domingo, 4 de noviembre de 2012

No todo es basura en la prensa castrista

Infanta y San Lázaro

Hay que ser justo, y EL FATASMA lo es, no todo es basura lo que se escribe y lee en la prensa oficialista de Cuba. Hay redactores muy buenos y en ocasiones honestos que prefieren hacer crónicas sobre temas neutrales que escribir loas a los geriatras jerarcas.

Reproducimos un artículo agradable, publicado en el libelo Juventud Rebelde, que recrea los escenarios de una popular calle habanera, la Calzada de Infanta, interesante en sí mismo por lo que cualquiera pueda leer entre líneas.

Infanta

Ciro Bianchi Ross

Para los habaneros, la calzada de Infanta siempre ha sido Infanta. Hablo de esa vía tan transitada y recurrida que empieza casi en el mar y va a morir a la Esquina de Tejas. En 1921 se le dio de manera oficial el nombre de Avenida Menocal, sin que nadie la haya llamado nunca de esa forma, y tampoco prosperó, en 1928, la propuesta de la Comisión de Historia, Ornato y Urbanismo del municipio habanero de denominarla Avenida Calixto García. Esta vía es Infanta por la infanta Isabel, la hija de Fernando VII y María Cristina, que, con el nombre de Isabel II, ocuparía el trono de España entre 1843 y 1868, cuando fue derrocada.

Algunos suponen, equivocadamente, que lleva su nombre por la infanta Eulalia, hija de Isabel II, que llegó a La Habana, en compañía de su esposo Antonio de Orleans, el 8 de mayo de 1893. Pero en esa fecha hacía ya muchos años que la calle llevaba el nombre por el que la seguimos conociendo, pues en 1863, el historiador Jacobo de la Pezuela alude a esta como una avenida perfectamente terraplenada y toda orillada de árboles, de donde deduce el arquitecto Joaquín Weiss que estaría en esa fecha todavía muy despoblada.

Otra referencia es muy anterior. En 1843, 20 años antes de Pezuela, el subinspector de ingenieros Mariano Carrillo de Albornoz construyó el puente Villarín, que se tuvo como la mejor obra de su tipo en La Habana y que se llamó así por haberse acometido bajo el Gobierno del capitán general Gerónimo Valdés, Conde de Villarín. Era un paso en la calle Infanta sobre un ramal de la Zanja Real que entroncaba con el arroyo Matadero, y tenía, en uno de sus muros, esta inscripción, que despierta ahora la duda del cronista: «Calzada de la Infanta Da. María Luisa Fernanda».

Entonces, ¿cuál infanta de España dio nombre a esta calle? ¿Isabel o María Luisa Fernanda? Poco importa ya. De cualquier manera, así como Belascoaín enlazó a San Lázaro con Monte, Infanta terminaría conectando a San Lázaro con Tejas y Agua Dulce. El tramo comprendido entre Carlos III y San Lázaro, fue de tierra hasta 1916. En ese año se extendió hasta la Avenida 23, que hasta entonces había llegado solo hasta L.

Esquinas

Si exceptuamos el edificio de la esquina de Infanta y Carlos III, acera de los pares, que ocupó durante muchos años la funeraria San José, no hay grandes mansiones en esta calzada. La vivienda en ella es más bien popular, sobre todo las casas individuales, y más de clase media en algunos de los edificios de apartamentos.
Infanta Y Carlos III

Abundaban allí — quedan algunos — los establecimientos de servicio y las fábricas. La Pennino Marble Co., procesadora de mármol y granito, en la esquina con Desagüe. La fábrica de muebles de Orbay y Cerrato, en la esquina de Amenidad. Frente, la Canada Dry S.A., embotelladora de refrescos Ginger Ale, Spur Cola y Naranja, así como el agua carbonatada de esa marca, con casa central en Canadá.

El local, hoy vacío, de las Lámparas Quesada, para la exhibición y venta de objetos del hogar, empresa asentada en La Habana — venía de Santiago de Cuba — en 1928, con sucursales en las capitales de provincia y representaciones en Panamá, Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico. En los portales de Quesada, pernoctó durante años el Caballero de París. En el bar de enfrente, si se cruza Infanta en diagonal, se han degustado durante años los mejores ostiones de La Habana.
Esquina de San Lázaro e Infanta antes de 1959

Estamos en Infanta y San Lázaro, esquina eminentemente estudiantil. Las manifestaciones del alumnado universitario contra las dictaduras de Machado y Batista eran aquí reprimidas con saña. No es casual que en este sitio que marca la frontera entre Centro Habana y el Vedado, se erigiera el Parque-Monumento a los Mártires Universitarios, obra de Mario Coyula, Emilio Escobar, Armando Hernández y Sonia Domínguez, y que no es un monumento en medio de una plaza, sino una plaza que es a su vez el monumento. De ahí la originalidad de este proyecto que resulta, en La Habana, la primera intervención contemporánea en un contexto histórico ecléctico. El Parque-Monumento se inauguró en 1967. Hasta poco antes compartieron ese espacio la carpa del circo Santos y Artigas y una cuartería que, recordaba Eduardo Robreño, era conocida con el nombre de Solar de la Mierdita. Así, en diminutivo.
Infanta y Benjumeda

En la esquina de Benjumeda se halla la funeraria La Nacional. Su propietario — dueño asimismo de la casa mortuoria de Calzada y K — fue, dice Guillermo Jiménez en su libro Los propietarios de Cuba, la figura más destacada del giro funerario en la Isla. Sus intereses abarcaban desde la venta de flores y coronas hasta de panteones, ya que él y sus hijos eran fuertes propietarios de bóvedas y terrenos en el cementerio de Colón. José R. Rivero, que así se llamaba el personaje, comenzó con un modesto negocio de venta de flores en los portales de Diez de Octubre y Concepción, en Lawton. Corrían los años 20 del siglo pasado. Le fue bien y con 500 pesos que pidió prestados abrió el jardín Tosca. Lo demás vendría después.

La revista Carteles, en la esquina de Peñalver, llenó toda una época en la vida cubana. Comenzó a aparecer en junio de 1919 y dio a conocer su último número el 31 de julio de 1960. Una excelente revista gráfica que mediante reportajes, entrevistas y artículos abordó los más importantes acontecimientos político-sociales de Cuba y el mundo. Divulgó asimismo de manera sistemática cuentos policiales y fantásticos de autores extranjeros y lo mejor de la cuentística hispanoamericana y cubana. Por allí pasaron en diferentes épocas Emilio Roig (director literario), Conrado W. Massaguer (director artístico) y Alejo Carpentier, como jefe de Redacción, y figuraron entre sus numerosos colaboradores Onelio Jorge Cardoso y Virgilio Piñera, y también Luis Gómez-Wangüemert, Rafael Suárez Solís, Enrique Núñez Rodríguez, Oscar Pino Santos y Raúl Corrales. En Carteles hizo sus primeras armas, siendo aún adolescente, el fotógrafo Ernesto Fernández, premio nacional de Artes Plásticas.


Tejas

Claro que si de las esquinas de Infanta se trata, ninguna es más famosa que la de Tejas. Sigue siendo un lugar de referencia en La Habana, nudo importante del transporte urbano y punto de coincidencia de las calzadas de Monte, Cerro y Diez de Octubre, con una panadería, que ya no existe, que le hacía la competencia a la de Toyo con su pan caliente cada 15 minutos, y una valla de gallos de la que apenas queda memoria.
Esquina de Tejas

Dice Robreño que se dio ese nombre a esta esquina por las numerosas casas de tejas francesas de la zona. El Bodegón de Tejas y la fonda El Globo de Tejas consolidaron el nombre del lugar. El Bodegón fue demolido en 1926 para construir allí un edificio de dos plantas donde se instaló, en los bajos, el bar Moral, hoy una cafetería. En el área que ocupan ahora los edificios de 20 pisos, símbolo de los nuevos tiempos, hubo una casa quinta espaciosa, aunque de bajo puntal. En 1912 la habitó José Trillo, que utilizó los terrenos que rodeaban la vivienda para el cultivo de flores que comercializaba en su acreditado jardín La Gardenia.

En 1914 se arrendó la casona para establecer una sala cinematográfica que tuvo diferentes nombres hasta que quebró. Entonces, ya en 1919, sirvió de escenario a los espectáculos llamados Garden Play, con muchachas vistosas y rollizas que atraían a adolescentes y valetudinarios por la posibilidad que les brindaba de sorprender alguna rodilla desnuda cuando la tenista daba una carrera apresurada para contrarrestar un remate. Con posterioridad se instaló allí el cine Ofelia, destruido por un incendio, y en 1921, el cine Valentino, con cuyo nombre se quiso aprovechar la fama del actor.

Pasando Tejas, pero antes de llegar a la calle Universidad, estuvo la fábrica de chocolate La Española. Apropiado, como otros tantos chocolates, para elaborar la sabrosa bebida, pero que los pequeños de hace medio siglo preferían degustar como golosina. Su envoltura mostraba a una mujer que lucía un traje típico de alguna de las regiones de España. ¿Andalucía, Galicia, Murcia…? ¡Vaya usted a saber a la vuelta del tiempo transcurrido!

Personas cercanas a los 80 años que residieron en la zona recuerdan desde siempre el edificio en ruinas de Infanta y Peñalver como una casa de vecindad. Así debe haber sido desde 1930, más o menos. Con anterioridad es posible que fuera una fábrica de chocolate, bombones, caramelos, galletas y confituras en general. Dice el imprescindible Guillermo Jiménez que dicha industria fue el resultado de fusiones y absorciones que ocurrieron en empresas del giro.

La fábrica original se fundó en 1868, según algunos, y en 1881, según otros. Tenía un departamento especial para la producción de pasta de guayaba. Eran 32 000 libras diarias que se envasaban en frágiles cajitas de madera. Una guayaba más tosca y oscura que las que llegaban al mercado envueltas en papel transparente, y sin la barrita de jalea que era una constante en las guayabas más finas. Pero pocas guayabas más sabrosas que aquella prieta de las cajitas de madera que todavía en 1959 se expendían a siete centavos en el comercio minorista.

En 1900 instalaron esta fábrica de Infanta y Peñalver. Se refundiría con otras marcas de confituras, entre estas La Estrella, hasta que en 1930 se constituye la Cuba Industrial Comercial, que se radicó en la calzada de Buenos Aires y comercializaba sus producciones con el nombre de La Estrella. Repárese en la fachada del caserón ya al borde del colapso: luce una estrella en lo alto.

El Carmen

En la esquina de Neptuno se alza el edificio de los Padres Carmelitas Descalzos; iglesia y convento. Tiene dos campanarios y uno, el de la derecha, alcanza una altura de 63 metros. En lo alto se aprecia una imagen de bulto de la virgen del Carmen, con sus 9,5 toneladas y más de siete metros de alto.

Alguien preguntó en una oportunidad a este escribidor cómo pudo colocarse la virgen en su torre monumento, toda vez que el hecho ocurrió en 1927, dos años después de la construcción de la torre. En torno al suceso giran leyendas y especulaciones. El que más y el que menos parece tener en La Habana una explicación que quieren hacer pasar como verídica.

La imagen de bronce se trajo de Italia, y ya frente a la iglesia debió aguardar un mes hasta que 11 operarios de la ferretería y fábrica de estructuras de acero de Celestino Joaristi, con sede en la calle Monte, construyeran por dentro de la torre un andamiaje de metal que apoyaría el ascenso de la virgen. Una vez montada esa estructura, la imagen, elevada por güinches de vapor, demoró 11 minutos en recorrer los 63 metros del campanario. Hubo aplausos y llantos entre los que, en la calle, esperaban el momento. Una paloma blanca se posó en el hombro de la virgen.

Hubo un inconveniente pronto solucionado. A causa de su brazo izquierdo, que la virgen mantiene extendido hacia fuera, la imagen no cabía en la estructura que se preparó para su ascenso. El ingeniero que encabezaba el grupo de operarios no lo pensó dos veces. Determinó cortar el brazo y soldarlo una vez que la imagen llegara a lo alto de campanario.

sábado, 3 de noviembre de 2012

La abstención


Fernando Mires. Blog POLIS
Elegir es diferenciar. Abstenernos de votar no sólo supone entonces una abstención con respecto a un conflicto, sino una abstención de diferenciar, una a través de la cual nos negamos como electores.

Ha habido autores que han escrito voluminosos libros y de pronto escriben un artículo o ensayo muy breve donde se encuentra casi todo el sentido del mensaje que querían comunicar. Pienso por ejemplo en la alegoría de la caverna platónica (sólo dos páginas del libro Vll de la República) o en “Paz Perpetua” de Kant, o en “Política como Profesión” de Max Weber e incluso en el “Manifiesto Comunista” de Karl Marx. Pues los libros voluminosos suelen serlo cuando el autor busca un objetivo que siendo pre-sentido no es todavía encontrado. Hasta que llega el momento feliz del encuentro. Entonces la idea surge simple y breve. ¿Ha pensado alguien cuántas noches de insomnio hay detrás de la tan sencilla fórmula de Einstein, E=mc2?

Cuando leí por primera vez el artículo de Sigmund Freud “La denegación” (Die Verneinung, 1934) me di cuenta de que estaba frente a uno de esos breve textos reveladores. Es por eso que cada cierto tiempo vuelvo a leerlo para encontrar una sugerencia, algo que obliga a seguir reflexionando más allá del texto, algo que de pronto desemboca en ámbitos lejanos al propio Freud. Como el de la política, por ejemplo.

Freud parte de una observación detectivesca. Si un paciente decía que el personaje femenino de un sueño no es su madre, Freud deducía: “es la madre”. De este modo logró percibir que al ser reconocido el objeto, éste no era reprimido sino negado. Negado significa, en la formulación de Freud, “algo que me gustaría reprimir”. Y bien, la diferencia entre lo que se reprime y lo que se niega es central en el pensamiento de Freud.

Recordemos que convertir lo inconsciente en conciente era para Freud un propósito del psicoanálisis. No obstante, la concientización de lo inconsciente no significaba para él la eliminación del conflicto. Todo lo contrario, lo que se busca hacer conciente en la escena analítica es el conflicto mismo, esto es, el reconocimiento real de lo que uno niega. Así Freud logró trazar la fina línea que separa a lo reprimido de lo negado.

Podríamos decir sin miedo que el arte del psicoanálisis consiste en transformar “lo reprimido” en “lo negado” pues la negación es siempre una acto de la conciencia, una decisión del yo, o como dice Freud, una atributo del intelecto. Eso significa que sólo a partir del reconocimiento del conflicto negado puedo dar el segundo paso: el de la afirmación. O en una fórmula: no la afirmación posibilita la negación sino la negación a la afirmación.

Para explicarme mejor: Si alguien dice “hoy yo no quisiera hablar de “eso” ”, “eso” implica el reconocimiento de “algo” que produce displacer, mas no su represión. La decisión de no hablar hoy de “eso” no niega entonces al conflicto, simplemente lo silencia. En cierto modo implica la decisión de no-desear-enfrentar-el-conflicto lo que en ciertos casos es aconsejable, sobre todo en la vida privada. De ahí que en lugar de enfrentar, posponemos al conflicto. ¿Cuántas veces dejamos para el Lunes lo que no queremos hacer el Domingo?

No obstante, lo que puede ser cuerdo en la vida privada no lo es siempre en la política. La razón es simple: sin conflicto no hay política pues la política es conflicto (agonía, según Hannah Arendt) Y el momento más conflictivo (o agónico) de la política es sin duda el de la elección dado que en una elección se trata de elegir, y elegir significa afirmar algo que pensamos es mejor a lo no elegido (negado).

Elegir es diferenciar. Abstenernos de votar no sólo supone entonces una abstención con respecto a un conflicto, sino una abstención de diferenciar, una a través de la cual nos negamos como electores.

La abstención al ser dirigida en contra de uno mismo no puede ser considerada como un acto de protesta pues nadie protesta en contra de uno. Si queremos protestar podemos votar en blanco o simplemente, como hizo Yoani Sánchez en Cuba, anular el voto y rayarlo. Yoani mostró incluso su voto ─ donde ella había escrito la palabra “libertad” ─ a las cámaras. Yoani, luego, no se abstuvo de votar. Tampoco de elegir. Ella eligió en contra de las opciones propuestas, otra elección, una que en las condiciones imperantes en su isla, no era todavía posible. Así es como se protesta.

Por supuesto, en una elección se puede votar sin elegir, aunque ─ obvio ─ no se puede elegir sin votar. Dicha distinción entre votante y elector podría haberla hecho Max Weber, pero como no la hizo, la hago yo. A primera vista parece un exceso de sutileza, pero no es así. En efecto hay quienes votan pero no eligen.

Hay quienes han votado y votarán por el mismo partido hasta el fin de sus días. Esos según la expresión de Weber son los militantes (Mitgliedschaft) a quienes diferenciaba de los simples partidarios (Anhängerschaft) y de los electores (Wählerschaft)

Los militantes, algunos de los cuales han establecido con la política una relación casi sacramental, al votar siempre por el mismo partido no son electores pues nunca eligen. Son solo votantes. Los electores en cambio son aquellos que realizan un ejercicio intelectual en cada elección y, por lo mismo, eligen.

Según los militantes los electores poseen una baja conciencia política. Pero quienes verdaderamente dan sentido a la vida política son los electores quienes al elegir, deciden. Mas, para elegir, los electores necesitan por lo menos de una diferencia. Si no hay diferencia no puede haber diferenciación. Solo puede haber in-diferencia, la que en las elecciones se traduce en abstención. La indiferencia aparece entonces en el momento en el que nos negamos a negar.

La abstención, luego, comienza desde el momento en que los electores ─ no así los votantes ─ no pueden encontrar las diferencias. Quizás eso fue lo que sucedió en Chile en las elecciones municipales del mes de Octubre del 2012 cuando ─ en el que se supone uno de los países más politizados del continente ─ la abstención alcanzó un catastrófico 60%. No ocurría lo mismo en el pasado reciente. Durante los tiempos de “la posdictadura” (Adolfo Castillo) unos votaban para evitar el regreso de los pinochetistas. Los otros, para evitar el regreso de la Unidad Popular. Las diferencias estaban muy claras. Hoy, evidentemente, no es así.

La ausencia de las diferencias lleva a la indiferencia y con ello al fin de la política ya que sin diferencias no hay antagonismos y sin antagonismos no hay política. Cuando eso ocurre no nos encontramos entonces sólo frente a una crisis política sino frente a la crisis de la política. Y eso, desde una perspectiva política, es lo peor que puede ocurrir en un país.

Ahora ¿qué sucede cuando hay electores ─ estoy pensando en Venezuela ─ quienes a pesar de que existen diferencias dramáticas entre los candidatos de su país deciden de todas maneras no votar? En este caso ─ es mi respuesta ─ estamos definitivamente frente a una muy grave patología política.

Lamentablemente Freud no escribió nada sobre ese tema.

Sonoro amén por la reelección de Obama


Maribel Hastings. EL NUEVO HERALD

WASHINGTON – Hace apenas un mes comencé a visitar una iglesia metodista cercana a mi casa y como ocurre en otras iglesias mayormente afroamericanas de la capital política del país, el tema de la elección no queda fuera, sobre todo de las oraciones. La petición principal: la reelección del presidente Barack Obama.

Hace años que no visito una iglesia hispana, así que desconozco si el tema surge o no, pero mis vecinos metodistas afroamericanos manifiestan en sus oraciones una profunda preocupación por un cambio de inquilino en la Casa Blanca. La separación Iglesia-Estado es relativa en estos momentos por la inquietud que genera una potencial presidencia de Mitt Romney en el futuro de diversos programas sociales, educativos y de salud que podrían verse afectados por las propuestas republicanas, particularmente sus promesas de reducir el gasto posiblemente a expensas de muchos de estos programas. Y no olvidemos la promesa de Romney de derogar el llamado Obamacare, que ha dado acceso a seguro médico a nueve millones de latinos que antes no tenían cobertura.

Una preocupación que yo, una votante latina y registrada como independiente, también comparto.

Tan pronto puse un pie en este país procedente de Puerto Rico me registré como independiente. Han pasado muchas lunas y muchas elecciones y en el proceso he votado por candidatos de ambos partidos. No me ciego con la política partidista. Miro los candidatos y sus propuestas.

Y hace varios años ninguna mancuerna republicana me había generado tan mala espina como la de Mitt Romney y Paul Ryan.

De Romney me disgusta que sea como veleta y cambie de postura según soplen los vientos. No hay convicción. Me preocupan sus posturas migratorias y que se codee con figuras extremistas como su asesor migratorio, Kris Kobach, arquitecto de la SB 1070 de Arizona y de la política de desgaste mediante la aplicación de severas leyes para garantizar que los inmigrantes trabajadores terminen autodeportándose, concepto que es piedra angular de la política migratoria de Romney.

Me ofende la forma en que habló de cómo no tenía que preocuparse por ese 47% del país que se consideran “víctimas” y que no pagan impuestos sin considerar quiénes conforman ese 47%, incluyendo los militares que Romney y los republicanos tanto dicen honrar. Me indigna pensar que sus políticas sólo buscan favorecer el bolsillo de sus millonarios colegas a expensas de la clase media y los más pobres.

Ryan, por su parte, ya me inquietaba antes que fuera escogido para la vicepresidencia. Una ascendente estrella republicana con propuestas fiscales que una vez más colocan las reducciones de gastos en los programas que más necesitan los trabajadores y las minorías del país.

Ryan aboga por la privatización del Seguro Social y recortes al Medicare. Un análisis del Center on Budget and Policy Priorities encontró que en el presupuesto que Ryan propuso y la Cámara Baja aprobó en marzo de este año, 62% de los recortes, unos 3.3 billones (trillions) de dólares, provienen de reducciones a programas para personas de escasos recursos incluyendo Medicaid, las becas Pell Grant y otros.

De la mancuerna republicana también me preocupan los vientos de guerra que soplan cada vez que hablan de Irán o de Siria. Hacen recordar la insistencia de W. Bush en que Irak tenía armas de destrucción masiva y por eso había que intervenir. Y ya sabemos cómo terminó ese cuento.

Fui de las que en 2008 votó por Barack Obama y ciertamente hay temas que quisiera haber visto atendidos, principalmente la prometida reforma migratoria. He criticado que se hayan ampliado cuestionables programas de colaboración con autoridades estatales y locales que han alimentado las crecientes cifras de deportaciones. Pero también entiendo que para avanzar un proyecto de este tipo se requiere de ambos partidos y lo menos que ha tenido Obama en estos cuatro años ha sido colaboración bipartidista.

Me entristece la lenta recuperación económica y el desempleo que azota al país, pero entiendo que mucho de lo que está ocurriendo ahora responde a las fallidas políticas económicas implementadas en la presidencia de Bush y a dos guerras en Irak y Afganistán, también bajo W., que aumentaron el déficit.

Me preocupa también que cuatro años después de una histórica elección que suponía un paso adelante en la oscura historia del racismo en este país, ese racismo se haya manifestado ahora incluso más que en el 2008 de diversas formas. Romney ha energizado a una base ultraconservadora que aunque no lo quiere, ve en él la oportunidad de remover a Obama de la Casa Blanca. Como dijo un republicano hijo de Tommy Thompson, el aspirante republicano al Senado federal por el estado de Wisconsin: “Tenemos la oportunidad de enviar a Barack Obama de vuelta a Chicago... o a Kenia”.

Cualquier desilusión que haya tenido con Obama palidece ante el desalentador cuadro de Romney-Ryan en la Casa Blanca.

Por eso cada vez que en la iglesia a la vuelta de la esquina de mi casa oran por Obama y porque tenga la oportunidad de reelegirse para completar su agenda, de mi boca emana un sonoro amén.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Fidel Castro y Hugo Chávez prefieren a Romney


Mario J. Viera
Castro y Chávez preferirían a Mitt Romney en el gobierno de Estados Unidos antes de que Barack Obama se reelija. Al contrario de lo pretendido por el spot republicano de un supuesto apoyo castro-chavista a la relección de Obama, la realidad es que, tanto Fidel Castro como Hugo Chávez preferirían que Mitt Romney ganara la presidencia.

El spot republicano reproducido en todas las emisoras de idioma español del Sur de la Florida muestra a Hugo Chávez y a la infanta Mariela Castro afirmando que si fueran ciudadanos de Estados Unidos votarían por Obama. La intención es obvia el de un mensaje subliminar que busca presentar al presidente como partidario del Socialismo Real, del Socialismo del Siglo XXI, en fin, del comunismo. Sin embargo se trata de una burda manipulación dirigida principalmente a captar, o mejor decir, lavar el cerebro del exilio cubano de Miami para asegurar los votos de esa comunidad.

Tanto Fidel Castro, como Hugo Chávez, que pudieran parecer, el primero como un viejo de inteligencia disminuida y el segundo como un payaso, no tienen nada de tontos. Ellos, si realmente fueran partidarios de Barak Obama ocultarían sus simpatías hacia el candidato demócrata durante la campaña electoral de Estados Unidos. Ellos conocen muy bien que cualquier opinión favorable que emitan a favor de un político de Estados Unidos significaría el fin de las aspiraciones electorales de ese político por el rechazo que existe en Estados Unidos hacia el castrismo y el chavismo.

Pero tanto Castro como Chávez necesitan a un halcón republicano en la Casa Blanca intentando resucitar la diplomacia del gran garrote de Teddy Roosevelt que les facilite la coartada perfecta para la represión contra sus opositores y legitimar y justificar su pretendida defensa de la soberanía nacional. Un Mitt Romney en el gobierno como un George W. Bush sería el enemigo objetivo que requiere el totalitarismo para cargarle todas las culpas por sus fracasadas políticas socio-económicas y presentar a sus opositores como lacayos y mercenarios de una potencia enemiga.

Sin embargo, y a pesar de esto, han sido muchos los ataques tanto de Castro como de Chávez hacia el presidente Obama que, por supuesto, se omiten en el infundioso spot republicano.

Cuando Obama criticó la alianza del gobierno chavista con Irán y Cuba, Hugo Chávez saltó de inmediato. El 19 de diciembre de 2011, Chávez calificó de infame a Obama y dijo de él que daba lástima: “Mister Obama, salió por ahí atacándonos ─ expresó Chávez ─, pero eso no es extraño para nosotros. Obama dedícate a tus cosas, dedícate a gobernar tu país, que lo tienes vuelto un desastre, no seas tan irresponsable, farsante Obama, eres un farsante”, y agregó: “En verdad es que Obama da lástima. Anda y pregúntale a las comunidades negras de tu país lo que eres para ellos: la más grande frustración. Eres un afrodescendiente pero eres la vergüenza de toda esta gente”.

El 2 de noviembre de 2012, Chávez reclamó: “A Obama hay que exigirle que cumpla con las resoluciones de Naciones Unidas”, dicho esto en relación con lo expresado por Hillary Clinton en Haití cuando pidió al castrismo que iniciara una apertura en Cuba y que liberara a los presos políticos.

El 14 de abril de 2012, el canciller chavista Nicolás Maduro consideró que el gobierno de Estados Unidos volvía “por los caminos de la perversidad e intervencionismo” al cuestionar las declaraciones de Obama a su arribo a Cartagena de Indias para participar en la Cumbre de las Américas donde criticaba los vínculos del gobierno venezolano con gobiernos dictatoriales como Irán y Cuba.

Fidel Castro no ha dejado de decir sus lindezas hacia Obama. Con respecto al embargo, Castro consideró que Obama “no lo inventó pero lo hizo suyo”. Criticando el otorgamiento del Nobel de la Paz al presidente de Estados Unidos en sus Reflexiones del 3 de mayo de 2012, Fidel Castro apuntó: “El Premio Nobel Barack Obama, viajó aceleradamente a Afganistán como si el mundo ignorara los asesinatos masivos, la quema de libros que son sagrados para los musulmanes y los ultrajes de los cadáveres de las personas asesinadas” para luego preguntarse: “¿tiene acaso el Presidente de Estados Unidos el derecho a juzgar y el derecho a matar;  a convertirse en tribunal y a la vez en verdugo y llevar a cabo tales crímenes, en un país y contra un pueblo situado en el lado opuesto del planeta?”

En Reflexiones del 8 de enero de 2012 donde consideraba que el mejor presidente para Estados Unidos sería un robot, Fidel Castro escribió: “Imaginé a Obama, buen articulador de palabras, para quien, en su búsqueda desesperada de la reelección, los sueños de Luther King distan a más años luz que la Tierra del planeta habitable más cercano”.

Sobre la posición de Obama en la Asamblea General de las Naciones Unidas respecto al reconocimiento del Estado de Palestina, Fidel Castro en las Reflexiones del 26 de septiembre de 2011 declaró: “No hay un ápice de ética, y ni siquiera de política, en su intento de justificar su anunciada decisión de vetar cualquier resolución a favor del reconocimiento de Palestina como Estado independiente y miembro de Naciones Unidas” para a continuación afirmar que las palabras de Obama en su discurso “sólo pueden ser aplaudidas por los cañones, los cohetes y los bombarderos de la OTAN”; sentenciando a reglón seguido: “El resto de su discurso son palabras vacías, carentes de autoridad moral y de sentido”.

En las Reflexiones del día anterior, Fidel Castro había dicho: “Obama llamando a la paz, ¿con qué moral?  Un monumento histórico al cinismo el discurso del presidente Obama”. 

Con motivo de la decisión judicial que exigía que el espía castrista René González cumpliera la probatoria en Estados Unidos, Castro expuso en sus Reflexiones: “Si así no fuera, el imperio dejaría de ser imperio; y Obama, dejaría de ser tonto”.

Comentando el despacho de la AFP que recogía unas declaraciones de Obama donde planteaba que mientras fuera presidente de Estados Unidos estaría dispuesto a cambiar  la política con respecto a Cuba, siempre y cuando en ella se produzcan virajes políticos y  sociales significativos, Castro expresó:

“Qué simpático! ¡Qué inteligente! Tanta bondad no le ha permitido comprender todavía que 50 años de bloqueo y de crímenes contra nuestra Patria no han podido doblegar a nuestro pueblo. Muchas cosas cambiarán en Cuba, pero cambiarán por nuestro esfuerzo y a pesar de Estados Unidos. Tal vez antes se derrumbe ese imperio”.

Queda evidenciado que para los Castro y para Chávez no hay aprobación alguna a favor de Obama; que, además, Obama no comulga con los postulados ideológicos del castrismo y del chavismo.

La política de distensión del presidente Obama es de hecho más perjudicial para el castro-chavismo que la política de confrontación, solo en el plano de la retórica, que han conducido los gobiernos republicanos y que aspira a conducir Mitt Romney, si por un error de opinión del electorado americano obtiene la victoria este 6 de noviembre.

La manipulación electoral de la religión


Aunque Chávez siempre ha sido manipulador religioso, esta vez invocó la ayuda divina en incontables oportunidades: ante la imagen del Santo Cristo de la Grita, en oficios religiosos y demás, suplicando por la salud y su triunfo electoral. Y con lágrimas en los ojos

Francisco Rivero Valera. EL UNIVERSAL

El 99% de los venezolanos son religiosos. El 88% católico, con 26.9 millones. El Nacional 4-3-12. El 12%, de otras religiones, agnósticos y ateos.

La actitud religiosa de los creyentes es insólita en 3 circunstancias: ante necesidades materiales, de salud o de política.

Ante necesidades materiales, la gente utiliza a Dios como supermercado, orando para pedir cualquier cosa: carro nuevo. Casa grande. Ganar el primer premio de la lotería. Una pareja bonita y con mucho dinero. Y demás.

También piden por la salud, muchas veces con chantaje, diciendo, por ejemplo: si me curas, llevaré una medallita colgada en el cuello por el resto de mi vida, pero si no me sanas no volveré más nunca a la Iglesia, ni siquiera los domingos.

Y hasta piden milagros, como que si los milagros fuesen tan comunes como la aspirina, que se encuentra en cualquier farmacia. De paso, al suplicar por un milagro ignoran que es la actitud propia de toda persona que tiene poca fe.

Sin embargo, el colmo es involucrar la religión en la política.

Involucrar a Dios en la política es imposible. En parte, porque Dios no es involucrable ni manipulable por capricho del ser humano. Y, en parte, porque en esta dimensión humana, tan distante de la divina, los únicos manipulables son los creyentes. O sea, el objetivo de los políticos de incorporar la religión en su lucha proselitista no es tanto por Dios, que no es manipulable, sino para aprovechar la fe de los creyentes e inclinar su opinión en beneficio de promesas electorales que muchas veces son contradictorias con el credo. Como el comunismo para católicos.

Pero mejor ejemplo sería la reciente campaña electoral por la Presidencia en Venezuela.

Sin dudas, fue una histórica campaña religiosa, porque ningún candidato había invocado tanto a Dios, y utilizado tan intensamente la religión como recurso electoral, como hasta ahora. Y por ambos candidatos.

Recuerde al oficialista. Aunque siempre ha sido manipulador religioso, esta vez invocó la ayuda divina en incontables oportunidades: ante la imagen del Santo Cristo de la Grita, en oficios religiosos y demás, suplicando por la salud y su triunfo electoral. Y con lágrimas en los ojos. Pero, por vacío de fe o, por si acaso, para asegurar los resultados, también acudió al sincretismo religioso al invocar ayuda esotérica a través de chamanes, babalaos y la nigromancia, con la exhumación de los restos de Simón Bolívar.

Y ganó las elecciones.

En cambio, el candidato de la oposición solo invocó a Dios como dogma personal de fe. Y, el pueblo venezolano religioso lo acompañó en la oración ecuménica para suplicar la ayuda divina en el anhelado cambio democrático del país.

Y perdió las elecciones.

Al final, termina uno pensando en la manipulación electoral de la religión como causa de golpes de fe que hacen dudar del triunfo del bien sobre el mal, y preguntar: ¿y dónde está Dios? O, peor aún: Dios ha muerto, como eco de la blasfemia de Nietzsche y Hegel.

Pero, ante estos traumas de fe, prefiero creer, sin ser Teólogo, que el pueblo venezolano está soportando un proceso de purificación que no ha terminado, símil del pueblo hebreo en el desierto, Éxodo, porque, según la Biblia y nuestra práctica religiosa: este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Isaías 29:13.

Y como el tiempo de Dios es perfecto, Eclesiastés 3, también tengo la esperanza de que aumente nuestra fe a corto plazo.

Amén.

jueves, 1 de noviembre de 2012

USA: Elecciones 2012


Un sector de los votantes cubano-americanos, obnubilados por la gastada retórica de determinados políticos del Partido Republicano, son propensos a votar por Mitt Romney. Se trata de personas que han sufrido y soportan la nostalgia del alejamiento de la Patria, pero no comprenden que son víctimas de una estrategia electoral reiterada, que en los hechos ha servido durante años de coartada al totalitarismo.

Oscar Espinosa Chepe. CUBAENCUENTRO

Con expectación en todo el mundo se esperan las elecciones de Estados Unidos a realizarse el próximo 6 de noviembre. En ellas se elegirá el nuevo presidente entre Barack Obama, luchando por su reelección por el Partido Demócrata, y Mitt Romney, aspirante republicano. Una contienda que promete ser muy reñida, según las encuestas. Asimismo se llevará a votación un número importante de escaños correspondientes a la Cámara y al Senado.

El presidente Obama durante todo su mandato tuvo que luchar contra el funesto legado económico de la Administración republicana precedente. Cuando asumió la presidencia en 2008, la mayoría de los especialistas pensaban que muy difícilmente podría evitarse que la crisis económica recibida se convirtiera en una catástrofe similar a la Gran Depresión iniciada en 1929, generada también por los republicanos con sus políticas equivocas de desregulación del mercado. A las dificultades apuntadas, se agrega la actividad obstruccionista republicana, que en los últimos cuatro años ha priorizado sus intereses políticos y de ataque a la Administración Obama por encima de los intereses nacionales, adoptando posiciones que incluso habrían escandalizado a políticos republicanos de otros tiempos. En la práctica, el GOP ha caído bajo la influencia de ultraconservadores, nucleados en el movimiento Tea Party.

No obstante todos los pronósticos, lo peor no sucedió en la economía. La recesión fue superada a mitad de 2009 y desde esa fecha se creó una cadena de crecimientos trimestrales que, si bien modestos, en las actuales condiciones mundiales supera ampliamente el comportamiento económico de la mayoría de los países desarrollados. Proceso acompañado de una lenta reducción del desempleo, hoy ya del 7,8 %, mientras el Índice de Confianza del Consumidor aumenta. Todo unido al continuado desarrollo científico-técnico y tecnológico que ha mantenido a Estados Unidos — como nunca antes — a la vanguardia del mundo. Simultáneamente, Obama mantuvo sus concepciones de solidaridad y compasión hacia sus conciudadanos, con medidas entre las cuales puede citarse la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, el llamado OBAMACARE; así como la aprobación de una reforma financiera mediante una nueva ley para limitar la banca con controles a fin de evitar los fenómenos que originaron la crisis de 2008, cuyos efectos aún se padecen.

Adicionalmente a los problemas económicos heredados de la anterior Administración, Obama recibió las dos grandes guerras en Iraq y Afganistán, ocasionadoras de considerables pérdidas de vidas humanas y colosales gastos que han sido una de las consecuencias del enorme déficit presupuestario actual. De Iraq sacó las tropas y para Afganistán existe un calendario de retirada para 2014. Debe puntualizarse que de ningún modo ha existido contemporización con los terroristas. La prueba está en la localización y muerte de Osama bin Laden, asi como la liquidación de cientos de cabecillas de forma inteligente a través de sofisticados métodos de inteligencia y tecnológicos, sin la pérdida de combatientes norteamericanos.

En política exterior, los éxitos de la Administración Obama son indiscutibles, a lo cual ha contribuido el eficiente trabajo de la secretaria de estado Hillary Clinton. Durante la anterior administración, la credibilidad de Estados Unidos había descendido notablemente. Actualmente, cuenta con un elevado prestigio en el mundo, especialmente en Europa y América Latina, donde Obama es el mandatario mejor valorado, según estudios realizados por la prestigiosa encuestadora Latinobarómetro. Entre el pueblo de Cuba también goza de gran simpatía — solo comparable a la alcanzada por Franklin D. Roosevelt en sus tres mandatos —, acrecentada por el cumplimiento de sus compromisos precampaña, mediante la autorización de los viajes de los cubano-americanos y la flexibilización para el envío de remesas, sin olvidar las facilidades brindadas a los artistas de la Isla para actuar en Estados Unidos. Su política ha dificultado al Gobierno cubano mantener el tradicional clima de confrontación para justificar la represión y la grave crisis económico-sociales existentes. También ha abierto espacios, todavía pequeños, para la estancia en Cuba de personas procedentes de distintas esferas de la sociedad estadounidense: cultura, deporte, religión, académicos y otros. Todo eso sin abandonar los principios democráticos y la defensa de los derechos humanos.

Hoy se calcula que el 70 % de los latinos votará por Obama. Está claro que si alguien puede contribuir al mejoramiento de las condiciones de la primera minoría en Estados Unidos, ese es Obama. Lamentablemente, un sector de los votantes cubano-americanos, obnubilados por la gastada retórica de determinados políticos del Partido Republicano, son propensos a votar por Mitt Romney. Se trata de personas que han sufrido y soportan la nostalgia del alejamiento de la Patria, pero no comprenden que son víctimas de una estrategia electoral reiterada, que en los hechos ha servido durante años de coartada al totalitarismo. La victoria del ex gobernador Romney podría significar la vuelta atrás de la política de apertura de Obama, perjudicando el reencuentro entre los cubanos y bloqueando las ayudas procedentes fundamentalmente de Florida, que son muy importantes para independizar a los cubanos de la Isla con respecto al Estado.

El ex gobernador de Massachusetts quizás en su fuero interno no desee separar a las familias cubanas ni hacerlas sufrir, pero indudablemente tiene muchos compromisos que seguramente, de ganar la presidencia, lo obligarán a restringir el puente que con muchas dificultades se ha estado erigiendo entre ambas costas del Estrecho de la Florida. De ahí la importancia que tiene para los cubanos el triunfo de Obama el próximo 6 de noviembre.

Represor castrista en Miami


Su nombre, Crescencio Marino Rivero. Cargo: Coronel del Ministerio del Interior, exjefe  de cárceles y prisiones en Villa Clara. Vocación: represor

Juan Carlos Chavez y Juan Tamayo. EL NUEVO HERALD
Crescencio Marino Rivero, un temido ex jefe de prisiones cubano que recientemente se estableció en el sur de la Florida junto con su esposa, una ex oficial de migración, habría ordenado hace sólo dos años la agresión contra la hija de un disidente pacífico en Santa Clara, según fuentes consultadas por El Nuevo Herald. En Miami, sin embargo, mantiene un bajo perfil lo que le había permitido pasar inadvertido.

Rivero, de 71 años, ha sido calificado por activistas y ex presos políticos como un hombre particularmente agresivo y a menudo desagradable. Las denuncias también coinciden en señalarlo como un personaje que se aprovechó de su alto rango en el Ministerio del Interior para someter a los disidentes a tratos crueles e inhumanos.

“En dos o tres ocasiones estuvo en mi casa amenazándonos”, recordó Magda Monteagudo Barrio, esposa del opositor Rafael Pérez González. “Por eso nosotros pensamos que fue Rivero quien ordenó una agresión que sufrió mi hija cuando estaba embarazada”.

La agresión ocurrió en junio del 2010 y en septiembre de ese año Rivero y su esposa estaban viajando a Estados Unidos, explicó Monteagudo.

Rivero se jubiló aproximadamente hace siete años como coronel del Ministerio del Interior. Después de su retiro, él y su esposa Juana Ferrer, de 65 años, realizaron unos tres viajes desde Cuba para visitar a una hija que vive en el suroeste del Condado Miami-Dade. En su cuarta visita la pareja decidió establecerse definitivamente e iniciar los trámites de rigor para obtener un estatus legal en el país. El ex coronel es actualmente residente legal de Estados Unidos.

Un reportero de El Nuevo Herald intentó entrevistar el miércoles a Rivero. Cuando el reportero tocó la puerta del apartamento donde vive, una mujer que se identificó como la hija de Rivero abrió la puerta y dijo escuetamente que su padre no haría declaraciones públicas ni tendría contacto con los medios.

“El no va a hablar con la prensa”, indicó la mujer. Luego se escuchó la voz de un hombre mayor que, desde el interior de la vivienda, le ordenó a la joven que no siguiera hablando.

“Cierra esa puerta ya”, dijo el hombre, presumiblemente Rivero.

Al menos dos abogados de inmigración, Santiago Alpízar y Wilfredo Allen, han cuestionado abiertamente la forma en que Rivero y su esposa consiguieron permisos de residencia. Ambos ocuparon puestos en el gobierno cubano, eran miembros del Partido Comunista y enfrentan acusaciones de acoso y maltrato.

Todos los cubanos tienen la posibilidad de quedarse una vez que ponen pie en territorio de Estados Unidos. Sin embargo, pueden ser expulsados si mienten o tergiversan sus testimonios con el propósito de obtener el permiso correspondiente de residencia y ciudadanía.

“Personas como Rivero no pueden vivir en Estados Unidos con total impunidad”, comentó Alpízar. “Está viviendo cómodamente en Miami y a costa de los impuestos que nosotros pagamos”.

Vecinos del área aseguraron haber visto “en raras ocasiones” a Rivero. Una mujer que prefirió mantener su nombre en el anonimato indicó que las pocas veces que coincidió con Rivero en el vecindario fue cuando éste sacaba la basura muy temprano en la mañana. Otro vecino lo describió como un hombre distante y poco comunicativo.

El historial de Rivero se conoce por testimonios de algunos ex presos políticos cubanos y activistas que abogan por el respeto de las libertades individuales.

Rivero trabajó para la Seguridad del Estado cubano en las décadas de 1960 y 1970. Posteriormente fue promovido a director de reeducación de las prisiones juveniles de la provincia de Villa Clara, un puesto de absoluta confianza y al que sólo acceden funcionarios de carrera.

En 1994 Rivero ya era jefe de prisiones en la provincia en un momento particularmente sensible y cuando se reportaban frecuentes abusos contra los presos políticos.

Sobre la esposa de Rivero ha trascendido que se trata de una mujer que llegó a teniente coronel del Ministerio del Interior. Algunos disidentes aseguran que participó junto con su marido en actos de repudio y amenazas contra la oposición pacífica.

Guillermo Fariñas, premio Sájarov del Parlamento Europeo 2010, indicó que Rivero siguió colaborando con el gobierno cubano después de su retiro. Añadió que era conocido su liderazgo en la directiva de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

“Rivero estuvo involucrado en los actos contra [Rafael] Pérez y su familia”, manifestó Fariñas en una conversación telefónica desde su casa en Santa Clara. “El, junto con un grupo de represores, han dado golpes y amenazas. Rivero tenía el rango más alto de ese grupo porque es un coronel retirado del Ministerio del Interior”.

La situación de Rivero y las condiciones de su estatus en Estados Unidos recuerdan el caso de Eriberto Mederos, un ex enfermero del Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra), que fue hallado culpable de mentir sobre su pasado en las solicitudes de ciudadanía estadounidense.

Mederos fue reconocido por varios exiliados en Miami como un torturador de prisioneros políticos en Cuba. El ex enfermero murió en el 2002 debido a un cáncer. Su deceso ocurrió justamente cuando un tribunal debatía su situación legal y evaluaba la posibilidad de una sentencia de cárcel.

Elizardo Sánchez Santa Cruz, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, radicada en La Habana, manifestó que el caso de Rivero se suma al de otros colaboradores y funcionarios del gobierno cubano que intentan ocultar su identidad para proteger su futuro y vivir cómodamente.

“Aquí en nuestra comisión estamos a favor de la reconciliación nacional”, afirmó Sánchez. “Pero esto no debe incluir los casos en que se han cometido crímenes y abusos porque éstos deben ser ventilados en procesos justos”.

Completemos la propuesta de Espacio Laical


Orlando Freire Santana. CUBANET
En su editorial correspondiente al número 4 del actual año 2012, la revista católica Espacio Laical sugiere la creación de un nuevo modelo electoral cubano, que tendría como esencia la elección del jefe de Estado mediante el voto libre, secreto y directo de la población. Es decir, como sucede en casi todos los países del mundo, y así obviemos esa especie de pantomima que tiene lugar entre nosotros, donde unos diputados amañados se encargan de escoger al primer mandatario.

Los editores de la publicación añaden que “También ha de ser posible que los aspirantes puedan presentar sus programas de gobierno, y además deberá aceptarse que entre los elegibles se hallen personas que no militen en el Partido Comunista, y hasta que posean una visión político-ideológica diferente”. Espacio Laical considera que tales transformaciones podrán ocurrir con posterioridad al año 2018, una vez que el gobernante Raúl Castro haya concluido su segundo ─ ¿y último? ─ período en la presidencia de la nación. No obstante estimar y desear que semejantes cambios sobrevengan en un lapso más breve, no hay dudas de que la referida propuesta resulta interesante y oportuna.

Sin embargo, sería conveniente una precisión en lo relacionado con la presentación de los programas de gobierno por parte de los hipotéticos candidatos a la presidencia. Porque es incuestionable que un proceso electoral auténtico no se circunscribe solamente al momento de la votación y su ulterior escrutinio. Por tanto, la presentación de dichos programas no ha de realizarse únicamente en espacios cerrados (foros, parlamentos, asambleas), ya que de esa forma el mensaje queda reducido a un auditorio no representativo del universo de la sociedad. Es necesario que todos los aspirantes, en igualdad de condiciones, puedan acceder a los medios de difusión masiva ─ en especial la televisión ─ para que el gran público se entere de lo que piensan hacer si arriban a la presidencia. Ah, y muy importante: ninguno de los candidatos o agrupaciones políticas en pugna pueden identificarse con los intereses sagrados de la patria, y en consecuencia tildar a sus adversarios como mercenarios al servicio de una potencia extranjera. Los participantes en una elección deben de contemplarse, simplemente, como fuerzas políticas con distintas orientaciones ideológicas.

En Cuba, a partir de 1976, se han celebrado infinidad de elecciones del Poder Popular, plebiscitos para aprobar o enmendar constituciones, así como consultas de otro tipo. Todos esos eventos han estado precedidos de una avalancha promocional favorable a los intereses del gobierno. Las vías empleadas para ello han sido disímiles: la prensa escrita, la radio, la televisión, espectáculos artísticos, mítines políticos, actividades en la Tribuna Antiimperialista José Martí, y otras. Por el contrario, ni una sola palabra para argumentar las opciones que se aparten de la oficialista. Así, muchas veces, en la mente del ciudadano promedio -ese ser que resulta tan fácilmente manipulable- anida la idea de que solo es válida la alternativa gubernamental.

Espacio Laical concluye su editorial con la exhortación a que el Partido Comunista se modernice para que sea capaz de aceptar estas reformas. Sería una modernización que, ante todo, los lleve a la convicción de que la patria nos pertenece a todos, y no debe ser coto de nadie en particular, ni aun de aquellos que pretendan una supuesta legitimidad histórica. Nunca como ahora ha de estar presente la máxima martiana: La patria es ara, no pedestal.