sábado, 28 de agosto de 2010

Oscar Elías Biscet: un símbolo.

La gestión emprendida por la jerarquía católica no ha logrado la excarcelación, junto a otros prisioneros de conciencia que se han negado a acogerse al destierro, del opositor pro vida Oscar Elías Biscet.


Biscet ha cumplido ya siete años angustiosos, terribles y tensos de prisión injusta. La prisión no le ha doblegado; no le doblegará. El odio, también el temor, que el régimen le dispensara le condenó inútilmente al anonimato carcelario. Intentando anularle le convirtieron en símbolo; en símbolo de dignidad cívica; en símbolo de la resistencia pacífica ante un gobierno intolerante y represivo.

Cuando el régimen del Apartheid condenó a Nelson Mandela a muchos años de prisión por su oposición al sistema imperante en Sudáfrica, no pudo prever que estaban convirtiendo su figura en un símbolo de dignidad, respetado mundialmente. El régimen del Apartheid sucumbió en parte por la solidaridad internacional de apoyo al movimiento de resistencia que lideraba Mandela, el prisionero político al que se intentaba acallar tras los muros de un calabozo. Su voz silenciada se había convertido en grito de rebeldía que iba haciéndose cada vez más sonora.

En la figura de Biscet se puede encontrar un paralelismo con la personalidad de Mandela. Ambos han luchado por la libertad de sus pueblos sometidos bajo regímenes despiadados y violadores de los más elementales derechos civiles. Ambos han sido perseguidos con saña por los representantes de la opresión. Ambos han padecido las miserias de la prisión. Sin embargo ambos se diferencian en cuanto al método de lucha que emplearan para alcanzar sus objetivos políticos. Nelson Mandela se decidió por el combate armado; Biscet se decidió por la resistencia pacífica. Mandela cumplió prisión por delitos políticos. Biscet no cometió delito alguno. Mandela un preso político; Biscet un preso de conciencia.

Por su enfrentamiento al Apartheid y su larga condena a prisión Nelson Mandela fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz de 1993.

Por su lucha pacífica y su condena injusta a prisión, Oscar Elías Biscet ha recibido varios reconocimientos internacionales aunque olvidado para ser propuesto como candidato al premio Nobel.

Finalmente, Mandela se convirtió en el presidente de una democracia multirracial en Africa del Sur.

Posiblemente, tal vez, Oscar Elías Biscet llegue un día a ser el presidente de una democracia participativa en Cuba Libre.

Mario J. Viera

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