lunes, 5 de noviembre de 2012

¿Obama?, ¿Romney?


Mario J. Viera

Vísperas de las elecciones en Estados Unidos; elecciones que por más de una razón serán históricas. ¿Quién ganará la presidencia? ¿Obama? ¿Romney? ¡Quién sabe! Está el país tan polarizado que no se puede emitir con certeza un pronóstico. Ni siquiera se puede prever si el abstencionismo sea el ganador en el conteo de votos por estados.

Hay un hecho cierto, Romney predomina entre los americanos blancos y cuenta con el apoyo irrestricto del Tea Party. Obama está asegurado con el voto de las minorías, fundamentalmente entre los negros y los latinos. No obstante, el voto latino es una incógnita: ¿Saldrán masivamente los latinos a votar?

El tema álgido en estas elecciones es la economía. Obama heredó una economía al borde del descalabro y aunque ha tenido logros deteniendo la crisis impidiendo la depresión, todavía no ha podido encauzar la locomotora de la economía. El caballo de batalla de Romney es precisamente el tema de la economía; él dice saber como resolver la crisis, aunque no ha dicho como lo logrará. Dice tener experiencia empresarial y por tanto ser el más apto para sacar adelante la economía; pero se conoce como logró sus éxitos empresariales, con métodos que no pueden considerarse óptimos para la conducción del gobierno nacional. Un Estado no es una empresa.

Pero también están en juego otros aspectos importantes. El primero, la seguridad nacional frente al terrorismo islamista, la amenaza de Irán, la consolidación de gobiernos populistas en América Latina enemigos de Estados Unidos, el peligro de los carteles del narcotráfico que crecen al otro lado de la frontera sur. El líder de Al Qaida fue eliminado, pero sus militantes comienzan a recuperar terreno en Irak, Libia y Siria.

Se requiere un comandante en jefe que sea capaz de detener la amenaza que se cierne sobre el país. ¿Obama?, ¿Romney? Se conoce lo que ha hecho la administración demócrata en el tema; no se conoce a ciencia cierta lo que al respecto pudiera garantizar una administración republicana, salvo su anunciado redoble de tambores bélicos.

En segundo lugar, la Seguridad Social, el Medicare, el Medicaid y el acceso a los seguros médicos para la mayoría de la población. Obama pretende salvaguardar la protección de los grupos más vulnerables de la sociedad y fortalecer el Medicare mediante los presupuestos de su reforma de asistencia médica, que despectivamente se ha denominado Obamacare. La dupla Romney-Ryan proponen hacer recortes en la Seguridad Social y su privatización y “salvar” el Medicare mediante la fórmula de los vouchers para que las personas de la tercera edad puedan pagar a las aseguradoras para sus cuidados de salud.

En tercer lugar, la reforma inmigratoria y el conflicto de una inmigración ilegal que sobrepasa los once millones de indocumentados y la suerte y destino de los “dreamers”. ¿Cuál fórmula será ganadora, la de una reforma integral de Inmigración por la que se decanta Obama aunque hasta hora no ha presentado ningún proyecto, o aquella de la “deportación voluntaria” que preconiza Romney y enarbola como modelo legislativo para la nación la ley antinmigrante SB1070 de Arizona?

En cuarto lugar, aunque no menos importante es lo concerniente a la igualdad salarial de las mujeres con los hombres, un tema en el que parecen coincidir ambos candidatos aunque con diferencia de matices.

Mañana se definirá si Estados Unidos se decidirá por la ultraderecha en el gobierno de sus destinos o si continuará en la línea del centrismo de izquierda del presidente Barack Obama.

Mañana sabremos quién será el presidente de Estados Unidos: ¿Obama?, ¿Romney?

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