jueves, 1 de noviembre de 2012

USA: Elecciones 2012


Un sector de los votantes cubano-americanos, obnubilados por la gastada retórica de determinados políticos del Partido Republicano, son propensos a votar por Mitt Romney. Se trata de personas que han sufrido y soportan la nostalgia del alejamiento de la Patria, pero no comprenden que son víctimas de una estrategia electoral reiterada, que en los hechos ha servido durante años de coartada al totalitarismo.

Oscar Espinosa Chepe. CUBAENCUENTRO

Con expectación en todo el mundo se esperan las elecciones de Estados Unidos a realizarse el próximo 6 de noviembre. En ellas se elegirá el nuevo presidente entre Barack Obama, luchando por su reelección por el Partido Demócrata, y Mitt Romney, aspirante republicano. Una contienda que promete ser muy reñida, según las encuestas. Asimismo se llevará a votación un número importante de escaños correspondientes a la Cámara y al Senado.

El presidente Obama durante todo su mandato tuvo que luchar contra el funesto legado económico de la Administración republicana precedente. Cuando asumió la presidencia en 2008, la mayoría de los especialistas pensaban que muy difícilmente podría evitarse que la crisis económica recibida se convirtiera en una catástrofe similar a la Gran Depresión iniciada en 1929, generada también por los republicanos con sus políticas equivocas de desregulación del mercado. A las dificultades apuntadas, se agrega la actividad obstruccionista republicana, que en los últimos cuatro años ha priorizado sus intereses políticos y de ataque a la Administración Obama por encima de los intereses nacionales, adoptando posiciones que incluso habrían escandalizado a políticos republicanos de otros tiempos. En la práctica, el GOP ha caído bajo la influencia de ultraconservadores, nucleados en el movimiento Tea Party.

No obstante todos los pronósticos, lo peor no sucedió en la economía. La recesión fue superada a mitad de 2009 y desde esa fecha se creó una cadena de crecimientos trimestrales que, si bien modestos, en las actuales condiciones mundiales supera ampliamente el comportamiento económico de la mayoría de los países desarrollados. Proceso acompañado de una lenta reducción del desempleo, hoy ya del 7,8 %, mientras el Índice de Confianza del Consumidor aumenta. Todo unido al continuado desarrollo científico-técnico y tecnológico que ha mantenido a Estados Unidos — como nunca antes — a la vanguardia del mundo. Simultáneamente, Obama mantuvo sus concepciones de solidaridad y compasión hacia sus conciudadanos, con medidas entre las cuales puede citarse la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, el llamado OBAMACARE; así como la aprobación de una reforma financiera mediante una nueva ley para limitar la banca con controles a fin de evitar los fenómenos que originaron la crisis de 2008, cuyos efectos aún se padecen.

Adicionalmente a los problemas económicos heredados de la anterior Administración, Obama recibió las dos grandes guerras en Iraq y Afganistán, ocasionadoras de considerables pérdidas de vidas humanas y colosales gastos que han sido una de las consecuencias del enorme déficit presupuestario actual. De Iraq sacó las tropas y para Afganistán existe un calendario de retirada para 2014. Debe puntualizarse que de ningún modo ha existido contemporización con los terroristas. La prueba está en la localización y muerte de Osama bin Laden, asi como la liquidación de cientos de cabecillas de forma inteligente a través de sofisticados métodos de inteligencia y tecnológicos, sin la pérdida de combatientes norteamericanos.

En política exterior, los éxitos de la Administración Obama son indiscutibles, a lo cual ha contribuido el eficiente trabajo de la secretaria de estado Hillary Clinton. Durante la anterior administración, la credibilidad de Estados Unidos había descendido notablemente. Actualmente, cuenta con un elevado prestigio en el mundo, especialmente en Europa y América Latina, donde Obama es el mandatario mejor valorado, según estudios realizados por la prestigiosa encuestadora Latinobarómetro. Entre el pueblo de Cuba también goza de gran simpatía — solo comparable a la alcanzada por Franklin D. Roosevelt en sus tres mandatos —, acrecentada por el cumplimiento de sus compromisos precampaña, mediante la autorización de los viajes de los cubano-americanos y la flexibilización para el envío de remesas, sin olvidar las facilidades brindadas a los artistas de la Isla para actuar en Estados Unidos. Su política ha dificultado al Gobierno cubano mantener el tradicional clima de confrontación para justificar la represión y la grave crisis económico-sociales existentes. También ha abierto espacios, todavía pequeños, para la estancia en Cuba de personas procedentes de distintas esferas de la sociedad estadounidense: cultura, deporte, religión, académicos y otros. Todo eso sin abandonar los principios democráticos y la defensa de los derechos humanos.

Hoy se calcula que el 70 % de los latinos votará por Obama. Está claro que si alguien puede contribuir al mejoramiento de las condiciones de la primera minoría en Estados Unidos, ese es Obama. Lamentablemente, un sector de los votantes cubano-americanos, obnubilados por la gastada retórica de determinados políticos del Partido Republicano, son propensos a votar por Mitt Romney. Se trata de personas que han sufrido y soportan la nostalgia del alejamiento de la Patria, pero no comprenden que son víctimas de una estrategia electoral reiterada, que en los hechos ha servido durante años de coartada al totalitarismo. La victoria del ex gobernador Romney podría significar la vuelta atrás de la política de apertura de Obama, perjudicando el reencuentro entre los cubanos y bloqueando las ayudas procedentes fundamentalmente de Florida, que son muy importantes para independizar a los cubanos de la Isla con respecto al Estado.

El ex gobernador de Massachusetts quizás en su fuero interno no desee separar a las familias cubanas ni hacerlas sufrir, pero indudablemente tiene muchos compromisos que seguramente, de ganar la presidencia, lo obligarán a restringir el puente que con muchas dificultades se ha estado erigiendo entre ambas costas del Estrecho de la Florida. De ahí la importancia que tiene para los cubanos el triunfo de Obama el próximo 6 de noviembre.

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