miércoles, 13 de julio de 2022

Pilares de apoyo de la dictadura totalitaria: Seguridad del Estado, Brigadas de Respuesta Rápida y Jueces y Fiscales

Del libro en preparación CUBA-RESISTENCIA NOVIOLENTA

Mario J. Viera

 


Seguridad del Estado, Brigadas de Respuesta Rápida y Jueces y Fiscales. Todo este conjunto constituye uno de los más poderosos pilares de apoyo con los que cuenta la dictadura del PCC para la implementación de sus medidas represivas (Fuente del Poder Sanciones). Todos requieren un tratamiento diferente. No se trata de infiltrarlos, sino de anular su actuación perniciosa.

Hay que tener presente que ante un acto de protesta noviolenta, el régimen movilizará, para contener la protesta, a las tropas especiales del Ministerio del Interior, conjuntamente con destacamentos de la policía y, como elementos fundamentales, las fuerzas de la Seguridad del Estado y las brigadas de respuesta rápida.

La Seguridad del Estado es la verdadera guardia pretoriana del régimen del PCC, como calificara, el periodista, novelista, y ensayista, Manuel Vázquez Montalbán, a la policía secreta del régimen de Francisco Franco. Son la representación exacta de lo que Hannah Arendt identifica como “banalidad del mal”. Es el primer cuerpo represivo movilizado por el gobierno para ejercer su rol de policía política ante el mínimo atisbo de protestas públicas. Tal como fuera la Gestapo o la KGB, o la Stasi alemana, sus oficiales no visten uniforme, y forman un cuerpo extremadamente bien organizado. Su principal labor incluye la represión política y la de espionaje y vigilancia sistemática, sobre todos los ciudadanos, bajo la noción o concepto del “enemigo interno” y la construcción del imaginario “agente pagado por el imperialismo”, empleando para ello, a informantes dentro de los CDR, y a los denominados “personal de confianza” anónimos para conocer sobre cualquier actividad u opinión contraria al régimen. Como la Securitate de Rumanía, la Dirección de Inteligencia cubana cuenta con una gran red de informantes y colaboradores en todos los niveles del Estado e incluso del Partido.  Ninguno de los oficiales que acosan a los disidentes tienen nombre propio pues actúan bajo seudónimo, esto hace que las denuncias de sus actos solo puedan referirse a un oficial, Jorge o Jesús o Angel.

Para cada grupo opositor o disidente destacado, existe una unidad de oficiales que se encargan de “controlar” sus actividades, empleando para cada uno, determinados métodos diseñados para advertir, amenazar, o simplemente, “conversar”. Con ello se confecciona un perfil psicológico de cada disidente diseñado para encontrarle su punto débil, para, por medio del cual emplear el chantaje.

Estas unidades actúan, sobre un caso o un individuo de interés o activista contestatario, durante un periodo determinado de tiempo, para posteriormente asignarle los casos a otra nueva unidad. El propósito es evitar el “contagio” ideológico con el disidente con el cual se interactúa. El mejor agente para el acoso de un determinado disidente, es el tipo rústico, escaso de imaginación y de un nivel cultural adecuado; pueden actuar como esbirros o como sicarios, y siempre lo harán sin escrúpulos de conciencia.

Aunque en determinados casos, la Seguridad prefiere que sea la policía la que se encargue de los actos sucios, también sus oficiales pueden actuar directamente como esbirros, encargados de aplicar la violencia disuasiva; de detener de manera arbitraria y con violencia a los opositores políticos. No se inhibirán en atacar a manifestantes noviolentos empleando para ello técnicas de artes marciales.

La Seguridad cuenta con sus propias mazmorras donde los detenidos pueden permanecer por largos periodos de tiempo sometidos a un régimen severo de confinamiento y sin que puedan contar con la asistencia legal de un abogado. El propósito es quebrarles y obtener de ellos una “confesión”: para cerrar el caso. Ningún acusado de actos contra la Seguridad del Estado podrá ser declarado inocente por el tribunal que conozca del caso. Los jueces y fiscales también están expuestos a las represalias de la Seguridad del Estado. 

¿Tiene algún punto débil la Seguridad del Estado que pueda ser utilizado por la resistencia? Lo tiene. La Seguridad actúa por medio de informantes; anular sus fuentes de información es el objetivo a alcanzar. La resistencia puede, a su vez construir su propia red de información por medio de Comité de Apoyo Cívico, para identificar, por sus nombres verdaderos y lugares de residencia, a los oficiales de la Seguridad del Estado que repriman a los participantes en las manifestaciones de protesta o acosen y violenten a opositores noviolentos para su divulgación por todos los medios informativos en el exterior, todo como método de hostigamiento noviolento.

Las brigadas de respuesta rápida es otro de los recursos que moviliza la dictadura junto a la Seguridad del Estado y a las fuerzas policiales en el intento de frenar la resistencia, actuando como un supuesto “pueblo indignado” frente a los disidentes y opositores descalificados como “agentes del imperialismo yanqui”. Esta organización de elementos fanatizados y hasta oportunistas inescrupulosos del PCC y de la UJC, sin faltar algún que otro delincuente favorecido, y muy en especial, la participación de viejos “hombres masa”, como muy bien los ha denominado Armando Chaguaceda, “sectores envejecidos, políticamente adoctrinados y leales al discurso oficial” consumidores habituales de las noticias de la prensa oficial. y cuyo “marco de comprensión de la realidad les hace, a priori, desconfiar y rechazar los datos y valores distintos[1]; actúan siempre con el apoyo de la Seguridad del Estado en el acoso a los opositores, empleando métodos matonistas en los detestables “actos de repudio”, y hasta llegan a la agresión física, utilizando estacas y cabillas. En la elaboración de la estrategia para la ejecución de marchas masivas de protesta deberá considerarse el cómo anular y aislar las acciones de estos grupos delincuenciales.

En el caso de los fiscales que promuevan, contra opositores políticos y manifestantes noviolentos, cargos de sedición y peticiones de graves sanciones de prisión; así como los miembros del tribunal que los sancionen, se deberá considerar cuáles métodos de persuasión y de hostigamiento noviolento se aplicará contra ellos. Al igual que lo propuesto para los oficiales de la Seguridad del Estado, sus nombres y direcciones de residencia deberán ser divulgados para conocimiento general.



[1] Armando Chaguaceda. La Ceguera Voluntaria. El Toque, 20 de julio de 2021 

Tarea básica: Captar la juventud universitaria

 

Del libro en preparación, CUBA-RESISTENCIA NOVIOLENTA

Mario J. Viera

 


El movimiento de resistencia noviolento en Cuba requiere erosionar los pilares de apoyo de la dictadura totalitaria, como la actual estructura centralizada de la CTC, y el control por la UJC y el PCC de la FEU. La resistencia debe ganarse el movimiento obrero y el universitario. En cuanto a la labor de captar a los estudiantes universitarios, se deberá impulsar una campaña favorable a la autonomía universitaria; el reclamo por la independencia de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de todo control por parte de organizaciones partidistas, como la Unión de Jóvenes Comunistas, (UJC) y el Partido Comunista de Cuba (PCC); el derecho a cursar estudios universitarios a todos aquellos con capacidad académica, sin consideraciones ideológicas, como la que proclama “la universidad para los revolucionarios” entendiendo como tales solo aquellos partidarios del régimen actual de gobierno.

La captación del movimiento estudiantil debe ser una de las labores primarias de la resistencia. El papel que los estudiantes universitarios juegan en el planteamiento y solución de conflictos es su destacado protagonismo para impulsar los cambios sociales. Su esencia es la inconformidad, la rebeldía, la actitud iconoclasta, el rechazo a todo lo impuesto y a todo lo pasado.

Siempre en todo proceso de cambio, el estudiantado, en general, está a la vanguardia, Y esta actitud la explica la socióloga checa Jiřina Šiklová: “Los estudiantes universitarios se sienten más atraídos por valores abstractos como justicia, derecho, patria, nación, que por temas concretos como el aumento de salarios o mejores condiciones para los empleados de alguna empresa. Además, son todos jóvenes y todos se están preparando para su futura carrera. Y como no trabajan, pueden salir a protestar prácticamente en cualquier momento del día”.

Nota característica de todos los regímenes totalitarios es la intención de crear, por medio de la organización y control de las juventudes y del indoctrinamiento, un “hombre nuevo” semejante al Übermensch, el superhombre imaginado por Friedrich Nietzsche. Un hombre ciegamente obediente a todas las directivas de la alta dirección del Estado y del partido, capaz de acometer cualquier acción “heroica” necesaria en defensa de la ideología oficial; un fanático imprescindible para el poder.

Tal es la fuerza latente que existe entre las juventudes en general, y entre los jóvenes universitarios, en particular, que los regímenes totalitarios siempre han intentado atraerlos con los dulces ideológicos de patria, nación, raza y clase, para así poderles controlar. En la Italia sometida al fascismo se organizaron a las juventudes en dos principales grupos: los Fasces Juveniles de Combate y los Gruppi Universitari Fascisti.

Los nazis, en Alemania forjaron dos organizaciones juveniles, las Hitlerjugend (Juventudes hitlerianas), su rama masculina, y para el sector femenino, la Bund Deutscher Mädel (Liga de jóvenes alemanas). Los soviéticos organizaron a las juventudes dentro de la organización ideologizada Kommunisticheski Soyuz Molodiozhi, el Komsomol. Modelo que se reproduciría en todos los estados influidos por Moscú.

En Cuba, desde la toma del poder por las mesnadas rebeldes de la región oriental, la dirección del poder, Fidel y Raúl Castro y el mediocre guerrillero Ernesto Guevara, inició una labor de control político y de ideologización de las juventudes cubanas. Primero se creó la Asociación de Jóvenes Rebeldes, oficializada en enero de 1960, para ser reorganizada, en abril de 1962, como Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). En 1962 se suprimió la autonomía universitaria, una conquista democrática que estaba vigente en Cuba desde la proclamación de la Ley Docente de enero de 1937, aprobada durante el gobierno de Federico Laredo Bru y consolidada en la Constitución de 1940 por los postulados de su artículo 53. El propósito buscado era el control del estudiantado universitario, lo cual se conseguiría reformando la Federación de Estudiantes Universitarios para convertirla, de hecho, como un apéndice de la UJC.

Desde la generación del 61, cuando contingentes juveniles combatieron en los pantanales de Playa Girón, defendiendo una revolución que ya les habían robado y traicionado, han transcurrido cuatro generaciones hasta el 11 de julio de 2021. Un relevo generacional se ha producido, diferente a la ya envejecida generación del 61; son los bisnietos de aquella generación, la generación de los milenios, comprendida entre las edades de 16 y 20 años. Una generación bien distante del año de 1959, del año de 1961 y del 1962. Incluso, distante de los años de la década de los 80, cuando nació en Cuba el movimiento civilista en defensa de los derechos humanos, Una generación que puede proclamar, aquel decir de, “lo que no es de mi año, no es de mi daño”.

El movimiento de resistencia, tiene que ganar la conciencia libre de las juventudes y generar en ellas el sentimiento de la necesidad del cambio y de la búsqueda, no de un futuro distante, sino de uno previsible. 

La labor de proselitismo dentro de las universidades debe hacerse a partir de pequeños grupos de estudiantes, actuando sin mucho resalto y manteniendo un perfil bajo.

domingo, 22 de mayo de 2022

Cuba- Resistencia noviolenta Papel del Exilio en la resistencia noviolenta

Mario J. Viera

 


Para no parecer absoluto, voy a decir que, prácticamente nada aparece, en todos los estudios que se han elaborado para la teorización de la lucha noviolenta, sobre el papel que el exilio debe jugar dentro de un movimiento de resistencia interno de lucha noviolenta. Sin embargo, este es un tema que debiera ser analizado, especialmente, en cuanto al papel del exilio cubano, y sus relaciones con la resistencia interna. La muy numerosa diáspora cubana, al menos en Estados Unidos, es una fuerza política significativa con gran capacidad de cabildeo e influencia en el manejo de la política exterior estadounidense hacia el tratamiento del régimen político de la isla. 

En un conflicto de resistencia noviolenta activa, el exilio constituye una retaguardia segura y eficiente para el movimiento de resistencia. El exilio puede resultar un magnífico aliado o convertirse en un impedimento para el logro de la acción concertada de las organizaciones opositoras empeñadas en las acciones de resistencia activa. Si dentro del exilio no hay concertación de actuación, y sus organizaciones se comportan como si cada una de ellas fuera un partido político con miras e intereses particulares, y ansioso de captar prosélitos dentro del movimiento de resistencia interno, solo se conseguirá el debilitamiento del movimiento de resistencia noviolenta,

En lugar de esto, el exilio debiera dar los pasos necesarios y adecuados para constituir un Comité Coordinador de Apoyo a la Resistencia Interna, sin ánimos de influir en las decisiones que el movimiento de resistencia noviolenta dentro de Cuba impulse o ejecute. Un comité de apoyo, no de dirección, donde se integren todas las organizaciones de exiliados sin exclusión por colores políticos. Un organismo dirigido a darle apoyo a la oposición interna sin tratar de influir en sus decisiones.

El apoyo del exilio puede incluir denuncias de la violencia del régimen del PCC contra el movimiento interno, publicidad, cabildeo ante los organismos y gobiernos internacionales para buscar la expulsión de la dictadura cubana de organismos internacionales, como, por ejemplo, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU; o la cancelación del carácter consultivo especial dentro de la ONU concedido a la oficialista Federación de Mujeres Cubanas.

Es muy importante que las organizaciones de exiliados cubanos reconozcan y ratifiquen que la democracia cubana solo es posible ser rescatada por el accionar de los cubanos, enfrentados directamente, cuerpo a cuerpo con el régimen del Partido Comunista de Cuba.

En resumen, el papel del exilio debe ceñirse al apoyo, colaboración, asesoramiento y asistencia económica a la resistencia interna, sin pretender interferir, influir en o manipular la conducción de las actividades de resistencia que se aplican al interior de Cuba.

Las organizaciones anticastristas del exilio, deben entender que las acciones de resistencia cívica noviolenta al interior de la isla, se realizan precisamente, dentro de la isla. El exilio cubano no es, de ninguna manera el jefe de la resistencia en Cuba; su deber es compartir información útil y dar apoyo económico a los que se decidan a lanzar el reto político en Cuba, sin pedirles ninguna concesión a favor de cualquier organización de exiliados; no le corresponde al exilio dictar directivas para su cumplimiento por parte de la oposición interna.

Dentro del exilio se puede crear un Fondo de Solidaridad con los que impulsan la resistencia noviolenta al interior de la isla. Este fondo puede crearse con aportes económicos de miembros del exilio y con el aporte de empresarios cubanos para facilitar la logística del movimiento noviolento y para dar auxilio económico a quienes han perdido su empleo o hayan sido condenados a cumplir penas de prisión por las represalias políticas. Esto plantea el tema neurálgico de las remesas. de dinero; el ser o nos ser de una política que cuenta con apoyos y detracciones.

Por su parte, el movimiento opositor engarzado en las acciones de resistencia noviolenta deberá dejar en claro que actúa de manera concertada al interior del país y con amplia autonomía de acción con respecto al exilio, sin aceptar imposiciones por parte de algunos sectores del exilio, ni el control y fiscalización de una u otra organización de exiliados. El exilio debe actuar en apoyo a la resistencia interna con independencia de los intereses de los partidos políticos de los Estados Unidos y, al mismo tiempo, cabildear con esos partidos para ganar, a favor de la resistencia interna, la solidaridad, no la intromisión, de todo el espectro político de Estados Unidos. El exilio organizado políticamente en rechazo a la dictadura totalitaria impuesta en Cuba no debe dejarse llevar por los avatares de la política interior de Estados Unidos y las batallas entre el partido Demócrata y el Republicano, sino centrándose en lo fundamental, en Cuba, en lo cubano; y sobre todo no depositar todas las esperanzas en conseguir el rescate por manos de una potencia extranjera o por los parabienes de alguno de los presidentes de Estados Unidos y de la jauría demagógica de muchos de los políticos de Estados Unidos y de sus intereses electorales. El exilio cubano organizado políticamente no debe reproducir los métodos empleados por la dictadura en contra de las voces disidentes, actos de repudio, rechazo a la opinión divergente, acoso a los artistas cubanos no gratos actuando en Estados Unidos. Esto crea una imagen negativa del exilio en el imaginario de la opinión pública internacional. El exilio tiene que aprender a pensar políticamente, democráticamente y en cubano; y debiera plantearse una meta, ganar la opinión internacional, de intelectuales, de artistas; de la izquierda democrática internacional y arrebatarle esas fuentes apoyos externas a la dictadura.

A lo largo de toda la historia de la oposición pacífica cubana, ha sido constante el interés de diferentes organizaciones de exiliados cubanos con sede en Estados Unidos de penetrar, controlar y dirigir todo el accionar político del movimiento disidente. Primero fue la poderosa Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) dirigida por el rico empresario nacido en Cuba, Jorge Mas Canosa y fuertemente vinculado al partido Republicano de Estados Unidos, actuando para Cuba con la colaboración de Luis Zúñiga y Ninoska Pérez Castellón; posteriormente, luego de la pérdida de influencias de la FNCA, apareció una nueva organización  de exiliados, el Directorio Democrático Cubano y su apéndice, la Asamblea de la Resistencia Cubana, tan poderosa que ha anulado el protagonismo de la que un día fuera la muy influente Fundación Nacional Cubano Americana.

Por lo general, y como nota distintiva, los dirigentes del exilio derechista radical, carecen de la experiencia existencial de vivir los rigores de practicar la resistencia bajo el poder de un estado totalitario como el existente en Cuba. Asimilan la teoría de la culpa colectiva, para hacer responsable a todo el pueblo cubano, por su indolencia, de todo el desarrollo de la dictadura, sin tomar en cuenta lo enunciado por Hanna Arendt de que “donde todos son culpables, no lo es nadie”. No conocen ni entienden la psicología social de un pueblo sometido a lo largo de muchas décadas de propaganda tóxica impulsada por todos los medios informativos oficiales, sometido al temor y al fantasma tenebroso, que esos medios se encargan de propalar, de la Seguridad del Estado como ente presente en todos los ámbitos de la sociedad, como argos poderoso que no solo todo lo ve, sino que también lo sabe todo, que está hasta presente como topo dentro de las organizaciones opositoras.

Cuando los topos son “destapados”, ¡Ah, qué sorpresa! ¡Si hasta algunos de ellos habían sido figuras destacadas y aplaudidas por el exilio miamense! Así ocurrió con Héctor Castañeda presidente de la bullanguera Coalición Democrática Cubana que había impulsado la FNCA; así también, con Odilia Collazo, testigo de la fiscalía de primera línea durante los juicios de la Primavera Negra de 2003, y que era la muy reconocidísima presidente del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba; así sucedió con el “gran periodista independiente” Manuel David Orrio, o Néstor Baguer el distinguidísimo presidente de la Agencia de Periodismo Independiente de Cuba (APIC). Todavía no entienden políticamente esa psicología social.

Muchos son los proyectos elaborados por el exilio para, supuestamente ser puestos en práctica dentro de Cuba ─ que nada han conseguido para alcanzar la desestabilización del régimen ─, solo han servido para resaltar las figuras de sus ponentes y poder presentarse como los líderes naturales e indispensable de todo el panorama opositor cubano en una suerte de manifestación del síndrome de mesianismo que debe quedar descartado entre el liderazgo del exilio

Olvidan, sin embargo, algo muy importante: a los pueblos se le moviliza a la acción luego de un trabajo sistemático de concientización dentro de su seno, al interior del mismo pueblo, no con alardes pueriles. Primero hay que ganarse la confianza del pueblo, con propuestas serias, con la confrontación de ideas, con un programa que incite a la necesidad de cambio en la mente colectiva. Labor silenciosa, callada, pero que debe ser conducida con inteligencia y astucia, como nacida desde las entrañas del mismo pueblo y no como sugerencias ni directivas provenientes del exterior, aunque se hagan estas con todas las mejores intenciones, porque, ya se conoce, el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Los intereses de la oposición cubana deben estar claramente definidos y no necesariamente concertar sus intereses con los intereses de cualquier gobierno de Estados Unidos. Por lo mismo, las organizaciones de exiliados no deben, como organizaciones de cubanos, rendir adhesión a un partido u otro de los Estados Unidos. El exilio debe estar abierto para todos los cubanos de la diáspora cubana, ya sean republicanos, demócratas o independientes; o ya sean de derecha, de centro o de izquierda.

Muy útil sería que los líderes del exilio cubano, dedicaran un apropiado tiempo al estudio, análisis y comprensión de las técnicas y procedimientos de la lucha noviolenta; por su parte, los estrategas y líderes sabios de la lucha noviolenta deben anticipar el peligro de que, dentro del exilio, aparezca un grupo autoritario o dictatorial que pueda aprovechar la situación inestable del período de transición para tomar control del Estado, y prepararse ante tal contingencia y publicitar planes de nocooperación masiva para disuadir y derrotar tales intentos de usurpación.

Las organizaciones de exiliados y emigrados cubanos, dispuestos a dar su aporte al movimiento de resistencia noviolenta que surja en Cuba, deben distanciarse de las políticas de Estados Unidos hacia Cuba. No hacerse los abanderados de la política de embargo económico. Esto hace parecer a toda la comunidad de cubanos como subordinados a los intereses estadounidenses, y explica el por qué no ha habido un apoyo de la comunidad y de la opinión pública internacional a todo el movimiento opositor y disidente al interior de Cuba y del exilio. La estrecha vinculación de las organizaciones de exiliados con las posiciones de derecha del partido republicano ofrece la apariencia de una alianza concertada y explica la razón de que año tras años cuando se discute en la Asamblea General de las Naciones Unidas la validez del embargo económico de Estados Unidos contra el régimen del PCC, solo tres países voten en su respaldo. Hay que hacer todo lo posible para ganar la opinión internacional a favor de un movimiento opositor autóctono, nacido, desarrollado, y ejecutado en Cuba, y dirigido por sus nacionales en contra de la dictadura, y que esta no continúe siendo contemplada como si fuera el pequeño David enfrentado al coloso Goliat imperialista.

Impulsar un fuerte movimiento de lucha noviolenta frente a una dictadura totalitaria requiere, necesariamente de un apoyo político internacional y requiere recursos económicos. Los activistas del movimiento disidente colocado en el ostracismo interno por la dictadura, apenas cuentan con recursos para sufragar su subsistencia física; poco pueden aportar en el sostenimiento económico de la resistencia noviolenta estratégica.

Los recursos económicos deben ser aportados mayoritariamente por el exilio y la diáspora cubana. Algunos pudieran decidirse por conseguir ayuda económica de parte de algún gobierno extranjero, principalmente Estados Unidos, considerándolo como un mal necesario.

Depender de una ayuda financiera de un gobierno extranjero constituiría una desnaturalización de la revolución noviolenta, generaría una futura dependencia del donante; a propósito, debo recordar lo expresado por el caudillo independentista cubano Antonio Maceo y Grajales: “La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide: mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los americanos: todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”.

Cuando existe el desánimo dentro de la población y de su liderazgo, las miradas suplicantes se vuelven hacia las fuerzas externas; aunque sea una consoladora esperanza recibir de Estados Unidos o de cualquier otro poder extranjero, el apoyo financiero, la realidad es que esa esperanza puede estar, como afirma Sharp, depositada en un salvador foráneo, que les aporte ayudas financieras, e impongan contra la dictadura sanciones económicas y diplomáticas.

Hay unas cuantas ásperas realidades ─ asegura Sharp ─ con respecto a esa confianza en la intervención extranjera que habría que destacar aquí”. Luego de enumerar algunas actitudes negativas que comporta la acción extranjera, concluye: “Algunos estados extranjeros actuarán contra la dictadura, pero sólo a fin de ganar para sí mismos el control económico, político y militar del país.

Los estados extranjeros podrían involucrarse activamente para fines positivos sólo cuando hubiere un movimiento interno que ya haya comenzado a sacudir la dictadura y logrado que la atención internacional se enfoque sobre la índole brutal del gobierno”. 

sábado, 30 de abril de 2022

CUBA-RESISTENCIA NOVIOLENTA (Una guía para la acción) Capítulo IX

 

La Resistencia Subjetiva



Anteriormente me referí de pasada a la Resistencia Subjetiva, basada en el principio del “no hacer”, “no colaborar”. Una resistencia que se realiza a la callada. silenciosa, dispersa, disfrazada o aparentemente invisible, pero que puede tener importantes implicaciones para el desarrollo de la resistencia objetiva. o activa. La resistencia subjetiva es un acto político de desobediencia civil menos confrontacional que la intervención noviolenta y un entrenamiento en la pérdida del temor de la población[1]. Es un entrenamiento en la captura de la propia personalidad de cada individuo para la vida en la verdad. No obstante, la desobediencia civil puede tornarse en rebelión activa u objetiva cuando se practica como desobediencia colectiva, pública y organizada, como intervención sociopolítica voluntaria, intencionada, premeditada, consciente, y pública, lo cual, por supuesto conlleva represión. Esta forma sería ya un paso superior en el accionar cívico y en el rechazo al temor y base para impulsar el conjunto de métodos de la resistencia activa u objetiva.

Una de las principales fuentes de poder, no solo de las dictaduras, sino de cualquier gobierno, son, como lo destaca Gene Sharp en su “De la Dictadura a la Democracia”, los recursos humanos con que cuente; es decir: “la cantidad e importancia de las personas y grupos que obedecen a los gobernantes, cooperan con ellos o los apoyan”, lo que, en mi opinión, haciendo abstracción de las otras fuentes de poder de las dictaduras, es el recurso principal que hay que arrebatarles. Esto es algo, que, por lo general, obvian las organizaciones opuestas al régimen implantado por el Partido Comunista de Cuba (PCC), para depositar todas sus esperanzas en elementos externos promotores de sanciones económicas como factor clave en el debilitamiento de las fuentes del poder de la dictadura cubana.

Hay que ganar para la oposición los recursos humanos con los que hoy cuenta la dictadura por el sometimiento de la voluntad popular a los designios del poder. Este es el primer paso en todo el programa estratégico de la oposición: Crear conciencia Se requiere elevar entre la gente el sentimiento de la necesidad de conseguir el cambio (abastecimientos, salarios, viviendas, impuestos, asistencia médica, abusos policiacos, derechos, etc.). Es como lo concibe Sharp, “las personas tienden a evitar los castigos severos por desobediencia y no cooperación, con excepción de ocasiones especiales cuando los sentimientos son muy intensos. En tales casos, la desobediencia y la nocooperación algunas veces ocurren a pesar la de represión”. En esta labor los Comité de Apoyo Cívico pueden jugar un imprescindible papel.

Para ello se requiere actuar de manera directa dentro del mismo seno del pueblo, sin la impersonalidad de los medios sociales de internet, sin obviar, por supuesto, la importancia que estos medios tienen como instrumentos auxiliares en la formación de conciencia. Concientizar a un importante número de ciudadanos para motivarles al acto cívico de no colaboración y de abstención con el régimen, en cuanto a los puntos que expresé en el apartado IV: negarse a cotizar para los sindicatos oficialistas y para las organizaciones de masas satélites del PCC; no participar en las reuniones de los Comité de Defensa de la Revolución; no participar en los actos de apoyo orientados por la dictadura ni en las farsas electorales del régimen, además optar por no asistir a las denominadas asambleas de rendición de cuentas de los delegados de circunscripciones.  

No se trata de promover ilusos referendos vinculantes ni hacer llamamientos al diálogo que la dictadura jamás concederá ni estar proclamando la sonsera de que “los cubanos tienen derecho a los derechos”, sino que los derechos se ganan con la resistencia al poder; no promover desde internet, sin previa labor de proselitismo, supuestas revoluciones de girasoles o de rosas o de tulipanes, que nadie secunda, salvo sus proponentes y la derecha republicana del exilio cubano; ni hacer labor caritativa entre menesterosos, sino labor política dentro de las masas populares, de movilización y organización de acuerdo a un proyecto de estrategia de resistencia, inteligente y realista para impulsar la revolución democrática noviolenta.

En esta dirección de ganar recursos humanos, no se puede descuidar la labor política entre la población juvenil. El gran aliado que más necesita captar la oposición democrática, y el más efectivo, está entre los jóvenes. Sin la participación decidida y convencida de la juventud, no hay movimiento de resistencia que tenga posibilidad de triunfo, sea de resistencia armada, o sea de resistencia noviolenta, y muy en especial en esta última. El relevo generacional es clave en todos los cambios progresivos de una sociedad. Las nuevas generaciones imponen su impronta. La oposición cubana debe valorizar lo que ha hecho o dejado de hacer para captar a esa enorme masa juvenil que no encuentra futuro dentro de los marcos del sistema totalitario.

La juventud siempre es rebelde e iconoclasta; sin los causes apropiados para conducir esa rebeldía natural, el vacío existencial le impulsa al alcoholismo, las drogas, el sexo y hasta la ejecución de actos marcadamente antisociales, o intentando escapar del país empleando cualquier método posible para lograrlo, aun a riesgo de sus propias vidas en el intento. La juventud siempre necesita una esperanza; se ha dicho muchas veces que los jóvenes, en general, no aciertan a precisar lo que quieren, pero saben muy bien lo que no quieren.

La revolución húngara de 1956 comenzó con una poderosa protesta estudiantil que movilizó a miles de ciudadanos en su apoyo. La revolución de la plaza de Tahrir en Egipto, en contra del dictador Mubarak, fueron acciones impulsadas principalmente por jóvenes, hasta tal punto que a esta se le denominó Revolución de los jóvenes. Fueron los estudiantes universitarios de Ucrania los que iniciaron las protestas del Maidán que concluyeron con el derrocamiento del presidente prorruso Víktor Yanukóvich; fueron multitudes juveniles que impulsaron en Serbia el movimiento Otpor que concluyó con la caída del dictador Slobodan Milosevic; como también han sido los jóvenes los que con más fuerza y coraje se enfrentaron a los cuerpos represivos en Venezuela y Nicaragua.

En toda lucha social no violenta la participación del sector obrero es de suma importancia. Hay que ganar a los trabajadores para el movimiento de acción noviolenta de rescate de la democracia. No se puede hablar de revolución democrática si en ella no participan los trabajadores y los obreros.   



[1] Dentro de la sociedad cubana, ya desde mucho tiempo, se practica un tipo de resistencia subjetiva oblicua, a la cual yo denominaría como la resistencia de receptación. Es el acto de carácter delictivo de proteger a los que venden dentro del mercado subterráneo productos básicos como leche, aceite, carne y otros artículos de procedencia ilegal extraídos de almacenes y unidades de producción estatales.

 

jueves, 28 de abril de 2022

Cuba-Resistencia Noviolenta, Capítulo VIII.

 

Adiestramiento y disciplina.



Estos dos términos son reiterativos en este volumen; son condiciones imprescindibles para organizar y alcanzar la victoria en una lucha de confrontación entre la noviolencia de los activistas y la violencia ejercida por los órganos represivos, como ha quedado demostrado en muchas de las campañas exitosas que se han producido en diferentes partes del mundo.

Como ha indicado Gene Sharp[1], [La acción no violenta] “A veces se ha practicado espontáneamente, a veces más bien por intuición, o parcialmente basándose en la memoria de un caso conocido de antemano. Generalmente se ha utilizado bajo condiciones muy adversas y por participantes y aún líderes sin experiencia. En la mayoría de los casos no ha habido ni preparación ni entrenamiento previo, muy poca o ninguna planificación y ninguna o muy limitada consideración de estrategia, tácticas y posibles métodos. La gente que la usó no sabía mucho ni de la naturaleza de la técnica que escogió ni de su historia. No había estudios de estrategia y tácticas para consultar, ni manuales de cómo organizar a las “tropas,” conducir la lucha y mantener la disciplina

En todo movimiento de resistencia se requiere establecer, aunque de modo empírico, diferentes etapas para su consolidación; primero, organizarse para captar partidarios; a continuación, integrar todo el movimiento bajo un mismo sistema de disciplina, buscar información y materiales de estudio sobre el tipo de acciones que se pretendan llevar a cabo. y realizar el debido entrenamiento de sus participantes. Si se busca el éxito del movimiento, se deben satisfacerse todas estas etapas y muy en especial, el entrenamiento para el tipo de lucha que se escoja. No es buscar la experiencia sobre la marcha; es asimilar los conocimientos de los expertos en la materia.

Durante su exilio en México, Fidel Castro siguió rigurosamente estas etapas. Desde la algarada del asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, ya había captado un número de adeptos, que le seguían disciplinadamente. En el DF, Castro adquirió un libro sobre la guerra de guerrilla, que había sido publicado bajo el título de “150 preguntas a un guerrillero”, cuyo autor era el general español, experto en el tema de la guerra irregular, Alberto Bayo Giroud ─ una especie de Gene Sharp de la resistencia armada ─. Castro logró ganarse la confianza de Bayo, y este de inmediato se dio la tarea de instruir al grupo de castristas en las técnicas de la guerra de guerrillas; además el grupo necesitaba entrenarse en el uso de las armas y en las prácticas de puntería, lo cual estuvo a cargo de un cubano residente en México, Miguel Sánchez, “el Coreano” que había participado en la guerra de Corea; como complemento del estudio teórico se requirió el entrenamiento físico, necesario para un guerrillero. Esta tarea quedó a cargo de un pugilista mexicano de lucha libre, Arsacio, el Kid, Venegas, quien los preparó en técnicas de defensa personal y los sometió a un estricto y agotador entrenamiento físico.

Esta alusión a los preparativos de lucha armada de Castro, la presento, como ejemplo de las etapas de adiestramiento propias para el desarrollo de una insurrección armada, partiendo de un hecho histórico que ya es conocido en Cuba.  

En los procedimientos de una lucha noviolenta, el cumplimiento de las etapas preparatorias tiene una mayor importancia y complejidad, que aquellas organizadas para la acción armada. En países bajo gobiernos autoritarios o autocráticos, es posible contar con el asesoramiento de instructores extranjeros en las técnicas de la lucha noviolenta. En Cuba, esa posibilidad es cero.  

Se requiere, por tanto, que los organizadores, dediquen un tiempo para el estudio de las teorías de la lucha noviolenta, se requiere también analizar las experiencias en otros países, donde se han impulsado campañas de noviolencia y no han podido lograr sus objetivos. De nuestros enemigos ideológicos podemos tomar sus experiencias dentro de la noviolencia; sobre este tema en específico Vladimir I. Lenin comentó en su libro ¿Qué Hacer?: “… el movimiento incipiente en un país joven sólo puede desarrollarse con éxito a condición de que aplique la experiencia de otros países. Y para ello no basta conocer simplemente esta experiencia (…)  para ello es necesario saber enfocar de modo crítico esta experiencia y comprobarla uno mismo”.

Si deben estudiarse los 198 métodos de acción noviolenta enumerados por Gene Sharp, siempre de manera analítica, sin copia mecanicista de los mismos, sino considerar cuáles de ellos son posibles de aplicación práctica en Cuba, pero, al mismo tiempo, conservando los principios de su sistema. Es importante, quizá mejor decir, es extremadamente importante que los organizadores se reúnan varias veces para la realización de seminarios[2] de estudio y análisis, de la teoría, analizando situaciones, considerando alternativas, desarrollando estrategias de campaña, y planear, preparar y evaluar acciones o campañas. En esa “experiencia educativa participativa”, fundada en el debate e intercambio de opiniones, ellos mismos pueden convertirse en entrenadores para los activistas. El entrenamiento noviolento puede fortalecer un grupo, desarrollando un lazo comunitario, mientras la gente aprende a trabajar junta y clarifica sus intenciones (Manual para campañas noviolentas). Se requiere el conocimiento de la teoría para aplicarla inteligentemente.

Cuando se carece de los rudimentos de las técnicas de lucha noviolenta y no existe un entrenamiento adecuado, tal como lo expone Sharp, “no es sorprendente que haya habido frecuentes derrotas o solamente victorias parciales, y que en algunos casos se hubiera desatado la violencia, que (…) contribuye a la derrota”. Esta situación se ha producido en la lucha del pueblo birmano en contra del golpe de estado dado por el ejército, junto a la resistencia noviolenta se han presentado acciones de acción armada en contra de la dictadura.

A partir de todas estas consideraciones, los organizadores podrán establecer las directrices y los principios de la noviolencia alentados por el movimiento de resistencia, como acuerdos sobre el modo de comportamiento de los participantes en una acción.

Los organizadore deben tener muy claros los objetivos que se persiguen, y los riesgos y las posibilidades de triunfo. Hay experiencias en el accionar de la oposición cubana, de larga data, que es necesario recoger. Se debe analizar los procedimientos de la seguridad del Estado en contra del disenso; procedimientos que han constituido un mismo patrón de conducta; qué modos son los apropiados para burlar la vigilancia de los represores; qué medidas de contención se deben aplicar para anular las acciones de las bandas de colaboradores del régimen organizadas dentro de las brigadas de respuesta rápida; cómo se puede garantizar el anonimato de los principales organizadores dentro del movimiento de resistencia; “es importante difundir conocimientos sobre la lucha noviolenta lo más ampliamente posible. Entre más gente conozca y entienda la técnica noviolenta, será más difícil para los oponentes tratar de dejar acéfalo el movimiento encarcelando o matando a los líderes (Sharp, 2014)” [esta es una labor que puede impulsarse por conducto del Comité de Apoyo Cívico]; tener previsto que el gobierno reaccionar ante el desafío y que se producirán muchas detenciones, que muchos de los participantes irán a la cárcel; ¿qué hacer en ese caso?; ¿conviene replegarse para después emprender nuevas marchas y acciones noviolentas de protestas? ¿Se cuenta con el número de personas necesario para ello?; debe considerarse cuáles son las campañas que deben ser priorizadas; cómo organizarlas; como garantizar la disciplina interna; dónde es mejor comenzar una campaña, etc.,

¿Existe un punto donde se evidencia la fuerza potencial del movimiento de resistencia en el cual queda evidenciada la principal debilidad del régimen? Existe, y está en el despertar de las masas populares, puesto en evidencia en los sucesos espontáneos de las marchas de protestas del 11 de julio del 2021, lo cual es una muestra de donde se encuentra el principal punto débil del régimen. ¿Dónde radica el principal punto débil del movimiento opositor? En la falta de voluntad para el impulso de una seria decisión de alcanzar apoyos efectivos dentro de la población; y en la carencia de iniciativa de los dirigentes de los grupos opositores.

Recuérdese que la resistencia no violenta no es solo empirismo, es un accionar científico y es un acto metódico, que prevé resultados y contingencias. Requiere tiempo y constancia.

Lenin acuñó la frase:Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario”, como teoría, él se refería a la teoría del marxismo basada en concepciones del centralismo vertical y no en los criterios del descentralismo fundado en el liderazgo horizontal. Sin embargo. la frase puede ser reconsiderada diciendo: “Sin el conocimiento de una teoría de acción y sin la elaboración de una plataforma de objetivos democráticos y una bien elaborada estrategia de lucha que tenga en cuenta las iniciativas, tampoco puede haber movimiento de lucha noviolenta”.

En todo núcleo social se requiere determinadas normas de disciplina para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo. Cuando se organizan acciones que requieren una participación masiva se requiere, no precisamente una subordinación a un mando superior, sino la capacidad de controlar los impulsos, y para ello se establecen las acordadas directrices noviolentas.

La disciplina consciente de los activistas y manifestantes, debe dirigirse a la puesta en práctica de los principios y métodos básicos de la acción no violenta, los cuales dejan en claro lo que se espera en los actos de protestas, de desobediencia civil y de intervención noviolenta. Se debe hacer entender, que los actos noviolentos comportan peligros, agresiones de la policía, detenciones masivas y encarcelamiento de activistas.

Cada célula de acción, cada parte de la organización puede impulsar iniciativas propias, de acuerdo a los condicionamientos del lugar donde operen, y siempre, ajustadas a los lineamientos generales y a la disciplina de la noviolencia.

Aunque el nivel de compromiso de los organizadores con los principios de la noviolencia sea muy fuerte, y aunque la estrategia de la campaña esté muy bien organizada, es crucial que los participantes en las manifestaciones y las acciones de desobediencia civil reflejen los principios de la noviolencia para que sea una campaña noviolenta efectiva[3].

 

 



[1] Gene Sharp y col. Caridad Inda. Cómo funciona la Lucha Noviolenta. Institución Albert Einstein. 2014

 

[2] Estos seminarios de estudio no tienen que ser necesariamente presenciales, pudiéndose buscar para su realización alguna otra alternativa que resulte más favorable.

[3] Manual Para Campañas Noviolentas. Op. Cit

 

lunes, 18 de abril de 2022

DECIDETE BIDEN

 

Mario J. Viera



Está dicho, lo acaba de decir el teniente general retirado Ben Hodges, excomandante general del ejército de Estados Unidos en Europa:

Lo que los ucranianos necesitan desesperadamente son fuegos de largo alcance, cohetes, artillería, drones que puedan interrumpir o destruir los sistemas que están causando tanto daño en las ciudades ucranianas, y que también desempeñarán un papel fundamental en esta próxima fase, cuando empiece, Realmente me gustaría escuchar al gobierno hablar sobre ganar y tener un sentido de urgencia para llevar estas cosas allí”.

Putin amenaza. si la OTAN y Estados Unidos continúan enviando el arsenal que requiere Ucrania para detener el avance ruso en el Donbás, habrá “consecuencias impredecibles”. ¿Te vas aquedar callado Biden? ¿Vas a aceptar las amenazas del autócrata y asesino V. Putin?

¿Por qué Estados Unidos y la OTAN no le advierten a Putin que habrá “consecuencias impredecibles” si continúa su ofensiva criminal en el este de Ucrania? ¿El águila del Potomac puede sr intimidada por los rugidos del Oso estepario?

Estados Unidos y Europa, junto con la OTAN ¿de verdad son amigos de Ucrania? Si de verdad son amigos deben involucrarse más en defensa de Ucrania. Es como dice Zelenski: “Si son nuestros amigos o socios, dennos armas, dennos una mano, dennos apoyo, dennos dinero y detengan a Rusia, pateen a Rusia. Pueden hacerlo si son amigos

¿Qué pasa, Biden? ¿Pretendes que Estados Unidos asuma el liderazgo de eso que llaman “mundo libre”? El liderazgo comporta, fuerza, decisión y coraje. El líder que titubea ante alardes de fuerza de otros, deja de ser un líder. Cuando un líder acepta la humillación, su liderazgo se cae en pedazos.

Si Putin no tierne en claro que sus acciones en Ucrania no le causarán “consecuencias impredecibles”, no se detendrá, irá por mas presas, seguirá avanzando en su locura imperial, irá por Georgia, por Serbia, tratará de aplastar a Polonia, se apoderará de Hungría y arrasaría con Finlandia. Entonces toda Europa, y Estados Unidos, y Canadá, y Gran Bretaña y el mundo sufrirán “consecuencias impredecibles”.

domingo, 17 de abril de 2022

ANTE LAS BRAVATAS DE PUTIN…¿QUEDARSE CALLADOS?

 


Mario J. Viera

 

Constantemente Putin, el pequeño que se cree gigante, amenaza a Occidente con bravatas de que, cualquier pretensión de fortalecer las defensas ucranias “tendrá graves consecuencias”, y no se inhibe para enseñar su potencial atómico. Occidente, guarda silencio; solo impone el bumerang de las extenuantes sanciones económicas y quizá alguna que otra poco relativas sanciones diplomáticas.

Europa, Estados Unidos y Gran Bretaña, aparentan ante Putin ser timoratos, porque hay que evitar un enfrentamiento directo con las tropas de Putin, lo que desataría una guerra de incalculables consecuencias. El presidente Biden, muy cauteloso ha rechazado la propuesta polaca de entregar a Ucrania sus viejos aviones Mig; porque eso sería como retar a Putin, y Putin está loco. Pero desde Bielorrusia parten aviones de combate rusos y bombarderos sobre el territorio ucranio. Europa, Estados Unidos y Gran Bretaña, en respuesta, imponen sanciones económicas a Bielorrusia.

Putin, y sus perros falderos del Kremlin, continúa enviando sus bravatas… de hecho su ideología del euroasiatismo y del paneslavismo es un reto a todo el mundo democrático de marcado tinte nacionalsocialista (nazi). Y acumula más tropas para el asalto final a Ucrania; sin embargo, Occidente no concentra un importante número de tropas en las fronteras de Rusia para estar listas ante esas “graves consecuencias” con las que amenaza el oficial de la KGB. Hay que acantonar tropas, tanques, aviones de combate, artillería pesada, todo el necesario arsenal para afrontar esas “graves consecuencias”. Putin tiene que comprender que las graves consecuencias con las cuales amenaza pueden causarles a él otras graves consecuencias.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) debiera también hacerle advertencias a Putin sobre “graves consecuencias” si continúa su guerra de exterminio en Ucrania. Si Putin hace gala de su poderío atómico, la OTAN debe recordarle a Putin que la Alianza también posee poderío atómico. Europa, Estados Unidos y Gran Bretaña deben exigirle a Putin que retire sus tropas del territorio de Ucrania, de todo el Donbás y si no lo hiciera, Europa, Estados Unidos y Gran Bretaña, en razón de solidaridad con una nación independiente y democrática que está siendo agredida por una gran potencia, decidirán participar militarmente en territorio ucranio y, en soporte de la independencia de Ucrania. En definitiva, más temprano que tarde Putin y sus empeños imperiales provocará de una manera u otra el estallido de la tercera guerra mundial, ya sea por una agresión a Finlandia o a Georgia.

sábado, 16 de abril de 2022

UCRANIA: POLÍTICA Y MORAL

 

Fernando Mires Blog POLIS

 


Conmoción produjo en los medios de comunicación alemana el hecho de que el Presidente Zelenski de Ucrania no hubiera admitido la participación del presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, en la comitiva visitante formada por Polonia y los tres países bálticos. El hecho de que el presidente alemán hubiese sido “irrespetado” desde Kiev, no fue precisamente – según gran parte de la prensa alemana ─ una demostración de tacto diplomático. Tampoco las razones aducidas. Steinmeier, afirman los críticos de Zelenski, ya se había disculpado públicamente de su larga participación en el proyecto Gasprom-2 que llevaría a Alemania a una ominosa dependencia estratégica con respecto a la Rusia de Putin.

Nadie puede arrogarse el derecho a repartir culpabilidades por hechos ocurridos en el pasado, aunque estos hubiesen incidido en el presente. Nadie sabe tampoco hacia dónde conducirán los sucesos de hoy. Nadie, en fin, puede ser declarado responsable por lo que no ha previsto. El camino que conduce al infierno está sembrado de buenas intenciones, ha demostrado ser un dicho muy sabio.

Por los motivos expuestos, no parece entonces fuera de órbita pensar en que lo sucedido no fue una consecuencia de la actitud exageradamente condescendiente que mantuvo el presidente Steinmeier durante más de veinte años con la Rusia de Putin, sino de razones más recientes. Una pista nos la dio el mismo Zelenski al señalar que él estaría muy contento de recibir en Kiev al canciller Scholz. Evidentemente, no se trata de una preferencia personal de Zelenski por Scholz. O de una animosidad también personal en contra de Steinmeier. Después de todo, Scholz y Steinmeier pertenecen al mismo partido. Las implicaciones en los negocios del gas entre Rusia y Alemania comprometen no solo al actual presidente, también a una cantidad de funcionarios socialdemócratas y democristianos, comenzado por el propio ex canciller Gerhard Schöeder (hoy afincado en Moscú) y quizás al mismo Olaf Scholz. Podemos pensar así que para Zelenski, más gravitantes que los acontecimientos del pasado, son las actuaciones recientes de la clase política alemana a la que Steinmeier representa. Y entre ellas, la más grave es la de no haber apoyado desde un comienzo y de un modo contundente a la lucha de liberación nacional que libran los patriotas ucranianos en contra del invasor ruso.

Basta decir que en materia de envío de armas a Ucrania, Alemania figura en el quinto lugar, posición muy penosa para un país considerado como la primera potencia de Europa. La ayuda de Alemania, comparada con la de otros países europeos, ha sido tardía, indecisa, y lenta. Eso lo dicen abiertamente los políticos europeos. De ahí que, probablemente, al no aceptar la presencia de Steinmeier y sí la de Scholz, Zelenski intentó hacer una diferencia simbólica que, evidentemente, no entendió la clase política y mucho menos la prensa alemana. Esa diferencia deriva de las distintas funciones que cumplen Steinmeier y Scholz.

Mientras Steinmeier representaría a la autoridad moral del Estado, Scholz, en tanto canciller, representa a la autoridad política. Como es obvio, Zelenski está obligado a mantener relaciones políticas con el gobierno alemán. No así con su representación moral. Traduciendo la simbología de Zelenski a un lenguaje político, podemos decir que el presidente ucraniano intentó hacer una separación entre la Alemania moral y la Alemania política. Hilando más fino, Zelenski habría querido demostrar que, en el caso de Alemania, la moral y la política no caminan tomadas de la mano o, lo que es parecido: que hay una disociación entre moral y política no advertida en los burocratizados círculos de poder alemán.

Esa disociación entre política y moral a la que apunta Zelenski es grave, y lo es tanto para la política como para la moral. Cerrar esa disociación es, en consecuencia, uno de los imperativos categóricos para la realización de una buena política y de una buena moral. Así lo estableció Immanuel Kant en uno de sus más conocidos y célebres dictámenes. “La verdadera política” – escribió el gran filósofo- “no puede dar ningún paso sin pagar tributo a la moral. Y si la política es un arte muy difícil, unir la moral y la política no es ningún arte pues ambas forman un nudo que no se puede desatar en tanto ambas (política y moral) no entren en conflicto”. (Paz Perpetua, 1795)

Si seguimos las palabras de Kant, es evidente que para el presidente de Ucrania existe en Alemania un conflicto entre política y moral, un conflicto negado desde Alemania por una parte de su clase política. El argumento de esa negación es que Alemania ha solidarizado económica y militarmente con Ucrania, aunque no al precio de poner en peligro su economía o el bienestar de sus habitantes. Como dijo en un foro televisivo un representante de gobierno: para seguir ayudando a Ucrania y a otras naciones no podemos arruinar nuestra economía. Desde un punto de vista formal, suena bien. Y sin duda sería una posición correcta si partiéramos de la premisa de que se trata solo de ayudar a un país caído en desgracia frente a un brutal invasor. Sin embargo, esa, como han advertido con vehemencia tres miembros del partido Verde –Anton Hofreiter, Marieluise Beck y Ralf Fücks- es una falsa premisa.

No se trata de que, la hecha a Ucrania, sea una agresión a un país europeo que no es miembro de la NATO ni de la UE, sino a todo el Occidente político, como no ha tratado de ocultarlo el mismo Putin. En otras palabras, en Ucrania está teniendo lugar en estos momentos una guerra en contra de toda la Europa democrática. Los ucranianos están defendiendo a su país, pero también a todos los acuerdos y leyes nacionales e internacionales que hicieron posible a la Europa de hoy. Como dijo claramente Zelenski en un mensaje dirigido a los gobiernos europeos: nosotros estamos conteniendo a un enemigo mortal para que ustedes vivan en paz. La ayuda que exigimos no es solo para nosotros, es también para ustedes

En fin, estamos hablando de una guerra que no solo compromete a Ucrania, las instituciones y gobiernos europeos, sino a todo el mundo democrático.

No es casualidad que los gobiernos que apoyan a Putin sean todos autocráticos o dictatoriales. La Rusia de Putin es la vanguardia mundial de una contrarrevolución antidemocrática que tiene lugar en diferentes puntos del planeta. Dentro de Rusia, también. No deja de llamar la atención de que mucho mejor que Alemania lo entendió un país tan alejado de Europa como Australia que, sin ser miembro de la NATO, supo lo que estaba en juego y no vaciló en enviar armas a Ucrania.

Ucrania está situada en la primera línea de una batalla internacional, hay que decirlo de una vez. Son generales ucranianos, no alemanes, los que deben determinar cuáles y cuantas son las armas que necesitan para combatir al enemigo invasor. Toda Europa democrática debe ponerse a su disposición e incluso, si es necesario, bajo sus órdenes. Incluso desde el punto de vista de la pura razón económica, la que parece ser dominante en la política alemana, los gobiernos europeos deberían calcular que gastar el máximo posible en la defensa de Ucrania puede ser un buen precio comparado con lo que toda Europa tendría que pagar en caso de que Putin logre hacerse de Ucrania. Putin, que nadie lo dude, apuntará a Moldavia, Rumania, Polonia, Bosnia y Herzegovina, Finlandia, Estonia, Lituania y Letonia.

La disociación entre política y moral sobre la que alertaba Kant, ha sido llevada por Putin hacia sus máximos extremos. Putin ya es la persona más odiada del mundo. Pero eso no le interesa, mientras sea la más temida. Putin ha perdido todas sus batallas políticas. Eso tampoco le interesa: su único objetivo es ganar las batallas militares y de ellas, las más decisivas, tienen lugar en Ucrania.

De nada servirá a Occidente un triunfo moral y político si pierde la guerra militar. La libertad se defiende, y en este momento con armas y en Ucrania. Ese y no otro fue el llamado de atención que quiso estatuir Zelenski: Sacar a Alemania de su abulia burocrática y economicista para hacerla regresar al mundo real que en estos momentos no es el de la paz sino el de la guerra. 

Al no aceptar la presencia del presidente alemán en Kiev, Zelenski tuvo sus razones. Alemania debe cerrar de una vez por todas la brecha entre política y moral (o atar el nudo desatado entre política y moral, para usar la expresión de Kant) y romper así con la costra anti-política formada bajo la sombra de Angela Merkel.

Al fin y al cabo, Immanuel Kant era alemán (prusiano). La ciudad en la que nació y vivió toda su vida, Könisberg, fue anexada por el imperio ruso en 1946 y hoy lleva el nombre de Kaliningrado.