sábado, 3 de septiembre de 2011

La diferencia entre un déspota y un demócrata

‘Sobre imbéciles y malvados’
Alfonso Oramas Gross. EL UNIVERSO. Ecuador.

“Ya le llamé imbécil en esta misma página el 23 de diciembre de 2007, en un artículo que terminaba: ‘Más miedo me da un imbécil que un malvado’. Pero tampoco hacía falta ser profeta, oiga. Bastaba con observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicación y ejercicio, un imbécil puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imbécil”.

“El problema es que buena parte del trabajo a realizar, que por lo delicado habría correspondido a personas de talla intelectual y solvencia política, lo puso usted, con la ligereza formal que caracterizó sus siete años de gobierno, en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jamás. Eso, cuando no en sinvergüenzas que, pese a que su competencia los hacía conscientes de lo real y lo justo, secundaron, sumisos, auténticos disparates. Y así, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivió usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompió muchas causas nobles, hizo imposibles otras”. “El paso de imbécil a malvado lo dio usted en otros aspectos que en su partido conocen de sobra, aunque hasta hace poco silbaran mirando a otro lado. Sin el menor respeto por la verdad ni la lealtad, usted mintió y traicionó a todos. Empecinado en sus errores, terco en ignorar la realidad, trituró a los críticos y a los sensatos”.

“Ojalá la peña se lo recuerde durante el resto de su vida, si tiene los santos huevos de entrar en un bar a tomar ese café que, estoy seguro, sigue sin tener ni puta idea de lo que vale. Usted, señor presidente, ha convertido la mentira en deber patriótico, comprado a los sindicatos, sobornado con claudicaciones infames al nacionalismo más desvergonzado, envilecido la Justicia, penalizado como delito el uso correcto de la lengua española, envenenado la convivencia al utilizar, a falta de ideología propia, viejos rencores históricos como factor de coherencia interna y propaganda pública. Ha sido un gobernante patético, de asombrosa indigencia cultural, incompetente, traidor y embustero hasta el último minuto; pues hasta en lo de irse o no irse mintió también, como en todo”.

He transcrito párrafos del artículo titulado “Sobre imbéciles y malvados” escrito hace pocos días por Arturo Pérez-Reverte, uno de los más conocidos novelistas españoles de la actualidad, en la revista on-line XLSemanal y dirigido abiertamente a Rodríguez Zapatero, actual presidente del gobierno español. Imbécil, corrupto, traidor, terco, patético, incompetente, embustero, son algunos de los injuriosos calificativos que Pérez-Reverte endilga al gobernante español, sin embargo de lo cual Rodríguez Zapatero no ha pensado enjuiciar penalmente al escritor, ni demandar una multimillonaria indemnización. ¿Falta de dignidad de Rodríguez Zapatero o una fidelidad absoluta, como demócrata convencido, a la libertad total de expresión? Decidan ustedes.

Los estudiantes chilenos y sus contradicciones

Carlos Alberto Montaner.

(FIRMAS PRESS) Es comprensible. Los estudiantes universitarios chilenos, y me figuro que los de cualquier país, quieren buenos planes de estudio, accesibles para cualquiera con un título de secundaria, y pagados no por ellos y por sus familias, sino por el conjunto de la sociedad por medio de los presupuestos generales del Estado. Suponen, porque así se lo han asegurado los políticos, que la educación universitaria es un derecho y, por lo tanto, se trata de una responsabilidad colectiva.


Menos comprensible es la hostilidad de estos muchachos contra las universidades privadas, especialmente las que tienen ánimo de lucro. Muchos estudiantes chilenos no sólo quieren que les regalen los estudios, sino se oponen a que otros estudiantes paguen por esos servicios o que las universidades que los educan sean empresas rentables. ¿Por qué? Porque creen que convertir la educación en una transacción comercial – comprar y vender educación ─ envilece el conocimiento y degrada la calidad.

El razonamiento es muy curioso. Si desaparecieran las universidades privadas todos esos estudiantes irían a parar a instituciones públicas ya abarrotadas y generalmente ineficientes, agravando la calidad y encareciendo notablemente un costo final que tendría que ser sufragado con mayores impuestos.

Además, no parece cierto que las universidades privadas reducen la calidad de los estudios. Tres ejemplos de los cientos que se pueden alegar: Harvard es la mejor universidad de Estados Unidos y es privada. La mejor universidad de España es la de Navarra y es privada. La Francisco Marroquín es la mejor de Guatemala y también es privada. Podría nombrar las veinte peores universidades de América Latina y casi con toda seguridad más de la mitad son públicas.

Por otra parte, uno de los mayores fracasos de América Latina es, precisamente, el de su sistema de educación pública. Como no se cansa de recordar Andrés Oppenheimer en Basta de historias, entre las 500 universidades mejores del mundo, sólo comparece la UNAM mexicana y en el número doscientos no sé cuánto. ¿Qué les hace pensar a estos revueltos estudiantes chilenos que volcar en las instituciones públicas a sus compañeros que hoy estudian en las privadas mejoraría la calidad de la enseñanza?

Nadie puede dudar de la importancia de la educación superior, pero no creo que formar profesionales sea más trascendente que alimentar a la población. En la pirámide de las necesidades que Maslow estableció hace muchas décadas, a la cabeza de todas está alimentarse. ¿Por qué los chilenos no plantean que la producción y suministro de alimentos sean gratis y proporcionados por el Estado? La misma lógica que conduce a reprochar que se venda la educación puede utilizarse para rechazar la sucia tarea de negociar con la alimentación y la supervivencia de la gente.

¿Y por qué no ampliamos ese modo de razonar a la vivienda? ¿Se quiere algo más entrañable para las personas que el hogar en el que viven? ¿Cómo permitir que unos mercaderes desalmados ganen dinero con algo que consagra la constitución cuando establece que todos tenemos derecho a una vivienda digna? Si los estudiantes desenredan cuidadosamente el hilo de sus razonamientos tienen que manifestarse para que el Estado les entregue, sin costo directo, ese hogar tan anhelado por todos.

Todo esto es un sinsentido. En realidad, donde tendrían que poner el acento los Estados es en mejorar la calidad de la enseñanza primaria y secundaria. Es en los primeros diez años de la vida en los que se forja el núcleo de la personalidad, y es en los siete años siguientes de la adolescencia donde las personas adquieren los valores y hábitos de comportamiento que los van a acompañar hasta la tumba.

Quienes hemos tenido el privilegio de enseñar en algunas universidades, sabemos que los estudiantes que arriban a estos altos centros de estudio ya vienen moldeados por la anterior experiencia docente y es poco lo que puede hacerse para convertirlos en profesionales excepcionales si no traen unos cimientos bien fundados.

Los que llegaron con una buena base, serios, estudiosos y decentes, serán notables profesionales y excelentes ciudadanos. Los que llegaron con grandes lagunas –algunos no saben escribir ni hablar coherentemente–, dispuestos a cumplir con una sola ley, la del menor esfuerzo, si alcanzan a graduarse serán tramposos y mediocres.

Esta realidad indica dónde hay que arrimar el hombro. 

viernes, 2 de septiembre de 2011

Estigmatizados

Daniel Morcate. EL NUEVO HERALD


La falsa cruzada moral contra los maestros ha llegado con virulencia a la Florida. El nuevo curso escolar se inició bajo el signo ominoso de esa elaborada, costosa y absurda distracción que son las evaluaciones a que se someterá a directores, subdirectores y maestros de las escuelas públicas. Se sumarán ahora a la chorrada de las pruebas estatales de aptitud a los estudiantes. Háganse cargo del ardid. Todo comienza con la presentación de un video impersonal en el que grises burócratas amenazan con poner a los educadores de patitas en la calle en un par de años si no muestran resultados presuntamente cuantificables en el progreso de sus alumnos. Concluida la perorata, los interesados no pueden hacer preguntas porque la cosa viene de arriba, del Olimpo republicano, empacada por acémilas togadas al servicio de políticos que a su vez sirven a millonarios innombrables, algunos de los cuales son precisamente dueños de escuelas privadas y de alquiler. Las mismas adonde va a parar la astilla que se sustrae a colegios públicos y maestros que "fracasan".

Del otro lado de este disparatado montaje se hallan los estudiantes que tendrán que habérselas con maestros estigmatizados por los falsos profetas de la buena enseñanza, hombres y mujeres abnegados en su mayoría, amenazados ahora con la pérdida inminente de su sustento. Y todo porque se les responsabiliza de un supuesto rezago en la educación norteamericana que nadie se toma la molestia de probar. El otro día escuché en la radio a uno de esos demagogos invocando el ejemplo de Finlandia. Lejos que se fue a buscar inspiración. Citó a "expertos internacionales" que supuestamente concluyeron que el sistema educativo finlandés es el número uno del mundo. Concedámosle la discutible premisa mientras localizamos a los grandes genios que produce la educación finlandesa. Fin del ejercicio. Pase de página. Lo que omitió taimadamente el papagayo radiofónico fue el detalle de que apenas 2% de los niños de Finlandia viven en la pobreza en comparación al 20% de los norteamericanos. Lamentablemente, en los planes ideológicos de los ultras no hay cabida para entender los verdaderos retos sociales y económicos de nuestro complejo sistema de enseñanza.

Los maestros de escuelas públicas han desatado la furia de los ultraconservadores porque son uno de los últimos grupos de trabajadores sindicalizados que quedan en el país. Y los líderes sindicales suelen exhortarlos a votar por candidatos liberales. También son vulnerables a la demagogia en tiempos de crisis. Siendo la condición humana lo que es, muchos desempleados y desamparados se preguntan por qué los maestros conservan sus prestaciones sociales y seguridad laboral. Lo lógico sería que se preguntaran cómo pueden recuperar las suyas. Pero, como les decía, la gente es lo que es. Y eso lo saben mejor que nadie los demagogos, que de ello viven. Para colmo, los maestros tienen una educación superior al norteamericano promedio, lo que los hace aún más detestables a los ojos de los envidiosos.

Ante la implacable campaña de descrédito que padecen, los maestros floridanos podrían cruzarse de brazos o recurrir al fraude, como han hecho ya muchos de sus colegas en Georgia, Texas y Ohio. Pero lo aconsejable sería que se organizaran para defender sus intereses y los de sus estudiantes, que también perderán con el clima enrarecido que han creado los extremistas. La idea es educar al público sobre cuáles son las verdaderas condiciones de la educación nacional, una de las más avanzadas del mundo a pesar de la propaganda contraria y no obstante los desafíos pendientes; y demostrar que la calidad de los educadores no se compara como desafío a la pobreza y el abandono familiar de muchos estudiantes, la segregación racial que repunta en el sistema escolar, la cantidad de alumnos con necesidades especiales, la renuencia de nuestros dirigentes a costear adecuadamente la educación pública y el alto volumen de estudiantes que de ella dependen.

Pero los maestros difícilmente ganarían solos la batalla por el respeto de los políticos. Necesitan que los padres les tiendan una mano, colocando en la lista negra a legisladores que denigran a quienes enseñan a sus hijos en condiciones adversas. Y que los periodistas, que hasta ahora les han servido mayormente de caja de resonancia a los denigradores, le den perspectiva al asunto, informando sobre las múltiples evaluaciones a las que ya se someten los maestros, sobre por qué se exime a las escuelas privadas y de alquiler de exigencias que se les imponen a las públicas y sobre las causas socioeconómicas del retraso de un sector del estudiantado. Si se hace ese trabajo con rigor se descubrirá que el nuevo plan de evaluación es otro subterfugio diseñado para desviar la atención de la pobreza y el aislamiento racial que aún socavan a nuestro sistema de enseñanza, y para tranquilizar la conciencia de quienes no quieren confrontarlos con seriedad.

www.twitter.com/dmorca

Nota de EL FANTASMA
Uno se pregunta si en el 2012 los republicanos se alzan con el gobierno de Estados Unidos y los del Tea Party se posesionan de puestos claves en el Congreso ¿a dónde iría a parar la sociedad americana?
Continuaría el apoyo de los grandes empresarios con desconocimiento de las empresas medianas y pequeñas, se apretaría el dogal alrededor de los trabajadores que verían aún más disminuidos sus derechos laborales y sindicales en beneficio de una furiosa jauría de empresarios sin escrúpulos, defensores a ultranza del laissez faire llevado hasta el extremo.
La educación, brindada en las escuelas públicas continuaría degradando su calidad. Los beneficios sociales se disminuirían porque hay que restringir el crecimiento del Estado con anhelos anarquistas.
Entonces habría que pensar si no se presentarán las condiciones para que se produzca en este país un movimiento semejante al de los indignados de España pero en mayores proporciones o si se producirán revueltas estudiantiles como en Chile reclamando mejoras en la calidad de la enseñanza. La paz social estaría en peligro.
Ese futuro depende de los votantes de Estados Unidos, depende de si votan por la razón o votan por la pasión del momento, si le conceden su voto a los ultraconservadores del republicanismo y del gang del Tea Party.

SOS por Ángel Santiesteban

Miguel Iturria Savón

LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org) – Al leer el pasado 17 de agosto en Caféfuerte.com la Declaración de principios de los que nacimos sin horizonte,  escrita por el narrador Ángel Santiesteban, comprendemos la incertidumbre del intelectual acorralado por denuncias absurdas, tramadas por una maquinaria judicial demoledora, incapaz de comprender que al penalizar la discrepancia y anular la libertad de expresión atentan contra el desarrollo humano.

El escritor, de 44 años, es autor de Sueño de un día de verano, Premio de Cuento de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en 1995; Los hijos que nadie quiso, Premio Alejo Carpentier de 2001, y Dichosos los que lloran, Premio Casa de las Américas en 2006. Si bien esas obras lo confirman como una de las voces más auténticas de la literatura contemporánea de Cuba, fue satanizado desde que comenzó a escribir su blog Los hijos que nadie quiso, calificado de contestatario por los censores.

¿Qué pasa con Ángel Santiesteban? ¿De qué y quiénes lo acusan? Veamos su propio testimonio, desgarrador y desesperado.

“El blog Los hijos que nadie quiso, en particular, es el espacio urgente para compartir el libre pensamiento, algo desconocido y vedado en mi país desde hace varias generaciones. A partir de entonces mi vida espiritual se multiplica, pero la policía política, al no poder alcanzar lo etéreo y censurar el pensamiento, se ocupa de que el cuerpo pague la osadía. Y a dos meses de iniciado el blog fui asaltado por tres hombres que me amenazaban: “no convenía hacerme el contrarrevolucionario”, con el resultado de una fractura en el brazo. De inmediato se me suprimió el correo electrónico asignado por el Ministerio de Cultura. Se me impidió mi publicación y participación en eventos culturales. Respondieron a mis post en blogs oficiales, funcionarios, periodistas sin decoro, escritores y críticos oportunistas”.

Advierte además que después de tantas presiones, los agentes de Seguridad del Estado “idearon manipular a mi ex pareja, y han creado una serie de denuncias, por lo cual, sin tener el más mínimo elemento que me relacione con los supuestos hechos fantasiosos, estoy siendo procesado con una petición que de la suma total de 54 años de cárcel; la Fiscalía hace una conjunta y expide una petición de 15 años de privación de libertad”.

En su casa, 2008
Agrega: “Desde hace más de dos años espero impacientemente, doy el tiempo para que el Gobierno, Seguridad del Estado, la policía y la Fiscalía de la República recapaciten que no habrá forma de hacerme doblegar y callar mi aliento de libre expresión”.

En los párrafos siguientes Santiesteban describe los detalles del proceso kafkiano al que es sometido. Habla de la incomunicación con su hijo de 12 años, las presiones policiales contra su representante legal, los interrogatorios, multas y otras torturas psicológicas. Al final declara:

“No importa que me encarcelen, velen, humillen, desmoralicen, avergüencen. A pesar del miedo, del sufrimiento a mi familia y amigos, soy feliz porque creo estar cumpliendo con el ideario martiano. Si llegara el momento les aseguro que iré orgulloso a prisión. Y allí permaneceré el espacio que dure mi cuerpo en ayuno”.

El acoso policial e institucional contra Ángel Santiesteban recuerda a aquellos escritores premiados y perseguidos en el ya lejano 1968: Heberto Padilla y Norberto Fuentes, autores de Fuera de juego y Condenados de Condado, respectivamente. La coincidencia no es circunstancial. Las campanas doblan en 2011 contra otro literato sospechoso. Hoy, como entonces, necesitamos un SOS por la inocencia ante la sinrazón de Estado

Declaración de Principios: Los que nacimos sin horizonte

Ángel Santiesteban[1]. Blog Los hijos que nadie quiso.

Fuimos una generación que al nacer nos vendaron los ojos para dictarnos la manera en que debíamos razonar y aplazar los sueños, porque nos aseguraron que la luz cegaba. Las madres soportaron la injusticia por temor y protegernos, porque sabían que lo peor aún estaba por sucedernos.

Luego, al principio, por necesidad o intuición, buscamos los destellos ínfimos que se filtraban por las hendijas en los bordes de la venda. Y era definitivamente bello. Llegamos a la convicción de que seríamos ciegos felices. Hasta que apartamos la venda. A partir de entonces ya no podemos vivir sin el fulgor de los iluminados. El Blog Los hijos que nadie quiso, en lo particular, es el espacio urgente para compartir el libre pensamiento, algo desconocido y vedado en mi país desde hace varias generaciones.

Desde que emprendí mi camino con el blog, he sentido la irradiación de libertad que desconocía. Y una vez que se prueba ya no puede faltar, es imprescindible como el oxígeno mismo. A partir de entonces mi vida espiritual se multiplica, pero la Policía Política de mi país, al no poder alcanzar lo etéreo y censurar el pensamiento, se ocupa de que el cuerpo pague la osadía. La materia es el rehén del proceso político cubano. Y a dos meses de iniciado el blog fui asaltado por tres hombres que me amenazaban: “no convenirme hacerme el contrarrevolucionario”, con el resultado de una fractura en el brazo. Esa tortura inicial se conoce con la frase: “enseñar los instrumentos”, que no lleva otro fin que atemorizar, aterrar y prevenir el sufrimiento que aguardan las futuras horas de existencia. De inmediato se me suprimió el correo electrónico asignado por el Ministerio de Cultura. Se impidió mi publicación y participación en eventos culturales. Respondieron a mis post en blogs oficiales, funcionarios, periodistas sin decoro, escritores y críticos oportunistas, por cierto, los de escaso talento.

No habrá forma de doblegarme

Entonces la Seguridad del Estado comprendió que sus presiones no habían surtido efecto, que no los tenía en cuenta y de cierta manera, los mantenía en el descrédito; por lo que idearon manipular a una ex pareja, de invención maquiavélica y han creado una serie de denuncias, por lo cuales, sin tener el más mínimo elemento que me relacione con los supuestos hechos fantasiosos, estoy siendo procesado con una petición que de la suma total de 54 años de cárcel, la Fiscalía hace una conjunta y expide una petición de 15 años de privación de libertad.

Desde hace más de dos años espero impacientemente, doy el tiempo para que el Gobierno, la Seguridad del Estado, la Policía Nacional Revolucionaria y la Fiscalía de la República recapaciten que no habrá forma de hacerme doblegar y callar mi aliento de libre expresión; a pesar de sentirme aterrado de vergonzantes acusaciones.

Siete meses después de comenzado el proceso legal, prácticamente ignorado por los investigadores al reconocer que las investigaciones no tenía ningún basamento lógico dada la personalidad y la manera de conducirse de la calumniadora, tomó participación la Dirección General de la Policía, a través de una oficial que se hubo de presentar en el momento de la entrevista, sospechosamente, justo después de recibir una invitación para el Festival de la Palabra en Puerto Rico, fui obligado a firmar una fianza de 1,000 pesos, lo que por ende, me imposibilitaba legalmente mi participación en dicho festival literario.

Estas Instituciones Gubernamentales, viendo mi postura firme, a pesar de sus esfuerzos y torturas, físicas (la fractura del brazo) y psíquicas, y a partir que publicara varios post sobre la manera que intentaron hace años construirme como miembro de la Seguridad del Estado, han decidido forzar, intensificar y apurar el proceso infame que mantienen sobre mi persona, en su intento de que calle o pague la osadía de revelarme contra el silencio que ellos imponen.

Privado de ver a mi hijo

Como comienzo de la tortura psicológica, se me impuso una orden de “alejamiento de la supuesta víctima”, pero el objetivo real ha sido evitar mis relaciones filiares con mi hijo de 12 años, por lo que he sido privado, por espacio de dos años, a todo contacto con él. De esa manera enferma también, mi hijo ha sido alejado de su media hermana, los que hasta ese momento, mantenían una relación afectivamente intensa. Desde entonces ni siquiera ha ocurrido una llamada telefónica.

El pasado 4 de agosto, mi abogada, Lic. Lourdes Azúa, fue atemorizada al intentar involucrarla en el proceso investigativo contra mi persona. El Capitán Amauri (de educación semianalfabeta), de manera irrespetuosa y de subestimación, me hizo preguntas capciosas delante de la Licenciada, donde ponía en entredicho la ética profesional de la Letrada que se ha mantenido en su profesión por más de cuarenta años. Mi representante de inmediato hizo llegar una carta a la Directora de su Bufete Colectivo, y a la Dirección Nacional de Justicia, para que tuvieran conocimiento de lo que pudiera ser, el comienzo de hostigamiento a su persona por cumplir con su deber.

Después de abandonar la estación policial, estuve deprimido por espacio de veinte horas, pero finalmente, en horas de la madrugada toqué puertas donde me abrieron sus corazones y aconsejaron, ayudaron a levantar el espíritu optimista que generalmente poseo. También pensé que tener el ánimo recaído les haría más fácil su trabajo de verdugo. Quizá hasta brinden por mi mala suerte.

Sin la más mínima intención de convertirme en mártir, tengo la certeza de que la misión que traje ya pude haberla cumplido. Tengo dos hijos. Escribí varios libros. Sembré un árbol en la Demajagua, a unos metros de la campana redentora. Y he cumplido a cabalidad con Dios, con la raza humana, la Institución Masónica a la que pertenezco por casi 25 años. A continuación sería repetirme, porque mis sueños personales no abarcan mucho más, salvo ver mi país con todas las libertades que están adheridas al ciudadano.

A pesar del miedo

Por lo que quiero asegurar que mientras posea fuerza en mi cuerpo, continuaré expresando mis sentimientos a través de la palabra escrita, con la literatura y el blog de Los hijos que nadie quiso. No aceptaré intimidaciones, actos vandálicos, o procesos burdos aunque atenten contra lo más preciado: los sentimientos y el decoro. Soportaré hasta lo indecible para no ser doblegado y continuar expresando mis ideas, criterios y posiciones de principios.

No importa que me encarcelen, vejen, humillen, desmoralicen, avergüencen, palabras que quizá sean sinónimos pero me han enseñado el sentido más profundo y etimológico de cada palabra y lo que las diferencia. A pesar del miedo, del sufrimiento a mi familia y amigos, soy feliz porque creo estar cumpliendo con el ideario martiano, con la irrenunciable labor de alcanzar para todos la luz prometida del Partido Revolucionario Cubano que fuera, entre otros, fundado por José Martí.

Si llegara el momento les aseguro que iré orgulloso a prisión. Y allí permaneceré el espacio que dure mi cuerpo en ayuno. No deseo que me recuerden. No haré nada que lo amerite. Otros ya lo han hecho y son insuperables. Con seguridad plena, estoy convencido que después de mí, vendrán los que con hidalguía sabrán conquistar los sueños de los que ya no estaremos, lo que agradezco de antemano.

También reconozco infinitamente el apoyo de todos y cada una de las personas que han respondido al llamado de la Justicia, porque preferiría no estar que aceptar continuar con la venda y la mordaza, parafraseado al Apóstol, viendo un Amo en mi Patria.

En lo que respecta a mí, si humildemente pudiera hacer una petición, sería que Dios y Martí no me abandonen nunca.

En La Habana, a los 17 días del mes de agosto de 2011


[1] Ángel Santiesteban La Habana 1966. Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. En 1989 ganó mención en el concurso Juan Rulfo, que convoca Radio Francia Internacional, y el relato fue publicado en Le Monde Diplomatique, Letras Cubanas y la revista El cuento de México. En 1995, envía al premio nacional del gremio de escritores (UNEAC), ganándolo en esa oportunidad; pero por su visión humana (o inhumana) hacia la realidad de la guerra en Angola, donde participaron los cubanos por espacio de 15 años, fue retenida su publicación. El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano, que convoca el Centro Literario Onelio Jorge Cardoso. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

Entre la cárcel y Miami

Emilio Palacio

EL VIAJE SE ORGANIZO A LA CARRERA. Mi esposa llenó una sola maleta (no queríamos llamar la atención) mientras yo buscaba, por internet, espacio en algún vuelo. Algo de dinero, un disco duro con información de mis computadoras y un maletín con lo más indispensable para seguir escribiendo, fue todo lo que alcancé a llevar.
¿Por qué tanta prisa? Cierto es que nos acababan de condenar a diario El Universo, a sus directivos y a mí, a tres años de cárcel y a pagarle a Rafael Correa 40 millones de dólares, pero era recién la primera instancia judicial. Todavía faltaban la segunda, la tercera e incluso una cuarta instancia. Mi prisión no era inminente, tenía aún tiempo para decidir si iba a la cárcel o ponía pies en polvorosa.

Para entender mi apuro es necesario recapitular un par de acontecimientos. 
En los días previos a decidir el viaje, los titulares de la prensa se ocupaban todavía del video que difundí recientemente, en el que se muestra a Rafael Correa, a las 9:15 de la mañana del 30 de septiembre del 2010, acusando de "traidores a la patria" a los policías que se acababan de rebelar en el Regimiento Quito.
En medio de ese escándalo, pasó casi desapercibido el informe de que Ecuador TV, el canal del gobierno, me demandaba ante los tribunales por haberlo calificado de fascista.
"Fascista" no es un adjetivo injurioso. Es una categoría política, tan elogiosa o insultante (según quién la utilice) como "democrático", "comunista" o "correísta". Ecuador TV es un canal fascista porque sus dos obsesiones son insultar a los disidentes y elogiar al caudillo, lo cual encaja perfectamente en la política fascista de Joseph Goebbels para los medios de comunicación estatales.
Fue la primera señal de peligro inminente. Algo se preparaba en mi contra.

Galo Chiriboga: primero evitó recibirme y luego me preparó una celada.
Casi enseguida sonó el segundo campanazo. El Fiscal de Correa, Galo Chiriboga, me convocó para que le entregue el nombre del policía anónimo que filmó con su teléfono celular a Correa en el momento en que insultaba a los policías.
En realidad, el que originalmente solicitó una entrevista al Fiscal de Correa fui yo para entregarle el video aquel, pero me mandó a contestar con un asistente que ya llamaría él para avisar cuándo podría recibirme.
La aparente "indiferencia" del Fiscal tenía su explicación. Correa aún no había vuelto de sus vacaciones en Europa, por lo que Chiriboga quiso ganar tiempo para recibir instrucciones.
Mi respuesta fue solicitarle entonces al Fiscal del Guayas, Antonio Gagliardo, que nos reciba. Lo hizo enseguida, de la manera más cordial. Le entregué el video y la declaración del policía anónimo, insistiendo varias veces en que yo no emitiría ningún juicio de valor ni opinión sobre el contenido de esos dos materiales. Luego me autorizó para que entregue copias a los medios.
Viendo que su trampa no funcionó, Chiriboga recurrió entonces al juego que mejor conoce, la mentira.
Le dijo a los periodistas que me había convocado a su oficina y que yo no concurrí. Agregó que me convocaría la siguiente semana para que entregue el nombre del policía anónimo; que él estaba dispuesto a "ayudarme" a recordarlo si mi memoria no funcionaba; y que el video nada tenía que ver con mis investigaciones periodísticas puesto que se trataba de un asunto judicial.
Con ese argumento se estaba adelantando a negarme el derecho constitucional a guardar la reserva de la fuente, que además es una obligación moral de cualquier periodista.
Entendí entonces que si acudía a la convocatoria, la escena se desarrollaría más o menos así: Chiriboga me pediría el nombre de mi fuente, yo me negaría a entregárselo, él me "ayudaría" mostrándome algunas fotos, y me recordaría que ya una vez yo me había negado a colaborar al no asistir a su supuesto primer llamado, hasta que por fin la patética escena concluiría con mi detención en alguna cárcel de Quito, lejos de mi familia, amigos y abogados, para "investigar" mi participación en la difusión de rumores falsos y desestabilizadores.
Fue eso lo que decidió mi salida. Es obvio que querían detenerme antes de la sentencia para que me calle y deje de mostrar documentos y videos comprometedores sobre el 30 de septiembre.

 No lo iba a permitir, y no lo permití.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Bueno, si está grave o se murió ¿Qué?

Mario J. Viera.  Englewood, Florida

Surgió la especulación que alcanzó un tsunami de rumores, sobre la muerte de Fidel Castro. Se especula también que está grave ya que hace tiempo no aparece ninguna nueva reflexión del patriarca del castrismo.
La prensa oficial de Cuba no ha hecho comentario alguno sobre el tema, aunque un funcionario del gobierno negó que haya muerto o esté grave. Todo para consumo exterior.
Se comenta que la noticia provino de una nota aparecida en un periódico venezolano. ¡Nada, especulaciones! Si Castro está grave eso se mantendrá en un furioso secretismo, los semidioses no se enferman y si se enferman renacen como el Fénix de sus propias cenizas; y si se muere, se guardará silencio por el tiempo necesario para hacer los imprescindibles ajustes.
Yo me pregunto ¿Si está grave o si se murió, a quien le importa? Ya él es una triste sombra que vaga por los entretelones del poder, cada vez más disminuido, cada vez más ignorado, cada vez más anodino.
Si muere, la historia seguirá su imparable marcha. El destino de Cuba no está condicionado por el deceso del patriarca, Cuba se liberará de la tiranía que le atormenta, esté él vivo o esté muerto. ¡Dios quiera que viva para ver como se desploma la torre de Babel que erigiera en la isla; que vea la ruina de su imperio, que Cuba no se inmolará cantando glorias al caudillo; que el pueblo, que va perdiendo el temor, barrerá lo que durante 50 años él fue edificando sobre charcos de sangre.
Esté vivo o esté muerto, el castrismo realmente está colocado peligrosamente al borde del abismo, de la hecatombe y necesariamente se despeñará.
Particularmente me interesa bien poco si está en estado de coma o si ya soltó el último suspiro, lo que lamento es que entregue su alma sobre su lecho sin enfrentar el juicio del pueblo que engañó, traicionó y oprimió.

Cuba en la antesala de la rebelión

El nieto racista de Raúl Castro

“Mi nieto es una belleza de mármol, un coloso con cara de niño”.
Juan Juan Almeida, en Martí Noticias.

No pretendo criticar a los hijos por ser hijos, ni a los nietos por ser nietos, sólo hablaré de un sector que no por ser desconocido deja de estar enmohecido. Hoy contesto a las preguntas sobre Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el hijo de Deborah Castro Espín y Luis Alberto Rodríguez López Callejas.

El matrimonio de Vilma y Raúl fue el más iconográfico del que haya presumido la revolución cubana. Él personificaba al héroe, y ella su heroico papel de compañera, voluntaria, sumisa, y funcionaria del partido. De la unión Castro-Espín nacieron cuatro hijos preciosos que luego afearon con el tiempo. El primero de los nietos, el pequeño Rodríguez Castro, de bebé era solitario, travieso, alegre y testarudo, ya entonces se adivinaba en su comportamiento una lógica tendencia autoritaria.

Haber nacido varón, con la habilidad calculadora del padre, y un sexto dedo heredado por línea materna, despertaron en el abuelo Raúl lo que podríamos describir como una mezcla de amor, regocijo y compasión. Raulito se convirtió en el favorito. Y no en pocas ocasiones El General jubiloso lo presentó con una frase que por cursi provocaba burla en lugar de admiración “Mi nieto es una belleza de mármol, un coloso con cara de niño”. La creatividad de El General, aunque había mejorado bastante, continuaba invadida por conceptos grandiosos y épicos.

Seguramente esperanzados en construir un dechado de virtudes, los familiares hicieron de este pequeño angelito un inútil mamarracho. Así, cuando matriculó en lo que fue su escuela primaria “Gustavo y Joaquín Ferrer”, sólo andaba acompañado de inseparables halagos y de un escolta insoportable que provocaba entre los chicos de su edad un desagradable encanto.

Rodeado, o quizás concurrido por su escandalosa soledad, arribó a la secundaria básica “Josué País”. A la sazón ya era un jovenzuelo a quien le gustaba molestar, y le disgustaba lo demás. Alérgico a todo el espectro del respeto, se sentía el santo grial del dominio y disfrutaba cierto morbo sabiéndose el protagonista de pesadillas ajenas. El excentricismo de la edad, más la constante visión de su entorno familiar, lo empujaron a beber, a fumar, a caminar por senderos que algunos mayores llaman “malos pasos”, y a adoptar una actitud vehementemente racista que por momentos lograba poner en aprietos a sus más leales amigos, familiares y benefactores. Por respeto no menciono el nombre de la muchachita que expulsaron del aula por negra, o mejor dicho, porque el Nieto de General implantó su decreto de no compartir el mismo espacio con aquella condiscípula porque - según él - los negros además de feos y brutos, hieden.

Por esa época, la palabra gracias también había sido erradicada de su diminuto diccionario. Absolutamente comprensible, Cuba padece un sistema feudo liberal con una cúpula dictatorial y anarquista; no tenía por qué agradecer lo que por derecho cree suyo. Nadie aprende a decir gracias si no está realmente agradecido.

Desagradecido, sin frenos, y justo en el momento que hablar de economía era tema de moda, Raulito, el hoy escolta presidencial, decide estudiar en la Facultad de Economía de La Universidad de La Habana. Es común, e incluso razonable, que deportistas de alto rendimiento estudien Licenciatura en Deporte y las competencias internacionales sean sus exámenes estatales. Usando este mismo principio, y después de un convencimiento que incluyó alguna presión, la rectoría del plantel universitario al quedarse sin opción, entendió que al alumno en cuestión, alto, rubio, de fuerte complexión y zafios modales, se le debían otorgar honoríficas calificaciones debido a su participación como invitado especial a paseos gubernamentales. Su reiterada ausencia a clases no fue tomada como un deterioro intelectual, sino como ayuda al patrimonio nacional.

Corrían aires de cambio, el mapamundi trasmutaba sus colores y esta familia, por ordenes de su patriarca, necesitaba unirse más. En un acto de humildad y sacrificio, el tío Alejandro Castro, conocido por El Coronel con menos grasa corporal que materia gris en el cerebro, se apareó con una ex novia de su sobrino Raulito y así enarbolaron la extraña pasión familiar por la propiedad común. De manera que, los domingos, el clan disfruta de los exóticos manjares que aún prepara el viejo Chute (el cocinero Jesús); y el resto de la semana, sobrino y tío revisaban su propio código conductual compartiendo la misma mujer. Puede parecer inmoral, pero nada novedoso; se sabe que Vladimir Ilich Lenin y su esposa Nadiezhda Konstantinova Krupshaya, paseaban, vivían, y se entretenían con Elizabeth D’Herenville (Inessa). Claro, existen las diferencias, al líder de los bolcheviques, su pareja, y la mutua concubina, no los unían lazos de consanguinidad.

El jefe del Departamento de Seguridad Personal del Ministerio del Interior, y algunos otros a su mando, al sentirse amenazados por la posibilidad real de ser cruelmente suplantados por un sano y poderoso retoñito familiar, con muchísimo cuidado lo intentan ridiculizar echando a correr algunas frases que con sutileza ponen en boca de la opinión popular: “Escolta 2”, “no se sabe si el nieto cuida al abuelo o si el abuelo cuida al nieto”, “a uno tengo que cuidar, y al otro debo vigilar”,… En fin, que el muchacho es criticado, pero intocable.

Raulito se casó, y en la boda se escucharon los acordes contagiosos de La Charanga Habanera, una orquesta que, como otras, decide intercambiar talento por caricias de poder. Tiempo después se divorció, dejó una niña en camino, y anda en planes de otra boda.

El Linaje Castro Espín es como una organización benéfica en post de la mezquindad donde el sentido común es el menos común de los sentidos. Raulito es una víctima que no alcanzó a ser diferente. Hoy se autodefine patriota y defensor de esas ideas que quizás por enaltecidas inspiran saqueos y revolución. Le recrea un ardor enfermizo por impresionar a las personas que están por debajo de su condición social. Es paranoico y, como únicamente ha leído algunas páginas alternas de la vida de Julio César; está realmente convencido de que el final de su abuelo Raúl se reducirá al asesinato en un acto de venganza por parte de su propia escolta. Decir más, sería redundar.

La represión en Cuba


Panes y pasteles
René Gómez Manzano
LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org) – La actual escalada represiva desencadenada por el régimen castrista contra toda manifestación de discrepancia, se mantiene e intensifica. Noticias en ese sentido son publicadas una y otra vez por la prensa independiente cubana y por órganos informativos radicados en el extranjero.
 
La prensa oficialista de la Isla actúa como si esos hechos alarmantes no existieran. Granma, otros periódicos y el Noticiero de la Televisión Cubana, informan — es un ejemplo — sobre la represión a grupos de “indignados” en alguna ciudad española, pero los apaleamientos a las Damas de Blanco y otros manifestantes pacíficos de la Isla simplemente los ignoran.

Las voces de protesta y condena no han faltado. Como Presidente de la Corriente Agramontista, la más antigua y nutrida agrupación de abogados independientes cubanos, me enorgullezco de la enérgica reprobación suscrita por trece colegas a esos actos inciviles, la cual fue difundida el miércoles 24.

En ella, los juristas independientes respaldaron los escritos de denuncia de esos actos represivos que presenté el martes 23 ante las más altas autoridades del terreno jurídico: el Presidente del Tribunal Supremo, la Ministra de Justicia y el Fiscal General de la República.

El pasado lunes se publicó otro documento en el mismo sentido, emitido por el grupo plural de análisis Alianza Democrática Cubana (ALDECU) y suscrito por sus siete miembros actuales, los líderes disidentes Gisela Delgado, Guillermo Fariñas, José Daniel Ferrer, Iván Hernández Carrillo, Héctor Palacios y Elizardo Sánchez, así como un servidor.

Precisamente uno de estos firmantes, el miembro del Grupo de los 75, José Daniel Ferrer García, ha declarado la valerosa disposición de las decenas de miembros de la recién fundada Unión Patriótica Cubana (UNPACU), que él encabeza, a mantener e intensificar sus protestas en la provincia de Santiago de Cuba, alargándolas hasta por varios días.

Todos los escritos antes mencionados reflejan la alarmante realidad que vive hoy nuestra Patria. Por mencionar sólo los hechos más recientes, habría que destacar la represión sufrida el pasado domingo en Palma Soriano por un grupo de quince señoras incorporadas al emblemático movimiento de las Damas de Blanco.

En este caso, a las amenazas, golpes y otros actos violentos, se sumó la procacidad más grosera. Una de las participantes, Caridad Caballero, relataba a la prensa: “Se agarraban los testículos, nos decían palabras obscenas, hacían gestos con el dedo del medio, diciéndonos que nos lo meterían en el ano”. No es la primera vez que se realizan actos tan bochornosos.

A fuer de sincero, uno no entiende bien de dónde sacan los agentes represivos a ese personal que se presta a perpetrar hechos tan repugnantes contra mujeres honorables a las que, para colmo, el único acto que les pueden atribuir los incondicionales del régimen es el deseo de viajar a la ciudad de Santiago para oír misa en su catedral.

Pero no nos fatiguemos averiguando dónde reclutan a esas sabandijas con figura humana. Las mismas Damas de Blanco han reconocido entre ellos a habituales del delito, que se prestan a esas bajezas para ganar impunidad. Para colmo, el ron barato ha desempeñado su papel, pues varias de esas dignas señoras dan fe del fuerte aliento etílico de esos especímenes del “hombre nuevo” comunista.

Uno comprende que es difícil la tarea que tienen ante sí los oficiales de la policía política del régimen. Supongo que no les resulte fácil encontrar voluntarios que se presten a tanta vileza. Imagino que los represores se consuelen y se auto justifiquen recordando el viejo refrán castellano: El panadero hace el pan con la harina que le dan.

De todos modos, deberían pensarlo mejor; y no sólo porque están propiciando criminales enfrentamientos fratricidas, sino también porque deberían tener presente otro dicho que viene como anillo al dedo a la situación existente hoy en Cuba, al igual que en muchos otros rincones del mundo: El horno no está para pastelitos.


¿Por qué preside Cuba la Conferencia de Desarme?

Miriam Leiva[1]

LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org) – “Asume Cuba la presidencia de la Conferencia de Desarme de la ONU”, fue el titular en primera plana del diario Granma el 24 de agosto, como si se tratara de un gran logro de la diplomacia criolla.  Se citaba “un llamado a preservar y fortalecer el grupo como garante de la paz mundial”,  de Abelardo Moreno, viceministro de Relaciones Exteriores, en la sesión inicial. También medios de prensa internacionales reportaban la noticia con palabras de Rodolfo Reyes, diplomático acreditado en Ginebra.

Los desconocedores de los procedimientos de los organismos de Naciones Unidas se impactaron debido al historial guerrerista del gobierno cubano, tan solo con recordar que casi medio siglo atrás, en 1962,  había puesto a la humanidad al borde de la tercera guerra mundial, en ese caso atómica, debido a la llamada Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre, superada gracias al acuerdo de Kennedy y Kruschov  para retirar los cohetes soviéticos que se emplazaban en Cuba.  Sobre todo ha resultado chocante por las reiteradas referencias de Fidel Castro a su desencuentro con el líder de la URSS al pactarlo en contra de su voluntad, y su determinación a disparar alguna cabeza nuclear.  Entonces, el Comandante en Jefe no aceptó una comisión de verificación de la ONU.

Eran momentos cruciales de la Guerra Fría, candentes porque el 13 de agosto de 1961, las autoridades de la República Democrática Alemana, creada en la zona de Alemania ocupada por la Unión Soviética después  de la II Guerra Mundial, habían construido el muro divisorio de Berlín, para impedir la comunicación con Berlín Occidental.  Téngase en cuenta que en ese período coincidió el triunfó de la revolución cubana (1959) y el comienzo de las hostilidades con Estados Unidos, que estuvieron a punto de la guerra directa debido a la invasión de Bahía de Cochinos o Playa Girón en abril de 1961.
Tropas paramilitares

De manera que en octubre de 1962 el foco de tensión se trasladó de Europa hacia el territorio norteamericano por la amenaza nuclear soviética desde la isla, sin que siquiera hubiera garantías de que Moscú tenía el control real de las armas atómicas. Con posterioridad, como se conoce,  las autoridades cubanas fomentaron guerrillas y otras acciones bélicas en América Latina, África y el Medio Oriente, fundamentalmente.

La población cubana ha dejado de impresionarse hace tiempo con los rimbombantes  “logros” diplomáticos del gobierno. Pero se desconoce que la presidencia de la Conferencia de Desarme tan solo corresponde a una rotación rutinaria, como ocurre en otros organismos internacionales.  Ese foro único de negociaciones multilaterales acerca del tema se estableció en 1979 como resultado de la Primera Sesión Especial sobre Desarme de la Asamblea General de la ONU, efectuada en 1978. Inicialmente, la CD estuvo integrada por 40 países,  actualmente son 65 y cada año invita a los miembros de la ONU interesados, que no la componen,  a participar en los trabajos como observadores.  Prácticamente se incluyen todos los asuntos de control de armas y desarme.

La conferencia tiene su sede en el Palacio de las Naciones de Ginebra, Suiza, posee sus Reglas de Procedimiento y su propia agenda,  informa anualmente y cuando se requiera a la Asamblea General de la ONU, y sus acuerdos se adoptan por consenso, que  prácticamente significan unanimidad, por lo que alcanzarlos resulta sumamente difícil.

La sesión anual se divide en tres partes de 10, 7 y 7 semanas, respectivamente. Su secretario general es el director general de la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra y representante personal del Secretario General de la ONU, pero las sesiones son presididas por sus miembros sobre la base de la rotación según el alfabeto en francés, durante un período de cuatro semanas. De tal suerte, la actual presidencia de Cuba no tiene especial connotación, a no ser por su historial en la materia.

Las incongruencias en los organismos internacionales se aprecian constantemente, y dificultan el avance de temas muy importantes. Muestra de ello es la ejecutoria de la República Democrática Popular de Corea, presidente de la CD en la sesión anterior, que continuó desarrollando sus armas nucleares después de suscribir el Tratado de No Proliferación del cual luego se retiró, y  constituye una amenaza nuclear en el Sudeste Asiático. Esto motivó la paralización de los trabajos de la CD por la protesta de Canadá y otros miembros.

Entre los logros de la Conferencia de Desarme se encuentra la Convención sobre Armas Químicas,  la Convención sobre Armas Biológicas y el Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares, pero hay estancamiento en asuntos medulares, como el cese de la carrera armamentista y el desarme nuclear, la prevención de la guerra nuclear y temas afines. Aunque desde la fundación de la Organización de las Naciones Unidas en 1948 se han logrado notables avances, todavía existen grandes peligros y se requerirán  inmensos esfuerzos para lograr un mundo realmente seguro.


[1] Miriam Leiva, Villa Clara, 1947. Periodista independiente desde 1995. Vicepresidenta de Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling. Miembro fundadora de Damas de Blanco en marzo de 2003. Diplomática, profesora invitada del Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, del cual fue expulsada en 1992. Traductora y profesora de inglés e-mail: leivachepe@gmail.com http://blogs.cope.es/desdecuba/