domingo, 31 de octubre de 2010

Hablemos de Machado Ventura y la agricultura de Isla de Pinos.

Mario J. Viera


El Granma del 30 de octubre publicó dos noticias del ámbito nacional que me hicieron titubear sobre cual de ellas debía comentar.

La primera de ella se refería al regalo que le hiciera el corrupto Senado dominicano a la dictadura castrista en forma de una Resolución aprobada el pasado 8 de septiembre, donde se reclama la liberación de los cinco truhanes presos en Estados Unidos por espionaje a favor de la Seguridad del Estado de Cuba.

La resolución fue llevada a Cuba por un tal senador Félix Nova Paulino por la provincia Monseñor Nouel que debe ser un buen camaján dentro de la corrupta política dominicana. Un Senado donde faltó hombría para reclamarle a los Castro el respeto a los derechos civiles de los cubanos y la liberación de los presos de conciencia sin la opción del destierro. ¡Ay, América Latina, cuantos canallas se esconden en tus legislativos!

Me dio tanto asco  el acto miserable de descarada intromisión en los asuntos internos de Cuba por el Senado dominicano que decidí no dedicarle un comentario más extenso. ¡Allá se las vean ellos con su conciencia si es que la tienen!

Es mejor hablar de la visita del Sr. Machado Ventura a la Isla de Pinos (ridículamente rebautizada con “de la Juventud”).

Hay dos verbos que al periodismo oficial le agrada emplear, cuando se refieren a las visitas de funcionarios del régimen a cualquier lugar del territorio nacional, “evaluar” y “constatar” , sin desconsiderar el uso de otro socorrido verbo como el de “ratificar”.

El Granma informó sobre la evaluación que Machado Ventura realizó “in situ” de la producción de alimentos en la Isla de Pinos (de la Juventud). Yo me pregunto ¿qué rayos sabe Machado Ventura de agricultura como para poder “estimar, apreciar, calcular”, la producción agrícola de la Isla o de cualquier otro sitio? El puede, si le da la gana “convocar”, es el verbo utilizado por la redactora de la noticia, citar, llamar a los trabajadores agrícolas para que concurran a un lugar o acto determinado… No, no fue eso lo que él hizo; más bien reclamó o pidió a los campesinos y obreros agrícolas “aprovechar mejor las potencialidades y recursos naturales en pos de sustituir importaciones”.

Sí, el puede convocar a que se concurra a un acto y puede pedir la cooperación de los campesinos y obreros agrícolas a que apliquen lo que él solo conoce de oídas; pero no está capacitado para “evaluar”, tal vez, si acaso para tener alguna idea, bien ligera de la situación de la producción de alimentos y de lo que se necesita para que la agricultura garantice esa producción.

Es por estos evaluadores de la nomenklatura que la agricultura cubana no es capaz de satisfacer las necesidades alimenticias de la población. Machado Ventura podrá saber, si los años sin ejercer la profesión no se lo impiden, de medicina; podrá tener un amplio conocimiento de represión de las ideas, del ultra ortodoxismo partidario, pero de agricultura lo único que conoce es comerse un buen lechón asado.

De acuerdo con la reportera, Machado Ventura, constató (¡Dichoso verbo!) “las posibilidades de producir alimento animal como el sorgo, girasol, Leucaena, King grass y Canavalia, para la producción de carne, huevo y leche…” Tan solo con su visita el Primer Vicepresidente del Consejo de Estado dejó comprobado esas posibilidades, al menos es lo que se deduce del empleo del verbo constatar.

Según la reportera, el especialista de la empresa de proyectos agropecuarios, Carlos Díaz le informó al senil Vicepresidente que existe un plan de siembra de arroz de 40.6 cab que permitiría garantizar la demanda de 8.67 libras per cápita para la población de la Isla. Si consideramos que el rendimiento promedio nacional de arroz (según datos oficiales) es de mil 538.5 quintales por caballería el área de la isla considerada en el plan, caso de lograr el rendimiento nacional, obtendría una producción total de 62 463 quintales que para una población de 87 mil habitantes equivaldría a una entrega de solo 6 libras mensuales per cápita y no las 8.67 que se dice y que corresponde a una cuota diaria de 4.6 onzas por comensal.

Por otra parte la reportera señala que el propósito es que la Isla de la Juventud deje “de ser una carga para el país”. Esto es asombroso, decir sin pudor que una población del país constituye una carga para el resto del mismo. Es el concepto de centralización que tienen de la economía los usurpadores y de la mentalidad de cuotas a repartir partiendo de criterios burocráticos.

No es la constatación in situ ni la evaluación subjetiva de los funcionarios del gobierno lo que puede garantizar una agricultura progresista, sino la liberalización del mercado y la actividad campesina privada, sin injerencias estatistas; es garantizarle créditos a los campesinos y la posibilidad de acceso libre de estos a los insumos requeridos para su gestión, semillas, fertilizantes, plaguicidas, aperos de labranza manuales y motorizados y la posibilidad de la comercialización sin interferencias de sus productos. Sin esto no hay posibilidad de satisfacer la canasta alimenticia de la población, ni siquiera la canasta normada que ha establecido el gobierno castrista. Solo con una agricultura donde el productor privado pueda decidir qué sembrar, cuánto sembrar y donde comercializar su producción será posible “aprovechar mejor las potencialidades y recursos naturales en pos de sustituir importaciones”; solo así y no gracias a las exhortaciones de alguien que fue médico, que no sabe nada de agricultura, que solo conoce los medios de hacer más ingrata la vida de los cubanos y que ya debiera, desde hace mucho, haberse acogido, para el bien nacional, a la jubilación.

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