miércoles, 1 de junio de 2011

Vargas Llosa está furioso.

Mario J. Viera.


Mario Vargas Llosa se indignó. Ahora se vuelve contra el diario EL COMERCIO porque este se ha parcializado a favor de la candidatura de Keiko Fujimori.
De inmediato ha cortado cualquier relación que lo vincule con el rotativo al que considera haberse convertido “en una máquina propagandística a favor de Keiko Fujimori, y viola a diario las nociones de objetividad, con la intención de impedir de cualquier forma que gane Ollanta Humala la presidencia”.
Y como no puede aceptar la parcialidad del Grupo de EL COMERCIO  se niega a que su columna “Piedra de Toque” que habitualmente escribe para EL PAIS  de España, “siga apareciendo en esa caricatura de lo que debe ser un órgano de expresión genuinamente libre, pluralista y democrático”.
Es cierto que en EL COMERCIO se ha cometido acciones que chocan contra la libre expresión de algunos de sus reporteros habiendo despedido a dos periodistas que se negaron a seguir la línea editorial de apoyo incondicional a Keiko Fujimori en los medios que forman en el grupo.
Por cierto el definidamente pro Humala, LA REPUBLICA, que también tiene la intención de impedir que gane la presidencia el candidato que no cuenta con su apoyo, Keiko Fujimori, reprodujo una cita, que otros diarios peruanos omitieran, de la carta que Vargas Llosa le remitiera al director del diario EL COMERCIO donde le imponía de su decisión de apartarse “por segunda vez y de manera definitiva” de EL COMERCIO.
La cita es la siguiente:
“Desde que el puñado de accionistas encabezados por la Señora Martha Meier Miró Quesada, tomó el control de este diario y del grupo de canales y diarios que posee, dichos medios se han convertido en una máquina propagandística a favor de la candidatura de Keiko Fujimori”.
El diario EL PAIS, que dio la primicia de la decisión del autor de “La fiesta del chivo” indicó que fuentes del grupo mediático EL COMERCIO aseguraron “que su diario ha publicado hasta ahora todas las columnas de Vargas Llosa, incluso en las que abogaba expresamente por el voto por Humala”.
No sé, tal vez Mario Vargas Llosa se molestó con opiniones muy generalizadas en Perú de que Fujimori se vio mejor en el debate que sostuviera con Ollanta Humala y por las informaciones que EL COMERCIO y PERU 21 han ofrecido sobre la actuación del Capitán Carlos en Madre Mía y la divulgación de un vídeo en que aparentemente se ve a un lugarteniente de Humala intentando sobornar a un testigo en el caso que se le seguía al actual candidato de Gana Perú.
Muy bien hace Mario Vargas Llosa de negarse a colaborar con un medio donde, en su opinión, “se despide o intimida a los periodistas independientes, y se recurre a las insidias y golpes bajos de los peores pasquines que viven del amarillismo y del escándalo”.
El respeto a la opinión no solo es exigible a los gobiernos, también es un imperativo que deben cumplir los directivos de los medios.
Quizá, Vargas Llosa se decida a favor de otro periódico para la reproducción de su columna “Piedra de Toque” que no sea LA REPUBLICA porque de hacerlo caería en la contradicción de colaborar con un medio también parcializado en el debate presidencial.
Cuando el mito castrista hizo su aparición con los fulgores de una revolución que se presentaba a sí misma como humanista, Mario Vargas Llosa defendió calurosamente aquel proceso que poco a poco fue mostrando el rostro descarnado de la tiranía y el totalitarismo. Rectificó a tiempo y se convirtió en un poderoso crítico del castrismo.
Ahora, el premio nobel de literatura se ha decidido por subirse a la cuerda floja. Se las juega todas con el nacionalista Ollanta Humala, el hombre que todavía no ha convencido a muchos de haber abandonado las ideas del socialismo a lo Hugo Chávez, el intervencionismo de Velazco Alvarado y el etnocacerismo de su entorno familiar. Dios quiera, si es que Dios se ocupa de los conflictos políticos, que el beneficio de la duda que Vargas Llosa le ha concedido a Humala se confirme en la práctica si este llegara a ser elegido como el próximo presidente del Perú. Que ojalá sea verdad que Humala se ha distanciado de Hugo Chávez, que no quiera, de ser presidente convertir al Perú en un nuevo satélite de la ALBA.

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