miércoles, 12 de junio de 2019

Comentado sobre la resistencia en Cuba


Mario J. Viera


“Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad”. (Declaración de Independencia de las Trece Colonias de América)


Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo la insurrección es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes.


Artículo 35 de la Declaración de los Derechos del Hombre de 1793


Es legítima la resistencia adecuada para la protección de los derechos individuales...


Artículo 40, párrafo segundo de la Constitución cubana de 1940.




I
“La práctica de la violencia, como toda acción, cambia el mundo, pero el cambio más probable es hacia un mudo más violento”. Hannah Arendt  

Todo partido político representa una opción de gobierno. Los partidos se estructuran sobre un programa de propuestas afines a un sector de la población dentro del cual buscan sus adherentes. Alcanzar el poder es el objetivo final de todo partido político, empleando para ello una estrategia elaborada a tal propósito. Tengamos presente que la lucha política no es una aventura, sino un accionar consciente y decidido para alcanzar, en primer lugar, el poder político. Sin ese objetivo primario no se estará hablando de organización política sino, solo y nada más, de una organización de carácter civilista.

La oposición cubana debe organizarse políticamente, dejando de ser simples grupos contestatarios. No se trata solo de hacer resistencia al gobierno, sino que debe convertirse en fuerza de presión sobre el gobierno. Es necesario plantear el desafío político, el que como define Gene Sharp en De la Dictadura a la Democracia[1], es el medio idóneo para negarle al régimen el acceso a sus fuentes de poder fundadas en la cooperación, sumisión y obediencia de la población. La puesta en práctica de la lucha noviolenta. Por tanto, la oposición debe dejar de ser expresión disidente para proponerse como una opción diferente de gobierno; como oposición con objetivos definidos.

Captar el apoyo de la población, inicialmente, quizá como apoyo silencioso, pero, posteriormente, como apoyo definido. Y este apoyo no se alcanza lanzando solo consignas que pudieran considerarse subversivas, como es gritar “¡Abajo Fidel!”, “¡Abajo Raúl!”, o “¡Abajo el comunismo!” que intimidan a la población ante el riesgo de la represión. El antiguo oficial de la KGB y presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin tiene muy claro este concepto cuando en su 13ra Conferencia de Prensa, refiriéndose a las manifestaciones de un partido opositor, señaló que "no sólo es importante hacer manifestaciones en las plazas y hablar de un régimen contra el pueblo: hay que proponer algo mejor"[2]. Deben elaborarse consignas que pongan su atención en los problemas que enfrenta toda la sociedad, el salario, la alimentación, las condiciones de la asistencia médica, las deficiencias en la transportación pública, el suministro de agua, las condiciones habitacionales y muchas otras de igual corte, y siempre aclarando e instruyendo que toda esa problemática solo es posible superarla con la sustitución del régimen por un gobierno de carácter democrático, y que ese gobierno solo es posible con el triunfo de la oposición.

Tal como exponen José Luis Fernández Casadevante y Nacho García Pedraza[3], “las dinámicas de transformación social no son resultado de determinaciones socioeconómicas o condiciones objetivas, ni fruto del azar o de espontáneos esfuerzos voluntaristas”. Y afirman: “El cambio es algo que construimos, no algo que esperamos”.

La oposición debe elaborar un programa mínimo de gobierno y hacerlo conocer por la población. Esto en un primer acercamiento al cambio, lo que se espera, para luego construirlo.

Se debe estudiar y elaborar una estrategia de lucha fundada sobre las realidades nacionales y sobre la capacidad de movimiento y organización de la oposición. Lo ideal es alcanzar un consenso entre los diferentes grupos opositores en torno a una plataforma común que no necesariamente tenga que constituirse en un solo partido de toda la oposición. Es ejecutar el principio de la unidad en la diversidad; o como expresa acertadamente Fernando Mires cuando dice que con “los idénticos no se requiere unidad. La unidad comienza entre los distintos y, muchas veces, entre fuerzas, organizaciones y partidos que no tienen nada en común, nada, con excepción de un mismo enemigo. De ahí que, mientras más amplia es la unidad, mayores son sus diferencias. Y mientras más claras sean las diferencias, tanto mejor para la unidad”[4]. No obstante, si este ideal no es alcanzado, un grupo opositor debidamente organizado, que cuente con líderes aptos podría asumir el desafío político por sí mismo, actuando de motu proprio. Una sola organización puede tomar la iniciativa de lanzar el reto político si las condiciones objetivas no posibilitan o hacen imposible la concertación con otros grupos. En ocasiones la actuación de un pequeño grupo puede influir positivamente para que más y más grupos se decidan a dar el paso al frente; incluso hasta un acto espontáneo de resistencia llevado a cabo por un determinado sector de la sociedad, manifestaciones de protestas de algunos jóvenes, de estudiantes, de los denominados “cuentapropistas” como la huelga de los taxistas particulares del mes de diciembre, pueden dar impulso al desarrollo de la resistencia noviolenta si estos actos espontáneos son apoyados y movilizados por la oposición para generar un proceso más abierto de resistencia noviolenta y de desafío político. Importante es que, como los lobos ventean la presa, la oposición que plantea el reto político a la dictadura, debe ventear, debe estar atenta al momento propicio que puede estar en el estallido de una protesta o revuelta espontánea. Hay que estar preparados, previendo que, en cualquier momento, espontáneamente se incendie el prado, para de inmediato sumarse y asumir el liderazgo de ese momento de indignación espontáneo, y mantener encendida la llama de la rebeldía, hasta convertirla en un incendio de grandes proporciones.  

Hemos hablado de desafío político dirigido a alcanzar el apoyo de la población para restarles fuerzas a la dictadura y debemos insistir en este tema, desafío político; pero este desafío tiene como base lo político y, por tanto, se debe pensar políticamente. Y la política es un conflicto entre posiciones diferentes de poder; es la lucha por desplazar al adversario y ocupar su posición, tal y como se organiza una batalla militar: ocupar posiciones, sostenerlas y finalmente integrarlas; o como definiera Carl Schmitt en “El Concepto de lo Político”, “la esencia de las relaciones políticas es el antagonismo concreto originado a partir de la posibilidad efectiva de lucha”. 

El tiempo de lo político se conjuga en presente. Es lo que, en el momento, hoy, se requiere. Y el plan de lo político se tiene que fundamentar sobre la realidad actual, valga decir, Realpolitik, que como afirma el politólogo Fernando Mires, significa “hacer política de y en la realidad”. Si se descuida lo real objetivo a favor de lo ideal subjetivo se termina en el fracaso de todo empeño. La política es una práctica que tiene lugar en el plano de la realidad concreta, de acuerdo a la dimensión exacta de las diferencias entre fuerzas antagónicas en el marco de la lucha por el poder; esta es una definición correcta de lo que sería pensar políticamente. Por tanto, se debe imperativamente pensar políticamente.

Volvamos a Carl Schmitt para definir el enemigo en el plano político: “El enemigo político ─ nos instruye Schmitt ─ no tiene por qué ser moralmente malo; no tiene por qué ser estéticamente feo (…) Es simplemente el otro, el extraño, y le basta a su esencia el constituir algo distinto y diferente en un sentido existencial especialmente intenso, de modo tal que, en un caso extremo, los conflictos con él se tornan posibles, siendo que estos conflictos no pueden ser resueltos por una normativa general establecida de antemano, ni por el arbitraje de un tercero ‘noinvolucrado’ y por lo tanto ‘imparcial’”. Esto nos conduce a dos propuestas de Gene Sharp: Primero, no depositar las esperanzas de liberación en salvadores extranjeros como “las Naciones Unidas, un país en particular o sanciones internacionales económicas y políticas”. Segundo, no dar mayor influencia al diálogo o a las negociaciones entre demócratas y dictadura. “El triunfo lo determina con más frecuencia, no la negociación de un arreglo, sino el uso acertado de los métodos de resistencia más apropiados y poderosos posibles”.

En todo actuar político frente a una dictadura es imprescindible evitar la improvisación; cada paso que se dé, debe ser previamente bien pensado. Esto exige que la organización opositora concentre la mayor parte de su actividad y recursos al trabajo en la organización interna y en la relación con su base social, es decir, como apuntan José Luis Fernández Casadevante y Nacho García Pedraza, en “una dinámica que de forma oculta permite poner en marcha nuevas relaciones sociales (solución de problemas, identidades colectivas…) que si se extienden terminan teniendo grandes impactos sobre la realidad”[5].

La oposición debe prepararse para alcanzar el poder ─ política, como precisa Weber, es “la intención de participar del poder” ─ y, por tanto, debe contar con líderes que posean cultura política. Es necesario estudiar sin dejar de actuar. Todo gobierno es un problema sumamente complejo y hay que estar preparados para tener la capacidad de enfrentar las complejidades del gobierno. Cuando esto se alcanza crece la confianza de los grandes grupos de la población en sus líderes. 

Llegar al poder, significa, restaurar la República; pero para restaurar la República hay que transformar, abatir las estructuras del Estado totalitario; significa una remodelación de todo el actual sistema legal. Remodelar el Poder Judicial y restablecer el Poder Legislativo transfiriendo el ejercicio de dictar las leyes al Congreso. Una tarea si se quiere titánica que debe enmarcarse dentro de específicas estructuras jurídicas. ¿Está la oposición cubana preparada para enfrentar estas transformaciones y gobernar al país? El talento y la cultura política que existe en el exilio puede ser de gran ayuda, pero no lo suficiente.

¿Partir de cero? No necesariamente. Primero, hay que rescatar la tradición legislativa y constitucional de la República y, para ello partir del reconocimiento de la Constitución de 1940 como el instrumento legitimador de la lucha política opositora y principio y guía para la formulación estatal. Proclamar el restablecimiento de la Constitución de 1940 tiene más fuerza política que proclamar el establecimiento de una Constitución que ni siquiera ha sido redactado el texto de su Proyecto ni recibido el consenso de la nación. Y tiene más fuerza porque, en primer lugar, ello significa retornar a la democracia republicana anterior al zarpazo del 10 de marzo de 1952. No es necesario legislar un nuevo documento constitucional, ni perder tiempo en programar una nueva Asamblea Constituyente, tiempo que se requerirá para las imprescindibles tareas que son necesarias acometer para darle solución a los múltiples y complejos problemas que plantea el salto hacia la democracia. El mismo Sharp considera viable esta opinión cuando se refiere al Trabajo Preliminar para una Democracia Duradera (Capítulo Diez) señalando: “Si una constitución (…) hubiera existido antes en la historia del país recién liberado, sería deseable reimplantarla modificándola apenas en lo que fuere necesario y deseable”[6].

Segundo, poner en vigor las leyes elaboradas en el país y que estaban vigentes antes del 10 de marzo de 1952. Código Civil, Código del Comercio, Código de Defensa Social (Derecho Penal); Leyes complementarias de la Constitución: Ley No. 13 de diciembre 23, 1948 (Creadora del Banco Nacional de Cuba), Ley 14 del 20 de diciembre de 1950 (Tribunal de Cuentas). Además, el Decreto Nº 2059, de 6 de octubre de 1933, publicado en la Gaceta Oficial el 9 de octubre de 1933 que declaraba la autonomía universitaria y el Decreto 798 de abril de 1938, que funcionaba como un Código del Trabajo, referente a la contratación laboral, reglamentación sobre la terminación de la relación laboral, y la obligación de confeccionar un expediente para los despidos.

Toda la producción legislativa, bastante extensa de la República no se ha perdido. En universidades estadounidenses se encuentran útiles libros al respecto que recogen en sus páginas el texto de muchas importantes leyes; así también en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos pueden encontrarse muchos de los números de la Gaceta Oficial de Cuba. Consejos útiles para la reforma del Poder Ejecutivo se pueden encontrar en ensayos redactados por Alberto Luzárraga (“Reflexiones sobre un futuro Poder Judicial en Cuba” y “El Tribunal Constitucional: Elemento esencial de una Cuba Libre y Democrática. El Cómo y el Por Qué”).

La lucha contra la dictadura basada en la confrontación por medio de la noviolencia requiere, primero un núcleo dirigente con líderes políticamente preparados, que cuenten con asesores jurídicos y con activistas disciplinados que sepan vincularse con la población y estén capacitados para actuar como efectivos agitadores políticos. Pero el agitador político, en las condiciones de lucha noviolenta, no es el que perturba los ánimos para promover acciones violentas. El agitador político debe ser un activista bien preparado y disciplinado, capaz de poner de manifiesto el carácter tiránico del sistema, argumenta y exhorta a huelgas, protestas, movilizaciones o acciones de desobediencia civil y de lucha; su función es exaltar los ánimos de las personas para inducirlas a la acción y producir un sacudimiento social, es decir impulsar el desafío político masivo. Un medio eficaz es el empleo de los medios sociales de comunicación, como pueden ser Facebook o Twitter, aún dentro de las limitaciones que persisten en Cuba en el acceso a internet. 

Alcanzar un nivel alto de organización política requiere constancia en el trabajo, inteligencia, decisión y, sobre todo, no actuar precipitadamente, y a la vez no perder el tiempo. Una dictadura que ya ha cumplido seis décadas no se abate en semanas. Primero hay que estructurar la fuerza opositora, con paciencia y con astucia, y sin perder de vista que siempre dentro de sus filas habrá infiltrado algún provocador de la policía política. Es importante tener en cuenta la recomendación de Sun Tsu en El Arte de la Guerra que resulta equivalente al concepto de estrategia política de resistencia o de lucha noviolenta: “Con una evaluación cuidadosa (de las condiciones), uno puede vencer; sin ella, no puede. Mucho menos oportunidad de victoria tendrá aquel que no realiza cálculos en absoluto”.

Este es pues, el dirigente opositor actuando políticamente, desplegando las cualidades que según Max Weber son “las decisivamente importantes para el político: pasión, sentido de la responsabilidad y mesura”. Pasión, puesta al servicio de la causa que anima, la del conflicto entre el pueblo y el no-pueblo, entre el pueblo y la cúpula del poder, para que sea “la estrella que oriente la acción”; acción conducida por la mesura, que es, para decirlo con palabras de Weber, “la cualidad psicológica decisiva para el político”; es decir, la “capacidad para dejar que la realidad actúe sobre uno sin perder el recogimiento y la tranquilidad, es decir, para guardar la distancia con los hombres y las cosas”. Esto simplemente es saber situarse en el momento político y poder decidir lo que Schmitt denominó “posibilidad efectiva de lucha”, y sin perder de vista los axiomas de Sun Tsu: “Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”. Conocerse a sí mismo, a la organización que impulsa la acción para el cambio, es conocer sus Debilidades, qué se está haciendo mal, qué se debe evitar, qué se puede mejorar; las Amenazas que debe enfrentar, obstáculos, acción del oponente, la Fortaleza que se posee en adhesiones, recursos y apoyos, y las Oportunidades de las que dispone el movimiento de cara a la campaña que esté planeando.


[1] Gene Sharp. De la Dictadura a la Democracia. The Albert Einstein Institution
[2] Xavier Colás. Putin concurrirá como independiente a las presidenciales de marzo. El Mundo, 14 de diciembre de 2017
[3]José Luis Fernández Casadevante y Nacho García Pedraza. Manual para las formaciones en Noviolencia y Transformación Social. International Institute for Nonviolent Action. Diciembre 2013. 2ª edición.
[4] Fernando Mires. Unidad. Blog POLIS, 12 de agosto de 2017
[5] José Luis Fernández Casadevante y Nacho García Pedraza. Manual para las formaciones en Noviolencia y Transformación Social. International Institute for Nonviolent Action. Diciembre 2013. 2ª edición.
[6] Gene Sharp. Op. Cit.

DISIDENCIA “LIGHT”


Mario J. Viera


No soy precisamente uno al cual catalogar como “fan” del diario digital 14 y medio, pero de cuando en vez entro a hojear, es un decir, sus páginas electrónicas; al igual que nada tengo de “fan” de ese atentado al buen periodismo que se hace bajo la cobertura del periódico Granma, aunque también, alguna vez que otra, me sumerjo en la lectura de sus notas noticieras, reportajes y artículos de opinión.

Y este cotejo de ambos medios me permite formar una idea de la calidad periodística que diferencian o igualan a uno y otro. Granma, ¡ya se sabe!, no hay nada en su redacción que no tenga ese cierto toque de editorial que le caracteriza, ya sea en una noticia, ya un reportaje. 14 y medio, es diferente, es un periódico culto, con noticias bien redactadas desde el punto de vista periodístico; y su estilo, en general es elegante.

Cuando entramos en la primera página de 14 y medio, cuesta diferenciarle de cualquier otro que se edite, en México, Uruguay o Argentina. Noticias generales de cualquier parte del mundo, redactadas por sus propios reporteros ─ que no siempre siguen los principios de la pirámide invertida ─, o cables de agencias internacionales (con preferencia por EFE). Todo muy periodístico, no se puede negar.

Buen periódico digital es 14 y medio, pero es un órgano informativo ilegalizado de acuerdo con las leyes dictadas por el Buró Político del Partido Comunista de Cuba y aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Esta ilegalización de 14 y medio lo coloca dentro de ese limbo legal donde se ubican todos los medios informativos no oficiales, definidos como “periodismo independiente” o “periodismo alternativo”, o quizá mejor “periodismo disidente”.

La línea ideológica de cualquier medio se expresa en sus editoriales y los editoriales de 14 y medio lo definen dentro del amplio abanico interpretativo del concepto “disidente”. Pero, cabe la pregunta, ¿qué tipo de disidencia representa su equipo editorial? Tal vez la respuesta a esta interrogante, nos la ofrezca su Editorial del 21 de mayo de 2017, suscrito bajo la firma de Yoani Sánchez, una innovación en la redacción de los editoriales que siempre son anónimos, porque representan la opinión de todo su cuerpo de redacción:

“Este diario ha privilegiado durante tres años la información sobre la opinión, ha hecho del reportaje su contenido insignia y ha apostado por historias bien escritas, cuidadas y ancladas a la realidad. Hemos logrado acercarnos a mundos contrapuestos: oposición y oficialismo; ecología e industria; emigración y emprendimiento local.

Hemos evitado los adjetivos para concentrarnos en los hechos y deslindar el periodismo del activismo. Nuestra brújula busca mantener la seriedad y el rigor en los textos más sencillos y los más complejos. En esta redacción se repiten algunas frases que revelan esa premisa: “es mejor llegar tarde que llegar mal”, “no trabajamos por los hits sino por la información”, “ser reportero no es una buena profesión para hacer amigos”, “un buen periodista siempre va a terminar molestando a alguien”… y otras muchas tantas”.

Muy europeizante, pero no lo digo en sentido peyorativo, ¡líbreme Dios de tal cosa! Europa es la madre de nuestra cultura, es la cumbre del refinamiento y de los buenos modales y ejemplo de buen periodismo. ¡Ya quisieran muchos de los medios informativos de Estados Unidos tener este signo de “europeizante”! En Europa es válido el concepto de privilegiar la “información sobre la opinión’; pero en Cuba, ¡Uf, ya no es tanto así!; y no es tanto así, porque en Cuba se está librando una guerra civil fría, una guerra civil donde los contendientes son, de una parte, el régimen dictatorial del Partido Comunista de Cuba y de la otra, la sociedad civil; una guerra civil fría que por el momento está a favor de la dictadura. Y en esta guerra civil fría están muy bien definidos los “mundos contrapuestos: oposición y oficialismo”, ¡oposición y dictadura!

Un periodismo con toda la “seriedad” es el objetivo que persigue 14 y medio, al deslindar “el periodismo del activismo”, algo que, por supuesto no hace el periodismo que denominamos oficialista, el periodismo panfletario de los escribidores del Granma. Pero, entonces, el periodismo que impulsó José Martí con “Patria” ¿carecía de seriedad? En el primer número de Patria aparecido 14 de marzo de 1892, el Apóstol dijo: “Eso es Patria en la prensa. Es un soldado” y expresó en su Editorial:


“Nace este periódico, por la voluntad y con los recursos de los cubanos y puertorriqueños independientes de New York, para contribuir, sin premura y sin descanso a la organización de los hombres libres de Cuba y Puerto Rico, en acuerdo con las condiciones y necesidades actuales de las Islas, y su constitución republicana venidera; para mantener la amistad entrañable que une, y debe unir, a las agrupaciones independientes entre sí y a los hombres buenos y útiles de todas las procedencias que persisten en el sacrificio de la emancipación, o se inicien sinceramente en él, para explicar y fijar las fuerzas vivas y reales del país y sus gérmenes de composición y descomposición, a fin de que el conocimiento de nuestras deficiencias y errores y de nuestros peligros, asegure la obra a que no bastaría la fe romántica y desordenada de nuestro patriotismo, y para fomentar y proclamar la virtud donde quiera que se la encuentre. Para juntar y amar”.

En guerra no hay medias tintas. Frente a un ataque frontal, agresivo y difamador de la dictadura contra sus oponentes, solo es válida la posición contestataria y el ejercicio del periodismo es el del soldado.

Ignacio Agramonte lo expresó muy claramente cuando dijo:

“Al derecho de pensar libremente corresponden la libertad de examen, de duda, de opinión, como fases o direcciones de aquél [...] La libertad de la prensa es un medio d obtener las libertades civil y política, porque, instruyendo a las masas, rasgando el denso velo de la ignorancia, hace conocer sus derechos a los pueblos y pueden estos exigirles”.

Y opinión es precisamente la libertad de examen, de duda, de opinión; es precisamente el medio para instruir a las masas y de hacerles conocer sus derechos.

Con todos estos detalles, puedo decir que, 14 y medio es parte de la disidencia, pero de una disidencia, que se cuida de no pasarse de la raya roja que impone la dictadura. 14 y medio es el vocero de la disidencia light, no representa la voz de la oposición, ni jamás será heraldo de la resistencia anti castrista.

lunes, 10 de junio de 2019

Pinchazos y dudas, ciencia ficción y realidad.



Tania Quintero

Ya no creo en nada o casi nada de la oposición cubana, a no ser cuando un disidente fallece por culpa del régimen, como Miguel Valdés Tamayo en 2007 y Orlando Zapata Tamayo en 2010. Los dos eran negros, pero a pesar de sus apellidos Tamayo, no estaban emparentados.
Sobre esos pinchazos recientes a Antonio G. Rodiles y su mujer, Ailer González, todo indica que forman parte de la misma serie de aguijonazos que la policía política desde hace un tiempo viene realizando a Damas de Blanco y activistas de derechos humanos.
Cuando Rihanna estuvo en La Habana, un fotógrafo cubano que trabaja para una agencia extranjera también fue pinchado, para que no tomara fotos de la cantante, aunque en este caso deben haberlo hecho guardaespaldas privados. Pero que se sepa, a ninguno de los pinchados hasta la fecha en Cuba, les ha pasado nada.
Y nadie había viajado a Miami, a hacerse un chequeo médico para cerciorarse de que no le inocularon una sustancia mortal, como sí le hicieron al escritor búlgaro Georgi Markov, en 1978, en Londres. Veintiocho años después, con el ruso Alexander Litvinenko, ex oficial fugitivo de la KGB, fueron más sofisticados: le echaron polonio radioactivo a un té que se tomó en un hotel londinense.
Volviendo a Cuba. A mí me dejó con dudas la muerte de Laura Pollán, en 2011. Dicen que le cortaron un mechón de pelo para mandarlo a analizar, pero como la incineraron, todo se quedó en sospechas. En 2012, lo de Oswaldo Payá tiene indicios de haber sido un accidente provocado.
Tal vez me equivoque, pero en estos momentos, el régimen no se siente amenazado por los actuales grupos disidentes: ninguno es capaz de movilizar miles de personas, organizar sindicatos poderosos o asociaciones nacionales de artistas, escritores e intelectuales.
En La misión, relato de ciencia ficción publicado en el blog Desde La Habana, luego de narrar diversas maneras empleadas por la Seguridad del Estado para eliminar disidentes y periodistas independientes, Iván García ponía en boca de un seguroso:   
“Cuando no exista gente molesta, empezará el cambio. Crearemos varios partidos opositores y en las provincias de La Habana y Matanzas, por su cercanía con Varadero, habrá un sistema capitalista. El que quiera vivir en el capitalismo no tendrá que lanzarse al mar, pide permiso a una comisión que a tal efecto crearemos y en 90 días le darán respuesta. Cuba será un país con dos sistemas, como China. Habrá juego democrático, estado de derecho, poder legislativo y oposición, todo bien controlado por nosotros. Nos haremos socios comerciales de Estados Unidos, y Obama, o el que esté en la presidencia, tendrá que levantar el bloqueo. Un plan perfecto”.
Ciencia ficción aparte, creo que esas diversas maneras de matar relatadas en La misión, más que a una disidencia débil y sin poder de convocatoria, el régimen las emplearía contra aquéllos que dentro de sus propias filas intenten serrucharles el piso. No olvidar que el castrismo, directa o indirectamente, ha estado detrás de la muerte, por suicidio, accidente o fusilamiento, de hombres y mujeres con grandes historiales revolucionarios.
Además de no tener arraigo popular, la disidencia cubana se ha convertido en un ‘bisne’, últimamente competitivo, con la aparición de nuevos grupos con nuevos llamamientos y planes para presentar a los americanos y obtener Grants. Según he sabido, hay disidentes que en eso son supercreativos y en la antigua Sección de Intereses, a menudo presentaban proyectos que les reportara Money. Me imagino que ahora, al ser Embajada, presentarán muchos más proyectos.
Para que los dólares no dejen de llegar, los disidentes tienen que inventar, exagerar, hacer paripés y tratar de estar siempre en el candelero, con entrevistas y declaraciones a los medios, sobre todo los de la Florida, que es de donde procede buena parte de los fulas.
El día que los disidentes dejen de estar pegados a la teta del dinero, proceda de una vaca americana o europea, es cuando se sabrá quiénes son los que de verdad están dispuestos a acabar con la autocracia verde olivo e instaurar en la isla una sociedad desarrollada, democrática, tolerante, con libertad de expresión y reunión, y respetuosa hacia los seres humanos y el medio ambiente.
Los disidentes debieran dejarse de tantas fotos y videos y de tanta viajadera al exterior. Debieran proponerse crecer, dejar de ser cuatro gatos. Sumar ciudadanos, acercándose a ellos en sus vecindarios, escuchando sus problemas y necesidades. Y a partir de ahí, pedir reivindicaciones realistas y concretas: más comida, más viviendas, más transporte público, mejores salarios, mejores hospitales, mejores escuelas e internet para todos (y no conexiones limitadas y costosas como ese wifi en calles y parques), entre otras.
Quienes recorren sus barrios y hacen colas en panaderías, bodegas, carnicerías, cogen guaguas y ven cómo viven los que no reciben remesas, saben bien que a la gente no le importa si hay presos políticos y si se respetan o no los derechos humanos.
Porque lo que la gente quiere es poder desayunar, almorzar y comer como dios manda. Que en su casa no falte jabón, desodorante, champú, detergente… Vestirse decentemente y usar zapatos cómodos. Mejorar su vida después de 57 años de escasez y penurias, que es lo que el barco Hermanos Castro ha traído al pueblo cubano.
Tania Quintero

miércoles, 5 de junio de 2019

EL PUENTE DE LONDRES... ¿SE VA A CAER?


Mario J. Viera


¡Ah, magnífico, el gobierno de Trump ha anunciado nuevas medidas restrictivas contra ¿el gobierno castrista?! “London Bridge is falling down, / falling down, falling down”. ¡Perfecto, ya está todo resuelto, en cuestión de semanas el castrismo se derrumbará! ¡Se prohibieron los cruceros a Cuba! Se prohibieron también los viajes de barcos de pasajeros, buques recreativos y aeronaves privadas (no de aerolíneas) desde Estados Unidos a Cuba. En consecuencia, como informa la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio (BIS), “los aviones privados y corporativos, los cruceros, los veleros, los barcos de pesca y otros aviones y embarcaciones similares en general tendrán prohibido ir a Cuba”. Medida inteligente, medida magistral, con esto se mantendrán “los dólares estadounidenses fuera del alcance de los servicios militares, de inteligencia y de seguridad cubanos”. Esta última aclaración es válida, es bueno no facilitarles a los represores de la seguridad del estado obtener divisas con las cuales fortalecer sus órganos de control sobre la población. Sí, señor, el Puente de Londres se está cayendo, / se está cayendo, se está cayendo...

¡Se está cayendo desde abril de 1961! ¡Se está cayendo desde octubre de 1962! ¡Se está cayendo desde diciembre de 1991! ¡Se iba a caer definitivamente en 1996 después de la aprobación de la Ley Helms-Burton! Pero qué difícil es cortar esa palma vieja que no la hacen caer, ni el hacha, ni huracanes, ni tornados, ni siquiera cuando el comején la infestó en 1991, cuando todos pensaron “¡Ahora sí se quiebra y cae!”

No, pero ahora sí, ahora sí se va a caer la palma vieja, finalmente el Puente de Londres se caerá, se caerá, se caerá, se caerá, es que nunca antes hubo en Estados Unidos un super héroe como Donald Trump que ha decidido prohibir los viajes de cruceros a Cuba los que, por tantos e incontables años, fortalecían el poder económico del castrismo, pero... ¡coño! si los cruceros viajan a Cuba desde hace muy pocos años, si el primero de ellos arribó al puerto habanero ¡el lunes 2 de mayo de 2016! ¡Hace solo tres años! Antes de esa fecha, desde la costa norte de la isla, se les veía, a lo lejos, cuando navegaban por el Canal Viejo de Bahamas, y a la gente les dio por llamar “elefante blanco” a aquel crucero, que veían pasar de vez en vez.

En 1991 comenzaba la etapa más crítica que hubiera jamás conocido el régimen de Fidel Castro. La caída del bloque soviético representó el golpe más duro que antes hubiera recibido, mucho más. demoledor que los efectos que sobre su economía pudiera haberle afectado el embargo estadounidense. El efecto dominó. que hacía caer uno tras otro los gobiernos comunistas de Europa Oriental, no llegó hasta el Caribe. Castro impuso un sistema rígido de control sobre la economía descargando sobre las espaldas del pueblo todos los rigores del que sería llamado Periodo Especial en tiempos de paz con miras a la supervivencia de su régimen.

En Estados Unidos gobernaba el republicano George H. W. Bush (20 de enero de 1989-20 de enero de 1993). Un presidente que no dudó en recurrir a la acción directa sobre países donde los interese geopolíticos de los Estados Unidos estuvieran bajo amenaza. Ya en 1989, Bush había enviado una fuerza de 24 mil soldados sobre Panamá para derrocar a un aliado incondicional de Fidel Castro, el general Manuel Noriega, no tanto por su alianza con el castrismo sino por la amenaza que el gobierno de Noriega significaba para un interés vital de los Estados Unidos, el Canal de Panamá. El 16 de enero de 1991, Bush lanzaría la Operación Tormenta del Desierto para desalojar a las fuerzas iraquíes que habían invadido a Kuwait desde el 2 de agosto de 1990. Mientras tanto, observaba lo que pudiera ocurrir en la isla, Cuba entonces había dejado de ser una amenaza directa hacia la seguridad nacional del gigante del norte. Con propósitos electorales, el 23 de octubre de 1992, Bush firmó la Ley Torricelli que antes había tenido su oposición, pero en aquel momento le convenía recibir el voto de los cubano-americanos de la Florida. La palma lograba mantenerse en pie; el Puente de Londres no caería.

En 1996 a impulsos del representante republicano de ascendencia batistiana, Lincoln Díaz Balart, el Congreso de los Estados Unidos aprueba la ley Helms-Burton que endurecía y codificaba el embargo y ratificada por el presidente demócrata Bill Clinton luego del derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate, sobre aguas internacionales por aviones Mig de las Fuerzas Aéreas del castrismo. En nada afectaría esa ley la pervivencia del régimen de Castro y solo sirvió como pretexto para condenar a largas penas de prisión a 75 activistas opositores y periodistas independiente. Con el surgimiento del chavismo, Castro recibiría una importante contribución de Venezuela que le permitiría salir del desastroso periodo especial.

Donald Trump, que necesita imprescindiblemente ganarse los votos electorales del estado de la Florida, activa el título III de la Helms-Burton, que las administraciones anteriores jamás activaron, y ahora se decide por implementar las nuevas medidas de presión económica sobre La Habana. Es cierto que Venezuela está en crisis y su asistencia en el suministro de petróleo al régimen de Raúl Castro también se encuentra en crisis, pero lo único que pudiera ocurrir malo para Cuba, es que ya el régimen castrista está llegando al umbral de un nuevo periodo especial, cuyos efectos se descargarán sobre los cubanos. El régimen continuará sobreviviendo. Ante las escaseces que se pudieran producir por las medidas electoralistas de Trump, no es probable, no existen indicios que lo demuestre, que se produzca una explosión social en contra del castrismo. Sin liderazgo político que encause la resistencia antisistema, los actos de protestas espontáneos serán solo chispazos de vida breve. La oposición al castrismo no ha llegado hasta las entrañas del pueblo, no ha sabido generar un movimiento movilizador, solo sus dirigentes están vueltos hacia el exterior.

Una nota especial: Donald Trump anunció que a partir del 18 de junio iniciará su campaña electoral con vista a su reelección. ¡Ya está en campaña! Y como está en campaña busca que su base política se nuclee a su alrededor; ¿acaso no dictó contra México medidas de restricción económica como la imposición de elevados aranceles a los productos provenientes de ese país? En su lógica politiquera, se encuadran perfectamente sus nuevas restricciones impuestas sobre Cuba. En definitiva, ¿se caerá, gracias a Trump, el Puente de Londres? Quien lo crea que siga soñando que hasta es posible que Peter Pan exista.

domingo, 2 de junio de 2019

LA OTRA CARA DE UN HOSPITAL


Amarilis Cortina Rey



Aquello que eufemísticamente el castrismo denominó “Potencia Médica” tras el desastre del campo del socialismo real quedó convertida en una trágica máscara teatral, Amarilis Cortina Rey, en este artículo de agosto de 1999 expuso la realidad de lo que fuera la frustrada Potencia Médica”, y todo esto agravado con la exportación de galenos cubanos a otros países como si fueran mercancías con las cuales el gobierno castrista trata de lucrar.

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Uno de los problemas más graves que afecta al cubano de hoy es enfermarse. La falta de medicamentos y la predisposición del personal médico y paramédico debido a las dificultades de todo tipo que deben enfrentar a diario, hacen que la persona enferma sufra doblemente las consecuencias de su estado.

Si bien es cierto que muchos galenos hacen un esfuerzo sobrehumano para atender a sus pacientes, también es cierto que en ocasiones se encuentran extenuados y deprimidos, debido a la falta de condiciones, tanto en su vida profesional como personal.

La imposibilidad de contar con los medicamentos adecuados en el momento en que se necesitan crea una relación insegura entre el paciente y el médico.
En ocasiones, el médico expresa: "Aquí no tenemos nada que mandarte. Mira a ver si por la calle lo puedes comprar".

Se ha hecho común que los medicamentos inexistentes, o "en falta", en la red comercial del Ministerio de Salud Pública se puedan adquirir a mayor precio de personas que se dedican a este negocio.

Sería imposible explicar que, en una ciudad que tiene una posta médica en cada cuadra, a veces resulte prácticamente una hazaña encontrar un médico que pueda tomar una presión arterial o una enfermera que pueda poner una inyección, debido a la carencia de equipos.

La ausencia de agua en muchos hospitales, así como el deterioro de las instalaciones debido a la falta de mantenimiento ofrecen un aspecto muy desagradable a quienes tienen que acudir a ellos.

Los médicos cubanos se caracterizan por su dedicación y solidaridad. Según el periódico Granma, son varios los países donde estos galenos ayudan a salvar vidas humanas en condiciones excepcionales. Pueden hasta curar enfermedades como una malaria avanzada gracias a medicamentos llevados de Cuba, según el propio rotativo.

Todos sentimos admiración por tales gestos, pero es necesario que no olviden al cubano del patio, a ése que tiene que comprar una medicina o esperar dólares llegados del extranjero que le puedan servir para adquirir en su país el medicamento necesitado.

LA CARTA DE AMLO A DONALD TRUMP – MI OPINION


Mario J. Viera



El pasado jueves, 30 de mayo, inopinadamente, Donald anunció vía Twitter su decisión de imponer cargas tributarias a todos los productos procedentes de México que entren en Estados Unidos bajo la exigencia de que ese país ayude reducir el número de inmigrantes indocumentados que llegan desde Centro América hasta la frontera sur estadounidense cruzando el territorio mexicano en largas caravanas.

“El 10 de junio, Estados Unidos impondrá un arancel del 5% en todos los bienes que entran a nuestro país desde México, hasta el momento en que los inmigrantes ilegales que vienen a través de México hasta nuestro país, se DETENGA. La tarifa será incrementada gradualmente hasta que el problema de la Inmigración Ilegal se remedie…”, tuiteó Donald Trump. El pretexto para imponer tales cargas presupuestarias, lo dejó dicho, al siguiente día escribiendo en su cuenta de Twitter: "México se ha aprovechado de Estados Unidos durante décadas. Debido a los demócratas nuestras leyes de inmigración son malas (¿Habrá olvidado a Ronald Reagan y a George W. Bush?). México ha hecho una fortuna de los Estados Unidos por décadas, pueden solucionar este problema fácilmente. ¡Es hora de que finalmente hagan lo que se debe hacer!" Y dijo más Trump: "México debe recuperar su país de los cárteles y los narcotraficantes. Los aranceles son tanto para detener el tráfico de drogas como de migrantes ilegales". No propone un diálogo con vistas a la solución de ese conflicto, no envía a sus asesores ni representantes del Departamento de Estado a establecer un consenso con el gobierno de México para la solución del conflicto. Trump solo dicta un ultimátum, sin siquiera haberlo comunicado previamente por escrito al gobierno de ese país. Un claro caso de extorción.

Sí, Trump olvidó la Ley de Reforma y Control de Inmigración (IRCA) firmada por Ronald Reagan el 6 de noviembre de 1986; olvidó lo que entonces dijera Reagan: "Las futuras generaciones estadounidenses estarán agradecidos por nuestros esfuerzos para recuperar humanamente el control de nuestras fronteras y con ello preservar el valor de uno de los bienes más sagrados de nuestro pueblo: la ciudadanía estadounidense".

Casualmente, Donald Trump dio a conocer que el próximo 18 de junio iniciará su campaña presidencial para el 2020, algo que, en realidad, ha estado haciendo reiteradamente. Trump no ha dejado de estar en campaña electoral. Es evidente que su propuesta de frenar la inmigración masiva mediante sanciones económicas a México es parte de su paquete de campaña dirigida a su base política, predominantemente xenófoba, en especial, hacia los hispanos. Así lo entiende también Adolfo Laborde, profesor de relaciones internacionales e investigador de la Universidad Anáhuac (México) en declaraciones que le hiciera al canal de noticias de televisión ruso RT: “Como [Trump] no tiene una estrategia política que le pueda ayudar, está viendo a México como una opción electoral en un primer momento y como una acción de presión política para nuestro país para poder ceder en ciertos temas”. Así también lo ve el director del medio digital SDPnoticias, Federico Arreola cuando anota: “El presidente de Estados Unidos simplemente quiere un compromiso claro del gobierno de México en el sentido que Trump piensa más le beneficia en términos electorales. Un simple, contundente y reiterado ‘nos comprometemos a resolver ya el problema de la migración ilegal, haciendo todo lo que sea necesario para lograrlo’ habría bastado”.

Trump no se detiene a pensar en las consecuencias, que esa sanción económica impuesta sobre México, pudieran resultar sobre la transparencia de la economía estadounidense. Su objetivo es alcanzar la reelección y esquivar cualquier intento de Impeachment en su contra.

Y las consecuencias, todas son negativas. La revista Forbes expresó, tan pronto se conociera la amenaza de Donald Trump: “La bolsa de Nueva York registró una fuerte caída, golpeada por los temores de que la sorpresiva amenaza arancelaria del presidente Trump a México podría llevar a la mayor economía del mundo a una recesión”. De hecho, tal como se reportó en el diario español El País, Wall Street recibió el anuncio del gravamen general con una caída superior al 1% en tres de sus índices, aunque los valores más castigados fueron los de la industria automotriz. Jay Timmons, director general de la Asociación Nacional de la Industria Manufacturera de Estados Unidos, declaró: “Estos aranceles propuestos tendrían consecuencias devastadoras sobre las fábricas de Estados Unidos y sobre los consumidores estadounidenses. Hemos llevado nuestras inquietudes a los niveles más altos del gobierno, y los exhortamos vehementemente a considerar cuidadosamente el impacto de esta medida sobre las familias trabajadoras de todo el país”.

Por su parte, Neil Bradley, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, declaró: "Imponer aranceles en bienes provenientes de México es exactamente la decisión equivocada. Estos aranceles los pagarán las familias y empresas estadounidenses si no se hace algo para resolver los problemas reales en la frontera. En lugar de ello, el Congreso y el presidente necesitan trabajar juntos para solucionar los problemas serios en la frontera”. La Cámara de Comercio de EE UU está considerando demandar a la Administración Trump. En sus declaraciones, la Cámara de Comercio advierte que los aranceles pueden ser un obstáculo para la ratificación del tratado comercial, México-Estados Unidos-Canadá.  

En medio de este contexto se produce la carta de AMLO a Donald Trump. López Obrador no salió a convocar a sus seguidores a una concentración popular de rechazo al ultimátum de Trump, agitando conceptos nacionalistas como había acostumbrado hacer Fidel Castro; no le respondió a Trump manifestando su rechazo al imperativo de la Casa Blanca mediante el empleo de la concisión de un twitter. AMLO recurrió a un medio más decoroso: una comunicación por escrito dirigida al Presidente de Estados Unidos.

André Manuel López Obrador no es persona en especial que cuente con mis simpatías; sin embargo, he leído y hasta releído su misiva y sacado mis propias conclusiones al respecto. En mucho, concuerdo con los criterios expresados por Federico Arreola en su artículo “La carta de AMLO a Trump: brillantemente escrita, pero no llega al fondo del problema”. Ciertamente considero que es una carta brillantemente escrita, pero también que es un documento redactado con gran decoro. AMLO ante Trump actuó como un estadista, empleando un lenguaje mesurado y al mismo tiempo, admonitorio y firme.

No hubo diálogo antes de que Trump tomara tan irresoluta decisión y advierte López Obrador que no busca la confrontación, porque “ante cualquier conflicto en nuestras relaciones, por graves que sean, se recurra al diálogo y actuemos con prudencia y responsabilidad”. Consejo que no admitirá el residente de la Casa Blanca, como tampoco admitirá la sugerencia que AMLO le hace: “le propongo profundizar en el diálogo, buscar alternativas de fondo al problema migratorio [...] Creo que los hombres de Estado y aún más los de Nación, estamos obligados a buscar soluciones pacíficas a las controversias y a llevar a la práctica, por siempre, el bello ideal de la no-violencia”.

Intenta argumentar con los antecedentes históricos en las relaciones de México y Estados Unidos, habidas entre Benito Juárez y Lincoln o entre Lázaro Cárdenas y Roosevelt. Y aunque es cierto lo que al respecto señala Federico Arreola: “¿Hablarle a Trump de Juárez y Lincoln? Al primero, el presidente norteamericano probablemente no lo conoce. El segundo, seguramente le tiene sin cuidado”; pero AMLO le restriega en la cara a Trump, los principios democráticos que este pisotea, el derecho a la libertad de palabra; el derecho a la libertad de cultos; el derecho a vivir libres de temores; y el derecho a vivir libres de miserias; ¿No es acaso el reconocimiento de esos derechos sobre lo que se fundamenta la democracia estadounidense? AMLO, no grita, no vocifera consignas nacionalistas, AMLO rememora lo que parece olvidar el mandatario estadounidense. Así, simplemente.

Trump es patológicamente reacio a cualquier solución inteligente del fenómeno de la migración masiva, que ve como invasión, como turbas de criminales. “Los seres humanos no abandonan sus pueblos por gusto, sino por necesidad”, le aclara a Trump y le expone una solución a esas masivas caravanas de migrantes. ¿Quieres resolver este conflicto? Pues opta por “la cooperación para el desarrollo y ayudar a los países centroamericanos con inversiones productivas para crear empleos y resolver de fondo este penoso asunto”. Mucha culpa ha tenido Estados Unidos para que en esos países de Centro América estén en tales precarias condiciones que impulsan a sus ciudadanos a optar por la emigración con el historial de dictadores apoyados por las diferentes administraciones estadounidenses, principalmente republicanas, durante el periodo de la guerra fría y el sostén a la poderosa United Fruit que hizo de aquellos países verdadera Repúblicas Bananeras. “los problemas sociales no se resuelven con impuestos o medidas coercitivas”, le advierte AMLO a Trump. Sin embargo, ¿qué le importa a Trump esos problemas sociales si ni siquiera se preocupa por los existentes en casa?  

¿Por qué el ultimátum? “Usted sabe también que nosotros estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad de evitar, en la medida de lo posible y sin violentar los derechos humanos, el paso por nuestro país”. ¡Sin violentar los derechos humanos! No como ocurre bajo la administración de Trump en Estados Unidos: “¿Cómo convertir de la noche a la mañana al país de la fraternidad para con los migrantes del mundo en un gueto, en un espacio cerrado, donde se estigmatiza, se maltrata, se persigue, se expulsa y se le cancela el derecho a la justicia a quienes buscan con esfuerzo y trabajo vivir libres de miseria? La Estatua de la Libertad no es un símbolo vacío”.  Aunque Arreola emplea una sátira sobre esto diciendo: “Para el colérico gobernante de aquel país (Estados Unidos), la Estatua de la Libertad es solo un atractivo turístico que genera divisas, venta de camisetas y llaveros y algo que mejora el paisaje para desarrollos inmobiliarios caros”.

No obstante, López Obrador, bajo una fórmula de cortesía y respeto, le da a Trump un repentino gancho de izquierda al hígado, “¡Uf, eso duele!” habrá tal vez exclamado Trump: “Con todo respeto ─ le dice ─, aunque tiene el derecho soberano de expresarlo, el lema “Estados Unidos primero” es una falacia porque hasta el fin de los tiempos, incluso, por encima de las fronteras nacionales, prevalecerán la justicia y la fraternidad universales”.

Dice AMLO que no busca confrontación, que no la quiere, pero le advierte: “recuerde que no me falta valor, que no soy cobarde ni timorato, sino que actúo por principios: creo en la política que, entre otras cosas, se inventó para evitar la confrontación y la guerra. No creo en la Ley del Talión, ni en el ‘diente por diente’ ni en el ‘ojo por ojo’ porque, si a esas vamos, todos nos quedaríamos chimuelos (es el que le falta uno o más dientes) o tuertos”. Es decir, que, si le obligan a la confrontación, él no será timorato y no le quedará más remedio que ambos, Estados Unidos y México se queden chimuelos o tuertos. Arreola considera que López Obrador no contestó “de manera proporcional a las amenazas de Trump”, y afirma: “Al presidente López Obrador le faltó decir con toda claridad que cada medida comercial de Estados Unidos que no favorezca a México será respondida con absoluta firmeza, esto es, que estamos más que dispuestos a entrar en la guerra comercial que él quiera. Y si ello le va a costar sufrimiento al pueblo de México, también generará desempleo y desequilibrios económicos en la sociedad estadounidense. El “ojo por ojo”, pues. Frente a los bravucones no hay de otra”. No obstante, de que esto es así, el tema quedó implícito en la carta firmada por López Obrador.

El penúltimo párrafo de la carta de AMLO, en mi opinión, al igual que en la de Arreola, fue un desacierto. No debió pedirle a Trump audiencia para el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard. Como ha señalado Arreola: “¿Tenía sentido que el presidente de México pidiera al de Estados Unidos, ‘si para ello no tiene inconveniente’, instruir a sus funcionarios a atender a un grupo de representantes (del gobierno de México), encabezados por Marcelo Ebrard...?”, quienes viajarían a Washington “con la intención de llegar a acuerdos ‘en beneficio de ambas naciones’. ¿Es decir, Marcelo va a la capital de Estados Unidos sin cita? ¿Solo a sentarse por ahí a la espera de que alguien le abra un espacio para empezar a dialogar? ¿Y si no lo reciben? ¿Si la dan largas?”

Lo que Trump debiera saber es que en Andrés Manuel López Obrador hay una buena cuota también de populismo y que dentro del pueblo mexicano existe un potencial enorme de nacionalismo. Debiera prestar oídos a lo afirmado por Jesús Seade, vicecanciller para América del Norte y negociador comercial mexicano: “Es algo desastroso, esa amenaza llevada a la acción sería gravísima (...). Si llegará a suceder debemos responder en forma enérgica. No nos vamos a quedar cruzados de brazos hasta el 10 de junio. Habrá que hablar duro con ellos y decir: ‘no se vale’”. O a lo que dijera José Antonio Meade Kuribreña, excanciller mexicano y excandidato presidencial del PRI en 2018 en un tuit: “Frente a la amenaza de @realDonaldTrump cerremos filas. La soberanía y dignidad de México nunca ha estado ni debe estar sujeto a negociación. Todo el apoyo. La soberanía y dignidad de México nunca ha estado ni debe estar sujeto a negociación. Todo el apoyo. ¿Creerá Trump que hacer pagar más a los americanos por sus importaciones de México resolverá el problema de la migración?"