y la horrible represión, como pequeños grupos vandálicos iban tomando protagonismo: llegaban, rompían todo, amenazaban a la gente, asaltaban vehículos, merodeaban, y ninguno terminaba detenido. Grupos que aún hoy en día aparecen y desaparecen, sin que se sepa de donde vienen, si responden a algún interés, o como es que operan. No, estos grupos no son la resistencia que yo vi y reconozco.

     Es increíble como desde Miami, España, Argentina, México y otros países, dicen que la calle se desmanteló ¿La calle es una casa de lego que se desmantela? Que la callé se enfrió. Claro que se enfrió, la sangre enfría, el cansancio enfría, el dolor enfría, el miedo enfría, sobre todo cuando después de 4 meses quieres ver algo más que un batallón de la GNB pateándote, disparándote, y arrastrándote a una celda. La más absurda de todas las quejas, favorita de los off shores: la MUD enfrió la calle. Esto es un insulto para miles de personas que protestaron en todo el país, que tragaron gas, que vieron sus hogares asaltados de madrugada por los esbirros de la GNB. ¿Creen realmente que la MUD giró una orden y listo, obedecimos como borreguitos escuchando a su comandante? Hay que tener mucha soberbia y poca capacidad de discernimiento para pensar semejante desfachatez. 
    Cuando se convocaron a elecciones regionales, elecciones que el régimen suspendió ilegalmente en el 2016, y no quería realizar, ya la calle estaba sola por razones lógicas que algunos no quieren ver. Estos mismos levantan su queja desde el teclado porque no se siguió adelante “epa, sal a la calle, tienes que hacer esto...que estás esperando, es que no tienen bolas, así no se va a salir de la tiranía”. Para mandar a hacer, el ser humano es muy diligente. Les pregunto a estas personas ¿no sería más noble, valiente y solidario de su parte, ayudar con medicamentos a los cientos de heridos por la represión y que todavía no se recuperan? ¿Aportar con comida a los cientos de detenidos en las cárceles? Y es aquí donde insisto en un factor común: la mayoría de quienes escriben los reclamos de calle, ya no viven en Venezuela, no todos, obviamente, pero sí una gran parte que se expresa en las redes sociales. A estos tengo algo que decirles con respeto, y honestidad. Sepan, que nadie, sino ustedes mismos, son los responsables de esa frustración que rumian porque se fueron. Sepan, que el dolor que sienten por haberse tenido que ir de su país, para tener una vida mejor, a la cual tienen derecho, no los hace especiales, únicos, o los reyes del lugar que hay que consolar porque les duele mucho. Sepan, que su “dictadura no sale con votos” es una cachetada a millones de personas que no se van a ir de Venezuela, que no tienen a donde ir, o no tienen como irse. Sepan, que su derecho a opinar no está por encima del derecho a responderles. Sepan, que esto es demasiado doloroso para que ustedes, yo, o el otro pisoteen las heridas. Sepan, que la MUD no es perfecta, que es un manojo de errores, pero que a nivel político es lo mejor que hay. Sepan, que tienen razones comprensibles para sentirse como se sienten, pero también deben aprender a valorar a quienes están en otra posición, sintiéndose, quizás, igual a ustedes, o hasta peor porque no saben si van a tener que comer en la noche o tienen a un ser querido injustamente detenido. 

     No, la MUD no enfrió la calle, ¿cómo podría hacerlo? Si usted es el que dice que con las elecciones regionales se enfríó la calle, entonces está diciendo que la gente que estaba en la calle solo quería elecciones regionales y por eso se retiró. Piense, no duele, es un ejercicio muy útil. Por nada en el mundo me pondría en el lugar de cualquier dirigente político, porque su responsabilidad es muy, muy difícil de calzar. Y me refiero a la dirigencia que asume responsabilidades, no la de adorno o consignas que se dedica a reaccionar contra lo que otros hacen. La calle se enfrió porque somos humanos y la calle duele, sangra, se muere en ella, y si terminas en una cárcel, es mejor que te encomiendes a todos los santos, porque ya no serás dueño de tu vida, los militares lo serán. Ellos decidirán si vives o mueres, ellos decidirán hasta tus horas para ir al baño, si es que hay un baño. Ellos decidirán si te rapan el pelo, si agonizas por unos días, o si te dejan un rato más en una celda inmunda antes de que vuelvas a ver la luz del sol. ¿Quién está dispuesto a eso? Decirle a la gente que haga lo que no se está dispuesto a hacer, es una bajeza. 

El régimen por supuesto que no saldrá sólo por el voto, tiene que haber una conjugación de muchos factores, y poner todos a funcionar con efectividad, sin que uno excluya al otro, es una tarea titánica. Esto no va a cambiar hasta que se alcance el punto máximo de oscuridad, y ahí estamos entrando con el fraude del domingo 15 de Octubre: así que, abróchense los cinturones. Si usted es el que se levanta y pone una foto de una marcha de hace 8 o 6 años diciendo que perdió el tiempo porque Chávez no se fue: usted no conoce a su país, ni lo que ha pasado en el. Sufrir consecuencias, no significa necesariamente conocimiento. Jamás entenderé como repitiendo con tono fuerte que el régimen es una narco dictadura, puede al mismo tiempo quejarse de que fue a una marcha y el régimen no cambió, o fue a 100 marchas, y el gobierno no cayó. ¿No le parece que hay contradicción en eso? Piense, es muy útil. Al final, su frustración, no es una competencia con la mía. Su vivencia, no está por encima de la de otro, y lo que usted dice: “se sabía”, aún quien actúa distinto a usted, también lo sabe. 

     La vida es difícil, la vida duele, la vida no es rosa, la vida puede ser muy gris, y a pesar de eso, hay que levantarse todos los días y salir adelante. La vida no responde a lo que queremos, sino a lo que construimos en consecuencia de las decisiones que tomamos. Unas veces nos equivocamos, y toca volver a empezar, otras veces nos va bien, otras no tanto: pero seguimos, seguimos hasta que dejamos este mundo, es sólo en ese momento en que se terminan todas las opciones.


Maria José Ferreiro. @mjferreiro 
Escritora-guionista-autora

lunes, 13 de noviembre de 2017

Nosotros, hijos de Caín

Mario J. Viera



Cuando llevas dentro de ti el fuego de la rebeldía, y te sientes soberano de ti mismo y no pieza del tablero de los poderes. Cuando no aceptas imposición alguna y te declaras iconoclasta frente a la intolerancia y frente a la opresión y dices No, y te decides a pensar por ti mismo y rompes los moldes del acomodamiento, entonces los poderes te maldecirán y te condenarán y pretenderán colocarte en la marginalidad y serás visto como el hijo maldito, el Caín de la historia que se enfrenta al mustio, al débil y complaciente siervo, esclavo Abel.

Cuando en la plaza de Tiananmén te enfrentas a cuerpo desnudo con los tanques y gritas “¡Ya no más!” sin que te importe caer aplastado bajo sus metálicas orugas; cuando te enfrentas al gobierno que se vende al poder externo y te levantas en Maidán sin temor a las balas y a los asaltos policiales; cuando resistes con valor y estoicismo en la plaza Tahrir o en las calles de Caracas te enfrentas a las tropas represoras solo con tu cuerpo y con piedras; cuando ante la imposición de leyes injustas te decides por la desobediencia civil y rechazas a un gobierno de odio e intolerancia ya estarás marcado, para ti solo quedará la prisión que no mancilla a los justos y el ostracismo o la victoria sobre la mentira. Cuando expresas con energía tu pensamiento sin ataduras y condenas lo vil sin temor a lo que te condena tu osadía, entonces será como el proscrito Caín. Serás como Caín que debía sufrir y morir por la voluntad de un dios terrible; “Perseguido por quebrantar una ley, / Que no entiende y que no cuenta con él” como canta el poema compuesto en 1985 por la banda española de heavy metal Barón Rojo, “Hijos de Caín”.

Como aparecía en una entrada ya borrada de Wikipedia, “Caín rompe con su yugo de servidumbre al rebelarse contra la ley impuesta por el dios que lo oprimía y huye lejos de sus dominios, pero paga con ello un precio, pues se enfrenta a la persecución, la maldición eterna y el sufrimiento, convirtiéndose así en fugitivo proscrito. A medida que su estirpe, los hijos de Caín, crece, ésta se ve obligada a enfrentarse al estigma, el rechazo y la enemistad por parte de los hijos de Abel”, fieles defensores o coaligados del orden y el poder establecido, negación del progreso, negación del futuro, negación de la dignidad. Como se recoge en un blog sobre el grupo Barón Rojo, “se establece así, a modo de metáfora, una dualidad entre quienes se rebelan y luchan contra las injusticias y esquemas de opresión del orden establecido, llegando a considerar su autoridad ilegítima, y quienes se muestran cómodos, o se identifican con él, reproduciendo o defendiendo los valores de la ideología dominante del sistema y rechazando o estigmatizando a quienes lo cuestionan abiertamente o desafían”.

El mito bíblico se transforma por esta metáfora en la contradicción presente entre los sumisos del poder, los auxiliares de los regímenes de fuerza encarnados en la figura de “Abel, mezquino y cobarde, el siervo de su señor” y los rebeldes, los que ponen sus ojos en las alturas, donde vuelan las águilas encarnados en el Caín que rompe “con un gesto su yugo de esclavitud”.  

HIJOS DE CAÍN
(BARÓN ROJO)

La Biblia cuenta una historia que un dios terrible dictó
El drama de dos hermanos, el justo y el traidor.
Abel, mezquino y cobarde, el siervo de su señor,
Caín que no entró en el juego y que se rebeló.
‘Te maldigo’ truena la voz de su juez,
Padre nuestro que nos privó del Edén.

Caín rompió con un gesto su yugo de esclavitud,
Huyó del ojo implacable, llevó su propia cruz.
Perseguido por quebrantar una ley,
Que no entiende y que no cuenta con él.

Sufrirás, morirás, ésta es su voluntad,
Pero aún hay aquí, Hijos de Caín.

La estirpe del fugitivo creció y se multiplicó,
El signo que los margina ya nunca se borró.
Te maldigo, claman los hijos de Abel,
A la diestra de su señor el poder.

Sufrirás, morirás, ésta es su voluntad,
Pero aún hay aquí, Hijos de Caín.

Quizá los hombres seamos a un tiempo Abel y Caín,
Quizá algún día destruya lo oscuro que hay en mí.
El destino no está marcado al nacer,
Yo he elegido ser lo que siempre seré.


¡¡¡Hijo de Caín!!!

¿Politólogo? ¡Qué va!

Mario J. Viera


Aunque en muchas, muchísimas ocasiones me atrevo a enunciar juicios políticos, ¡qué osadía de mi parte!, en realidad no soy algo así como un tipo de politólogo. Mucho me falta por aprender en esta endemoniada ciencia de la politología. A veces, me topo con personas con las que comparto opiniones o entablo un debate sobre temas políticos y me impresiona lo mucho que tengo que aprender de sus juicios y de sus conocimientos. Sin embargo, pienso, ¿luego soy? No sé; o tal vez concluyo pensando que lo único de lo que estoy seguro es que no sé nada. Pero si soy una persona de pensamiento libre ─ libre dentro de los límites que me permiten los esquemas aprendidos por experiencia o por lo que otros han inspirado en mí, de todo el ambiente en el que me he formado ─ tengo el derecho, más bien, la obligación de expresar mi pensamiento, mis opiniones y mis criterios. Esto me conforta y me deja un consuelo que alivia mis limitaciones.

¿De política, qué conozco? Salvo lo que me he atragantado de El Príncipe de Maquiavelo, o lo que en parte he aprendido de Carl Schmitt, de Max Weber, lo tomado de Friedrich Nietzsche, lo poco que he aprendido de Hannah Arendt, de Kant, de Rousseau y de Hegel, de John Locke y del muy denso Herbert Marcuse; ¡Ah, y hasta el Leviatán de Hobbes, El Espíritu de las Leyes de Montesquieu y El Sentido Común de Thomas Paine! Nada que pueda equiparme con el bagaje de ideas y teorías que conforman el currículo de un politólogo. Concluyo, creo que en política soy un perfecto diletante.

Como no soy politólogo no elaboro sesudas tesis sobre determinados temas de la política, aunque de vez en vez me atreva, con inusitada osadía, hacer pronósticos políticos que, alguna que otra vez, logro aceptar y en otras me quedo bien corto de los resultados factibles; aunque debo reconocer a mi favor, que los pronósticos políticos son más volubles que los pronósticos meteorológicos y que aún hasta los politólogos de más renombre pueden equivocar sus pronósticos. ¿Quieren un ejemplo de lo que digo? En las elecciones de 2016, todos los politólogos y todas las encuestas daban por segura la victoria electoral de Hillary Clinton, ¿y qué resultó? Pues que el candidato, al que primero se consideró que no llegaría a finales de las primarias, resultó electo como presidente de Estados Unidos. Un verdadero chasco ¿verdad? Pero como apuntara Weber “La cátedra no es ni para los demagogos ni para los profetas”. Es que como asevera Norberto Bobbio, “La dificultad de conocer el mañana también depende del hecho de que cada uno de nosotros proyecta en el futuro las propias aspiraciones e inquietudes, mientras la historia sigue su camino, desdeñando nuestras preocupaciones, un camino formado por millones y millones de pequeños, minúsculos, hechos humanos que ninguna mente, por fuerte que pueda ser, jamás ha sido capaz de recopilar en una visión de conjunto que no sea demasiado esquemática para ser admitida”. Y al conjuro de esta su opinión, Bobbio asegura: “Por esto las previsiones de los grandes señores del pensamiento se han mostrado equivocadas a lo largo de la historia, comenzando por las de quien parte de la humanidad consideró y considera aún fundador de una nueva e infalible ciencia de la sociedad: Carlos Marx”.


No soy ni con mucho uno de esos “grandes señores del pensamiento”, cuando más a lo único que pudiera llegar en política es a ser uno de los tantos diletantes que se atreven a exponer sus opiniones, sin temor de que algunos le consideren como un mediocre osado, porque, al fin y al cabo, los mediocres forman la media aritmética en toda sociedad.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Crónica sobre el periodismo independiente que practicábamos

Mario J. Viera



A poco de llegar al exilio, alguien me preguntó cómo denominaría gráficamente el tipo de periodismo que ejercíamos en Cuba los periodistas independientes.  Respondí de este modo: “Un periodismo a pie y agua con azúcar”.  A pie, porque carecíamos de los mas elementales recursos para cumplir con la tarea de buscar la noticia.  No contábamos con fuentes oficiales y nos movíamos en la ilegalización. Escribíamos nuestros reportes, crónicas y artículos en un pedazo cualquiera de papel, a lápiz y con unas asombrosas máquinas de escribir que por sus años podían considerarse como verdaderas piezas de museo. El internet y los celulares un sueño inalcanzable; el acceso a documentación oficial, impensable.

Con el estómago vacío perseguíamos el hecho noticioso; a veces con los bolsillos más vacíos que los estómagos y, para resistir el cansancio, el calor sofocante y mitigar el hambre nos “entonábamos” con un vaso de agua con dos cucharadas de azúcar prieta. Como dije en una crónica, el periodismo independiente era un rudo oficio al que nos habíamos abrazado.  Duro, por las dificultades para ejercerlo; duro, por el acoso de la policía política; difícil porque ceñirse al principio de la objetividad que exige el buen oficio no siempre es posible en época de confrontación ideológica. 

No pocas veces nos temblaban las piernas cuando se trataba de cubrir un hecho que el “periodismo” oficial silenciaba, como el acoso o la celebración de un juicio a un opositor al régimen castrista. Al menos a mí, en muchas ocasiones me temblaron las piernas y me sudaron las manos.  Pero nos tragábamos el miedo y reportábamos la noticia.  Corríamos al teléfono que algún valiente nos facilitaba y nos comunicábamos con el exterior. Muchas veces se hacía bien difícil lograr la conexión telefónica. Con todo, y no obstante, el periodismo independiente ha salvado la dignidad del periodismo cubano.

Hemos sido testigos y cronistas de la historia reciente de Cuba, y al mismo tiempo nos hemos ganado un puesto en la historia del periodismo cubano.

Bien difícil es ser periodista independiente bajo una tiranía totalitaria. El periodista independiente tiene que sufrir la presión de las fuerzas represivas, el ataque despiadado de la poderosa organización del periodismo gubernamental, la Unión de Periodista de Cuba (UPEC), la difamación, el ataque a su dignidad desde el nivel más alto del gobierno y de una fauna internacional de intelectuales de esnobismo de izquierda o de filiación comunista; desde los burguesitos del comunismo hasta la respetable institución católica de Cáritas Panamá, y la posibilidad siempre presente de la cárcel. Nos califican de mercenarios, de agentes de una potencia extranjera y gozan y saltan de satisfacción cuando nos encierran en las tenebrosas y criminales prisiones del castrato.

La grandeza del periodismo independiente de Cuba se mide por el poder de sus detractores. Los ataques contra el libre ejercicio de la opinión es un reflejo del temor de la tiranía, su desesperación de no poder doblegar un pequeño sector de la sociedad que no acepta la unanimidad de un sistema nivelador.  El usurpador del gobierno de Cuba trata de descalificar al movimiento del periodismo independiente presentándolo como un grupo insignificante de personas sin acatamiento popular que recibe paga del exterior. Pero el periodismo independiente de Cuba, resultante de la oposición pacífica, es la representación de la dignidad del periodismo histórico cubano.

El periodismo independiente nació junto con las primeras organizaciones disidentes y opositoras; cuando un activista de los derechos humanos transmitió a Radio Martí una denuncia de violación de derechos humanos. Aquella habría sido la primera crónica noticiando un hecho que la prensa oficial jamás hubiera dado a conocer, y cuando por iniciativa de Ricardo Bofill se transmitiera una mesa redonda de denuncia sobre las violaciones de los derechos humanos donde participaron, además de Boffil, el ex periodista de Juventud Rebelde. Rolando Cartaya, actuando como moderador y los activistas Reinaldo Bragado, Rafael Saumel, Edmigio López, Raúl Montesinos y Tania Díaz Castro y se lograra transmitir por Radio Martí.

Cronológicamente el primer intento de hacer periodismo sin censura surgió con Yndamiro Restano y Huber Gerés y su Asociación de Periodismo Independiente de Cuba (APIC). En 1991, año que pudiera considerarse como uno de los más difíciles que tuvo que enfrentar el movimiento disidente, ya los activistas transmitían verdaderos artículos de opinión junto con las crónicas de violaciones de derechos humanos y ya había quienes pensaban en la necesidad de crear un buró de prensa que informara de las actividades oposicionistas. En ese año además del Comité Cubano de Derechos Humanos, del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba y de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional habían surgido varias pequeñas organizaciones como los Amigos de la Perestroika, el Comité de Unidad Nacional, Acción Alternativa y otros.  Fue en ese año de la caída del Muro de Berlin cuando entró en escena un controversial disidente promoviendo una campaña de recogida de firmas al amparo de la Constitución de 1976 para solicitar la realización de un referendo; su nombre Oswaldo Payá.

Si por periodismo se entiende la recogida de noticias y su divulgación por algún medio de prensa escrita, radial o televisiva; entonces, hay que decir que ya en esa época existía el periodismo independiente.  Recuerdo que un oficial de la Seguridad del Estado me recriminaba porque transmitíamos a los Estados Unidos nuestras crónicas y artículos de opinión, no recuerdo su nombre, le contesté que podríamos suspender nuestras transmisiones si nos daban una pequeña columna en cualquier periódico oficial; que no tenía que ser el Granma sino uno cualquier como Trabajadores o Tribuna de La Habana, en la más oculta de las páginas; pero permitiendo que expresáramos nuestra libre opinión.  Recuerdo que le dije: “Le garantizo, Mayor, que será la columna más leída...”  De más está decir que el oficial rebuznó una mala palabra y se marchó dejándome a medio decir.

Fue 1994 cuando el periodismo independiente se configuró a sí mismo y se fundaron las primeras agencias.  Cuba Verdad aparece en 1998.  Lázaro González era el presidente del Partido Pro Derechos Humanos de la Fundación Andréi Sajárov acababa de salir de prisión donde había cumplido una condena por los acontecimientos de Concilio Cubano.  Yo, en 1996 había sido puesto en libertad luego de cumplir prisión en la Cárcel Provincial Canaleta de Ciego de Avila.  Ambos simpatizábamos con las tesis que Václav Havel había expuesto en su libro El Poder de los sin poder.  Havel nos enseñaba que el sistema comunista se basaba en la mentira y que decidirse a vivir en la verdad era el medio adecuado para desenmascararlo y derrotarlo. Aprendimos que bajo el comunismo el pueblo era víctima y sostén al mismo tiempo del régimen que le oprimía.

El medio para vivir en la verdad lo vimos en el ejercicio del periodismo.  El periodismo libre, sin auto censura y sin acatamiento a la censura oficial era para nosotros como el perro guardian de la ciudadanía y sus derechos. Un día hice oficial la creación de la Agencia Cuba Verdad; pero éramos solo Lázaro y yo.  Luego incorporamos a una opositora que tenía cierta facilidad para escribir y suficiente valentía para “enfrentar al monstruo”, Amarilys Cortina.  Los tres hicimos contacto con Cuba Net y comenzó nuestra vida de periodistas.

Comprendíamos que teníamos que aprender el oficio.  Raúl Rivero nos dio valiosos consejos y buscamos materiales de estudio de periodismo en la Sección de Intereses de los Estados Unidos y en la Embajada de España.  Los periódicos oficiales nos sirvieron para comparar lo que aprendíamos con lo que se ejercitaba como periodismo oficialmente.  Nos convertimos en ratones de biblioteca, leyendo libros y textos sobre periodismo. Frecuentábamos la Biblioteca Nacional y la Biblioteca Pública de la Sociedad Económica de Amigos del País, tomábamos abundantes notas y luego, en el apartamento de Amarilys hacíamos nuestros “círculos de estudio”.  Así aprendimos a elaborar una pirámide invertida, a conocer todas las facetas de una noticia, a distinguir una crónica, un artículo de opinión y un editorial y, por supuesto a estudiar redacción. En este aspecto nuestro texto oficial fue el Curso de Redacción de Gonzalo Martín Vivaldi.

Algún tiempo después se nos unieron Juan José López, un joven abogado que actuaría como nuestro “asesor jurídico” y Juan A. Fornaris que tenía experiencia periodística por haber trabajado como tal en la emisora Radio Progreso; a él le dimos el “cargo” de Jefe de Redacción.

Nos decidimos por hacer un periodismo sin compromisos, ni con la tiranía ni con la oposición y de promoción del debate.


De todo ese tiempo que ejercimos como periodistas independientes acumulamos mucha experiencia y llenamos muchas páginas.  Muchas de las crónicas que escribimos se han perdido; unas porque nunca llegaron a publicarse, aunque si transmitidas desde Cuba; otras porque fueron escritas para emisoras radiales, Radio Martí, la Voz de la Fundación, etc.; otras porque se publicaron en páginas web que ya han desaparecido. Pero todo lo que hicimos ha quedado en nuestra memoria y constituido una de las páginas más interesantes de nuestras vidas.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Pueblo virtual

Mario J. Viera. Cuba Voz



Reproduzco este artículo que redacté para Cubanet y que fuera publicado el 3 de mayo de 2000, ya hace 17 años, pero que en esencia no ha perdido actualidad.


LA HABANA, mayo - Vivo en un reparto muy populoso de La Habana. Hago fila ante la panadería. Me muevo a pie en la ciudad. Y normalmente viajo en ómnibus y camellos. No es de extrañar que por tales razones tenga necesariamente contacto con la población. Aquí y allá hablo con la gente o, menos activamente, les escucho conversar. Lo que se llama pueblo constantemente me rodea, choca y se comunica conmigo en las calles, en alguna tienda o en la Iglesia a la que, de cuando en vez, concurro. Sin embargo, en medio del pueblo no logro encontrar a ese pueblo del que cons-tan-te-men-te hablan Castro, los personeros del PCC y el clamoroso Hassán Pérez y el bien alimentado Otto Rivero, los dos eminentes prototipos de la actual joven generación de "revolucionarios".

Este pueblo unido a la "revolución" (así, con minúsculas y entre comillas), ese pueblo que junto a los trabajadores "libra una gran batalla para salvar su revolución sin hacer una sola concesión de principios ni perder una sola de sus conquistas fundamentales", para citar palabras tomadas de la Convocatoria al XVIII Congreso de la CTC (Central de Trabajadores de Cuba) ¿o será mejor decir Ministerio de Gobierno para el Control de los Trabajadores Cubanos? Ese pueblo, en fin, no lo encuentro ni en la fila del pan ni en las calles, comercios o camellos. Y no obstante, parece que existe, pero sólo como masa reunida en tribuna abierta, en marchas llamadas "combatientes" frente a la sede de la Sección de Intereses de Estados Unidos o sudando copiosamente durante el espectáculo carnavalesco del desfile por el primero de mayo.

Aparece fugazmente en esas ocasiones. Luego da la impresión de que se volatiliza y que se desvanece para luego reaparecer en el cuerpo de un individuo determinado, aislado, único, en alguna cuadra, vociferando consignas, rechazando con intolerancia cualquier idea que no se avenga con los eslóganes que tan exuberantemente brotan del venero ideológico del Comité Central y al que el resto de los vecinos de la cuadra lo miran como si se tratara de un extraterrestre o como un anacronismo, o mejor: como si fuera un revivido y peligroso dinosaurio.

Yo no encuentro en ninguna parte ese pueblo de "patria o muerte", de "socialismo hasta el patíbulo", de "comandante en jefe ordene", y a pesar de ello se le ve por la televisión, se le lee en los periódicos. El pueblo de la unidad en torno al Partido Comunista, a la CTC, a la FMC, que nuclea en el CDR, que se paramilitariza en las Milicias de Tropas Territoriales (MTT), existe y al mismo tiempo no existe. Es sólo una construcción virtual, una elaboración retórica, una licencia literaria.

Y esto tiene que ser de este modo porque tomando individualmente a muchos de los que forman masa en una tribuna abierta y se les escucha opinar fuera del alcance del oído del responsable de vigilancia del CDR lo que sustentan es todo lo contrario de lo que parecía que apoyaban durante la última tribuna abierta, porque te dicen que fueron llevados por el centro de trabajo o por la escuela a la que asisten porque hay que asegurar el ingreso a la Universidad o porque "tengo mi 'bisnes' y no lo voy a chivar".

Hace apenas unos días conversaba con el hijo de un amigo en su casa. Tiene 28 años, administra una tienda de víveres. Un tío suyo y su hermano mayor residen en Estados Unidos luego de ganar el concurso de visas que organiza ese país. El joven me confesó que el mayor anhelo de su vida es emigrar hacia Estados Unidos. "Aquí no hay futuro", me declaró, y luego afirmó: "Detesto este sistema, ya casi no soporto la hipocresía que tengo que vivir". Pero como vive todavía en Cuba y administra un comercio "del que saco para vivir", no le queda más remedio que demostrar fidelidad, y por esa razón milita en el CDR, en las MTT y es miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).


Entonces uno enciende el televisor y los ve desfilando frente al monumento a José Martí en la plaza que un día se llamó "cívica", y que un tirano construyera para que sin habérselo propuesto le sirviera de escenario de primera mano a los espectáculos políticos de aquél que habría de derrocarlo. Y cuando se ve a esa gran muchedumbre, a ese pueblo virtual, portando pancartas y telas y banderitas, uno tiene que preguntarse: ¿dónde diablos se esconde ese pueblo dentro de la ciudad que por más que se le busque uno nunca puede encontrarlo?

martes, 31 de octubre de 2017

¿Participar en las elecciones municipales de diciembre? Este es el dilema

Mario J. Viera



En un anterior artículo expresé que “Si la oposición se decide por participar en las elecciones de diciembre estará actuando como compañero de viaje de la dictadura y de hecho reconociéndole a la ANC la capacidad de convocatoria” esto de ninguna manera puede ponerse en práctica bajo las actuales condiciones del juego o rejuego político que actualmente se vive en Venezuela. La fraudulenta Asamblea Nacional Constitucional erigida en megapoder convocó a la realización de elecciones municipales para el 10 de diciembre. Impuso además la condición de quienes resultaran electos deberían jurar sus cargos ante su autoridad, algo que de ningún modo puede aceptar la oposición luego de haberle declarado unánimemente de fraudulenta.

Tan pronto se anunció la convocatoria electoral, tanto el Partido Primero Justicia (PJ) de Henrique Capriles como el Voluntad Popular del líder encarcelado Leopoldo López rechazaron participar en lo que será una nueva farsa electoral orquestada por la dictadura al amparo de su Consejo Nacional Electoral (CNE), su Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y su ANC. La condición sine qua non planteada para participar en ese proceso electoral es, primero la reforma del CNE tal como lo había propuesto el presidente de Colombia Juan Manuel Santos el 17 de octubre, CNE independiente, y segundo, veedores extranjeros. Jorge Millán, coordinador general de PJ ya había expresado que la situación política es de todo punto de vista “complicada debido a que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro busca con acabar con todos los espacios de participación ciudadana”. En ese juego donde solo hay un ganador a priori, la oposición venezolana no puede prestarse para servir de coartada al régimen. En igual sentido se expresó también Humberto Agudo, dirigente en Lara del partido de tendencia socioliberal Causa Radical, al considerar que la Mesa de Unidad Democrática (MUD) no debía ir a unas elecciones donde prevalezcan las mismas condiciones de las elecciones regionales y aseguró, como lo reportó Unión Radio: “El Consejo Nacional Electoral no ha determinado el cronograma, esa es la primera etapa del fraude (…) La Unidad en su refundación tiene que plantear esta nueva tarea, una agenda clara en relación al cronograma electoral, no podemos volver a un proceso electoral con un Plan Republica parcializado con el régimen”, dijo refiriéndose al operativo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con el supuesto propósito de custodiar el proceso electoral y puesto en marcha por el ministro para la Defensa, Vladimir Padrino López.

Por boca de su presidente Richard Blanco, Alianza Bravo Pueblo (ABP), organización fundada por Antonio Ledesma, actualmente en arresto domiciliario, aunque ratifica la lucha por la democracia, afirma: “No podemos dejarnos llevar por un proceso inconstitucional como lo propone la ilegítima asamblea nacional constituyente. (...) No es tiempo de participar en la candidatura de las municipales, lo primordial es rescatar al pueblo venezolano de esta crisis”. Por supuesto, la organización que encabeza María Corina Machado, Vente Venezuela, se mantiene en su posición de no participación en procesos electorales efectuados “en dictadura”. Gregorio Salazar de Tal cual digital hace observar que: “Ahora la cúpula roja se apresta a acelerar los tiempos de las elecciones de alcaldes y concejos legislativos y ya hay quien le ha declarado la guerra a cualquier intento de participación, lo cual encuentra eco en importantes sectores de la población. Nada menos”. Y, definitivamente, los principales grupos políticos reunidos bajo el manto de la MUD se han decantado por el abstencionismo ante las próximas elecciones, incluyendo tanto a los anteriores citados como los siguientes partidos, Acción Democrática, el socialcristiano Un Nuevo Tiempo y Movimiento Progresista, considerando la mayoría de la MUD que la convocatoria es un proceso amañado y plagado de trampas.

En opinión del cronista de EL NACIONAL, Fernando Ochoa Antich: “Los dilemas siempre han sido los mismos: ¿es posible aceptar competir en unas elecciones sin que se modifiquen las actuales condiciones electorales? ¿Existe algún margen de maniobra para poder negociar este único punto con el régimen madurista? La oposición democrática, a excepción de lo ocurrido en 2005, ha participado multitudinariamente en los procesos electorales, pero siempre con serios cuestionamientos al ventajismo oficial y a las dudas surgidas de los escrutinios”; y el Grupo de Lima reunido en Canadá coincide en que es imprescindible “la revisión del sistema electoral, incluyendo en particular, la renovación del Consejo Nacional Electoral con miembros nombrados por la Asamblea Nacional y la publicación de un cronograma de elecciones, las que deben ser supervisadas por observadores electorales independientes”.


En ocasiones la democracia también se defiende renunciando al uso de uno de sus recursos básicos como el del ejercicio del voto. Ahora bien, luego de esta decisión mayoritaria de la oposición ¿qué recurso queda? Como ha sugerido Marta de la Vega en. Tal Cual, digital: “Urge una coalición verdaderamente concertada, sin arrogancia ni terca pedantería de algunos jefes de partidos. Se necesitan líderes que piensen más allá de la coyuntura y de las circunstancias inmediatas, que alcen la mirada con una visión a largo plazo”. Decisión que se tiene que emprender decidida y concertadamente, pero lo primero, lo estrictamente político y estratégico ahora es salvar la unidad opositora por encima de cualquier controversia o interés de grupo. Si la MUD se fracciona, Nicolás Maduro y sus colaboradores se habrán anotado la más importante victoria política y lograrán que la presión internacional sobre su régimen se disipe paso a paso y, al mismo tiempo, la oposición ya no tendrá una opción consistente para el reto político unificado y solo se podrá emprender pírricas batallas dispersas e individuales. Como su consecuencia, el gobierno, en alianza con el Tribunal Supremo de Justicia, con el Consejo Electoral Nacional y la Asamblea Nacional constituyente, ante una oposición dispersa, podrá seguir los pasos del régimen castrista ilegalizando a todo partido político que no se ajuste a la línea de dirección del oficialismo. El castrismo entonces habrá triunfado en Venezuela. Primero consolidar la unidad y luego impulsar la presión popular, la resistencia noviolenta, la desobediencia civil y el empuje de las manifestaciones exigiendo la renovación, la restructuración del CNE, depurándolo de sus elementos más comprometidos con el régimen, principalmente con la democión de su presidenta Tibisay Lucena Ramírez. Movilización en contra de la ANC y a favor de nombrar veedores extranjeros para supervisar la transparencia de todo el proceso.

sábado, 28 de octubre de 2017

Chavismo y oposición en caminos extraviados

Francisco Olivares. Diario EL UNIVERSAL

 
La gran humillación

El error no es equivocarse, sino que cada partido, cada líder, o grupo de influencia actúe sólo y por su cuenta frente a cada situación. Esa es una reacción que denota inmadurez.


El madurismo ha hecho de todo para sobrevivir en este último año.


Haciendo un recuento de lo sucedido, este camino escarpado comenzó desconociendo a la Asamblea Nacional desde el momento en que fue electa por el voto popular. Durante las protestas puso tras las rejas a unos 5 mil opositores, aislados, sin acceso a la justicia y bajo torturas. Al menos 120 personas fueron asesinadas por cuerpos de seguridad del Estado y colectivos oficialistas. Adicionalmente metieron presos a alcaldes y a otros los inhabilitaron junto a líderes nacionales como Leopoldo, Capriles o María Corina.


Pero como no era suficiente, a la par de asaltar con grupos armados a la Asamblea Nacional, agrediendo físicamente a sus parlamentarios, crearon la Asamblea Constituyente sin consultar con el soberano. No fue para hacer una nueva Constitución sino para usar el poder dictatorial a través de ese organismo que se encuentra fuera de la Ley y que actúa como un poder supremo ejerciendo tareas legislativas y ejecutivas, de acuerdo a las órdenes que recibe del Gobierno.


El último acto han sido unas elecciones fraudulentas en las que hay un millón 600 mil votos sin respaldo de huellas y dos gobernaciones, Miranda y Bolívar, claramente arrebatadas con un fraude descarado.


Para ejecutar esta última maniobra tuvieron que sacar del juego a su antiguo aliado, la empresa Smartmatic, cuya plataforma tecnológica impedía practicar un fraude masivo como el que hemos visto el 15 de octubre. Esta empresa prefirió resguardar su prestigio por los contratos que llevan en otros países, que sacrificar su credibilidad por avalar el fraude aplicado durante la elección a los delegados a la Constituyente a la que le agregaron unos tres millones de votos ficticios, según el propio relato de la empresa.


Todo ese prontuario de delitos acumulados por el chavismo le permitió a la Mesa de la Unidad, a las ONG y en general a la oposición venezolana, quitarle el apoyo internacional que a fuerza de petrodólares mantuvo durante tantos años el chavismo, a través de un trabajo sistemático de denuncias de todas las aberraciones que se producían en Venezuela.


Aún con los avances logrados por opositores, la maquinaria chavista con el fraude del 15 de octubre y profundizando las dudas previas de la oposición de si se debía participar o no en las regionales, logró dividir a la oposición.


Ahora celebran que 4 gobernadores aceptaran juramentarse ante la ANC, toman el Zulia a la fuerza e imponen gobernaciones paralelas. Simultáneamente le entregan la seguridad interna del país a la FANB la cual desconoce el poder civil y centralizan el poder local e institucional a través de la ANC por encima de los poderes constituidos.


Mientras ello ocurre la población muere por falta de medicinas, de alimentos y de protección sanitaria. El hampa gobierna en barrios y algunas regiones y las policías y fuerzas militares se dedican en gran medida a extorsionar a quienes deben movilizar los pocos productos que aún se distribuyen en el país.


El debate opositor cayó en el señuelo del Gobierno de colocar como un problema de principios participar o no en las elecciones con el CNE en el que ya no está Smartmatic, la tinta indeleble o los testigos por sorteo.


Se puede ir o no a una elección aun sabiendo que habrá fraude o que le crearán un Gobierno paralelo. Se puede convocar a la calle o a manifestaciones, o ir a un diálogo con el Diablo. Pero cuando cada una de las acciones se asume como un punto de honor, como algo determinante, dejando de lado lo sustancial que es el objetivo, que es la situación del país y el aprovechar las debilidades del Gobierno. Entonces se crea la pugna determinante y se busca cómo colocar en el paredón a quien se encuentra en el mismo lado.


Es necesario volver a encontrar el camino de la unidad. Apoyar las denuncias del fraude electoral y llevar a la oposición a una sola postura frente a cada coyuntura. El error no es equivocarse, sino que cada partido, cada líder, o grupo de influencia actúe sólo y por su cuenta frente a cada situación. Esa es una reacción que denota inmadurez.


Hay que recordar que el chavismo, con todas las diferencias internas que tiene, actúa como un solo bloque frente a cada situación.


Twitter: @folivares10

viernes, 27 de octubre de 2017

Se están afilando los dientes con las elecciones de diciembre

Mario J. Viera


  
Menos de dos meses para las elecciones municipales que la espuria y fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC), órgano ficticio que oculta el golpe de estado propinado por el régimen militarista de Nicolás Maduro, ha convocado. Y se sienten eufóricos. El ensayo de las elecciones regionales, donde pusieron a pruebas todas sus artes oscuras para ganar por fraude la mayoría de las gubernaturas, les salió bien y ya tienen engrasada su maquinaria. Quizá hasta piensan, es muy probable, que lograron sembrar la desconfianza en los resultados electorales y en el ejercicio del voto dentro de la población y que este sentimiento frustrante les permita ganar mayoría municipal por la vía del abstencionismo.

Y dice la impresentable presidenta de la impresentable Asamblea Nacional Inconstituyente Delcy Rodríguez: "Con la elección municipal el pueblo de Venezuela va nuevamente a decirle al mundo, 'queremos paz, tranquilidad’" frente a los hechos violentos promovidos por la oposición política. Se siente confiada, ya ve el triunfo adornando su mesa de trabajo, ya se ve orgullosa hablando del gran triunfo de “la democracia” del Socialismo Siglo XXI y mucho más por el acatamiento a los dictados de la espuria que le regalaron los candidatos de Acción Democrática que juraron ante ella, radiante cual nueva diosa Diana en su trono de Éfeso en la Casa Amarilla, Ramón Guevara de Mérida; Laidy Gómez de Táchira; Alfredo Díaz de Nueva Esparta y Antonio Barreto de Anzoátegui. Y como estos que incumplieron con su compromiso de no jurar ante el monumento al fraude, legitimaron con su acción a la ANC, entonces ¡Nada! Se anulan los resultados electorales de Zulia y la elección de Juan Pablo Guanipa por no haberle rendido pleitesía y reconocimiento a la dictadura. Y decide la fraudulenta Asamblea y lo comunica su fraudulenta presidenta que habrá que repetir las elecciones en el estado de Zulia.

La actitud de plegamiento de esos candidatos de Acción Democrática hizo que Henrique Capriles dijera una airada resolución: “Hablo por mí, no por mi partido. Mientras esté en la Unidad el señor Ramos Allup (dirigente de Acción Democrática), yo no voy a seguir en esa mesa. Lo de ayer no tiene justificación"

Con este antecedente, la ANC tiene en sus manos una carta de triunfo al imponer la obligación de que todos los alcaldes electos deberán jurar ante ella, es decir como lo dijera Freddy Guevara coordinador nacional del partido Voluntad Popular, la obligación de “arrodillarse ante la asamblea nacional constituyente”; si la oposición gana de todos modos perderá. Si los alcaldes electos aceptan la imposición de la ANC, estarán reconociendo la legitimidad de esta y si no lo hacen los electos no serán reconocidos y no podrán ocupar el cargo. Así Guevara ha planteado que Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López, no participará en esas elecciones. Por su parte la Mesa de Unidad Democrática ha negado que se haya pronunciado sobre la realización de las elecciones municipales, aunque la diputada opositora Dennis Fernández dijo, aludiendo a que todavía no se había tomado una decisión al respecto, según el diario El Nacional: "Nos estamos preparando para tomar una decisión, bien sea de participar o no, y en su momento emitiremos un pronunciamiento, y acudiremos a organismos internacionales con competencia en derechos humanos, viendo la radicalización de un proceso político, además en contra de la decisión del pueblo, de la democracia y libertades".  


Es evidente el propósito que alienta la dictadura venezolana y sus organizaciones satélites. En primer lugar, despojar a la oposición de su arma más efectiva, el voto y ahondar la división dentro del movimiento opositor. Si la oposición se decide por participar en las elecciones de diciembre estará actuando como compañero de viaje de la dictadura y de hecho reconociéndole a la ANC la capacidad de convocatoria. Si se decide por el abstencionismo estará renunciado a la lucha electoral y ahondando la frustración popular hacia la solución por esa vía y, de paso, permitirle al oficialismo apoderarse tranquilamente de todos los poderes municipales. Por otra parte, la oposición debe plantear un reto a la Asamblea Nacional Constitucional ante la anulación del triunfo alcanzado en Zulia. Si se cruza de brazos sin hacer el mínimo acto de rechazo al intento de repetir las elecciones en Zulia estará claudicando vergonzosamente ante la por todos considerada fraudulenta ANC.

martes, 24 de octubre de 2017

La Alianza Nacional Populista

Daniel Gascón. Fuente Blog POLIS




Lo que estamos viviendo en Cataluña es algo muy moderno: el asalto al Estado de derecho por medio de un procedimiento que no es abiertamente violento, transmitido y transformado en la cacofonía de las redes sociales. Se ha servido de técnicas contemporáneas y viejos trampantojos, de una sensibilidad antiestablishment y del cambio en la economía de la comunicación: las persecuciones a los críticos en Twitter, la sustitución de la argumentación por el sarcasmo, la proliferación de noticias e imágenes falsas. Entre los logros del independentismo está hacer pensar que se trataba de adquirir un derecho – el derecho a decidir ─, un eufemismo afortunado de la autodeterminación-, cuando en realidad se intentaba quitar un derecho a los demás. Para lograr el objetivo de la independencia, se pretendía sustituir la democracia liberal pluralista por una concepción plebiscitaria que permitiría la imposición de la voluntad de una minoría de catalanes. Una sociedad diversa se reducía a una cuestión binaria: el deseo de un pueblo y los que querían coartar su libertad.

Los dirigentes y los comentaristas que defendían la secesión han mentido sobre el pasado, el presente y el futuro: en el terreno económico, por ejemplo, se falsearon las cifras de la contribución de Cataluña al resto del Estado, se inventaron balanzas fiscales en otros países y se dijo que la salida de Cataluña de España no tendría efectos económicos negativos.

Hay también una especie de vaciado de las palabras. Se habla de más democracia, pero no se sabe exactamente qué significa eso. La declaración de independencia, que recordó aquella frase de Maimónides -"el Mesías vendrá, pero podría retrasarse"- dejó a todos indecisos: ¿era un ejemplo de astucia o una muestra de incompetencia? El lenguaje es incendiario o conciliador, pero a la vez no quiere decir exactamente lo que dice. Los conceptos se han convertido en metáforas, que pueden designar lo que a uno le parezca mejor. El clamor de la calle es más importante que las instituciones, la representación y la mediación. Es una estrategia de movilización populista.

Lo que estamos viendo en Cataluña es algo muy antiguo: la activación de las ideas de la tribu y de la exclusión, la imposición de la visión del campo sobre la visión de la ciudad, la idea de la importancia del origen por encima de la ciudadanía, la creencia en que quienes han nacido en un lugar son mejores que los que han nacido en otro sitio, el énfasis en un elemento distintivo -en este caso la lengua-, un agravio histórico -una derrota honrosa a la cual siguió un periodo oscuro de supresión de libertades: 1714, 1939, la sentencia del Estatut- que en el fondo nos ha hecho más fuertes porque nos brinda la oportunidad de corregirlo en el futuro, el uso de los medios de comunicación en un proyecto de construcción nacional. Se propone crear una nueva frontera y en algunas versiones tiene tentaciones expansionistas. Es el contenido del nacionalismo.

El populismo contemporáneo es un estilo político, una ideología delgada que suele combinarse con otras ideologías. José Luis Villacañas lo ha definido como "Carl Schmitt atravesado por los estudios culturales". El secesionismo catalán, como ha explicado Aurora Nacarino-Brabo, ha unido nacionalismo y populismo. Esto ha permitido que el nacionalismo amplíe su base tradicional: la ideología rural y burguesa sumaba a jóvenes urbanos, en un momento en el que también estallaba el sistema de partidos español y en el que el proyecto estatal parecía agotado en términos representativos y asfixiado por la crisis económica. Cada uno podía imaginar en la independencia su utopía particular, la solución a su descontento favorito. Es un proyecto contra las élites, pero también es un proyecto de las élites, donde reivindicaciones tradicionales, como un acuerdo fiscal más ventajoso, perdían protagonismo ante una idea de radicalidad democrática.

La asociación entre nacionalismo y populismo ha sido históricamente frecuente. En El asedio a la modernidad, Juan José Sebreli señala a Rousseau y sobre todo a Herder como inspiradores del populismo. El filósofo alemán, a quien se atribuye el concepto del Volkgeist o espíritu del pueblo, también sería una de las fuentes del nacionalismo. Gramsci lamentaba que, a diferencia de lo que ocurría con el alemán y el ruso (Volk, narod), la palabra que servía para designar al pueblo y la nación en italiano no fuera la misma, y empleaba el sintagma "lo-nacional-y-lo-popular", aunque alertó de que "la aproximación al pueblo significaría, por consiguiente, una continuación del pensamiento burgués que no quiere perder su hegemonía sobre las clases populares". Sebreli explica que los posmarxistas de la segunda mitad del siglo XX transformaron el concepto "concreto, económico y social" de clase marxista en el concepto "vago, metafísico de pueblo". Pero antes otra idea del pueblo estuvo presente en algunos de los regímenes más siniestros del siglo XX: "Puesto que el sistema totalitario se consideraba la expresión misma del pueblo, la manifestación de su ser ontológico, todo lo opuesto, toda crítica, no podía ser sino un error o una perversión. Así pues, el disidente había de ser un extranjero o un miembro de una minoría étnica y constituía para el pueblo un enemigo y un traidor". Sebreli señala una contradicción de esta idea totalitaria de pueblo: se proclama una unidad indisoluble y compacta del pueblo, pero solo se puede afirmar en una sociedad totalmente dividida. Esa concepción está muy lejos de una idea democrática, que no postula la unidad sino la pluralidad, que valora el conflicto, los distintos intereses y el acuerdo.

El término nacional-populismo se utilizó para designar a algunas dictaduras latinoamericanas de mediados de siglo: Gino Germani lo aplicaba al peronismo. Más tarde lo ha usado Pierre-André Taguieff, que lo empleaba en 1984 para describir al Frente Nacional. En Le nouveau national-populisme (2012), Taguieff enumeraba algunas características comunes a los nacional-populismos contemporáneos, entre los que citaba a Oscar Freysinger (Suiza), la Lega Nord (Italia), Ataka (Bulgaria), Jobbik (Hungría) o Los verdaderos finlandeses: "1) el llamamiento perpetuo al pueblo lanzado por el líder; 2) el llamamiento al pueblo en su conjunto contra las élites ilegítimas; 3) el llamamiento directo al pueblo auténtico, que es sano, sencillo y él mismo; 4) el llamamiento al cambio, que implica una ruptura con el presente (el sistema, supuestamente corrupto), inseparable de una protesta antifiscal (en ocasiones ligada a la exigencia de referéndums de iniciativa popular); 5) el llamamiento a limpiar el país de elementos supuestamente inasimilables (nacionalismo excluyente, contrario a la inmigración)".

Ha habido intentos de combinar el populismo con una idea nacional desde la izquierda: "Si la nación es una construcción artificial, ¿por qué no puede la izquierda construirse una a su medida?", decía Ernesto Laclau. Un ejemplo reciente es el de Íñigo Errejón en Podemos. Su derrota dificulta saber si las connotaciones derechistas de los símbolos nacionales debilitaban su eficacia para movilizar al electorado de izquierda.

Conocemos algunas de las consecuencias del populismo: el desgaste de las instituciones, la polarización que convierte al adversario en enemigo, la
fractura social, la perpetuación de los problemas
 (porque son precisamente lo que lo alimenta), la degradación de la conversación pública. También conocemos las consecuencias del nacionalismo: entre ellas está una peligrosa reacción especular. Hay muchas variedades: algunos reivindican un nacionalismo cívico, que suele ser el propio; otros defienden su eficacia como elemento de cohesión social y estímulo para la solidaridad; también se ha señalado que obedece a razones biológicas. Existen versiones domesticadas y diluidas. Pero, como hemos visto una y otra vez, es una forma de ver el mundo que fácilmente se vuelve tóxica.


Daniel Gascón es escritor y editor de Letras Libres