martes, 17 de julio de 2012

El chancho hablando de higiene


Jesús Ruiz Nestosa. ABC COLOR

Decir “el chancho hablando de higiene” suena duro, una manera despectiva de referirse a otra persona lo que podría inducir a alguien a pedir que se moderara el lenguaje. Pero mucho más duro e insultante me resulta a mí que esa otra persona, prevaleciéndose de un cargo cuya legitimidad estoy en mi justo derecho a poner en duda, amparado por un poder que le presta ese mismo cargo, me trate como si fuera un idiota y quiera convencerme que en realidad lo soy.

Quien está hablando de higiene es el presidente de Ecuador, Rafael Correa, el mismo que en la última y tormentosa (para nuestro país) reunión de presidentes de Unasur, pidió “severas sanciones para Paraguay, incluyendo el bloqueo de fronteras y aislamiento económico”. Las medidas contra nuestro país tomadas por este organismo a causa de la destitución del presidente Fernando Lugo por parte de Congreso que no hizo otra cosa que optar por una acción contemplada en la Constitución Nacional, le parecieron muy débiles y propuso sanciones más duras “de manera a sentar un precedente para disuadir al actual gobierno” cuyos integrantes fueron tachados de “aventureros que no pueden vencer en las urnas”.

 Dijo luego que “Unasur tiene respuestas en su cláusula democrática. Lo único que disuade a estos aventureros, que no pueden vencer en las urnas y que utilizan estas artimañas, es el aislamiento internacional, incluso económico”.

El presidente ecuatoriano, uno de los becarios del bolivariano Hugo Chávez, mientras sienta cátedra de democracia al juzgar a Paraguay, prosigue, como una locomotora a todo vapor, cuesta abajo, un programa burdamente elaborado para enmudecer a todos los medios de comunicación que no le son fieles a su gobierno. Una calificación más precisa: medios que no son obsecuentes con su gobierno. El miércoles pasado completó una lista de 20 emisoras de radio, canales de televisión y periódicos “por no adecuarse a las exigencias técnicas que impone la ley”. Es decir, actuó “con la ley en la mano”, como tanto le gustaba decir a “Gordito” Montanaro, el patético ministro del Interior del tirano Stroessner.

“Ecuador no reconocerá el gobierno espurio de Paraguay, no se prestará para legitimar algo que es imposible de así hacerlo”, dijo Correa, cuyo higiénico gobierno acaba de clausurar Radio Morena FM, la número 20, después que la policía tomara el local por asalto y recurrió a gases lacrimógenos para obligar a todos los trabajadores de la emisora a abandonar su local. Quizá no sea ninguna casualidad que la propietaria de la emisora es Pastora Morán, madre del parlamentario Luis Almeida, que milita en la oposición a Correa. El operativo estuvo a cargo de la Superintendencia de Telecomunicaciones de Ecuador que finalizó el desalojo del edificio de la emisora requisando todos sus equipos. Lo que se dice: un acto de democracia ejemplar. ¿Será esta democracia la que debemos imitar para que Rafael Correa no descargue sus iras contra nuestro país?

 El “demócrata” Rafael Correa que acaba de reformar la Constitución de Ecuador que le permitirá gobernar hasta 2017, logrando así diez años de presidencia ya que asumió en 2007, y nadie nos asegura que no habrá nuevas reformas y nuevos plazos para más reelecciones, se siente muy favorecido por la popularidad de que goza en el país ya que una firma privada ecuatoriana, Perfiles de Opinión, le atribuye un 81,5% de apoyo a su gestión. Índices tan altos me hacen pensar que la empresa encuestadora no está haciendo otra cosa que cuidar sus muebles. Los dictadores son tan desvergonzados, son tan despreciativos de la inteligencia ajena, que cada vez que quieren demostrar su popularidad no se contentan con cifras razonables, sino apuntan a guarismos demenciales.

“Creíamos superada esta época de golpismo, estas patrañas, artimañas, y tenemos los instrumentos hoy día para sentar un nuevo precedente”. Una propuesta que se puede considerar modesta para castigar a nuestro país ya que es evidente que le resulta imposible pedir la guillotina por el simple hecho que ya no se la utiliza más ni siquiera en Francia. Pero con qué ganas lo hubiera hecho, con qué desfachatez, dándonos clase de democracia, hablándonos de higiene justamente a nosotros que hemos comenzado a limpiar nuestros chiqueros.

Amor a correazos


Carlos de la Torre. HOY.com

Si algo hace bien el correísmo es la publicidad. Si yo fuese empresario de la urea no dudaría en contratar a los Alvarado para que hagan propagandas de lo maravilloso que es mi producto y lo honesto que es mi negocio.

La última obra de los Alvarado, o de quienes trabajan para ellos pues es una pena que no se diga quién hace los spots, no tiene mucho que ver con la urea. Quienes no hayan tenido la oportunidad de ver el video "Yo acuso a Rafael Correa" que fue transmitido hasta el cansancio por la tele lo pueden ver en YouTube si son masoquistas, vagos como yo, o forofos del presidente.

En este video, Correa es transmutado en un ser sobrehumano y excepcional. Es la encarnación del progreso, y un señor indígena desde el puente del Napo dice que nos llevará al desarrollo. Su Gobierno no solo hace obra material en este mundo, es fundamentalmente espiritual. Correa es la esperanza, nos ha devuelto la autoestima y la dignidad. Los enemigos son la prensa corrupta. Por esto el video termina ofreciendo dos alternativas: "Rafael para tu pueblo", "Correa para los corruptos".

La publicidad tiene la virtud de revelar la realidad. Correa ya no es un político más.

Es el redentor, es nuestro padre bondadoso y sabio, es quien hace obra y siembra esperanza. Es el santo que es injustamente atacado por los corruptos que son enemigos del pueblo, del Mesías y de Dios.

Quienes no alaban al patriarca benefactor son inmundos por definición. Quienes no aceptan su amor y sabiduría se merecen correazos. Al igual que el Dios del antiguo testamento y como un padre chapado a la antigua, el líder bondadoso y generoso debe castigar a los envenenados que tienen mala fe.

Los latigazos son para su propio bien y los de la nación.

Los correazos les limpiarán sus pecados, son los silicios que los redimirán y les enseñarán que Correa es la luz y la esperanza.

En su infinita sabiduría y bondad, el Cordero de Dios casi da su vida por nuestra redención.

El líder es representado como un héroe en los momentos en que su machismo casi le cuesta la vida.

Por esto se ven imágenes del patriarca valiente exigiendo que los policías le disparen si son hombres de verdad. Al igual que Cristo fue torturado por los infieles manipulados por los corruptos, pero resucitó. Dejó de ser un hombre más, se transmutó en el líder necesario para alcanzar el paraíso terrenal y compartir la comunión con los santos en su tercera elección.

Esta propaganda además manipula apelando a valores autoritarios aprendidos desde la infancia.

Correa es el patriarca, el macho alfa del clan. Los ciudadanos son emasculados e infantilizados. Si no aceptan el amor que el patriarca ofrece a su pueblo se transforman en corruptos y se merecen al igual que las mujeres que no obedecen las directrices del padre, del hermano y del marido ser castigadas a correazos. ¡Qué mejor que hacerlo en público mostrando en las cadenas y en las sabatinas las fotos de los corruptos infames!

Desvergüenza


Alejandro Armengol. EL NUEVO HERALD

Los residentes de Massachusetts, al llenar su declaración de impuestos, deben presentar pruebas de que cuentan con un seguro médico. Si no lo hacen, tienen que pagar una penalidad, que se les descuenta de sus reembolsos.

¿Quién emitió esta medida tan “injusta”?

¿Barack Obama?

¿Quién le puso este “impuesto” a los ciudadanos norteamericanos de ese estado?

¿Barack Obama?

No, Mitt Romney.

Desde que sufrieron el revés en la Corte Suprema, y el órgano judicial le dio luz verde a la ley de servicios médicos conocida como Obamacare, los republicanos han comenzado a presentar la legislación como un impuesto que afecta especialmente a los pobres y a la clase media estadounidense.

Por supuesto que no se trata de un “impuesto”, sino de una penalidad. Los bancos, las aseguradoras y las tarjetas de crédito, entre otros, imponen penalidades. Y a nadie se le ha ocurrido acusarlas de crear impuestos.

Es un argumento torcido, pero al parecer no hay límites a la hora de ejercerlo.

En una entrevista en CNN, el legislador Mario Díaz Balart llegó a afirmar que esta ley era la causante del estancamiento económico del país, que estaba impidiendo la creación de empleos y era el peor impuesto en la historia nacional.

Así que para el legislador la cuestión es muy fácil: o trabajas o vas al médico.

En una muestra de hipocresía y deshumanización, los republicanos afirman que la ley de Obama es mala para los pobres, porque multa a los que carecen de recursos para comprar un seguro.

Eso no es cierto. La ley contempla diferentes formas de obtener una cobertura médica más barata, limita los costos excesivos y obliga a las aseguradoras a brindar servicios a esos pacientes que actualmente rechazan por una condición médica previa. Además, contiene una ampliación de los servicios de Medicaid.

Sin embargo, la adopción o no de esta ampliación del Medicaid es lo que la Corte Suprema ha dejado en mano de los gobernadores estatales. Y aquí están de nuevo los republicanos, para ponerle el asunto bien difícil a los pobres.

Uno de los primeros que ha declarado que no aceptará ni Obamacare ni la ampliación del Medicaid es Rick Scott, el gobernador republicano de Florida.

La razón de Scott para esa negativa es muy simple: va contra su propio negocio.

Los seguros y los servicios médicos privados han servido para enriquecer al gobernador.

Antes de ser elegido gobernador de Florida, Scott presidía un conglomerado de servicios médicos que fue acusado de estafar al Medicare en más de $600 millones. Al final todo se resolvió con una multa.

Debido al escándalo el gobernador tuvo que renunciar, pero al término no solo quedó libre de cargos sino que recibió una indemnización de $10 millones por su despido.

En Estados Unidos unos buenos abogados pueden hacer milagros, siempre que exista dinero de por medio.

Lo curioso es que Scott no ha cambiado en lo que respecta a los servicios médicos privados, y desde la venta de vitaminas hasta clínicas privadas rurales sigue en el negocio.

En la actualidad el programa de Medicaid es cubierto en un 55 por ciento por el gobierno federal. Bajo la expansión de servicios que se espera produzca el Obamacare, Washington pagaría el ciento por ciento de ésta, durante los primeros tres años, a partir del 2014. Luego iría disminuyendo gradualmente, hasta cubrir el 90 por ciento a partir del 2020.

Es evidente que la ley no va a significar la ruina de ningún estado.

Los republicanos quieren engañar con una falsa preocupación hacia quienes no tienen seguro y son pobres, y por lo tanto podrían ser multados por la ley, pero al mismo tiempo hacen todo lo posible, ya sea mediante legislaciones obstruccionistas o a través de los cargos que ocupan, para que esos mismos pobres no puedan adquirir un seguro a su alcance. Es decir, quieren que los pobres no puedan ir al médico. Así de sencillo.

Todos los días leemos informaciones sobre el brote de cólera en Cuba. Sin embargo, hay otras enfermedades que deberían preocuparnos más o igual.

Hay una epidemia de tuberculosis en el estado. En lo que va de año se han detectado 99 casos y se registraron 13 muertos.

Una situación lo suficientemente seria para que el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC) haya emitido una alerta nacional, de acuerdo a la información aparecida en el diario español El Mundo, edición América.

Sin embargo, Scott ha hecho caso omiso de la situación. Incluso ha ordenado el cierre del único hospital del estado especializado en el tratamiento, situado en West Palm Beach, con el argumento de que hay que ahorrar dinero.

Es evidente que la salud de la población le preocupa mucho al gobernador, siempre y cuando pueda negociar con ella y llenar sus bolsillos.

Los cuatro argumentos castristas de la Historia de Cuba


Orlando Freire Santana. CUBANET

Desde hace algún tiempo los medios de prensa oficialistas vienen alabando el nuevo libro de Historia de Cuba que se emplea en los últimos grados de la enseñanza preuniversitaria. Se trata, por lo tanto, del texto que deben dominar bien los estudiantes que aspiran a aprobar las pruebas de ingreso para cursar estudios universitarios. Y debe de ser también, por supuesto, un libro que cuente la historia que los gobernantes desean enseñarles a los jóvenes cubanos, una historia que de seguro reclama mucho espacio para la interpretación utilitaria de determinados hechos, relegando a un segundo plano la enumeración objetiva de los sucesos del pasado.

Aunque no se haya podido acceder al libro, la reciente aparición en el semanario Trabajadores (edición del lunes 25 de junio) de una entrevista con el profesor Horacio Díaz Pendás, es muy probable que despeje las incógnitas acerca del contenido del referido texto. El señor Díaz Pendás, con 48 años de experiencia en la impartición de la asignatura Historia de Cuba, inspira respeto y afecto entre sus colegas, al decir de los autores de la entrevista.

El citado profesor opina que existen cuatro elementos que no pueden faltar en la enseñanza de esta asignatura, ya que ignorarlos “sería una irresponsabilidad ante la misión educacional que se asume”. En primer lugar, “la actitud, intenciones y acciones de los círculos de poder de los Estados Unidos para intentar apoderarse de Cuba y destruir a la Revolución”. Como segundo aspecto, “es necesario considerar que la Revolución Cubana es una sola como proceso histórico desde 1868 hasta nuestros días, y cómo los estándares revolucionarios fueron pasando de mano en mano, de generación en generación”. Una tercera línea la constituye “lo que ha significado la unidad, o la falta de ella, a lo largo de las luchas del pueblo cubano por la independencia y la revolución social”. Y por último, “la necesidad histórica del socialismo en el proceso cubano, y el liderazgo de Fidel”.

De acuerdo con semejante punto de vista, toda la historia de Cuba podría simplificarse más, y resumirse con dos afirmaciones. Una de ellas permitiría corroborar que el gobierno de Estados Unidos ha sido el verdadero y único enemigo de la nación cubana, al tiempo que las luchas de más de tres décadas contra el colonialismo español son reducidas a meros episodios coyunturales. ¡Cuánto darían los castristas por hallar algún documento histórico que testifique el más mínimo acuerdo entre cubanos y españoles para enfrentar a las fuerzas estadounidenses en la contienda de 1898!  Y la otra gran “verdad” castrista consiste en haber demostrado que la toma del poder en 1959, y la posterior implantación de un socialismo marxista-leninista, son hechos justificados por la Historia. Solo así se habría logrado, al fin, la unidad de las fuerzas revolucionarias, y tendría lógica el reciente engendro jurídico de declarar inamovible el sistema político imperante en la isla.

Evidentemente estamos en presencia de una visión del pasado con los ojos de un presente demasiado beligerante; un presente desprovisto de un sistema político pluralista, entre otras cosas, por la no existencia de diversos relatos sobre el pasado de la nación. El ensayista Rafael Rojas, en su artículo “Los nudos de la memoria. Cultura, reconciliación y democracia en Cuba”, lo reafirma: “En Cuba, una fuerte resistencia a la creación de una cultura democrática es el predominio de un discurso oficialista de la historia nacional que rige la política educativa, cultural e ideológica”.

Sin embargo, y para desdicha de las autoridades cubanas, existen grandes probabilidades de que, al chocar con la dura realidad, los estudiantes olviden pronto lo que trataron de enseñarles en las aulas.

¿Qué está en juego en Siria?


Fernando Mires. Blog POLIS

En su estreno como Presidente de Egipto, Mohammed Mursi debe haber sufrido un choque cultural. Los primeros huéspedes que recibió después de haber sido elegido fueron Guido Westerwelle, ministro de relaciones exteriores de Alemania, quien no oculta su homosexualidad, e Hillary Clinton, no sólo una inteligente mujer, además, confesa admiradora de la salsa y de la cumbia.

No obstante, Mursi ya sabía que la política, si bien proviene de la tradición y la cultura, es un espacio distinto cuyo fundamento es el reconocimiento del otro, basado en la aceptación de las diferencias; y en el cual para buscar la unidad hay que partir de la desunidad.

Por lo demás Egipto ha sido siempre un país multi-cultural. Y ahora ─ pese a que la fracción moderada de la islamidad gobierna a la nación ─ es, además, multipolítico. Mursi, en efecto, deberá lidiar todos los días con sectores pro-occidentales de la juventud universitaria, con ex militares nasseristas, con salafistas, y con diez millones de cristianos (coptos). Egipto, en fin, es un anticipo de lo que puede ser Siria cuando sea derribado el tirano. De ahí que no quepa duda: Uno de los temas centrales que abordaron Mursi y Clinton, fue el de Siria.

¿Qué está en juego en Siria? Mursi, así como los nuevos mandatarios de Túnez y Libia, lo sabe muy bien. La caída de al-Assad cerrará el primer ciclo de la revolución árabe, la de la derrota definitiva de las dictaduras legadas por la larga Guerra Fría. O dicho así: con la caída de al-Assad, serán sentadas las bases para el surgimiento de una Arabia política, condición para que alguna vez pueda ser cumplida la utopía de una Arabia democrática. Eso quiere decir que mientras al-Assad tiranice a su nación, la revolución árabe será una obra inconclusa.

La configuración de una unidad política árabe puede significar ─ en ese proyecto Obama está muy interesado ─ el comienzo de un nuevo tipo de relaciones entre el Oriente Cercano con Europa y los EE UU. Eso no curará, por cierto, las heridas aún no cicatrizadas dejadas por un oprobioso pasado colonial ni por el militarismo norteamericano. Pero sí puede ser el inicio de una nueva alianza cuyo principio será el reconocimiento de objetivos diversos en el marco de una comunidad de intereses que abarcan diversos temas que van desde los religiosos, pasando por los migratorios, hasta llegar a los económicos y ecológicos. Los EE UU no renunciarán por cierto a su condición de potencia hegemónica. Pero no sólo los demócratas, también los republicanos ya entienden la diferencia que existe entre la hegemonía política internacional y la simple dominación militar.

Luego, la caída de la dictadura Siria significará el definitivo fin de la Guerra Fría. Pues no nos olvidemos: todas esas dictaduras que asolaban la región, surgieron de rebeliones nacionales apoyadas por el imperio soviético en contra de las pretensiones coloniales de occidente. Hoy en cambio los roles han sido invertidos.

Mientras la Rusia de Putin comprometió su suerte en defensa de las dictaduras militares, los países occidentales han apoyado desde un comienzo a las revoluciones que han tenido lugar en el mundo árabe. Visto así, la caída de al-Assad significará el ocaso del “orden internacional soviético” que Putin se ha obstinado en defender en la región.

Significará también el fin de la triple alianza: Rusia- Siria- Egipto. Y si eso ocurre, Rusia deberá buscar un nuevo lugar en el mundo, ya sea, como Lenin indicó una vez, “hacia Oriente”, o como miembro de una comunidad europea la que, aceptemos, no es por el momento demasiado atractiva.

Ahora bien, si con la derrota de la dictadura de Siria colapsa la alianza fraguada entre Rusia, Siria e Irán, esta última nación habrá perdido el único apoyo que tiene en la zona árabe, lo que significa aceptar que Irán quedaría aislado en la región. O en otras palabras, la derrota de la dictadura siria sería también una derrota iraní. En esas condiciones, Irán sólo tendrá tres alternativas.

La primera alternativa no depende de Irán sino de Rusia, y pasa por la transformación de la triple alianza en una alianza dual. La segunda, si una debilitada Rusia abandona sus aventuras en el Oriente Medio (ahí la diplomacia europea deberá jugar un papel central) a Irán le quedaría la alternativa del auto-encierro ─ algo así como una Corea del Norte chiíta ─ posibilidad muy difícil, dada la dependencia tecnológica de Irán con respecto a occidente.

La tercera alternativa, por cierto la más deseable, sería la de una apertura de Irán hacia occidente. Pero ese hecho depende de una nueva correlación de fuerzas tanto al interior de la casta dominante como en el conjunto de la sociedad iraní. Bajo esas condiciones, Irán podría negociar, manteniendo como reserva su carta atómica, pero en condiciones más desfavorables con respecto a las que, gracias al apoyo ruso y sirio, goza en la actualidad.

He dejado para el final la parte más importante de todo lo que está en juego en Siria. Esa parte tiene que ver con la enorme cantidad de vidas humanas que podrían ser salvadas si esa maldita dictadura es desalojada de una vez por todas del poder. ¿Por qué he dejado esa parte para el final? Por una razón muy sencilla: porque no estoy seguro si esa, la parte más importante, es la que más importa a los gobiernos de esta tierra. 

¿Y los chinos? Por el momento a los chinos no les interesa la política. Donde haya algo que comprar o vender, ahí estarán los chinos. 

La retórica roja


Hernán Castillo. TALCUALDIGITAL

No sé por qué, pero los tiranos tienden a ser buenos oradores demagogos, sobre todo los militares. Ser buen orador no es sentarse a hablar en cadena nacional durante horas, donde casi forzosamente, si no apagamos la televisión, estamos obligados a ver hablar al Presidente ya que a la televisión por cable la tienen bastante limitada en cobertura.

También es muy fácil el discurso cuando cierras más de 30 emisoras de radio y canales de televisión y amenazas a los medios de comunicación contrarios a la línea editorial gubernamental e incluso amenazas con controlar internet. Tampoco una buena oratoria es ponerse a cantar canciones, recitar poemas, echar cuentos y chistes malos, bailar y payasear. Tampoco una buena oratoria es decir groserías, insultar, agredir y expresarse en un tono altisonante contra tus adversarios.

La retórica de Chávez es hueca por lo que no se dice, por la realidad que trata de ocultar, por las soluciones que es incapaz de darle a los problemas. Chávez no tiene soluciones a la inseguridad; a la criminalidad y la violencia; al desempleo; a la inflación; a la escasez de productos básicos; a los ridículos salarios de los profesores universitarios; a la mortalidad infantil; al deterioro de la educación y la salud, mientras él se va a Cuba a tratarse el cáncer que padece; al colapso de los servicios públicos, sobre todo la luz y el agua; al narcotráfico; a los asesinatos y hacinamiento en las cárceles; al déficit habitacional; a la quiebra de las industrias de Guayana; al secuestro, extorsión y al pago de vacuna; a la corrupción gubernamental; al trabajo informal; a la fuga de cerebros.

Es muy fácil hablar cuando tienes una lista Tascón.

Cuando has tenido más de mil millones de millones de dólares para derrochar.

Cuando has tenido un barril petrolero, durante 14 años, por encima de 100 dólares.

Cuando tienes secuestrados a los poderes públicos.

Cuando tienes cautiva a la población más pobre con esas miserables ayudas de las Misiones. Cuando dejas podrir miles de millones de kilos de alimentos por indolencia y corrupción. Cuando tienes presos políticos y militares en condiciones infrahumanas. Cuando se ordena por televisión meterle 30 años de cárcel a la jueza Afiuni. Cuando a los venezolanos en el exterior se les imposibilita el derecho al voto. Cuando asfixias a las universidades. Cuando tienes a 60 mil parásitos cubanos haciendo proselitismo.

Cuando intimidas a los empleados públicos y utilizas recursos del Estado para aplastar a la oposición.

Cuando distribuyes a discreción los dólares de Cadivi.

Cuando amenazas a la OEA para que no supervise los derechos humanos, así es muy fácil hablar tantas pendejadas.

 En cambio Capriles, ante tanto bla, bla, bla, con un estilo conciso y macizo, sencillo, plantea lo que necesita Venezuela, una alternativa progresista, una esperanza, seguridad, tranquilidad, unidad y reconciliación para Venezuela.

lunes, 16 de julio de 2012

Mayelin, una cortesana honesta


Tania Díaz Castro. CUBANET

Mayelín se pasea por las avenidas principales del aristocrático barrio de Miramar, en La Habana, donde viven sobre todo cubanos de la nueva alta clase social. Allí viven dirigentes políticos, coroneles, generales, algunos viejos deportistas retirados, apenas dos o tres familias de la era republicana y numerosos extranjeros residentes en Cuba, funcionarios de firmas comerciales.

Por esas mismas avenidas, esta cortesana de 21 años, tan parecida a Jessica Alba, la actriz de cine y televisión de Estados Unidos, conoce a los hombres que busca.

Seguramente le viene bien lo que dice el famoso escritor norte americano Tom Clancy: ¨Creo que el sexo es una de las cosas más bonitas, naturales y gratificantes que el dinero puede comprar ¨.

Conversar con Mayelín es una experiencia inolvidable. Tan sincera y honesta es, que sorprende. Se graduó de enfermera hace cuatro años y trabajó en la Policlínica del municipio Playa durante dos años.

-Yo tenía una verdadera vocación para la enfermería ─ me dice ─, no para ser una cortesana, pero llegó el momento en que comencé a sentirme una esclava muy mal pagada. Mi salario mensual era de 390 pesos cubanos, equivalente a 16 dólares, y con eso no podía alimentar a mi madre y a mi hermano menor. Si le digo que mi salario se me iba en merienda y transporte, no le miento.

Creo que si continúo trabajando como enfermera, hubiera envejecido antes de tiempo. No sólo por el duro trabajo que se hacía a diario, sino por las guardias de madrugada, muy frecuentes porque muchas enfermeras son enviadas a cumplir misiones a otros países.

-¿Y ahora? – Le pregunto.

-Ahora todo es distinto. Me siento como una reina. Tengo un amante cubano-americano, joven, muy bello, que me trae ropa y zapatos de Miami y me da todo el dinero que necesito para vivir de forma sencilla, sin lujos, ni ostentación.

A Italia he ido dos veces, invitada por un hombre mayor que vive en Venecia. El me adora y pienso ir de nuevo, pero siempre regreso, porque no dejo a mi familia. Me gusta Cuba y vivo en una casita que amo.

Escucho a Mayelín, de voz suave, como en susurro, su sonrisa alegre, casi ingenua, tan contagiosa.

A simple vista parece una muchacha que trabaja en una empresa estatal. Sus pulsos y collares son artesanales. Nada de oro, nada de ropa extravagante.

-No soy una jinetera. ─ Me dice sonriendo, mientras con una peineta recoge en un moño sus largos cabellos del color de la miel ─. Soy una cortesana al estilo de la Italia del siglo XVI, igual que Verónica Franco, ese personaje histórico que tanto sufrió por culpa de la Inquisición. Amo el amor sexual y lo disfruto como toda mujer libre en un mundo libre. Pero no solo pienso en el dinero, prefiero hombres inteligentes, buenos amantes, bien vestidos y perfumados. No importa si son extranjeros o dirigentes de la Revolución. Soy una buena persona. No le hago daño a nadie. Sólo reparto amor, algo que necesita tanto la humanidad.

Un abanderado de la justicia para Cuba


Lucy Echeverría-Rodríguez. EL NUEVO HERALD

En el curso de los últimos 55 años, desde su muerte aquel fatídico 13 de marzo de 1957, la imagen y la historia de mi hermano José Antonio Echeverría han sido interpretadas a la luz de los acontecimientos políticos o tergiversadas por una tiranía que ha utilizado su memoria para objetivos totalmente contrarios a sus convicciones y sentimientos.

José Antonio era un espíritu sublime y un idealista que recurrió a la lucha armada cuando se cerraron todas las puertas de una solución civilizada y pacífica. Puedo afirmar con toda tranquilidad, justicia y orgullo que mi hermano fue un héroe iluminado que, con su luz, trató de alumbrar el camino de nuestra patria hacia la libertad y la democracia.

Haciendo un esfuerzo supremo para dominar las emociones que me embargan, me propongo compartir con ustedes en estas breves líneas, no el José Antonio patriota y líder estudiantil, dos virtudes que lo adornaron en demasía, sino al hijo amoroso, al hermano protector y al siervo de Cristo. El José Antonio que la revolución ha escondido para usurpar su nombre y poner su memoria al servicio de una tiranía oprobiosa.

Quizá no sepa ni cómo comenzar, pues nunca acabaría de contar tantos momentos inolvidables.

José Antonio nació el 16 de julio de 1932, primer hijo del matrimonio formado por Conchita Bianchi Tristá y Antonio de Jesús Echeverría. Hoy José Antonio habría cumplido 80 años de edad.

Vio la luz en una casa de puertas gigantescas estilo colonial ubicada en la calle Jenes No. 240, en la ciudad de Cárdenas, que más tarde sería conocida como Ciudad Bandera. Era el mayor de cuatro hermanos, seguido por Sinforiano, Alfredo y yo, la única niña en un hogar pletórico de amor y religiosidad. Una casa donde mi mamá insistió en que los cuatro asistiésemos a colegios católicos y se sentaba a estudiar y hacer las tareas con nosotros todos los días. Un hogar donde el rezo del rosario, más que una obligación, era motivo de alegría y crecimiento espiritual. Esa vivencia religiosa dejó una huella indeleble en José Antonio, que perduró hasta el mismo día de su muerte en que confesó y comulgó antes de ir a su cita con la inmortalidad. Por lo demás, era un muchacho robusto, muy risueño y con las mejillas siempre sonrosadas, que le ganaron el apelativo público de Manzanita. Sin embargo, sus amigos íntimos en la Universidad de La Habana le decían invariablemente El Gordo.

Mi hermano nació y creció siempre con la verdad, y con un idealismo que lo acompañó hasta el final de sus breves días en la Tierra. Fue bendecido por Dios con un carisma y nunca dejó de ser niño. Con su perdón a los agravios supo estar siempre cerca de su Creador. Este es el José Antonio de la familia, de los amigos y de la vida. No es el José Antonio de la lucha armada que, para él, nunca fue una opción sino una necesidad para liberar a su patria de la opresión y lo demostró dando su vida a los pies de su querida Alma Máter a los 24 años de edad.

Su muerte dejó el camino abierto para que los enemigos de la libertad por la que él tanto luchó se apoderaran de nuestra Cuba. Tiñó de dolor y luto a nuestra familia y destruyó las esperanzas de todos aquellos que vieron en mi hermano un abanderado de la justicia y de la democracia.

domingo, 15 de julio de 2012

La engañosa publicidad de la salud


Sabina Covo. EL NUEVO HERALD

El tema de la ley de salud de Estados Unidos, más que un debate partidista, se ha convertido en una burla a la dignidad del consumidor, de parte del Congreso y de su mayoría en la Cámara republicana. Me genera varios sinsabores por varias razones: la primera, he conocido muchas familias que no tienen seguro médico y que han sufrido mucho por no tener acceso a tratamientos de salud; la segunda, he vivido en carne propia, teniendo la oportunidad de contar con un seguro de salud, lo que es pagar altos deducibles hospitalarios y costos impresionantes por medicinas y tratamientos; y la tercera, es evidente la gran cantidad de publicidad engañosa que ha usado el Partido Republicano para hacerle creer a la gente, sobre todo a nuestra gente mayor, que la ley de salud les va a quitar su “libertad”.

Las personas mayores merecen mucho respeto, sobre todo cuando debido al Medicare, un programa de salud proporcionado por el gobierno, ya tienen sus tratamientos de salud asegurados. Muchos anuncios se han transmitido en diferentes canales diciéndole a la gente mayor que perderán su Medicare si hay una reforma de salud, y peor aún, que perderán la capacidad de elección de sus médicos. Esto es una completa mentira. Analicen el doble mensaje del Partido Republicano al respecto: todo el año pasado los republicanos de la Cámara han atacado al presidente Barack Obama porque se ha opuesto a los recortes al Medicare. Y esa misma retórica la utilizaron candidatos republicanos a mediados del año 2010, en la campaña para el Congreso, con el lema de recortar estos programas públicos.

Hoy, dos años después, una vez más el mensaje de los republicanos para seguir tratando de derogar la ley de salud es que la ley recortaría el Medicare para financiar parte del programa, pero al mismo tiempo dicen que es un impuesto adicional sin precedentes. Ambos no ciertos. Lo que ahora llaman recortes, en realidad son ahorros para el sistema que le daría seguro médico a más de 30 millones de personas y que economizaría millones de dólares en deudas de hospital que terminamos pagando los contribuyentes. Los mencionados recortes al Medicare son ahorros que resultarían de subsidios a compañías privadas que venden Medicare Advantage Plus, que ofrecen extras al sistema del Medicare, no al Medicare ni a los médicos que lo sirven.

Los republicanos se han gastado 50 millones de dólares en publicidad negativa y en muchos casos engañosa acerca de la ley de salud, generando el pánico entre las personas mayores de 65 años, que representan un gran porcentaje del electorado. Derogar, derogar, derogar, ha sido la política republicana, sin dar ninguna solución a este gran problema que afecta sobre todo a las personas menores de 65 años, a las minorías y a la clase media.

De acuerdo al Servicio de Investigaciones del Congreso, a los contribuyentes les cuesta $24 millones a la semana la operación del Congreso, y ya se han gastado más de 2 semanas en las horas implementadas para tratar de retirar una ley ya aprobada y firmada y que la Corte Suprema ya ha encontrado constitucional. ¿No creen que esos $48 millones de los contribuyentes se deberían haber utilizado mejor en medidas bipartidistas para mejorar nuestra economía? O en última instancia, ahorrarse el esfuerzo y, como dicen los analistas republicanos, ahorrarlos para contribuir con medidas de austeridad.

Mitt Romney: cómo conseguir una rentabilidad del 190.000%


Pablo Pardo. EL MUNDO

¿Quién no querría una rentabilidad de una inversión del 190.000%? Sí, ha leído bien: del 190.000%. O, tal vez, de más. Porque el capital que genera ese rendimiento es, como máximo, de 999 dólares, o sea, 797 euros. Esa magra cifra ha dado a Mitt y Ann Romney un beneficio de 1,9 millones de dólares (1,5 millones de euros).

La sociedad se llama, justificadamente, Sankati High Yield Assets Investors, es decir, Inversores en Activos de Alta Rentabilidad Sankati (esa última palabra es el nombre de un faro en Massachusetts, el estado en el que Romney fue gobernador entre 2003 y 2006 e implantó un sistema sanitario que ha servido de modelo a la reforma de Obama). Tiene sede en Bermuda, un archipiélago en medio del Atlántico que es una colonia británica y, también, un paraíso fiscal. Y nadie sabía de su existencia, hasta que la destapó ‘The Washington Post’ el martes. La campaña de Mitt Romney justificó la omisión alegando que los activos de Sankati están por debajo de los 1.000 dólares que la legislación estadounidense establece como mínimo en las declaraciones de patrimonio de los candidatos.

Claro que, en puridad, Sankati no es de Mitt Romney. Lo fue, pero un día antes de que éste jurara el cargo de gobernador de Massachusetts, en 2003, fue transferida a su esposa Ann. Este tipo de sociedades, con nombres de accidentes geográficos de Massachusetts, y utilizadas para enmascarar operaciones financieras a las autoridades fiscales, fue muy utilizado por el fondo de ‘private equity’ (‘capital-riesgo’) Bain en la época en la que Romney lo dirigió.

Previsiblemente, la campaña de Obama se ha cebado en el nuevo descubrimiento, que hace que la que hasta ahora se consideraba la cifra más aproximada del patrimonio de Romney — 250 millones de dólares, o sea, 200 millones de euros — sea considerada excesivamente baja. La cuestión es que nadie sabe cuál es la verdadera fortuna del aspirante a presidente de Estados Unidos, que ya es un verdadero ‘rey’ de los paraísos fiscales. Lo que está claro es que el patrimonio de Romney, junto con el presupuesto de la CIA y la fórmula de la Coca-Cola ya se merece un lugar destacado en el panteón de los grandes misterios de EEUU.

Juicios y piruetas políticas


Lo que sí ha quedado claro es que el muy socorrido "bolivarianismo" parece haberse constituido en el fundamento político para dar a Venezuela el rol de "imperio subregional".

Adolfo P. Salgueiro. EL UNIVERSAL

El tema Paraguay aún ocupa bastante prensa pero aparentemente cada vez con menos intensidad a medida que los ánimos se van aplacando y las destempladas reacciones iniciales de varios van dando lugar a enfoques más comedidos. No ocurre igual con el ingreso de Venezuela a Mercosur aprovechando una pirueta política a la que unos pocos aún quieren atribuirle ropaje jurídico. Este último tema sigue dando que hablar.

Como era de suponer el continente en su conjunto y algunas de sus instituciones subregionales pusieron el grito en el cielo con la destitución del presidente Lugo luego de un proceso cuya calificación puede ser opinable pero que decididamente careció de las garantías mínimas para el procesado. No basta afirmar que se trató de un juicio político y no jurídico. Hasta cuando uno va a castigar a un hijo que se portó mal le da la oportunidad de hacer siquiera una defensa en su descargo; tanto más al Jefe de Estado de un país que pudo haber ejercido su cargo con desacierto ─ como fue el caso ─ pero que lo hizo en apego a los cánones democráticos que ya son norma en el continente.

Como era de esperar los "cabeza caliente" de la ALBA, conducidos por su caporal y financista exclusivo, se sintieron autorizados no sólo para reclamar la restitución del mandatario defenestrado sino que en su frenesí se dejaron capitanear por el Canciller venezolano, quien en repentino cambio de discurso desechó la invocación a la sacrosanta soberanía interna de las naciones para convertirse en campeón del derecho a la intervención incluyendo en la misma la perlita de alebrestar a los militares paraguayos para que desobedecieran el orden institucional. Hoy día después de la visita y el informe de Insulza ─ a quien el gobierno de Franco no puso obstáculo alguno para su misión ─ parece que los ánimos volverán a su cauce, Paraguay no será expulsado de la OEA y la cosa se nivelará de alguna manera aún no determinada.

Lo que sí ha quedado claro es que el muy socorrido "bolivarianismo" parece haberse constituido en el fundamento político para dar a Venezuela el rol de "imperio subregional". Vale decir pues que cada quien trata de ser imperio hasta donde le cubre la cobija. Olvidan que Bolívar llegó hasta los confines de los Andes no para imponer sino para liberar... pero eso fue en el siglo XIX, en el XXI las doctrinas pueden acomodarse a gusto del que manda.

Y en cuanto al ingreso de Venezuela a Mercosur nadie niega que la integración es un logro deseable y además tiene rango constitucional. También es bueno que las parejas se casen pero no puede ser en cualquier momento y sin prepararse, menos aún en un caso como el de Venezuela en que la decisión es sólo del gobierno y no ha sido siquiera consultada con empresarios ni trabajadores que son y serán los actores del nuevo esquema. Para el que no lo crea así lo invitamos a estar pendiente de las cifras de desempleo que pronto castigarán a nuestros estados agrícolas (Portuguesa, Guárico, Cojedes, etc.) y a los industriales (Aragua, Carabobo, etc.) cuando lleguen las oleadas de importaciones brasileñas y argentinas a precios más baratos.

¿Te enteraste ahora, Chávez?


Mario J. Viera

Ahora, a pocos meses de las elecciones, se entera Hugo Chávez que los viales venezolanos son un desastre. Las calles caraqueñas ya comienzan a reditar el mismo paisaje que ofrecen las calles habaneras, huecos por todos lados, solo falta que por ellas corran los albañales, parece contagio ideológico chavista-castrista.

En Anzoátegui, este jueves, se queja Chávez del estado de las calles y decide dar impulso a la Fiesta del Asfalto o, quizá, Fiesta de huecos como Miguel Rivas del partido Primero Justicia definiera el deterioro vial. Así, el oficialista AVN, en su edición del 11 de julio celebra el inicio de la llamada fiesta de zurcido vial afirmando que ese día “se desarrollan trabajos de recuperación entre los kilómetros 0 y 25 de la carretera de El Junquito, estado Vargas, como parte de la Fiesta del Asfalto”. Para la próxima semana AVN cita a Rossana Sánchez, viceministra de infraestructura y vialidad, diciendo que “se estará trabajando en la avenida Venezuela de El Rosal, en la Parroquia Coche, la avenida Baralt, El Recreo, Catia y Puente Hierro. También se realizarán trabajos de asfaltado en la vía alterna la autopista Caracas-La Guaira”.

Ante los reclamos, Chávez dice ahora, luego de 14 años en el gobierno: “Yo también me quejaría de las cosas que no funcionan pero no van a apoyar a la burguesía porque eso sería traición”. Una excusa junto a una amenaza. Se lava las manos y de paso infiere que un apoyo al candidato opositor significa traición porque para Chávez los opositores son todos miembros de la burguesía sin tener en cuenta que los “revolucionarios” se interesan solo en mantenerse en el poder sin que les incumba que por su desidia languidezcan las ciudades.

“Me sumo a la queja por el estado de las calles y por las fallas pues que hay, me toca a mí parte de la responsabilidad, aun cuando no es mi responsabilidad directa estar asfaltando calles, me pondré yo mismo a dirigir un plan”, añadiría Chávez.

Henrique Capriles Radonski replicó este viernes al mandatario, al otro candidato en campaña electoral: “Ayer el otro candidato llegó a quejarse de su propio Gobierno. Que irresponsable. Es el colmo que el que tiene 14 años en el poder venga a ponerse del lado de la queja. El que no pudo en 14 años, no podrá en 6 años. Invitamos al otro candidato a votar por este proyecto. Venimos a resolver”.

Tal parece que existe una infestación de conductas similares entre los cabecillas del Socialismo del Siglo XXI. Chávez se suma a las quejas que durante sus casi dos décadas y media de “gobierno” se han estado escuchando, al menos en lo referente a las calles y carreteras de Venezuela, aunque omite hablar o quejarse de la inseguridad o del desabastecimiento que se vive en el país. Raúl Castro se queja también de los errores que se cometieron en cinco décadas de gobierno castrista. El primero lo hace como interés de campaña electoral; el segundo para ganar tiempo y fabricar esperanzas, nuevas esperanzas llamadas a ser solo cantos de sirenas.

Tuvo Chávez, como hiciera ver Capriles, 14 años para resolver los acuciantes problemas presentes en la sociedad venezolana, ¿necesitará 14 años más para ello? Raúl Castro quizá necesite medio siglo más para componer el desastre que el “gobierno” de su hermano y de él mismo generara a lo largo y ancho de todo el territorio nacional; ¿necesitará producir mucha moringa y criar muchos cuys para solucionar el desabastecimiento de alimentos que sufren los cubanos?

Según una propaganda televisiva de la campaña chavista un hombre afirma que primero está Dios y después su comandante, haciendo de Chávez un sustituto de Jesucristo. El mesías que no hace milagros y que todo lo que toca se transforme coprológicamente.

Vale la exhortación de Capriles; por qué, en lugar de quejarse, lo mejo que Chávez pudiera hacer es votar por el proyecto que impulsa Henrique Capriles. Vale también el consejo para el generalito que detenta el poder en Cuba, en lugar de quejarse de los burócratas y tratar de ponerle curitas de mercurocromo al sistema con reformitas de mentirillas, lo que mejor pudiera hacer sería llamar a la formación de partidos independientes y convocar a elecciones libres y transparentes para que los cubanos decidan soberanamente qué camino emprender.