lunes, 16 de octubre de 2023

LA DISYUNTIVA ENTRE ISRAEL Y LA AUTORIDAD NACIONAL PALESTINA

 

Mario J. Viera

 


La guerra con toda su presencia de sangre, destrucción y desolación ya azota a las regiones de Israel y de la franja de Gaza. Todo comenzó con la violenta agresión desatada por Hamás, que causó la muerte de más de 1,300 israelíes, la mayoría. Civiles incluyendo niños. No existía un antecedente inmediato, por el cual Hamás, la organización terrorista que ejerce el poder de facto sobre Gaza, pudiera justificar el ataque con miles de misiles sobre Israel. El gobierno hebreo fue tomado por sorpresa. Sin embargo, era este el momento preciso que supo aprovechar Hamás. Como apunta el profesor israelí Yuval Noah Harari, “los israelíes están pagando el precio de años de arrogancia, durante los cuales nuestros gobiernos y muchos israelíes comunes y corrientes sintieron que éramos mucho más fuertes que los palestinos y que simplemente podíamos ignorarlos. Hay mucho que criticar sobre la forma en que Israel ha abandonado el intento de hacer la paz con los palestinos y ha mantenido durante décadas a millones de palestinos bajo ocupación”. Nada de esto, por supuesto, justifica las atrocidades cometidas por Hamás, pero la situación política dentro del Israel la supo aprovechar Hamás.

Y continúa su análisis Harari, explicando lo que denomina “disfunción del Estado” de Israel: “La verdadera explicación de la disfunción de Israel es el populismo (…) Durante muchos años, Israel ha sido gobernado por un hombre fuerte, un populista, Benjamín Netanyahu, que es un genio de las relaciones públicas pero un primer ministro incompetente. En repetidas ocasiones ha preferido sus intereses personales al interés nacional y ha construido su carrera dividiendo a la nación contra sí misma. Ha designado personas para puestos clave basándose más en la lealtad que en las calificaciones, se ha atribuido el mérito de cada éxito, pero nunca ha asumido la responsabilidad de los fracasos, y parece dar poca importancia a decir o escuchar la verdad”. La coalición de gobierno de Netanyahu, expone Harari, es “una alianza de fanáticos mesiánicos y oportunistas descarados, que ignoraron los numerosos problemas de Israel (incluido el deterioro de la situación de seguridad) y se centraron en cambio en hacerse con un poder ilimitado. Para lograr este objetivo, adoptaron políticas extremadamente divisivas, difundieron escandalosas teorías de conspiración sobre instituciones estatales que se oponen a sus políticas y etiquetaron a las élites al servicio del país como traidoras del ‘Estado profundo’”.

Y sobre este mismo tema otro intelectual y político israelí, Shlomo Ben-Ami refiere: “Tarde o temprano, la magia política destructiva del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, que lo ha mantenido en el poder durante 15 años, estaba destinada a marcar el comienzo de una tragedia mayor. Hace un año, formó el gobierno más radical e incompetente de la historia de Israel”. Agrega Ben-Ami: “Pero al descartar cualquier proceso político en Palestina y afirmar audazmente, en las directrices vinculantes de su gobierno, que ‘el pueblo judío tiene un derecho exclusivo e inalienable a todas las partes de la Tierra de Israel, el gobierno fanático de Netanyahu hizo inevitable el derramamiento de sangre (…) Netanyahu invitó imprudentemente a la violencia al pagar a sus socios de coalición cualquier precio por su apoyo. Les permitió apoderarse de tierras palestinas, expandir los asentamientos ilegales, despreciar las sensibilidades musulmanas con respecto a las mezquitas sagradas en el Monte del Templo y promover delirios suicidas sobre la reconstrucción del Templo bíblico de Jerusalén (en sí mismo una receta para lo que podría ser la madre de todas las yihads musulmanas). Mientras tanto, también marginó al liderazgo palestino más moderado de Mahmoud Abbas en Cisjordania, reforzando efectivamente al radical Hamas en Gaza”.

Sin embargo, pasado el primer estado de estupor, la respuesta israelí no se hizo esperar. Movilizadas sus tropas eliminaron a los invasores de las milicias armadas de Hamás, las que a su paso por territorio de Israel cometieron atroces ataques contra ciudadanos civiles, asesinatos, violaciones sexuales y torturas. Y lanzó Israel su arsenal de misiles sobre Gaza. No se podía ajustar la respuesta armada a consideraciones humanitarias; se trataba de la supervivencia nacional. La respuesta fue violenta sobre un enclave donde se hacinan 2, 3 millones de personas.

Se conmociona el mundo musulmán; no condenan la agresión de Hamás, condenan la reacción defensiva-ofensiva de Israel. Arabia saudita decide suspender las conversaciones para una posible normalización de las relaciones bilaterales. Como informó France 24, la monarquía árabe condenó la respuesta de Israel de bombardeo sobre “civiles indefensos” en Gaza, rechazando "categóricamente" cualquier ataque a la población civil palestina.

Loa ayatolas de Irán se frotan las manos y acusan de “criminales de guerra” a los israelitas y a quienes les apoyan. No se oculta su alianza estratégica con el grupo terrorista gazatí. Hamás cuenta con todo el respaldo de Irán y el financiamiento por parte de Qatar.

Pero Israel no se detiene quiere eliminar para siempre a los terroristas de Hamás e impone un poderoso bloqueo a la franja de Gaza al acceso del suministro de agua y electricidad, además de la entrada de alimentos, medicinas y otros bienes esenciales. ¿Cruel? Sí, pero más lo es el que Hamás utilice a los civiles de Gaza como escudo humano para lanzar con cierta impunidad sus ataques sobre Israel, La situación de Gaza cada vez se hace más angustiante; como lo expresó France 24: “No hay electricidad, agua, combustible para que funcionen los generadores en los hospitales, y ya casi no queda comida”.

El régimen implantado en Gaza nunca ha podido superar la pobreza de la población gazatí que se ha agravado con el bloqueo que Israel mantiene sobre ese territorio y las sanciones económicas que algunos países de Europa mantienen sobre el territorio; en el 2019 el desempleo ascendió hasta el 53% de la población activa. Hamás no quiere ningún acuerdo con Israel, pretende mantener su hegemonía sobre el territorio de Gaza, y el gobierno ultra derechista de Netanyahu le ha abierto la puerta para hacer validez de su arrogancia fanática.

El territorio de 360 km² de Gaza es uno de los más densamente poblados del mundo alcanzando una densidad poblacional de 5,046 hab/km². La ciudad de Gaza situada a la rivera del Mediterráneo tiene una extensión superficial de 45 km² con una densidad poblacional de 13 121,8 hab/km². Así se puede apreciar la gravedad de un ataque poderoso por parte de Israel, la devastación de una ciudad tan densamente poblada, miles de civiles pagaran caro la osadía de Hamás, un apocalipsis sobre Gaza. Sí así será de acuerdo a lo que asegura el jefe del Estado Mayor del ejército israelí, Herzi Halevi: “Nuestra responsabilidad ahora es entrar en Gaza, ir a los lugares donde Hamás se está preparando, actuando, planificando y lanzando. Para atacarlos en todas partes, a cada comandante, a cada operativo, destruir toda su infraestructura”,

Una reunión urgente del Consejo Europeo. De acuerdo con reporte de EFE en ese encuentro se reconoció “enérgicamente” el derecho de Israel a defenderse de ataques como el perpetrado por el movimiento islamista Hamás, pero subrayando que la respuesta debe estar en línea con “el derecho humanitario e internacional” y que se debe “garantizar la protección de todos los civiles”. ¿Es acaso posible, ahora, en estos momentos garantizar la protección de todos los civiles de Gaza? Lo dudo.  

Los 27 del Consejo de Europa recalcaron que continúan comprometidos con “una paz duradera y sostenible basada en la solución de dos Estados” mediante “esfuerzos renovados” en el proceso de paz de Oriente Medio, informó EFE. “Subrayamos ─ expresaron los 27 en un comunicado ─ la necesidad de comprometernos ampliamente con las autoridades palestinas legítimas, así como con los socios regionales e internacionales que podrían desempeñar un papel positivo en la prevención de una nueva escalada”, Esto, por supuesto nada le dice a Hamás que solo quiere anegar en sangre a todo Israel sin importarle la sangre de civiles se derrame en la Franja de Gaza. Israel no se detendrá hasta ver aniquilada Hamás y todas sus fuentes de aseguramiento militar. ¿Después qué sucederá?

He ahí donde quedará plasmada la disyuntiva para Israel y la Autoridad Nacional de Palestina. Resolver todas las contradicciones por medio de negociaciones serias que conduzcan al establecimiento de dos Estados soberanos que pudieran firmar un tratado de paz permanente. Pero primero, Israel debe retirarse de las zonas ocupadas de la Cisjordania, renunciar a los asentamientos de colonos judíos en esos territorios ocupados por Israel. Pero mientras exista un Netanyahu en el poder, las heridas no se subsanarán; las contradicciones continuarán y se levantarán nuevos Hamás, continuarán fortaleciéndose los guerrilleros libaneses de Hezbolá y el cercano oriente continuará siendo una zona conflictiva.   

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