sábado, 31 de diciembre de 2022

CUANDO NO HAY LIDERAZGO HAY DESALIENTO

 

Mario J. Viera

 


Pareciera que el endriago del desaliento ha sentado su trono entre los sectores populares de Cuba. No hay soluciones al presente; nada puede ser cambiado o removido; ¿acaso las ilusiones no se destruyeron ante el fracaso de la aventura ingenua de convocar a una Marcha Cívica por el Cambio? Desaliento. En las prisiones languidecen cientos de los participantes en las manifestaciones del 11 de julio del 2021. Cargan largas penas de prisión que van hasta veinte años y más. No les quedan esperanzas, nadie saldrá a las calles para exigir que sean liberados. Desaliento. El Leviatán se siente seguro, ¿quién será capaz de enfrentarle? Es mejor huir de sus garras antes que la osadía de retarle.

Hojeamos las páginas digitales de los medios de periodismo alternativo consagrados a la ejecución de un periodismo serio; unos, como Diario de Cuba y El Estornudo, centrados más en artículos de opinión, otros decididos a hacer un periodismo objetivo, como pudieran ser 14 y Medio o Ciber Cuba, sin faltar aquellos dedicados a la elaboración de análisis del problema cubano como Cubaencuentro y todos en conjunto planteando solo quejas, o con las esperanzas puestas en un futurístico quizá, como así lo avizora Ariel Hidalgo desde la página digital de Cubaencuentro: “a pesar de las reformas y éxodos masivos, si ese régimen [el de la dictadura cubana] de modelo económico disfuncional ha perdido lo que a la larga podía salvarlo del colapso: un proveedor externo permanente y ya ha perdido la representatividad de la mayor parte del pueblo que lo sostenía, está ya destinado a derrumbarse, porque cuando las medidas tomadas para suavizar las tensiones pierdan su efecto, no habrá que esperar mucho para que se produzca una explosión social de mayores proporciones que la primera, y lo único que podrá salvarlo, si para entonces quedara tiempo, sería un cambio profundo de las estructuras de esa sociedad, una sustitución radical de ese modelo insostenible, por lo cual hemos afirmado que después del 11 de julio, pase lo que pase, es un antes y un después, o sea, las cosas no podrán seguir siendo como hasta ahora. En otras palabras, lo que se impone es otra revolución, y lo único que habría que determinar es si esa revolución se hará desde el poder o contra el poder”.

Solo quejas sobre los desastres del sistema y sobre su poder represivo, y a la espera de que algo un día se produzca; sin embargo, hay un tiempo para todo, y el tiempo de ahora no es el de la queja, no es este el tiempo para denunciar y exponer los errores y los fracasos del régimen para desenmascararle, porque ya son pocos los que, en Cuba, desconocen los fracasos del régimen, porque ya la gran mayoría los sufre, por eso la gente emigra porque no aguanta más y no ven una luz en el futuro.

El tiempo pasado de las quejas fue el primer paso que se requería dar, denunciar y exponer ante el mundo la verdadera naturaleza del régimen, tarea que debió cumplir y cumplió la disidencia y el periodismo independiente de finales del pasado siglo. Era el tiempo de crear conciencia. El de ahora es el tiempo de liderar, de organizar, de entrenar, de actuar. Es tiempo para generar entusiasmo y no desaliento, de infundir en el ánimo de todos que se puede enfrentar a la dictadura y derrotarla. No es tiempo para lamentos, sino tiempos de inspirar y de alentar.

Se requiere animar, convencer que se puede enfrentar a la dictadura y derrotarla, mostrar los medios correctos para impulsar esa revolución de la que habla Hidalgo, una revolución que no se puede hacer desde el poder, porque sería una revolución a medias; que la revolución se tiene que hacer contra el gobierno. Si no se genera entre los sin poder la confianza en sus propias capacidades, continuará el éxodo masivo.

Ninguna explosión social producida de manera anárquica, sin un centro de liderazgo que la unifique, ha provocado la caída de ningún gobierno. En 2021 hubo explosiones sociales en Colombia y en Chile sin poder, ni siquiera, desestabilizar a sus respectivos gobiernos. El Euromaidán en Ucrania, la plaza Tahrir en Egipto y las manifestaciones multitudinarias de Túnez, no fueron estallidos sociales, fueron movimiento organizados con meses previos de preparación.

¿A que ha quedado reducida la disidencia interna? Hoy, cuando por la ley de inercia de la dinámica social podría haber asumido y afirmado su liderazgo, la disidencia interna quedó relegada a la marginalidad. No estaba preparada, no esperaba, no concebía una reacción popular de rechazo popular de muchos estratos de la población en contra del gobierno, había sido tomada por sorpresa y no supo darles cobijo y aliento a aquellas manifestaciones populares para transformarlas en un verdadero movimiento de resistencia contra la dictadura. El 11 de julio pudo haber sido el antes y el después que creyó ver Ariel Hidalgo, pero no llegó a serlo porque la disidencia no supo cómo aprovechar políticamente aquel acontecimiento.

No se trata de que la disidencia haya perdido el rumbo, porque no se pierde lo que no se tiene. La disidencia interna no ha sido capaz de trazar su propio rumbo. Y esa falta de rumbo ante el estallido de las protestas multitudinarias espontáneas del 11 de julio, le ha permitido al régimen tomar la iniciativa y golpear primero. Se requiere salir del punto muerto, de ese punto de impasse, término anglo que resulta más preciso, al cual ha quedado constreñida la disidencia interna.

¿Qué sucedió con aquel florecimiento de grupos disidentes de los años de los 90, cuando llegó a alcanzar más de 300 grupos? Hoy solo quedan el resto, lo que queda de aquellos 300 grupos ¿Por qué? Por el desaliento generado por el fracaso de Concilio Cubano en 1996, y por la ofensiva represiva del régimen de Fidel Castro en el 2003, y sobre todo, por la carencia de métodos de lucha adaptados a las condiciones que se iban generando en el país. La carencia de liderazgo fue siempre el mal endémico de la disidencia.

En 2019 apareció el Movimiento San Isidro, un movimiento de artistas populares y cercanos a la marginalidad, que resultó ser, pese a sus inconsistencias y sus incongruencias, una nueva luz para la disidencia interna, luz que se agigantó con la sentada del 27 de noviembre de cerca de 300 de jóvenes artistas y creadores ante la sede del Ministerio de Cultura. Con muy buenas intenciones, aquellos del 27 de noviembre entraron en lo político; pero la política no es un simple juego de buenas intenciones; la política es debate; pero más que debate es lucha; es estrategia, es impulsar la acción hacia la conquista del poder y para ello se requiere organización, liderazgo y un fuerte potencial humano.

La disidencia no pudo llegar a convertirse en un movimiento popular, condición fundamental para impulsar una revolución. La disidencia y el periodismo independiente se han intelectualizado, hasta tal punto que los actuales pronunciamientos, venido del sector intelectual han llegado a convertirse en algo así como una peña, como un club de debate intelectual, centrado solo en reformas civilistas. Han descartado la experiencia de los viejos luchadores de la disidencia interna y llegan a considerar que, el periodismo independiente y el mismo movimiento disidente es algo dr ahora, de los últimos tiempos.

La orfandad de liderazgo de estos tiempos, repito, genera el desaliento, y la respuesta es el éxodo masivo. Alberto Méndez Castelló, de Cubanet, se pregunta: “¿Qué quiere decir este éxodo? Pues, obviamente, quiere decir y primero que todo, que los cubanos huyen porque no se sienten bien en su país. No les gusta el trabajo mal pagado, las casas derrumbándose, las calles ahuecadas, el agua de tomar como si fuera de cloaca, la falta de comida, los precios inflados ni los jueces y los policías haciendo de buenos mientras meten en la cárcel al que protesta y dice lo que piensa, que el comunismo es basura, pura distopía. Y, por supuesto, nadie se va de un lugar en que se siente a gusto, ¿no?

Y esto solo es una verdad a medias porque puede aplicarse a los miles de migrantes de Centro América, y de Haití que tratan de buscar asilo en Estados Unidos. ¿Qué quiere decir este éxodo? Todo lo apuntado por Méndez Castelló más sumado al desaliento político, a la falta de un liderazgo que los conduzcan y guíen en la solución del gran conflicto. Recuérdese que este éxodo masivo, multitudinario de ahora,, no es similar al  iniciado en 1959 y se generó luego del fracaso de la convocatoria por la Marcha Cívica del 15 de noviembre del 2021.

Para no hacer más extenso este artículo quiero poner un ejemplo:

Cuando dos personas se conciertan para llevar a cabo un propósito, lo primero que tienen ante sí, es definir cuáles son los objetivos que esperan alcanzar; para ello requieren tener muy en claro con qué recursos cuentan para alcanzar esos objetivos, valorar las dificultades para poder cumplir su empeño y las propias posibilidades. Pronto se dan cuenta que por ellos solos no pueden impulsar sus propósitos, que deben conseguir apoyo de muchos, que deben organizarse y trazar un proyecto para todos, para captar recursos humanos, que la organización asuma el liderazgo, que guíe y oriente, que estimule la elaboración de ideas, que no se coarten las iniciativas de los miembros de la organización, siempre que no estén en contradicción con la línea general de propósitos y métodos de la organización.

Se necesita liderazgo; no un liderazgo mesiánico, no la presencia de un iluminado, sino un liderazgo orgánico. El punto débil del régimen ha quedado expuesto: El régimen ha perdido sus recursos humanos, el apoyo popular activo, o pasivo o resignado o como lo entiende Ariel Hidalgo, “ya no existe el mismo apoyo con que contaba antes entre la población”. Sin embargo, la disidencia no ha sabido captar esos recursos humanos a su favor, se lo impide su propia decidía y la emigración masiva de los desalentados.  

jueves, 29 de diciembre de 2022

DOS LIBROS EN VINCULACION

 


Mario J. Viera

Le había prometido a mi estimado amigo Guena Rod enviarle una edición en tapa blanda del libro “Cuba – Resistencia Noviolenta: Una propuesta para la acción”, y a mi muy apreciado Lazaro García Cernuda un volumen del libro en tapa blanda “Programa Agrario del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba (Independiente)”, promesas ambas que no pude cumplir debido a un problema técnico presentado en Kindle Direct Publishing que me impedía pedir copias para el autor.

Ello me impuso la necesidad de republicar ambos volúmenes. Luego de esto y ya puestos en circulación, he hecho el pedido de los dos libros. Entre el 11 de enero y el 13 de ese mismo mes ya tendré en mi poder las dos ediciones, para, finalmente cumplir la promesa empeñada con Guena y con Lázaro García.

Tanto a uno como al otro les enviaré por correos los dos volúmenes, porque considero que las temáticas guardan una estrecha relación.

Para poder cumplir con una visión de futuro en Cuba, se requiere un proyecto de reformas estructurales, tanto en el planos socio-político como en la economía. Pero para ello, lo primero es alcanzar el poder político y para alcanzar el poder político se requiere impulsar un poderoso movimiento de resistencia noviolenta poniendo en práctica los métodos y tácticas de la noviolencia, que, en ese primer libro, resumo, y adapto a las condiciones cubanas, las propuestas de Gene Sharp y otros analistas sobre loa movimiento noviolentos de lucha contra las dictaduras.

En las palabras introductorias al Programa Agrario del PPDHC, anoté:

Aunque presentado como Programa Agrario del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba (Independiente) este programa pudiera ser asumido como parte integrante del programa de objetivos que, en su momento, desarrolle un movimiento de resistencia noviolento dirigido al rescate de la democracia en la isla. Así que el proyecto que aquí exponemos pudiera ser denominado como Programa Agrario del Movimiento de Resistencia Noviolenta.

Sabemos que la ejecución de un proyecto agrario, como el aquí expuesto, solo puede ser acometido una vez que la oposición democrática de Cuba alcance el poder político. Pero para alcanzar el poder político se requiere que la oposición se reacondicione del punto muerto en el cual está sumida tras los acontecimientos posteriores al 11 de julio de 2021 y del esfuerzo baldío de la no ejecutada marcha cívica por el cambio convocada para el 15 de noviembre de 2021.

Cuando la oposición cubana se organice y elabore un proyecto estratégico para impulsar el movimiento de resistencia, basado en los métodos adecuados de la lucha noviolenta, con objetivos concretos y claramente expresados, y logre alcanzar el número crítico de participantes para las diferentes campañas de protesta noviolenta y de persuasión; de no cooperación con el régimen; y de intervención noviolenta, se necesitará entonces visión de futuro. Y esta visión de futuro se puede presentar en un cuerpo de diferentes proyectos de futuro, como este agrario, o uno de reforma de los sistemas de enseñanza con inclusión de la autonomía universitaria, o reforma del Poder Ejecutivo, y otros, dirigidos a distintos aspectos de la realidad social”. 

Y cerré las palabras introductorias, diciendo:

Estoy convencido de que este trabajo puede ser mejorado y enriquecido con aportes de otros agrónomos y especialistas pecuarios e incluso aquellos provenientes de especialistas en economía. Toda opinión vale y debe ser considerada.

Espero ver un día cuando la oposición cubana se decida por la colaboración a cuanta iniciativa sea propuesta realizada con visión de futuro y colocando en primer plano los intereses de todos los cubanos”.

martes, 20 de diciembre de 2022

LA HERENCIA TERRORISTA DEL REGIMEN DEL PARTIDO COMUNISTA

 

Mario J. Viera



Pues, sí señor, como al galgo le viene de herencia ser rabilargo, al actual régimen impuesto en Cuba por el Partido Comunista de Cuba (PCC) le viene de herencia ser “rabilargo”. El actual gobierno de Cuba, o mejor sería decir, toda la presente estructura del Estado, es la herencia, la continuación, aunque sin los áureos épicos de la gesta guerrillera de finales de la década de los años 50.

Los inmaculados héroes de aquella gesta no llegaron al poder por medios civilistas o por mecanismos electorales; ni siquiera por la puesta en marcha de un poderoso movimiento de resistencia noviolenta. Creo que todos, hasta el más desinformado en las antípodas, conocen como los guerrilleros del 26 de Julio, lograron el poder en 1959. La violencia fue el camino seguido; y la violencia estaba justificada, así lo considera el PCC, porque se luchaba contra una dictadura.

Pero hay más. El segundo párrafo del Art. 40, de la Constitución de 1940 establecía como postulado: “Es legítima la resistencia adecuada para la protección de los derechos individuales garantizados anteriormente”. El adjetivo que acompaña al derecho de resistencia era bien claro, la resistencia debía ser “adecuada”, que es lo mismo que ser apropiada y ajustada.

Ciertamente se dice que en Cuba existía un gobierno autoritario, o si se prefiere, una dictadura. Una dictadura que no era tan dura. Los medios masivos de información funcionaban, y muchos de ellos eran bien críticos del gobierno. Hasta Fidel Castro, luego de ser amnistiado por el gobierno, publicaba en algunos periódicos. No existía el partido de la dictadura como el único legalizado en el país; con todas sus deficiencias y virtudes el sistema de partidos funcionaba y en el Congreso ocupaban bancadas, legisladores, tanto del oficialismo como de la oposición. Está claro, no faltaban los hechos de sangre, ni tampoco faltaban ejecuciones extrajudiciales; pero estos hechos y estas ejecuciones eran compartidas tanto por el gobierno como por aquellos que lo enfrentaban.

Sí. Nadie puede negarlo, los guerrilleros del Movimiento 26 de julio llegaron al poder caminando sobre charcos de sangre y se consolidaron como poder político creando nuevos chacos de sangre.

La resistencia contra el gobierno surgido por un cuartelazo el 10 de marzo de 1952, no sería la más adecuada, apropiada y ajustada. El terrorismo nunca será un método de lucha apropiado, y ese fue el método empleado por los precederos del régimen que aún perdura en Cuba.   Y esto no es una opinión festinada de mi parte, sino ajustado a la definición jurídica del delito de terrorismo.

Para que nadie me acuse de falta de objetividad e imparcialidad, me referiré a esa obra cumbre surgida de los penalistas que han (re) redactado y (re) reformado el Código Penal cubano, que, por la Ley 151/2022 ha sido puesto en vigor. En el Art. 149.1 del Capítulo I del Título II del Código Penal, se definen como terrorismo, “los actos (…) que por su forma de ejecución, medios y métodos empleados, evidencien el propósito de intimidar u obligar, a un gobierno o a una organización internacional, a realizar un acto o abstenerse de realizarlo o, de igual manera, provocar estados de alarma, temor o terror en la población, en un grupo de personas o en determinada persona, poner en peligro inminente o afectar la vida, la integridad física o mental de las personas, provocar afectaciones a bienes de significativa consideración o importancia, el medio ambiente, la  paz internacional o la seguridad del Estado cubano”.

En el Art. 151. 1 del Capítulo  II del mismo Título II, se amplía esta figura delictiva para señalar como ejecutor del delito de terrorismo a aquel que, “fabrique, facilite, venda, transporte, remita, introduzca en el país o tenga en su poder armas, municiones o materias, sustancias o instrumentos inflamables, asfixiantes, tóxicos, explosivos plásticos o de cualquier otra clase o naturaleza, agentes químicos o biológicos, o cualquier otro elemento de cuya investigación, diseño o combinación puedan derivarse productos de la naturaleza descrita, cualquier otra sustancia similar o artefacto explosivo o mortífero…” El que (Art. 152) “entrega, coloca, arroja, disemina, detona o utiliza un artefacto explosivo o mortífero, u otro medio o sustancia de las descritas en el artículo anterior, contra: a) Un lugar de uso público; b) una instalación pública o gubernamental; c) una red de transporte público o cualquiera de sus componentes; o de transmisión de energía, de las telecomunicaciones y la información y la comunicación, sus servicios; d) una instalación de infraestructura; e) cosechas, bosques, pastos, ganado o aves; f) campamentos, depósitos, armamentos, construcciones o dependencias militares en general”.

Recuérdese el lanzamiento de fósforo vivo en algunos centros comerciales, las cien bombas colocadas por el Curita en lugares de uso público en La Habana, el intento fallido de Urselia Díaz de hacer estallar una bomba de tiempo en un baño del Teatro América; los sabotajes a plantas eléctricas; quemas de comercios y empresas privadas durante los sucesos del 9 de abril de 1958; los talleres para la fabricación de bombas artesanales y cócteles Molotov; el asalto armado a una armería en La Habana; la introducción de armas letales al interior del país procedentes de gobiernos condescendientes y del trato con contrabandistas de armamentos; los intentos de boicot de las elecciones de 1958 por medios violentos y empleo de armas y bombas y amenazas a los candidatos y al electorado. Esta es una muy breve lista de actos ejecutados por el Movimiento 26 de Julio en su lucha por alcanzar el poder, los cuales tipifican los enunciados del Título II del Código Penal vigente para calificar como terroristas todos aquellos actos.

El régimen actual en Cuba, aunque tenga al frente a un mediocre funcionario, como el Sr., o “compañero” Miguel Díaz-Canel Bermúdez viene de la casta del terrorismo y sigue siendo terrorista, aunque ahora sus métodos de terror político sean más sutiles que aquellos empleados por los “padres de la revolución” para adueñarse del poder. De la violencia surgió, por la violencia, al menos por el momento, se mantiene.

Los postulados del Capítulo II del Título II del “nuevo” Código Penal, no tienen posibilidad de ser aplicados en contra de Raúl Castro, de Ramiro Valdés, de José Ramón Machado Ventura, y de algunos otros que todavía alientan vida, porque las leyes penales no poseen carácter retroactivo; pero de hecho, esos postulados, permiten definir el origen de la dictadura del PCC, una dictadura levantada sobre los escombros de la que fuera dictadura de Fulgencio Batista.

jueves, 8 de diciembre de 2022

Proyecto Agrario para una agricultura postcomunismo

 


Hubo en Cuba una reforma agraria en mayo de 1959. ¿Se alcanzaron sus propósitos? ¿Cuáles fueron sus resultados económicos? Las respuestas a estas interrogantes se encuentran en este libro que trata sobre un nuevo concepto de redistribución de las tierras labrantías. La Constitución cubana de 1940 proscribió el latifundismo. La ley de Reforma Agraria del régimen del castrismo pretendió ser la ley complementaria de esa constitución. ¿Se cumplió este propósito?

Seis décadas de dictadura totalitaria, han fracturado el alma de la nación. Se necesita, entonces, reconstruir las estructuras democráticas que el régimen del PCC hizo pedazos. Será difícil hacerlo, es casi como partir de cero, se ha perdido la capacidad de estatalidad desde el mismo momento en que el Estado se hizo omnipresente en todos los estratos de nuestras vidas; no queda ni rastros de la historia de una economía de mercado cuando funcionaba en Cuba, si hasta las tradiciones han quedado reducidas solo a una taza de café y a un plato de arroz congrí. No obstante, todos los detalles de reconstrucción desde la zona cero de la devastación de nuestra democracia tiene que estar en nuestras propias manos.

Se necesita considerar la necesidad de elaborar, con vistas al futuro, un programa dirigido a la reforma de todo el sistema de apropiación de la propiedad agrícola que reduzca la inflada burocracia presente en la conducción de la economía nacional, genere empleos, rescate y fomente producciones e industrias nacionales muchas de las cuales han sido aniquiladas por la mala administración del gobierno comunista.

En 1997, el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba (Independiente) había dado a conocer un proyecto agrario como parte de su programa para futuro. Esta edición de ahora va más allá de lo propuesto en aquel proyecto limitado. Ahora se presenta con mayor amplitud de conceptos teóricos.

Una vez derrocado el régimen totalitario la sociedad cubana no debe ni puede depender para alimentarse de importaciones, donativos y otras ayudas provenientes del extranjero. La autosuficiencia del sector agrícola será un signo claro que el nuevo Estado de Cuba avanza hacia el progreso estableciendo las bases de una economía sostenible.

De estas consideraciones surgió el propósito de elaborar un proyecto o programa dirigido en específico hacia el sector agropecuario del país.

Aunque presentado como Programa Agrario de una determinada organización opositora, este proyecto pudiera ser como uno de toda la oposición democrática de Cuba. No tiene necesariamente que ser una propuesta en particular de una organización; porque el conflicto existente en la producción agraria es y debe ser una tarea que queda pendiente de solución.

El Programa Agrario que en este volumen se presenta puede ser suscrito como Programa Agrario de todos.

Sé qu,e para muchos de los lectores no familiarizados con los términos agronómicos y legales, les resultará un poco engorrosa la comprensión de las propuestas presentadas en este libro o manual si así se quiere ver.

Este proyecto se ha publicado en formato de libro de tapa blanda y en formato de libro electrónico para que todos puedan acceder al mismo.