domingo, 15 de julio de 2012

Juicios y piruetas políticas


Lo que sí ha quedado claro es que el muy socorrido "bolivarianismo" parece haberse constituido en el fundamento político para dar a Venezuela el rol de "imperio subregional".

Adolfo P. Salgueiro. EL UNIVERSAL

El tema Paraguay aún ocupa bastante prensa pero aparentemente cada vez con menos intensidad a medida que los ánimos se van aplacando y las destempladas reacciones iniciales de varios van dando lugar a enfoques más comedidos. No ocurre igual con el ingreso de Venezuela a Mercosur aprovechando una pirueta política a la que unos pocos aún quieren atribuirle ropaje jurídico. Este último tema sigue dando que hablar.

Como era de suponer el continente en su conjunto y algunas de sus instituciones subregionales pusieron el grito en el cielo con la destitución del presidente Lugo luego de un proceso cuya calificación puede ser opinable pero que decididamente careció de las garantías mínimas para el procesado. No basta afirmar que se trató de un juicio político y no jurídico. Hasta cuando uno va a castigar a un hijo que se portó mal le da la oportunidad de hacer siquiera una defensa en su descargo; tanto más al Jefe de Estado de un país que pudo haber ejercido su cargo con desacierto ─ como fue el caso ─ pero que lo hizo en apego a los cánones democráticos que ya son norma en el continente.

Como era de esperar los "cabeza caliente" de la ALBA, conducidos por su caporal y financista exclusivo, se sintieron autorizados no sólo para reclamar la restitución del mandatario defenestrado sino que en su frenesí se dejaron capitanear por el Canciller venezolano, quien en repentino cambio de discurso desechó la invocación a la sacrosanta soberanía interna de las naciones para convertirse en campeón del derecho a la intervención incluyendo en la misma la perlita de alebrestar a los militares paraguayos para que desobedecieran el orden institucional. Hoy día después de la visita y el informe de Insulza ─ a quien el gobierno de Franco no puso obstáculo alguno para su misión ─ parece que los ánimos volverán a su cauce, Paraguay no será expulsado de la OEA y la cosa se nivelará de alguna manera aún no determinada.

Lo que sí ha quedado claro es que el muy socorrido "bolivarianismo" parece haberse constituido en el fundamento político para dar a Venezuela el rol de "imperio subregional". Vale decir pues que cada quien trata de ser imperio hasta donde le cubre la cobija. Olvidan que Bolívar llegó hasta los confines de los Andes no para imponer sino para liberar... pero eso fue en el siglo XIX, en el XXI las doctrinas pueden acomodarse a gusto del que manda.

Y en cuanto al ingreso de Venezuela a Mercosur nadie niega que la integración es un logro deseable y además tiene rango constitucional. También es bueno que las parejas se casen pero no puede ser en cualquier momento y sin prepararse, menos aún en un caso como el de Venezuela en que la decisión es sólo del gobierno y no ha sido siquiera consultada con empresarios ni trabajadores que son y serán los actores del nuevo esquema. Para el que no lo crea así lo invitamos a estar pendiente de las cifras de desempleo que pronto castigarán a nuestros estados agrícolas (Portuguesa, Guárico, Cojedes, etc.) y a los industriales (Aragua, Carabobo, etc.) cuando lleguen las oleadas de importaciones brasileñas y argentinas a precios más baratos.

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